domingo, 19 de noviembre de 2017

A LA TERCERA, LOS HIJOS DE ODÍN


Ha sido un largo camino pero al fin encajaron las piezas. Cuando Stan Lee y Jack Kirby, dos de las cabezas pensantes más importantes para la creación del universo Marvel, plasmaron su propia versión del dios nórdico Thor para las viñetas no sabían qué estaban haciendo realmente. Con constantes y sagaces improvisaciones, el personaje pronto consiguió colección y cabecera propia, siendo una mezcla audaz de mitología, ciencia ficción y aventuras. Con Thor Ragnarok (2017), de repente, toda esa esencia es llevada a la gran pantalla por Taika Waititi de manera íntegra, superando en bastante a las dos entregas anteriores. 



Dentro de la proliferación excesiva del mercado superheroico para las carteleras, Ragnarok encuentra su originalidad, un acomodo para ser algo distinto, sin renunciar a las convenciones más palomiteras. Entra por los ojos, es fresca, divertida y tiene la dosis necesaria de épica. El apocalipsis de Asgard podía verse de muchas maneras, si bien Eric Pearson, Craig Kyle y Christopher Yost entienden en su guión que la clave humorística es fundamental. Durante un poco más de horas, se nos lleva en volandas en un relato que no da tregua ni la pide. 



Admito que siempre he tenido mis reticencias sobre Chris Hemsworth como la deidad del trueno. Nombres como Charlie Hunnam o Travis Fimmel quizás tenían más toque norteño para reflejar la nobleza, en ocasiones brutal, del primogénito de Odín. No obstante, es en esta tercera parte donde más cómodo se le ve con su papel. Como si el corte de pelo hubiera quitado tibiezas, aquí tenemos a un Thor muy parecido al de sus primeros cómics, lanzándose guiños constantes a aquellos míticos relatos de Asgard y, muy especialmente, a la famosa etapa de Walter Simonson al frente de la colección. 


También hay que decir que es una de las ocasiones en que mejor rodeado se ha encontrado. La clave de su química fraternal con Loki es que el segundo no debe ser el villano, el personaje de Tom Hiddleston funciona a las mil maravillas cuando es el compañero forzado y traicionero de su pariente. Es un antihéroe y competidor antes que la amenaza fatal. De su complicidad surge una de las grandes fortalezas del asunto, un improvisado buddy film donde estarán condenados a entenderse les guste o no. 



Otro temor para esta saga de películas es el tema de Anthony Hopkins. Que es un intérprete de calibre legendario nunca se ha dudado. No es menos cierto que esta clase de estrellas pueden verse en la muy humana tentación de hacer estos encargos con poca motivación y buscando un sustancioso cheque. Y aquí se produce la paradoja de esta tercera parte. Quizás salga menos minutos que en cualquiera de las anteriores, pero es una presencia mucho más constante, que marca a su prole. Cuando Hopkins se lo propone, es capaz de darle mil matices al pasado del Padre de Todos, volviendo a confirmar que todos los reinos tienen sus cadáveres bajo la alfombra en su forja. Antes que el emperador que cerró el templo de Jano, el princeps Augusto fue el cruel Octavio en la lucha por el poder de Roma. El ojo cerrado de Odín oculta asimismo secretos en las salas doradas. 



La inminencia de la caída lleva al surgimiento de Hela. Para la ocasión, Marvel tira la casa por la ventana y trae nada menos que a Cate Blanchett, quien desde el principio roba todos los focos. Una adecuada mezcla de la Maléfica de Disney con la parca griega, además con más ricos matices que el simple villano de turno que busca la destrucción. En un sistema tan monárquico y atávico, la buena de la deidad de muerte tiene aspiraciones genealógicas correctamente cimentadas para ambicionar el trono y recuperar la gloria que le fue arrebatada. Blanchett podría hacer el papel con los ojos cerrados y es un acierto de casting innegable. 


Ese núcleo épico está bien aderezado con subtramas propias de road movie y que van bien orientadas a terminar convergiendo. En el trailer podía haber recelos con aspectos relativos a los cameos. De cualquier modo, se ubican bien en la historia y tanto Doc Strange (Benedict Cumberbatch) y Hulk (Mark Ruffalo) no está solamente como reclamo, sino que tienen su importancia para dar la sensación, al igual que en los cómics, de universo compartido dentro de este Panteón. 



