domingo, 23 de julio de 2017

LOS OJOS DEL MONSTRUO: CALÍGULA



Convendremos en que Calígula nunca estuvo especialmente cuerdo. Nombrar cónsul a  su caballo y tratar de hacer la guerra a Poseidón son dos buenos ejemplos de esa afirmación. Con todo, era capaz, a juzgar por las crónicas, de momentos de extraordinaria lucidez. En cierta ocasión, un zapatero galo tuvo la ocurrencia de llamar "fantoche" al emperador. Por menores afrentas, el miembro de la dinastía Julio-Claudia había asesinado, confiscado bienes y desterrado a personas. No obstante, aprovechó la ocasión para hacer una confidencia a su interlocutor: "Es verdad, pero, ¿crees que mis súbditos valen más que yo?".



Esta figura siniestra y con magnetismo ha despertado siempre la creatividad literaria, siendo la obra de Albert Camus (1913-1960) una de las más recordadas para llevar al escenario al hijo de Germánico (precisamente siguiendo a su progenitor en campaña se ganó su sobrenombre, llamado afectuosamente "botitas" por los legionarios). No tiene nada de extraño que esta edición del Festival Internacional del Teatro Clásico de Mérida haya cogido en su programa como plato fuerte esta adaptación de un valor tan sólido como Mario Gas. Existen pocos teatros que puedan tener esa mística romana para dar nuevamente palabras y vida a ese texto. 



Este Calígula ficticio es un bombón envenenado para cualquier intérprete. No en vano, en aquellos célebres Estudios 1 se le dio el papel a un actor tan consagrado como José María Rodero. No le va a la zaga en ese sentido un Pablo Derqui muy inspirado, capaz de hacer que parezcan fluidos los constantes soliloquios del enloquecido soberano del mundo que codiciaba la Luna. Su despliegue es brutal y no deja nada en la función, siendo un ejercicio que, indudablemente, le dejará completamente exhausto. 



Con todo, creo que empieza a haber algún pequeño problema con el maravilloso escrito de Camus. Calígula es una obra densa, mucho más de lo que aparenta. Pretende que nos coloquemos los ojos del monstruo, que entendamos al gobernador del imperio que decide igualar a los dioses en crueldad, puesto que no puede hacerlo en bondad. Apenas hay insinuaciones al efecto de la desaparición de Drusila, una de sus hermanas, con la que mantenía relaciones incestuosas. Los diálogos son cargados, profundos, aunque también agotadores paulatinamente. Acaso la verdad fuera más simple con Calígula y estemos buscando explicar lo que el simple sadismo haría sin notas a pie de página. 



Igual que hizo en Julio César de William Shakespeare, Gas viste con traje actual a los miembros del Senado y habitantes del Palatino. No hay ningún problema, es una fórmula que le sirvió de manera admirable con Marco Antonio y cía. Eso sí, aquí se asumen más riesgos y el montaje del escenario paga su peaje. Sobre todo se ha reducido el número de personajes con respecto a la original, lo cual hace que algo deba dejarse en el camino. 



Por supuesto, en un realizador de esta categoría y su magnífico equipo, hay hallazgos sorprendentes. Las fosas que emergen y la sensación de muerte caprichosa como espada de Damocles es muy lograda. En la mente del protagonista, todos son culpables. Alcanzará dos grandes cómplices, su liberto Helicón (sobrio y excelente Xavier Ripoll) y su amante Cesonia (Mónica Lopez, quizás el frágil hilo con la realidad que le queda a Calígula). Roma servirá a este arquitecto del caos como laboratorio de pruebas. 


Un monstruo que deja su reguero de víctimas, siendo una de las más conmovedoras la de Escipión (Bernat Quintana), un poeta que se irá desgarrando en la relación tóxica con alguien experto en corromper voluntades. ¿Queda humor en esta tragedia? Obviamente, puesto que en cierta perversa forma, el protagonista es un maestro en eso, un muy peculiar jefe de pista en el Circo de los horrores en que ha convertido a la augusta cámara. 



Con solvencia y muy buen hacer, se representa a destacados políticos y dirigentes obligados a doblegarse y parodiarse ante el poder inigualable del César y sus pretorianos. Tardará, pero llegará la resistencia donde sobresaldrá Quereas (Borja Espinosa). Entre veras y burlas, la farsa y el drama, se va tejiendo el desenlace anunciado. 



