domingo, 26 de abril de 2015

ANY GIVEN DAY



"Pídeme artillería, pídeme hombres, pídeme dinero... Pero no me pidas tiempo, pues no me sobra ni un ápice". Cuenta la leyenda que Napoleón Bonaparte escribía así a uno de sus mariscales, dejando constancia de que, dentro del ramillete de recursos de los que disponía, no se encontraba esa cosa fugaz y esquiva, el paso de los días y los años. A Richard Linklater, director de Boyhood (2014), no le hubiera costado comprender el sentido de esa cita de l´Empereur. 12 años. 39 días. 159 minutos. Tres fórmulas para explicar uno de los experimentos cinematográficos más rentables de los últimos años. 



Más de una década para acabar un film donde sus intérpretes han envejecido a tiempo real, mostrando su evolución física y teniendo vetado revelar detalles de la trama. Los casi 40 días se corresponden a las jornadas de rodaje filmadas. Las más de dos horas y media se corresponden al metraje de un viaje muy particular en la gran pantalla, algo que, citando a Peter Debruge, es una misteriosa cápsula del tiempo. 



Boyhood es algo más que la biografía del paso de Mason (Ellar Coltrane) de la niñez a la adolescencia, viendo como su núcleo familiar, de amigos y amores van cambiando y rotando conforme su trayectoria vital avanza con sus agridulces victorias y derrotas cotidianas. Y también algo menos. Más que una épica a lo Tolstói, el guión de Linklater está mucho más próximo al terrenal y veraz microscopio de Chéjov para narrar pequeños episodios anodinos, pero que arrojan mucho de la naturaleza común de los seres humanos. 



Esto se ejemplifica a la perfección con el trabajo de Patricia Arquette y Ethan Hawke, en el papel de progenitores separados de Mason y su hermana (interpretada por Lorelei Linklater, y es que esta es una historia donde todo queda en familia, como pueden comprobar). Ambos artistas firman dos de los mejores papeles de sus carreras, mostrando los diferentes avatares que van teniendo en su forma de intentar re-estructurar su vida tras el divorcio. 




Y es que uno tiene la sensación de que está invadiendo con discreción la vida íntima de estos protagonistas, como si hubiera desaparecido una de las paredes y pudiéramos caminar por los pasillos de esos institutos, las cocinas del apartamento que su padre comparte, montados en el asiento trasero del coche de la madre, etc. Sin duda, muy beneficiada por el marketing que ha dejado su larga gestación, Boyhood encierra méritos suficientes para seguir captando la atención, una vez su recurso pase de moda. 



La cultura pop le ayuda mucho en ese sentido, especialmente visible en el rosario de referencias que va dejando de la televisión de la época y las formas de vestir, pero, especialmente, en la música, teniendo una banda sonora escogida con mucho eclecticismo y sabiendo dónde colocar este arma, siempre eficaz para este tipo de filmes. 


Resultará difícil para toda una generación no identificarse o tener mucha empatía con algunas de las secuencias o pequeña instantáneas del recorrido de Mason y su círculo. A lo mejor no te ocurrió exactamente así, pero te deja un cierto eco, un déjà vu que se observa con una sonrisa recubierta de una pequeña tristeza. Está hecha con tino y no comete el error de la nostalgia de sobrestimar lo que aconteció. 



El esplendor de otra obra tan interesante como Birdman pareció eclipsar un poco a la obra que hoy nos ocupa en la gala de los Oscar, si bien, la avalancha de nominaciones y premios internacionales que ha recibido en 2014 parecen más que generoso tributo de crítica y público a una cinta larga, mas no pesada.  



"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y, gracias a este artificio, logramos sobrellevar el pasado". (Gabriel García Márquez). 

FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE: 







http://collider.com/boyhood-interview-richard-linklater-ethan-hawke/





http://collider.com/boyhood-interview-richard-linklater-ethan-hawke/

domingo, 19 de abril de 2015

LAS CERRADURAS DEL PATIO DE CLÍO



Un salto al vacío. Hoy por hoy, pretender hacer una serie española que se atreva a tocar conceptos tales como la ciencia ficción o las paradojas temporales es una invitación a la resistencia radical y burlas del propio público. Casi sin precedentes, se trata de un campo que tradicionalmente ha parecido vetado a nuestra caja tonta. No obstante, un experimento de TVE ha logrado en unas semanas poner todos estos presupuestos patas arriba. Estamos haciendo referencia, obviamente, a El Ministerio del tiempo.