Por su lado, Tessa Thompson y Jeff Goldbum desembarcan en el proyecto con todos los honores, desempeñando un papel decisivo en el nudo de la trama. Casi pareciera que la coctelera se agita para combinar el aroma de un buen episodio de Futurama con otro de Stark Trek. Lo sorprendente es que el sabor resultante es delicioso. Y cuando se tiene el cuidado de respetar el particular arco de Skurge (Karl Urban), las verdaderas personas creyentes desempolvan sus viejas bibliotecas Marvel con alegría. Lástima que no se haya encontrado acomodo en esta adaptación para la gran pantalla a la Encantadora, elemento clave para entender al primer personaje. 



El Ragnarok podía haber sido un desastre, pero termina siendo la gran oportunidad para reconstruirse. Tenemos al Heimdall leal y heroico de siempre, la nobleza y la astucia de los asgardianos, una villana reclamando lo que es suyo y secundarios que siempre están a la altura. Entretenimiento del bueno, una oportunidad de evadirse de lo cotidiano en una cinta que, al fin, nos ha traído a los hijos de Odín tal y como los recordábamos. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://www.popsugar.co.uk/celebrity/Doctor-Strange-Thor-Ragnarok-44171895



-http://www.refinery29.com/2017/03/146391/cate-blanchett-thor-ragnarok-first-female-villain



-http://www.denofgeek.com/uk/movies/thor-ragnarok/52826/thor-ragnarok-14-spoiler-filled-questions-answered

domingo, 12 de noviembre de 2017

LAWYERS ROAD (SEGUNDA TEMPORADA DE BETTER CALL SAUL)


Continuamos este domingo el repaso a una de las series más en boga de la actualidad, Better Call Saul. Tras una exitosa primera temporada (Suerte de un letrado), Vince Gilligan, Peter Gould y su sagaz equipo continúan narrando las andanzas que llevaron al pícaro Jimmy a convertirse en el más legendario abogado de Alburquerque. Tras haber asentado un universo propio (aunque con inevitables y necesarias conexiones con Breaking Bad), estos diez nuevos capítulos permiten profundizar en diferentes subtramas que apenas se habían olfateado en el arranque. 



Desde Caín y Abel, el tema de dos hermanos enfrentados ha dado mucho juego. En el caso de Chuck McGill (espléndido Michael McKean) y Jimmy, observaremos que hay muchos colores grises en esta historia del hijo responsable y el bala perdida. Iremos observando mediante algunos flashbacks cómo fue deteriorándose un vínculo que, pese a todo, pervive hasta el momento de la historia de una forma malsana. Además, del duelo entre ambos en los juzgados irán dándose muchas víctimas colaterales. 



Junto con otros factores, ese terremoto en el bufete permite al cuerpo de guionistas lanzar a Kim (Rhea Seehorn) a una evolución en su arco. Si el personaje apuntaba maneras desde el inicio para ser algo más que la pareja romántica del protagonista, aquí queda claro que posee sobrados argumentos para ser una pieza esencia de este peculiar tragicomedia. Pese a la innegable química, parece que una espada de Damocles de mal karma rodease sus carreras. 


Paralelamente, el mundo de la droga avanza lenta pero firmemente para inundar esta fase del show. Por ejemplo, en "Fifi" (episodio 8, segunda temporada) tenemos el ejemplo perfecto de cómo hacer un gran opening y decir mucho en escasas escenas. A medida que oteamos el horizonte, los "Pollos Hermanos" van siendo un establecimiento en el que sabemos que vamos a terminar entrando. 



Un nexo fundamental para ello será Mike (Jonathan Banks), quien es tan indispensable aquí como lo terminó siendo para la trayectoria de míster White y Jesse. Una figura antiheroica, repleta de sombras y luces, difícil de definir de una manera clara. De sus relaciones con Nacho Varga (Michael Mando) se irán fraguando inesperadas rivalidades y alianzas. 



Resulta curioso que tantas líneas puedan converger de una manera fluida sin que alguna resulte menos interesante que las otras. Sin duda, aquí el pegamento es Bob Odenkirk, capaz de interpretar al letrado con los ojos cerrados a estas alturas. Particularmente melancólicos son los viajes a ese futuro en blanco y negro donde observamos las dudas que le quedan tras sus actos pasados. 