Pero hay quien dice que el monstruo no murió, que simplemente cerró los ojos a la espera de una nueva oportunidad. 



BIBLIOGRAFÍA:



-MONTANELLI, I., Historia de Roma, Plaza Janés, Barcelona, 1999, pp. 283-289.



ENLACES DE INTERÉS:



-CALÍGULA (ESTUDIO 1, 1971)



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-Teatro de Mérida. Representación de Calígula [15 de julio de 2017]. Fotografía tomada por el autor del blog. 



-Programa Calígula de Albert Camus (del 12 al 16 de julio de 2017, 63 Edición Festival Internacional del Teatro Clásico de Mérida). 



-Teatro de Mérida. Representación de Calígula [15 de julio de 2017]. Fotografía tomada por el autor del blog. 

domingo, 16 de julio de 2017

EL VEREDICTO


Ryan Murphy ha tenido una larga andadura como director de televisión. A estas alturas de su carrera, tiene una percepción bastante adecuada de qué puede atraer la atención del público. Su equipo y él traen a la palestra American Crime Story, producto centrado en narrar los entresijos de algunos de los acontecimientos más notorios y polémicos en los Estados Unidos. El primer plato no podría ser más atractivo y morboso en su origen, nada menos que The People v. O. J. Simpson, el famoso caso de doble homicidio a que se enfrento dicho deportista de élite, quien por aquellos días había comenzado una prolífica carrera como actor. 



A pesar de que ya sepamos cómo terminará el juicio, lo que interesa al agudo guión, basado en el libro The Run of His Life: The People v. O. J. Simpson, obra de Jeffrey Tobin, es el cómo antes que el resultado de las deliberaciones del jurado. Con el pretexto de recrear de manera exquisita el contexto de la época, este fenómeno mediático para la prensa amarilla fue, involuntariamente, el reflejo de las guerras subterráneas que todavía latían en el país, la falta de confianza en las autoridades, la discriminación por el color de la piel, siempre soterrada bajo las buenas formas, el trato dependiendo del estatus socio-económico alcanzado por el sospechoso, etc. 



Cuba Gooding Junior encarna de manera muy adecuada al protagonista, dentro de un reparto coral espectacular, un Dream Team que pocas veces se puede disfrutar en la pequeña pantalla. Acomodado por su excelente rendimiento deportivo en un nivel de riqueza muy por encima de la media, insertado por pleno derecho en la "jet set blanca" de California, en su hora más aciaga, la defensa no dudaría en agitarle como un mártir de los muchos abusos cometidos por algunos agentes sobre la población afroamericana, basados en criterios racistas sobre quienes habían jurado servir y proteger. 


Resulta admirable ver cómo cuestiones de jurisprudencia y del protocolo son presentadas de una forma fascinante y que nunca se hace pesada. Bob Shapiro (espléndido John Travolta) irá, en ocasiones de forma involuntaria, conformando un excelente equipo de letrados que conseguirá lo que, a juzgar por lo visto en el primer episodio, parecería imposible: plantear la defensa de OJ con altas posibilidades de éxito. Courtney B. Vance se lleva uno de los bocados más apetecibles al personificar al abogado defensor Johnie Cochran, personaje astuto, carismático, paradójico y que es uno de los motores de este drama que lanzó a miles de personas a las calles. 



Conforme avancen las sesiones, el juicio se irá tornando en un retablo de las maravillas, un fenómeno de masas circenses donde las dos víctimas fallecidas van siendo relegadas en beneficio del show. El corte de pelo de la fiscal o la forma de vestir de los testigos podrán ocupar horas en debates televisivos, en un ejemplo del reino de la superficialidad. Si los tristes acontecimientos acontecidos en White Chapel fueron vistos por algunos como la apertura a un salvaje nuevo siglo, el proceso contra OJ empezó a advertir sobre el tipo de tratamiento de las noticias que nos esperaba a la vuelta de la esquina. 



En el lado de la acusación, destaca el liderazgo de Marcia Clark (Sarah Paulson), quien no es consciente de las puertas que está abriendo para su departamento al destapar esa caja de Pandora. Tenaz y preparada, ni siquiera ella está lista para las muchas trampas que encierra este crimen. Irónicamente, también abrirá muchas puertas al estrellato, libros morbosos y cultura del espectáculo. La era de las Kardashian estaba a punto de florecer. 