Javier Olivares, Abigail Schaaf, Jorge Dorado, Marc Vigil, Pablo Olivares y un distinguido etcétera han invitado a los espectadores a una aventura de las de antes. Una mezcla de El túnel del tiempo y Doctor Who, entre otras referencias, pero con un eclecticismo de olfato fino para revestirse de personalidad propia. Una institución que debe patrullar y velar porque los libros de Historia no terminen mintiendo en sus acontecimientos principales, puesto que hay portales de Cronos que pueden atravesarse y alterar a la realidad.



Con un toque a los Indiana Jones o de Regreso al futuro, este nuevo programa ha reverdecido laureles que parecían olvidados por estos lares. Frescura, diálogos divertidos y personajes carismáticos. Rodolfo Sancho parece estar bien encaminado a seguir los pasos de su progenitor, guiño a Curro Jiménez incluido. Comparten cartel y éxito Aura Garrido y Nacho Fresneda. Un tipo de la actualidad con un drama familiar, una precoz universitaria del siglo XIX y un tercio español del siglo XVI conforman un triunvirato de aventureros temporales que funciona con la precisión de un reloj suizo.


Una buena química que alterna el tipo de escuadra que uno puede esperar en Viaje alucinante, teniendo añadidos del interés de poder contar con una versión más que digna del modelo Alatriste que tanto popularizó Arturo Pérez Reverte. Una buena combinación de elementos de acción, ironía y cierto toque dramático cuando es menester. Engranajes puestos sobre un tablero de diferentes jugadores, sin quedar del todo claro si este peculiar Ministerio son lo que, tradicionalmente, en esta clase de show se denomina como "los buenos". 



Y, en ese apartado, sobresale un ejercicio de casting muy pertinente y que desprende cierto aroma a aquellos añorados Estudios 1. Así, resulta una gran alegría volver a ver Jaime Blanch con un goloso papel y un alto cargo de responsabilidades. Lo acompañan en ese alto staff Juan Gea y Cayetana Guillén Cuervo, quienes están más informados de los entresijos del negocio que sus patrulleros. Cuanto menos, una fórmula que esta primera temporada ha aprobado con nota. 



Justo cuando parecía que iban a cimentarse en la premisa de salvar la vida a algún personaje clave del pasado, evitando que desapareciese del esquema cronológico antes de hora, el penúltimo episodio profundizó más en el personaje de Irene Larra, dando una oportunidad excelente para que Guillén Cuervo sacase partido de su interpretación, mostrando los entresijos y los modos de reclutamiento de la institución. En definitiva, una montaña rusa con unas reglas básicas que, si se consienten, permiten disfrutar, y mucho, al público.




Todo ello, acompasado con un interesante elenco de villano al que es imprescindible en esta clase de género. Hay destaca Natalia Millán como Lola Mendieta, freelance de estos portales y un personaje muy interesante cara a explotar en el futuro.  En la categoría de antihéroe con motivaciones legítimas, José Antonio Lobato brinda su experiencia para componer a Armando Leiva, antaño uno de los mejores cerebros en el ministerio, ahora, en unas relaciones muy diferentes con sus antiguos colegas. Una galería que los guionistas eran engrosando, crucemos los dedos, en próximas temporadas. 



Parece que le han cogido el truco y colocan los elementos con acierto. Así, las redes sociales y el contacto directo con el público han permitido al Ministerio del tiempo garantizarse una difícil plaza como recién llegado, compitiendo con muy buena audiencia el lunes por la noche. ¿Existen riesgos en esta audaz apuesta? Sin duda, la primera es mantener la capacidad de sorprender. La segunda es mantener ese sano don de no tomarse demasiado en serio a sí mismo, pues en su frescura se asienta mucho de su éxito. 




Crucemos los dedos por seguir probando los candados de Clío... 

FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-ministerio-del-tiempo/teaser-miniserio-del-tiempo/2955680/




http://www.20minutos.es/noticia/2387751/0/exito-ministerio-tiempo/tve-pasa/lunes-emision/




http://www.lavanguardia.com/series/recomendacion/20150330/54429338643/el-ministerio-del-tiempo-previa-lazarillo-de-tormes.html

domingo, 12 de abril de 2015

EL ARCO DE UNA SAGA



Han vuelto. Dos cómics rompedores y violentos, una pre-cuela y un par adaptaciones cinematográficas de calidad desigual no eran suficientes para la popular saga Kick-Ass, la cual, parece ser, alcanza su clímax en esta tercera parte. Desde hace años, la asociación del talentoso y deslenguado Mark Millar con John Romita Junior (más que digno heredero de una de las estirpes más excelsas a los lápices de las viñetas norteamericanas) ha lanzado su último hurra, el tributo merecido a Hit Girl y Lizewski. 




El tomo con la saga completa es una de las tentaciones más apetecibles para una generación de lectores que han seguido las andanzas de esos muchachos y muchachas que dieron un paso que iba más allá de la afición y la cultura freak, lanzándose a la mayor aventura de todas, el salto a la realidad del mundo súper-heroico. Mucho corazón. Pero, como decía el personaje de Clint Eastwood en Million dollar baby, un boxeador que solamente tenga mucho corazón, solamente puede aspirar a llevarse una gran paliza. Y las calles de esta franquicia están plagadas de golpes, tortazos y reveses, visitas al hospital y grescas muy específicas. 



De cualquier modo, la fórmula resulta menos sorprendente en esta ocasión. Desde el original prólogo del primer número, Kick Ass resulta una narración sorprendente, donde muchas cosas impactaron con la novedad de la primera vez. Sea como fuere, incluso el realismo del trazo de Romita repercute menos en la retira del público, y es que uno ya sabe las salvajadas y gamberradas que vienen reservada cuando el atípico equipo de Dave y Mindy (la cual comienza esta tercera parte en presidio) se junta. 




Una Hit-Girl que, indudablemente, ha sido uno de los grandes hallazgos de esta colección, un personaje redondo y repleto de un carisma que se ha notado en la predilección que Millar le muestra. Ya en la pre-cuela, aunque puede ser un error de percepción mío, ya se observa en el spin-off o pre-cuela que ella misma protagonizó, se empieza a ir notando que Mindy ha ido monopolizando buena parte de los momentos más épicos y divertidos de la franquicia. Esto ha dejado escenas memorables (resulta muy divertido ver a una pequeñaja intimidando a la altura de un Chuck Norris a bandas criminales organizadas o antiguos guardaespaldas de Valdímir Putin), pero también el peaje de que resulta impensable que ninguna criatura del universo comiquero (desde Hulk a Galactus, pasando por Superman) pudiera con Hit-Girl. 




Esto hace que buena parte del duelo contra el nuevo hombre fuerte del clan Genovese se centre en una de las máquinas de matar más perfectas que han existido nunca en Marvel, un Deus ex machina que puede arramblarlo todo a su paso. En este sentido, la terrenalidad y la tragicomedia que llevan las andanzas de Dave y su heterogéneo (por ser finos) nuevo grupo de héroes callejeros para rescatar a Mindy, tienen un aire de verosimilitud y ácida deformación de la realidad que provoca una mayor empatía.  




Y es que el arco de Dave va llevando a un crecimiento(mezclada con inmadurez) que lo hace, como en las anteriores entregas, insertando a un personaje tan interesante como Valerie. ¿Qué le pasa a los paladines enmascarados cuando se encuentran con su primera novia formal, con la que además se funciona muy bien bajo las sábanas? ¿Quién su sano juicio iba a mantener el interés a seguir saliendo en noches frías a pelearse con macarras que quieren hacerse un collar con sus dientes? 





Pudiendo estar errado, creo que nos hallamos ante la aventura que satisface las pretensiones de los incondicionales, pero no va a atraer nuevos adeptos a sus viñetas.  Vuelven a producirse algunos de los trucos de los anteriores tomos, la llegada de un nuevo mafioso que quiere acabar con esos freaks encapuchados que se meten en su negocio, el ambiguo rol del antiguo Red Mist, etc. Eso y, claro, el espectro de Big Daddy y otros de los personajes desaparecidos en previas entregas. 