Hay una apuesta arriesgada que sale muy bien en esta temporada. Se trata de hacer derivar los casos de Jimmy a una especialización en la tercera edad. A priori, esta temática sería nefasta bajo criterios de marketing y en el ultra-competitivo mercado de las series de televisión hoy en día. De cualquier modo, aquí hay cabezas que saben muy bien el potencial que pueden tener esas historias, lo cual además nos hace disfrutar de unos actores y actrices veteranos que son sencillamente excelentes, que a buen seguro habrían sido desaprovechados en programas de otro corte. 



No hay tampoco rubor a la hora de representar el tema de la publicidad y la venta de imagen, tan de molde en la versión norteamericana del capitalismo más salvaje, a medida que Jimmy intenta granjearse un nombre para atraer potenciales clientes. Para la persona aficionada a Breaking Bad es la oportunidad de ver los primeros "bocetos" de Saul Goodman antes de tornarse en uno de los encantadores de serpiente más exitosos de la sala. 



Al finalizar esta decena de nuevas pequeñas historias, deja la sensación de ese tono agridulce de los busca-vidas que jugaban en los billares de carreteras a ninguna parte o el melancólico andar de Willy Loman al volver tras un día sin vender nada. Better Call Saul había venido para quedarse. Y nos queda todavía por hablar de su tercera entrega.  



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://collider.com/better-call-saul-season-2-review/



-http://www.imdb.com/title/tt4462686/mediaviewer/rm1648434176



-http://www.imdb.com/title/tt4462676/mediaviewer/rm992680704

domingo, 5 de noviembre de 2017

WACKY ITALIC RACES


Sigue siendo una gran noticia. Uno de esos buenos hábitos que nos quedan. Ver en las noticias que ha salido un nuevo álbum de Astérix y Obélix significa que no todo está perdido. De hecho, es síntoma de que los dos irreductibles galos se mantienen, hoy y siempre, cómodos con la pareja artística responsable de plasmar sus aventuras en las viñetas. Primero con el dueto sagrado, bendecido por Tutatis, los inigualables René Goscinny y Albert Uderzo. Ahora, Jean-Yves Ferri y Didier Conrad siguen ampliando ese rico universo galo, cada vez más sueltos son su nuevo papel de herederos de tan grandes druidas.



El encontronazo con los pictos fue una toma de contacto necesaria (Astérix y los pictos), mientras que la segunda incursión fue una clase magistral (El papiro del César). Las expectativas con respecto a Astérix en Italia (si bien la traducción más correcta para esta aventura habría sido Transitálica) estaban por todo lo alto. Eso sí, habría que hacer una apreciación, el título puede resultar engañoso en cuanto que cierto tallador de menhires es quien reclama el protagonismo en esta carrera por todos los pueblos itálicos donde está el juego el prestigio del mismísimo Julio César.  



Casi evocando el entrañable espíritu de Los Autos Locos Hanna-Barbera, en esta ocasión, Ferri y Conrad nos embarcan sin frenos a un tour donde se mantiene vivo el espíritu con el que Goscinny y Uderzo embarcaban a sus creaciones. Y es que, si todavía hoy algunos napolitanos celebran con pasión los goles del Madrid a la Juventus en una final de Champions, no pocos aliados itálicos verían con agrado que la orgullosa urbe se viera derrotada por alguno de los pueblos que compiten frente a ella (lusitanos, cimbros, etc.). 


Jugando con habilidad en la inversión de roles, un Astérix en un papel más secundario funciona a las mil maravillas como auriga al servicio de un Obélix convencido de la importancia de su participación en la carrera al más puro estilo premonición oráculo de Delfos. Las muy bien organizadas vías romanas (como nos enseñó la Monty Python, debemos mucho de organización a administración a ese imperio opresor) sirven a los artistas para lanzar múltiples guiños a la cultura popular y símbolos transalpinos. 



Gráficamente, el lápiz de Conrad se muestra espectacular. No era fácil su tarea. Albert Uderzo es uno de los mejores dibujantes franco-belgas de todos los tiempos. Sin embargo, está más que a la altura de ese reto, conociendo perfectamente la anatomía de los personajes, su lenguaje corporal, gestos, expresiones, miradas, etc. Además, su guionista no se le pone fácil, hay muchos decorados y detalles a los que atender en cada viñeta. La excusa perfecta para garantizar el interés en las futuras relecturas. 