Entre tantas personalidades atractivas y maquiavélicas, sobresale el apasionante duelo profesional-personal que mantendrán Cochran y Christopher Darden (Sterling K. Brown), en cierto sentido, maestro y discípulo; con todo, al final del día, sumamente diferentes a la hora de plantear lo mejor para su comunidad. Si hay una serie que ha sabido pulsar la tecla en los últimos tiempos sobre la violencia que puede estar camuflada bajo apelativos como el de "nigger", ha sido esta, un verdadero tratado sobre un amplio camino por recorrer. 



También asistimos a cómo el jurado también se va transformando. La gota malaya que irán suponiendo los constantes aplazamientos pondrá a prueba la paciencia de los ciudadanos escogidos para la tarea, mientras filias y fobias personales van confeccionando el sendero hacia uno de los veredictos más polémicos de todos los tiempos. 



¿Busca el sistema la ejemplaridad o la justicia? ¿Las víctimas son cuidadas o apartadas del foco? ¿El racismo atiende a colores de piel o al tipo de coche que se conduce? Un programa fascinante. Lo único malo es que, cuando llegue la segunda temporada, nos pondremos muy exigentes. Cuando se acostumbra a la excelencia, cualquiera otra cosa supondría un paso atrás.  



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://sbpress.com/2016/02/the-people-v-o-j-simpson-american-crime-story/



-http://www.loslunesseriefilos.com/2017/01/people-v-oj-simpson-american-crime.html?m=0



-http://ftw.usatoday.com/2016/03/o-j-simpson-american-crime-story-the-people-v-o-j-simpson-review

domingo, 9 de julio de 2017

EL BINGUERO


No hay que dejar nada al azar en un juego de azar. Con esta máxima, Manuel Vázquez, uno de los autores más heterodoxos y geniales de la historieta española, se lanzó a hacer la más peculiar radiografía de una de sus adicciones, tachar cartones y cantar líneas. Un cómic titulado ¡Vámonos al bingo! (1986), realizado en la época más desinhibida de este pícaro artista (ver lo peor de uno de los mejores), cuando podía enfocar un humor más adulto y sin problemas censores o de lápices rojos editoriales.



La personalidad de este artista y su controvertida vida le hacen una de las biografías más particulares de aquella generación irrepetible (ver El invierno del dibujante). Hasta tal punto alcanzó esa reputación que llegó a hacerse una película sobre su propia vida en El gran Vázquez (2010), donde también había referencias a otros iconos como Francisco Ibáñez (corra, jefe, corra el gran Vázquez e Ibáñez); llegados a este punto, encontramos al dibujante en plena fiebre del juego legalizado en el país, esa medida que también quedaba reflejada en el cine más popular de la época, en cintas como Los bingueros (1979).



Todavía a día de hoy impresiona la imaginación del autor para sacar tanto jugo a un escenario reducido como la sala donde los jugadores esperan a que se digan sus números. El trazo de Vázquez se encuentra en su etapa más acomodaticia, aprovecha cualquier excusa para reducir decorados o limitarse a ofrecer una bola en cada viñeta de algunos compases, pero su ingenio, chispeantes diálogos y capacidad de reírse de sí mismo (es el protagonista) hacen que este tebeo sea en la actualidad una pequeña joya que los coleccionistas buscan con fruición.


Donde muchas personas se sentirían encorsetadas, Vázquez disfruta con una facilidad pasmosa. Una mesa de apáticos bingueros le permite hacer un análisis minucioso de muchos tópicos, incluyendo dos inolvidables historias de sendos antepasados suyos. El primero desafió a sus pulmones y laringes por cantar un cartón premiado, mientras que el segundo fue capaz de sacrificar familia, amigos y trabajo con tal de mantener una sentada como protesta con un jefe de sala que dudaba de su honestidad al perder un boleto premiado.



Tras el citado film de Óscar Aibar, la producción bibliográfica sobre este creador aumentó, incluyéndose una excelente aproximación de su obra por parte de Antoni Guiral para ediciones B y una no menos brillante obra coral que encargó Dolmen (biografía de un niño prodigio). No obstante, el público interesado por su figura no debería privarse de esta reflexión sobre sí mismo y la ludopatía, temas que no son para tomarse a broma, aunque, si se hacen con tanta gracia y arte, sí.