Es como si hace algunos años se hubiera lanzado una flecha a gran velocidad y corrosiva sátira en su punta, la cual, curiosamente, no impide que tras la parodia haya toda una declaración de cariño y amor al mundo de los cómics (algo que honra de Miller y Romita); hiperbólica, exagerada y única en su especie, Kick-Ass ha sido una fórmula de las más curiosas de los últimos años en este mundillo. 



Un tobogán de emociones, una deslenguada montaña rusa, sin censuras ni corta-pisas, el relato de Dave y Mindy, con un guiño fantástico para terminar. El más gamberro de todos los cómics. El más cómic de todas las gamberradas. 

IMÁGENES: 







http://marvel.wikia.com/Kick-Ass_3_Vol_1_7




http://www.taringa.net/post/noticias/16717159/Primer-vistazo-a-Kick-Ass-3-1.html

domingo, 5 de abril de 2015

EL EUNUCO: SEAMOS UN POCO SINCEROS



Felizmente libres. Así atinan a describir Pep Antón Gómez y Jordi Sánchez la sensación que tuvieron al adaptar el texto clásico de Terencio. No deja de ser una agradable paradoja. Por un lado, el concepto de magister dixit encorseta, capa (nunca mejor dicho, no olvidemos de la obra de la que hablamos, El eunuco), parece que los nuevos directores deben ponerse serios, cuadrarse de hombros y ser escrupulosamente fieles al original. Sin embargo, ni Terencio, ni Aristófanes, ni ninguno de sus colegas se hubieran tomado esos remilgos a la hora de inspirarse, buscando divertir y escandalizar a partes iguales, dando algún pinchazo entre medias a sus coetáneos, incluyendo referencias a los dioses en los que creían y las ciudades donde vivían. 



Córdoba acogió la pasada semana el experimento, brillantemente saludado en su puesta de largo en el prestigioso festival de Mérida, uno de los que mantienen vivas y frescas algunas de esas piezas de los escenarios que no deberían dejar de representarse nunca. Desde el arranque de Thais en un inspirado mónologo, uno se da cuenta de que Anabel Alonso marca el excelente nivel de un reparto que transmite estar bien avenido y divirtiéndose mucho con lo que hace.  



Y es que los amoríos de Thais con dos hombres muy diferentes van a provocar una serie de equívocos que traerán una jocosa locura. Por un lado, el joven Fedrias (Antonio Pagudo, siempre correcto y eficaz), joven y apasionado, pero más pobre que la propia Thais, y el general Fanfa (Pepón Nieto), adinerado y consentidor, pero muy poco activo sexualmente a la hora de meterse entre las sábanas con su querida. Uno y otro satisfacen una parte de su lujuria o menguada bolsa, pero el regalo de un eunuco a la pretendida disparará celos y confusiones entre los competidores, entremezclando sus andanzas con las de otros personajes de su círculo. 



Igual que hizo Terencio, pero modificando situaciones al servicio de sus intereses, Gómez y Sánchez permiten a su espectacular reparto lucirse. Particularmente sobresaliente resulta Pepón Nieto, si bien su Fanfa es uno de los personajes mejor construidos sobre el papel, es mérito incuestionable de este intérprete haberlo explotado hasta el límite, magníficamente acompañado por Jordi Vidal, quien encarna a Pelotus (el maestro comiquero Escobar hubiera estado orgulloso del nombre), segundo de a bordo y fiel incondicional de su superior, todo un Smithers, vamos.  




La trama amorosa de galanes jóvenes y equívocos de señores convertidos en esclavos, y esclavos tornados en amos se cimenta en Lindus (Alejo Sauras), hermano de Fedrias, y Pánfila (María Ordóñez). Buscando ayudar y, en ocasiones, disuadir a la pareja, destaca el prudente y sensato Parmenón (un gran Jorge Calvo) y Filipa (Marta Fernández Muro), quienes intentan advertir a estos aprendices de Calistos y Melibeas. Entre medias, Cilindro (Eduardo Mayo) supera un desengaño amoroso y busca a su hermana raptada por unas piratas siendo pequeña. Por supuesto, todo termina teniendo conexión con los anteriores eventos.