Naturalmente, a medida que los carros avanzan, las rivalidades crecen. El competidor con más apoyo mediático (haciendo un curioso paralelismo con la publicidad salvaje del mundo del deporte profesional actual) va apuntándose tanto tras tanto, siendo una figura enmascarada de nombre Coronavirus, quien goza de varias ventajas en la contienda. Con todo, no subestimen a este personaje al que uno se resiste a llamar villano, puesto que tendrá más aristas el asunto del que se pudiera intuir en el arranque de la historia. 


El propio carácter festivo y casi turístico que preside el asunto aleja a esta historia de lo épico del trabajo anterior, puesto que El papiro de César se constituyó casi como un clásico instantáneo de todas las esencias del dueto galo con una adecuada actualización. Pese a ello, no caigamos en el error de subestimar esta tercera entrega, excelente conformación de que estos iconos de la historieta gozan de su mejor salud en décadas, con un futuro más que prometedor. 



Como siempre suele suceder, Obélix y Astérix son la demostración de lo que la buena persona viajera debería ser. Abiertos a novedades gastronómicas, curiosos ante el paisaje que les rodea y ansiosos de conocer nuevas gentes. Eso sí, también como los turistas perfectos, siempre vuelven con ganas de reencontrarse con el banquete de jabalíes y sus antiguos camaradas para narrarles sus andanzas. Una fórmula que funciona con precisión de cirujano desde que la ideó el gran maestro Goscinny. 



Cerramos sus páginas con la agradable sensación que deja el hasta luego. Habrá una cuarta entrega y estaremos allí para contarla. Por Belenos. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.zonanegativa.com/asterix-en-italia/



-https://issuu.com/grupoanayasa/docs/st00181401_dosier_asterix37_alta



-https://issuu.com/grupoanayasa/docs/st00181401_dosier_asterix37_alta

domingo, 29 de octubre de 2017

UN LOBO NO QUINTEIRO


Cuando Santiago Segurola y Enric González coinciden en que un libro de periodismo es el mejor de año, hay que agudizar el oído. Fariña ha sido objeto de constantes re-ediciones desde su publicación. Tampoco obedece al azar ese dato. ¿De qué trata la narración de Nacho Carretero? Pues de un tema poco propicio para elevar el espíritu, aunque muy real. Sus páginas nos hablan de contrabando, alijos, narcotráfico y los señores do fume. De una realidad que dejó heridas abiertas en Galicia, si bien también dinero fácil y corrupción, con destacadas personalidades mirando a otro lado. 



Todo comenzó con las leyendas de la Costa da Morte. Un lugar propicio para las fabulaciones, arena de meiga y caprichos de los océanos, lugar para la astucia y en engaño, buscando propiciar el naufragio de buques para abastecerse de sus bienes. Una piratería a pequeña escala que se iría refinando, encontrando el monopolio de productos como el tabaco, fuente de riqueza para localidades económicamente deprimidas en Portugal y España durante los comienzos del siglo XX. El pulso de las descripciones, las fuentes consultadas y el humor socarrón a la gallega de Carretero convierten esos primeros capítulos en un rito de iniciación para comprender qué es lo que estaba por venir. 



El contrabando a pequeña escala se fue tornando en un gremio casi familiar, incluso con beatífica complicidad de vecindades y policía. En verdad, como en el arranque de una cinta de Scorsese, aquellas personas traían dinero, ayudaban y proveían de artículos que hubieran sido impensados de no ser por su actividad. En no pocas ocasiones, su habilidad para burlar fronteras y aduanas rozaba la genialidad. 



Con todo, nadie podía imaginar la transformación que estaba a punto de suceder. A Ría de Arousa fue convirtiéndose en un secreto a voces, un lugar donde, de la noche a la mañana, los millones volaban y la nueva mercancía estrella convirtió a los contrabandistas más audaces y con menos escrúpulos en señores del narco. Fariña tiene un añadido espectacular, unos mapas excelentemente descritos que explican con precisión de cirujano los cerrados círculos familiares involucrados y las rutas de entrada. Incluso los líderes del Cartel de Cali decidieron que debían recurrir a sus colegas gallegos para hacer penetrar su droga en Europa. 