Quizás sea Martínez Peñaranda quien más haya indagado acerca de cuánto había de verdad en estas tiras recopiladas a lo largo de la década de los ochenta, particularmente en la revista Jauja. No en vano, siempre se ha dicho que, con todos los respetos a Anacleto y compañía, el autor fue, con respecto a sí mismo, el personaje que más parcelas le permitió cubrir.



Aunque hemos hablado con anterioridad de que el trazo de Vázquez en aquellos días obedecía a la ley del mínimo esfuerzo, igual que a otros artistas de la generación Bruguera, no hay molicie que resista el examen del talento. Un puñado de bocetos le sirven para transmitir fuerte vivacidad a sus viñetas, las cuales desprenden vida. Sus criaturas aquí con figuras de retablo (el gafe, el mayordomo, el jefe, los amigotes, etc.), de cualquier modo, transmiten vivacidad y presencia.



La sagacidad con la que se burla de sus ansías de su propia codicia, cuando ya se sabe que la casa siempre gana, se nutre de cínicas pequeñas aventuras que, sin ánimo de pedante moraleja, tienen un sabor a que esto es algo más que un muy divertido tebeo para críos. Es un Vázquez en una etapa más socarrona, repleto de humor verde en muchos aspectos, siempre dispuesto a ser corrosivo.



Una lectura que no le puede faltar a la persona aficionada al autor de Las hermanas Gilda, Anacleto, La abuelita Paz, etc. Y es que cuando a Vázquez lo dibujaba by Vázquez, ocurría la magia.



BIBLIOGRAFÍA:



-GUIRAL, A., By Vázquez: 80 años del nacimiento de un mito, Ediciones B, Barcelona, 2010.



-MARTÍNEZ PEÑARANDA, E., Vázquez: El dibujante y su leyenda, Ediciones Sins Entido, Madrid, 2004.



-VARGAS, J. J. (coord.), El gran Vázquez: Coge el dinero y corre, Dolmen, Palma de Mallorca, 2011. 



ENLACES DE INTERÉS: 






FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.ojodepez-fanzine.net/latiacomforo/viewtopic.php?t=8055&sid=9f936d2a2b34522d69aa94da29d9671e



-http://www.caninomag.es/vamonos-al-bingo-la-joya-perdida-del-comic-espanol/



-http://www.rubengg.com/manualdelah/eltexto/texto.html

domingo, 2 de julio de 2017

DÍAS SOLITARIOS Y TRES NOCHES BLANCAS



Cuando se evocan los tiempos más gloriosos de la literatura rusa, es inevitable que a nuestra mente vengan la sucesión de épicas páginas en tomos monumentales como Guerra y Paz, también el torrente de amores y traiciones de Ana Karenina, etc. No obstante, hay un pequeño libro que esconde algunas de las bombas más fuertes que nunca se han hecho, las Noches Blancas de Fiódor Dostoievski. Una lectura ágil y rápida, pero no precisamente fácil o permisiva con la persona lectora, en cuanto a que su autor, un gran conocedor de la naturaleza humana, recrea algunas de las emociones que siempre estarán vigentes. 



El lugar donde se enclava el relato es San Petersburgo, una ciudad que necesita poco embobar con su belleza, la urbe donde el zar descendía con sus ropajes imperiales para bendecir las aguas del río Nevá. Dostoievski nos sitúa en solsticio de verano, con una gran cantidad de habitantes de la urbe rusa abandonando momentáneamente sus casas para ir al dacha correspondiente, es decir, reflejo del poder de una clase media que puede permitirse pasar esa etapa en el campo. 



No es el caso del joven protagonista, quien deambula en soledad por calles casi vacías, sumido en sus pensamientos y a quien conocemos a la perfección con apenas un par de párrafos. De cualquier modo, su monotonía se verá truncada una noche estrellada cuando su camino se cruce con Nástenka, otra joven que parece sumida en un gran aislamiento. Tenso al principio, el encuentro va derivando en la conexión de dos almas dañadas.