Los número musicales, si bien no son mi fuerte (más por mi falta de formación en este campo que por defecto del género), acompañan perfectamente el tempo de la comedia. No era tarea fácil la de Asier Etxeandia y Tao Gutiérrez, además de la ingeniosa y eficiente escenografía diseñada por Eduardo Moreno; más de dos horas exige mucho a los artistas para no cansarles de la comedia. Se logra sin pausa. Las canciones de los personajes (desde los principales a los secundarios) apoyan, relajan y permiten el tránsito de un día a otro, de un punto al contrario de la casa de Thais.


Resulta curioso que, incluso, se utilizaron fórmulas y maneras de jugar con el espacio teatral al estilo de "Birdman", con un muy buen juego de focos para confeccionar, convirtiendo todo en una mesa de juego, donde los propios intérpretes inter-actuaron con un público que terminó volcado y más que satisfecho para dar varias y largas ovaciones en pie a una cuadrilla que vino, vio y convenció con su resurección casquivana de Terencio.



Sin más pretensiones que hacer reír, lo cual no es moco de pavo, dicho sea de paso, "El eunuco" puede tirar de la ironía y el diálogo ingenioso, pero también de gags mucho más directos, físicos o escatológicos. Resulta digno de admiración que en ese brebaje lograsen que todos esos elementos resultasen graciosos, siempre viviendo del talento del reparto.



Un despliegue que merece cada uno de los premios y críticas elogiosas que han ido cosechando. 


FOTOGRAFÍAS:



http://blogs.hoy.es/elperistilo/2014/08/07/el-eunuco-da-record-historico-al-festival-de-merida/



http://www.hoy.es/fotos/merida/201408/08/eunuco-hace-reir-carcajadas-3084197576463-mm.html



http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/cine/publico-y-carcajadas-llenan-el-teatro-romano-por-los-enredos-amorosos-de-el-eunuco_w9RIq9S9eUlXleEzxQtND/

domingo, 29 de marzo de 2015

ESTÁN LOCOS ESOS ROMANOS... Y ESOS GRIEGOS



Uno de los primeros libros de los que tengo memoria clara es Historia de Roma, obra de Indro Montanelli. El ejemplar, en cuya portada se observaba una estatua de la loba amamantando a Rómulo y Remo, era el regalo de un profesor muy apreciado, lo cual hizo que, aparte de los méritos del escrito, siempre mirase con simpatías la divulgativa erudición de Montanelli. Con brevedad pero capacidad de síntesis, en pequeños capítulos, Aníbal Barca, Escipión el Africano o Agripina desfilaban con sus grandezas y miserias, enmarcados en una época remota pero que, en no pocos casos, no dejaba de recordar a muchas cosas que pasaban en la política de nuestros días. 




Intelectual, periodista y talentoso escritor, la estampa de Montanelli era muy parecida al protagonista de La gran belleza, ese aire de persona muy inteligente y de vuelta de todo, quien parece no poder disimular bajo su sonrisa sarcástica el profundo escepticismo que le genera lo que hay a su alrededor. Aunque no uno de los más extensos en longitud, siempre he sentido debilidad por su cuento "El general de la Rovere", preciosa fábula que fue adaptada al cine con maestría por Roberto Rossellini. De igual forma, encontrar una edición de bolsillo de Historia de los griegos me obligó a comprar el ejemplar ipso facto, sabedor de que había hallado uno de esos libros que son grata compañía para un viaje en autobús o tren. 



Igual que ocurría en sus crónicas sobre la antigua Roma, el objetivo del italiano no es hacer una sesuda disertación o algo impecable bajo los estándares académicos. Se trata de un relato improvisado, el cual goza de frescura y no deja, en no pocos casos, de traslucir opiniones personales y un tono muy desenfadado, acompañado de un excelente sentido del humor. El desembarco heleno en sus páginas va desde los laberintos del minotauro hasta la conquista por las legiones de esa civilización en decadencia pero que, indiscutiblemente, seguía siendo la referencia cultural de sus dominadores, quienes no dejaron de emplear a sus pedagogos, artistas y equiparar sus deidades al panteón del Olimpo. 