Un verdadero oasis para ambos, puesto que pareciera que son justo lo que el doctor hubiera recetado para cada integrante de esta peculiar pareja. Conforme avancen sus paseos, el grado de confidencias se irá enriqueciendo, quedando de manifiesto qué les ha llevado a estar al margen del resto, justo cuando la ciudad entra en un letargo estival y los habitantes marchan provisionalmente de ella.



En una ocasión, un gran amigo me dijo una frase que en la escritura suele ser un axioma: "Para los diálogos de las novelas hay que entrar tarde y salir pronto". Todo un maestro como Dostoievski se sumerge en ellos, consciente de que pueden ser un arma de doble filo, pero precisa de esos continuados intercambios entre hombre y mujer para que su audiencia comprenda esa espada de Damocles que empieza a oscilar sobre el afortunado encuentro.



Peter Ustinov afirmaba que Shakespeare fue el gran maestro en poner palabras a cosas que siempre tenemos en la cabeza pero no formulamos. Puede parecer simple, si bien es lo más complicado en la creación. El literato ruso consigue en este pequeño cuento alargado llevarnos hasta algunos de los rincones que menos se exhiben de esa droga maravillosa (y peligrosa) que se a dado en llamar romanticismo. Y es que la gente feliz y embriagada de ese dulce sentimiento, puede, como advierte Noches blancas, convertirse en la más cruel y, peor todavía, ser inconsciente de las terribles puñaladas que inflige al prójimo.


El precio de un instante de felicidad puede terminar siendo excesivo. Los dilemas que plantea esta obra, en apariencia sencilla, son realmente cautivadores. En diferentes instantes de nuestra vida, habremos sido el joven y absorto estudiante; en otros, habremos podido caer en la situación de Nástenka, capaces de auto-engañarnos a nosotros mismos, en herir sin pretender hacerlo. Son las reglas del juego, Dostoievski se limita a ponernos delante del espejo.



Cuenta la leyenda que cuando Turgenev, consagrado escritor ruso, leyó las Noches blancas de aquel joven escritor desconocido, salió en plena noche para buscar el lugar donde vivía aquel artista y felicitarle por haber escrito semejante maravilla.



Se non è vero è ben trovato. Y, a buen seguro, ese encuentro se produjo en San Petersburgo.



EDICIÓN MANEJADA: DOSTOIEVSKI, F., Noches blancas, Nordicalibros, Madrid, 2016 (Segunda Edición). Traducción: Marta Sánchez-Nieves. Ilustraciones: Nicolai Troshinsky. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS POR LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.nordicalibros.com/noches-blancas



-http://replikateatro.com/noches-blancas/



-http://unlibroaldia.blogspot.com/2009/06/el-libro-de-mi-vida-noches-blancas-de.html

domingo, 25 de junio de 2017

UNA TRIPULACIÓN EROSIONADA


Habían resucitado un género. No se trataba de una hazaña menor, habida cuenta de que el proyecto inicial se basaba en una atracción de Disney sobre piratas sin mayor trasfondo argumental. Sin embargo, cuando Johny Depp empezó a componer por su cuenta al peculiar capitán Jack Sparrow en 2003, los filibusteros volvieron a la gran pantalla con un notable éxito de taquilla. Hasta tal punto llegó la cosa que hoy en día tenemos ofertada en taquilla nada menos que la quinta parte de la saga, en este caso, bajo la dirección de Joachim Ronning y Espen Sandberg. No pocos cambios existen con respecto a la tripulación de la Perla Negra original, si bien tienen el suficiente gancho para mantenerse vigentes en el interés del público. 



Para la ocasión, se ofertan pocas variaciones en la fórmula. Nuevamente, maldiciones y conjuros marítimos llevan a historias de venganza que van conectando con las desventuras de los protagonistas, quienes, pese a lo amplio que es el marco del Caribe, siempre parecen tener estrechos vínculos afectivos y familiares entre sí. Por fortuna, en el casting repiten Depp y Geoffrey Rush (como el carismático capitán Héctor Barbossa), capaces de hacer a su personajes con los ojos cerrados, aunque se han ido sucediendo una serie de pérdidas en el elenco original que van erosionando el navío como si fueran cañonazos. 



A pesar de los esfuerzos en la Royal Navy marca Disney, no se otea en su horizonte ningún intérprete capaz de encarnar un antagonista para los bucaneros con el savoire faire de Jack Davenport y su añorado Comodoro Norrington. Por no hablar del encanto como gobernador de Jonathan Pryce. Eso sí, se mete con calzador en La venganza de Salazar un cameo de la pareja romántica que formaron Will Turner y Elizabeth Swann. También hay, incorporada a marchas forzadas, otra historia romántica adolescente (igual que se hacía en Mareas Misteriosas), buen ardid para obtener mayor espectro de audiencia y un entorpecimiento para el ritmo del metraje. 


Simple valoración personal, sí creo que el guión planteado por Jeff Nathanson da en la tecla cuando pulsa a un villano interesante. Tras el carismático Barbanegra que firmó Ian McShane, aquí tenemos la antítesis de los piratas con un capitán español obsesionado con darles caza, incluso más allá de la tumba. El Salazar de Javier Bardem tiene prestancia y se enmarca con facilidad en la galería de los antagonistas de la franquicia. Si acaso se echa en falta que se le dé un poco más de humanidad en algunos compases, puesto que parece que todos los rivales en Piratas del Caribe (con la excepción de Norrington que sería más bien un adversario) tengan que ser más malos que un polo de azufre. 



Curiosamente, este duelo entre Salazar y Sparrow, donde se verán fuertemente involucrados Barbossa y la pareja formada por Henry (Brenton Thwaites) y Carina (Kaya Scodelario), brindará alguna batalla naval bastante más épica e interesante que el supuesto clímax de En el fin del mundo (2007).  Particularmente bien rodado resulta un flashback del primer cruce entre Salazar y un, por entonces, joven Sparrow. Se trata de una escena que resucita alguno de los mejores momentos que hicieron célebre a la saga. 



La banda sonora, uno de los puntos fuertes de este género, corre en esta ocasión a cargo de Geoff Zanelli, quien no duda en beber mucho de la gran fuente original; es decir, la factoría Hans Zimmer, siempre muy propicia para esta búsqueda de éxitos de taquilla, trepidantes y pegadizas en sus composiciones. 


Sin excesivas explicaciones y alguna coincidencia astral impresionante, se saca para la ocasión un tridente de Poseidón que sirve las veces de deus ex machina para poder deshacer a su antojo todas las maldiciones y magias que impregnen los mares. La caza del tesoro estará servida para intentar atar varios de los nudos que habían quedado abiertos en anteriores entregas. 



Una de las delicias del asunto es que cuando los talentos de Depp y Rush convergen, puesto que son dos actores con gran facilidad para inspirarse mutuamente en sus réplicas. También se agradece que algunos de los veteranos de la Perla Negra sean recuperados para la causa. 



¿Era necesaria esta quinta entrega de Piratas del Caribe? Rotundamente no. ¿Estorba? Tampoco, se trata de un fim entretenido y que no se hace pesado durante sus más de dos horas de metraje. La cuestión ya no es si habrá sexta entrega o no atendiendo a la recaudación, es si puede quedar algo por explorar en esas mareas ya no tan misteriosas tras tantos años exprimiendo a una de las gallinas de los huevos de oro del mundo de la industria en la actualidad. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 










domingo, 18 de junio de 2017

EN EL OJO DEL HURACÁN (SEGUNDA TEMPORADA DE NARCOS)


Cambalache




Tras una primera temporada que había dejado las espadas en todo lo alto (reseña primera temporada), Narcos confirmó las expectativas que había puesto en ella Netflix con una segunda entrega a la altura. Si el inicio se vio copado por la figura oscura de Pablo Escobar, esta nueva entrega sigue profundizando en él, mientras que el terremoto de violencia de su generación va provocando una serie de respuestas inesperadas y que pondrán al límite a bandas rivales, el DEA y al propio gobierno colombiano. 



Wagner Moura sigue manejando con soltura al protagonista, con un registro parecido al del gran James Gandolfini, capaz de pasar de la familiaridad más cariñosa a las exhibiciones brutales de violencia. En esta ocasión, el Patrón empezará a sufrir fisuras en su imperio, especialmente por la pérdida de aliados de confianza y necesidad de reclutar nuevos elementos. Paulina Gaitan sigue acompañándole como su inseparable Tata, a la par que Paulina García va haciéndose imprescindible en el círculo del presunto Robin Hood paisa. debido a su buena caracterización como la madre del hombre que quiso reinar. 