La irreverencia inunda muchos de los pasajes de este repaso informal, incluyendo célebres descripciones como la de Heinrich Schliemann, el amante de los versos de Homero, quien arriesgó fortuna y hacienda en la búsqueda de Ilión, "estaba loco, pero era alemán, es decir, era una persona muy organizada", Nuestro narrador transalpino es un amigo del relato cordial que no intenta intimidar con una sucesión de datos y fechas, sino que busca transmitir, sin excesivas pretensiones, la atmósfera de la época y la esencia de la misma.  




Pocos escapan a su bisturí, desde la secta pitagórica, pasando por el marco teatral de los días de Aristófanes o el célebre Pericles, una de las figuras atenienses más notables de todos los tiempos, exponente máximo de una jeunesse dorée, la cual, no podía ser de otra forma, también marcaba el inicio de la decadencia de su modelo. Pequeñas gotas de batallas, ostracismos políticos, campañas colonizadoras, cultura y mitología, más o menor mejor aderezadas, pero casi nunca aburridas. No es poco mérito. 



Y, por supuesto, también con su buena dosis de defectos. Filipo II, Olimpia de Épiro, y, obviamente, su célebre hijo, Alejandro, conocido en el futuro como Magno, pasan, junto con su emergente Macedonia, casi de puntillas en el ensayo, cayendo Montanelli en algún tópico sobre muy complejos protagonistas. Muy recomendables para quienes quieran profundizar más los estudios de, entre otros, Robin Lane Fox o Mary Renault, con mayor carga de detalle, aunque también con el don de la amenidad y la escritura clara. 



Esto no implica que Montanelli no sea un más que perspicaz indagador del pasado. Curiosa y certera es su comparativa de que, cuando hizo las reflexiones sobre el mundo romano clásico, se dio cuenta de que era, con matices, la historia de un pueblo, mientras que la civilización helena de la Antigüedad tiene un carácter mucho más individual, ciudades estados independientes (cuando no, enfrentadas); y, dentro del entramado urbano, con ciudadanos que querían desmarcarse en su singularidad.  



No en vano, la polis tiene un capítulo aparte en este cuadro tan personal que traza nuestro Cicerone, quien nos va llevando por las diferentes divisiones políticas y estratos sociales, mostrando esa época incierta y contradictoria, pero donde se sentaron muchas de las bases, virtudes y defectos, de modelos que han sido fundamentales para muchas otras etapas de la historia.   




Como hubiera dicho Obélix, estaban locos esos griegos, pero, en su locura, mostraron ser más geniales que cualquiera. 



FOTOGRAFÍAS: 













sábado, 21 de marzo de 2015

DESEOS OSCUROS




DESEOS OSCUROS



Dos son las grandes frustraciones del ser humano, decía Oscar Wilde. Una, no conseguir lo que desea. ¿La otra? Obtenerlo. Por paradójico que pueda resultar, nuestras ambiciones más utópicas, el sueño que no confesamos a nadie, pero se presenta puntual cada noche, podría llegar a cansarnos o, simplemente, revelarse mucho menos fabuloso de lo que se había imaginado. La caja envuelta con el regalo de Reyes suele ser más fascinante que el contenido, por bien escogido que esté el presente. De algo de eso, habla el film que hoy nos ocupa: Magical Girl (2014).  




Carlos Vermut propone un rompe-cabezas repleto de ingenio y de tristeza, una historia que es mucho más de lo que aparenta, aunque exige alguna pequeña abstracción para poder disfrutar de este ejercicio de eclecticismo del bueno. Una mezcla que alterna el anime con Eyes Wide Shut, la copla con Buñuel y los toros con turbios pasados que atrapan, dignos de Brian de Palma. Un truco de magia que es excelente si se hace bien, aunque mezclar todos estos ingredientes en la coctelera podría ser un sinsentido poco agradable al paladar; afortunadamente, Vermut demuestra ser mucho más que un atento aprendiz de brujo. 



El punto de arranque es un tema espinoso y que ya advierte que esto no es un juego para tomarse a risa. La enfermedad terminal de Alicia, una niña de apenas 12 años, lleva a su padre Luis a querer encontrar un premio que la haga realmente feliz, sabedor de que puede ser el último. Mejor intención imposible, aunque la comunicación entre progenitor y retoña no anda tampoco en su mejor momento. La búsqueda provocará que vidas paralelas atormentadas se crucen, ¿puede un simple disfraz infantil de una serie nipona de moda desencadenar unas fuerzas tan viscerales? 


JUGUETES ROTOS, ESPEJOS DESTROZADOS...



Todo puede cambiar en un giro, un accidente inesperado, algo que se tropieza en nuestro camino. Tal vez,  caer incluso desde la ventana del vecino, por ejemplo. La belleza de Bárbara (Bárbara Lennie, muy merecidamente galardonada con un premio Goya por su actuación), igual que los inofensivos deseos infantiles de Alicia, parecen dar una falsa sensación de seguridad a Luis (Luis Bermejo), sin saber el triángulo tan peculiar que han formado, un triunvirato de juguetes rotos, destrozados por la codicia de otros. 



Pero, atención a esto, cuidado que no nos hallamos ante un rosario de víctimas oprimidas y con las manos limpias. Tanto Bárbara como Luis comparten la misma enfermedad, la capacidad de arrastrar su maldición y ser casi tan crueles como su entorno cuando la situación lo exige o les da la oportunidad. De su encuentro, surgirán los hilos que conducen a estas vidas derruidas a una danza inquietante. 



A medida que avanza la rueda, algo oscuro empieza a surgir, si bien quedan muchos elementos de la ecuación ocultos, a pesar de que las matemáticas se jacten de ser una de las verdades inalterables en un mundo que no puede presumir de esa continuidad. Y es entonces cuando irrumpe en escena lo que se había prometido en su atípico prólogo... 


CON LA EDAD NO CAMBIAS, SOLAMENTE PIERDES EMPUJE... 


Todo el público es consciente de que no puede limitarse a esos instantes en el inicio, un flashback que, al igual que ocurría con Jack en The Departed, nos da la grata ilusión de que uno de los actores con más carisma ha recuperado unos cuantos años. La irrupción de José Sacristán en Magical Girl es la de un peso pesado de la escena española. Estos últimos años, el legendario intérprete ha apostado por colaborar con gente joven, seguir jugando a ser el nieto que asustaba a su abuela fingiendo ser un indio apache. Ahora, es un veterano con la ilusión de un novato, una combinación que es muy difícil de superar. 



Su personaje, enigmático y de quien nos faltan las coordenadas, es el último nexo de la maldición de Bárbara, la hermosa estudiante de mesa impecablemente ordenada. Con Sacristán, Vermut puede embarcarnos en un final a la altura de lo que se había insinuado. Por supuesto, esta fábula puede tener sus fallas, pues todas las tienen, pero arrastra a dejarnos embaucar, a creer que los objetos desaparecen en las manos del prestidigitador. Solamente para descubrir que, incluso los implacables asesinos pueden ser víctimas de los celos y ser incapaces de aguantarle la mirada a su presa más indefensa, quizás la única que no tiene miedo en esta procesión de vanidades. 



2014 ha sido el año de Isla mínima, Relatos salvajes y alguna ilustre película más en castellano. Indudablemente, esta cosecha ha sido excelente, hay que degustar estos vinos con la calma que merecen.   



ENLACES IMÁGENES:



http://www.fotogramas.es/Peliculas/Magical-Girl/Exclusiva-el-cartel-definitivo-de-Magical-Girl-disenado-por-Carlos-Vermut



http://revistamagnolia.es/2014/10/62ssiff-iv-negociador-borja-cobeaga-magical-girl-carlos-vermut-murieron-por-encima-de-sus-posibilidades-isaki-lacuesta-la-decima-carta-virginia-garcia-del-pino/




http://www.fotogramas.es/Cinefilia/Los-mil-rostros-de-Jose-Sacristan

domingo, 15 de marzo de 2015

DE REPENTE, EL ÚLTIMO ADIÓS AL ESTANQUE DORADO


La experiencia es un grado. Eso dice el tópico, pero hay experiencias y experiencias. Y la que atesoran juntos Héctor Alterio y Lola Herrera es mucha, tanto en cine, como en televisión y, por supuesto, bajo los tablados de un escenario. Córdoba recibió a la pareja y a la nueva adaptación de En el estanque dorado; hacía más de 30 años que ambos no coincidían y había que festejarlo, darle las gracias al matrimonio ficticio formado por el gruñón (y divertido) Norman y Etel. 