Paralelamente en ese cerco que se va gestando, sobresalen los agentes Javier Peña (Pedro Pascal) y Steve Murphy (Boyd Holbrook). Llegados a este punto, esta pareja de intérpretes funciona de memoria y transmiten los sinsabores que han sufrido en esta tierra de realismo mágico. Por un lado, estaría la visión positiva del personaje de Connie Murphy (Joanna Christie), quien termina enamorándose de muchas cosas de su nuevo destino, mientras que su pareja va endureciendo su carácter hasta fronteras muy peligrosas, aceptando el credo que solamente la violencia responde a la violencia. Se trata de un conflicto elemental que, bien llevado como hace el equipo de guionistas de esta serie, resulta un filón inagotable. 



El único al que temió 



"Los Pepes" fueron una organización paramilitar de métodos extraordinariamente contundentes que encaminaron sus esfuerzos a golpear el entramado de Escobar de una forma furibunda. Narcos inventa a la figura del coronel Horacio Carrillo (Maurice Compte), muy basado en el personaje histórico de Hugo Martínez Poveda con el que compartía rango en la escala bélica. Ante la política de terror (bombas, chantajes, extorsiones, secuestros, etc.), fue una coyuntura donde se fomentó un terrorismo de estado igual de escalofriante contra los delincuentes, dejando, además, un reguero de víctimas colaterales. 



Por ende, si la primera entrega ya era poco light, ahora el show eleva el fuego cruzado hasta límites poco aptos para todas las audiencias. En igual medida, el cartel de Cali va creciendo como una poderosa sombra que amenaza con engullirlo todo. De estilo más refinado que su gran competidor, los responsables del tráfico de coca en New York se mostrarán igual de inexorables y dispuestos a sacar la mayor tajada del negocio. Esta profundización nos permite disfrutar de actores de la talla de Alberto Ammann como Pancho Herrera. Se intuye un futuro magnífico si Netflix apuesta por seguir esta subtrama en el futuro. 



Mención especial habría que hace a este respecto a Cristina Umaña, quien dota de una fuerza impresionante a Judy Moncada, viuda por culpa de las venganzas de Escobar, más que dispuesta a volver el ojo por ojo, todavía a costa de pactar con quien sea preciso. Al más puro estilo Juego de Tronos, se irán fraguando alianzas por derribar al Patrón que revelarán misteriosos compañeros de cama. Un viaje sin hueco en la maleta para la moral, un rito de iniciación donde Peña y Murphy no podrán volver a ser los mismos. 


El Bueno, el Malo y el Muerto



En resumen, una espiral de interesantes secundarios y luchas subterráneas por el poder que no impiden recordar quién es la estrella de la función. Moura puede disfrutar en esta ocasión de la oportunidad de trabajar con el Pablo más íntimo, a medida que lenta, pero inexorablemente, se va viendo privado de los poderes que le habían permitido ser juez, jurado y verdugo de todo aquel que se opusiese a su persona. 



Habrá un vano intento de volver a la normalidad, de desandar el camino que ha fraguado a lo largo de todos los años de infamias. Los fantasmas del pasado tienden a volver cuando el fin se aproxima, no será el Patrón la excepción a dicha regla. Diez capítulos bien medidos, ajustados con fuerza y sentido del espectáculo, una oportunidad saber más de una etapa oscura. 



Absolutamente recomendable. Cruzamos los dedos porque no sean la última vez que oigamos hablar de Narcos



ENLACES DE INTERÉS:



-Así son los personajes reales de Narcos (Alba Orol)



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://www.engadget.com/2015/09/03/netflix-narcos-season-two/



-http://www.incisozluk.com.tr/w/%C3%A7ok-iyi-adamd%C4%B1n-horacio-carrillo-reis/



-http://www.imdb.com/title/tt5714408/mediaviewer/rm2177044224

domingo, 11 de junio de 2017

¿CONOCES TU VERDAD?


Estreno ecléctico




¿Conoces tu verdad? Con esta simple y traicionera pregunta, presentamos en la entrada de este fin de semana las impresiones que ha generado Perfiles ocultos, obra de riguroso estreno en el Gran Teatro de Córdoba. Una apuesta osada en cuanto ha querido unir el género del thriller con la danza. Orquestada por Núria García nos vamos a sumergir en una fiesta de cumpleaños que termina derivando en una especie de Cluedo macabro, ya que la feliz celebración se salda con un asesinato de tinte pasional que pondrá a todas las personas invitadas con el cartel de sospechosas. 