Bajo la dirección de Magüi Mira, llegaba esta adaptación de la obra original de Ernest Thompson, una historia veraniega y que habla de la vejez, sin ocultar sus lados oscuros (el mal de la memoria que se va deslizando de entre las manos como si fuera agua, el carácter arisco que va invadiendo al retirado Norman, la obsesión por la muerte...), pero sin perder nunca un tono cariñoso y afable, un relato familiar y sin mayores ambiciones que profundizar en el ánimo cotidiano de sus protagonistas. Que no es poco. 



Con una puesta en escena simple pero eficaz (el lugar campestre y bucólico donde Norman y Etel suelen pasar con mucha asiduidad su época estival), la gran fuerza de la representación radica en la calidad de sus intérpretes y la chispa de sus diálogos. Allí destaca la labor de un Alterio que puede ser tierno, ácido, irónico, entrañable y cargante, según lo que la situación dramática lo requiera. No hay secretos para él o Herrera a la hora de llevar al público a su terreno. 





Probablemente, los cinéfilos del lugar recordarán la versión cinematográfica que dos nombres de la altura de Henry Fonda o Katharine Hepburn brindaron a la gran pantalla (inclusive, la célebre parodia del personaje interpretado por Fonda a cargo de Jim Carrey). El mejor elogio que se puede dar a sus pares castellanos es que sus esfuerzos no desmerecen en nada al de sus predecesores. La química es evidente y sostiene esta tragicomedia bienintencionada. 




El resto del reparto merece una mención, igualmente, aparte. Brilla con luz propia la pieza clave del rompecabezas de estas dos almas que han compartido tantas alegrías y sinsabores, su hija Chelsi, una mujer madura e independiente, que, no obstante, parece volver a sentirse una niña insegura cuando visita el refugio de Norman (a quien nunca llama padre), con quien tiene no pocas cuentas pendientes. Luz Valdenebro brinda toda su fuerza y madurez a Chelsi. 



Por último, dos papeles masculinos, más breves, pero básicos para reforzar el círculo de Chelsi fuera de sus progenitores. Camilo Rodríguez se pone en la piel del prometido de la hija, quien acude a conocer a sus futuros suegros, acompañado de su retoño, Jeremy, quien es encarnado por Mariano Estudillo. Dos necesarias acotaciones al triángulo del núcleo familiar básico, si bien hay alguna pequeña grieta en la bonita historia que se cuenta. 





Vaya en primer lugar que este apunte no tiene que ver con la impecable versión, sino que es un posible defecto que he creído encontrar a la hora de plantear el apasionante pulso mantenido entre Norman y Chelsi, con Etel como testigo activo del duelo padre e hija. Siempre me ha parecido un conflicto demasiado jugoso para ser solventado de una forma tan acelerada. Siempre siendo que han quitado una pieza del puzzle. 



O, quizás, sean simples imaginaciones mías, poco importa, habíamos tenido la oportunidad de disfrutar en la ciudad de un despliegue honesto, tierno y amparado en excelentes interpretaciones. Como uno más de los espectadores, también le dije hasta luego al estanque dorado, esperando poder volver en el futuro. 



"Con Lola Herrera y Héctor Alterio, la emoción está servida. La lágrima y la risa. La belleza incontestable de dos grandes por primera vez juntos en las tablas de los teatros de España. Es un placer para mí. Va por ustedes". 

FOTOGRAFÍAS: 

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/03/17/madrid/1395083987_151458.html



http://ocio.laopiniondemurcia.es/agenda/murcia/teatro/lorca/eve-821659-en-estanque-dorado.html



http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/romea-elige-calidad-variedad-3343291