La finada es Laura (la propia Núria García), nombre que siempre parece tener un magnetismo especial para la temática noir, ya sea bajo la pluma de Vera Caspary (reseña de Laura) o la magnífica adaptación que dirigió para el cine Otto Preminger. Una talentosa y caprichosa artista que había buscado reunir para su cuarenta aniversario a personas importantes de su vida de los que se había alejado por diversas circunstancias. Aunque no se conozcan entre sí, el influjo de la personalidad de Laura y su recuerdo hacen que compartan un nexo de recuerdos peligrosos. 



Para comprender las coartadas de cada cual, junto con los diálogos, la herramienta básica será el baile, a través de unas cuidadas coreografías que han sido bien establecidas, acompañadas de la dirección musical de Pablo Salinas. Un recurso original y que nos lleva a dejarnos seducir por este clásico relato de suspense que aquí presenta este poderoso y sensible añadido. 


Juegos de sombras




Dentro del elenco cabría destacarse a Macarena Gómez, la cual tiene un fuerte grado de inspiración en esta obra. Su personaje de Jana, una empática representante de gentes del espectáculo, es uno de los mejores construidos en la trama, además, quizás con el añadido de jugar en casa, la intérprete que tan popular se ha hecho en La que se avecina demuestra aquí un gran repertorio de registros. Eso es muy relevante, más en un argumento que está repletos de artificios y trampas. 



Lástima que no todo funcione tan bien en este rompe-cabezas. Uno de los problemas del campo de la sospecha en la ficción es que una parte considerable del veredicto de la audiencia puede depender de hasta qué punto ha gustado quién es el criminal o cómo ha sido el proceso de deducción que ha llevado a resolver (o no) el delito cometido. Cierto aroma a The Game (1997) me invade en la butaca cuando se me intenta convencer de que todo estuviera tan hilado desde el principio, sin importar las muchas variables humanas en juego. 



Por otro lado, hay interesantes guiños a la actualidad que se ejemplifican en una aguda y satírica representación del fenómeno youtuber que caracteriza Ferran González con Danny. Un cierto poso de gracia y vacuidad acompaña a este sospechoso, en un mundo de fronteras muy difusos entre la obra de arte y la simple tomadura de pelo. 


Juguetes rotos




Si hay aspectos en el misterio criminal que me chirrían, debo admitir que la faceta psicológica de Perfiles ocultos me parece muy atinada. Se nota una buena asesoría de Luis Muiño para esta cuestión. Al final del día, independientemente de quién lo hizo, hay una reflexión atinada sobre la manipulación, esa arte oscura que pretende conseguir influenciar a los demás para que hagan lo que nosotros deseamos. Así, en apenas poco más de una hora, nos familiarizamos con la sumisión que Silvia (Rebeca Sala), la hermana de Laura, ha terminado adoptando como servidumbre voluntaria hasta límites de tornarse a sí misma una sombra de un Sol mayor. 



O las fragilidades de Mónica (Belén González), sacada de su zona de confort y rutina. También estaría el juguete roto en el que se ha convertido Marco De´ll Isolla (Raúl Cassinerio) o las adicciones infantiles del refinado Valery Kirianov (Yevgeny Uzlenkov). Me chirría, no por culpa del actor, todo lo contrario, la construcción del reverendo Satragno (Víctor Ramos), demasiado estereotipo y funcional en una historia donde uno de los grandes atractivos es la singularidad de cada una de las piezas. 



Núria García ha abierto una serie de puertas muy interesantes con las que experimentar y divertir en el escenario. Creo que a Perfiles ocultos le falta algún aderezo o formas de presentación, aunque los ingredientes escogidos son excelentes. Las opciones que puede tener esta fusión de arte dramático con la sensibilidad de la danza para describir personajes se antoja irresistible y con múltiples campos por explorar. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-Escenario Gran Teatro de Córdoba [Fotografía tomada por el autor del blog en la función del 9 de junio de 2017 de Perfiles ocultos]



-Programa oficial Gran Teatro de Córdoba Perfiles Ocultos [función del 9 de junio de 2017]