Si alguna vez pensaron que Airbag (1997) o Agallas (2009) fueron hiperbólicas, cuando atiendan a la reconstrucción biográfica que Carretero realiza de figuras como Sito Miñanco, se darán cuenta de que ambos filmes se quedaron muy cortos. Más allá de la anécdota, la indagación del periodista lleva a morder en el nervio del asunto. No solamente comieron ricos mariscos y condujeron lujosamente coches horteras, aquellos señores del narco gallego pusieron capital para negocios, financiaron partidos políticos e incluso supusieron una inyección económica para clubes de fútbol.  



Un caudal de plata que justificaba las miradas a otro lado. Eso sí, las madres, como siempre, fueron quienes no olvidaron, las que vieron e reguero de zombificación que aquellos "benefactores" dejaban en la juventud de su tierra. Las Puertas del Pazo de Baión ejercieron el rol de mudo testigo de un gran acto de dignidad, de una valentía que empezó muy solitaria y fue avergonzando con su ejemplo al resto para evitar que se permitiera a unos pocos convertir sus casas en un narcosantuario.


En un marco de falta de escrúpulos, violencia y desconfianza, son verdaderos oasis esos pasajes para la lectura. También hay otro capítulo maravilloso, "Dejadnos vivir", una historia demasiado hermosa para ser falsa, el canto por una generación perdida. A veces, se abusa de esa coletilla para justificar políticas funestas y eludir responsabilidades, pero, sin duda, entre la década de los ochenta y los noventa se puso frente al paredón a una juventud inexperta, en un marco de desinformación sobre los efectos que realmente tenían las drogas. Es imposible leer esas líneas sin sentir un nudo en la garganta. 



Simplemente, la obra no nos da descanso. Tampoco se la pedimos como público, pues va haciéndose más adictiva a cada compás que ocurre. Veremos llegar las primeras operaciones contra el narco, las dificultades, esfuerzos, riegos, connivencias y juegos de poder entre unos y otros. No olvidemos, por ejemplo, la importancia que tuvo este escenario en la futura carrera publica del juez Baltasar Garzón. De Charlines a Oubiñas, pasando a una generación actual más cauta, menos ostentosa, que sabe escoger el par de golpes anuales para balancear su economía. 



Escrito a calzón quitado, Carretero parece empeñado en una misión: esto no puede olvidarse. Sucedió. Libros como Fariña nos permiten recordarlo. Además, obviamente, de saber que no se ha terminado. Apasionante e imprescindible. 



BIBLIOGRAFÍA: 



-CARRETERO, N., Fariña, Libros del K.O., Madrid, 2015. [Novena Edición]



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 










domingo, 22 de octubre de 2017

ÁNGELES ENTERRADOS EN NIEVE: BLADE RUNNER 2049


La llegada (2016) era su gran aval. Quedaba claro que Denis Villeneuve era un director con estilo y capaz de sumergirse con originalidad en los cánones del género de la ciencia ficción. Sin embargo, el siguiente reto era una roca formidable: tocar un mito, aquellas lágrimas en la lluvia que dirigió Ridley Scott con mano maestra en 1982. Blade Runner era algo más que una excelente cinta, se trataba de un clásico con legiones de fans que escudriñarían de modo severo cualquier intento de secuela de la adaptación a gran pantalla de la novela de Philip K. Dick.  



La trama nos sitúa en el año 2049, justo treinta años después de que Rick Deckard desapareciera del mapa en misteriosas circunstancias. Existían dudas acerca de si Harrison Ford vendría a hacer un cameo nostálgico o con ganas de jugar más con un personaje icónico. El resultado es satisfactorio, sin bien no tiene tanto metraje como nos gustaría, sus escenas son intensas, vinculantes para el guión y con algunos de los momentos más emocionantes en el film. Quizás su presencia debió reservarse y no aparecer en los trailers, porque habría sido una sorpresa y carta ganadora para la audiencia. 



Una atmósfera gris y de lluvia insana baña estos Ángeles irreconocibles, un futuro de cambio climático constatado, repleto de macro-ciudades donde apenas hay gente. Ryan Gosling da vida a K, el simple nombre que recibe un eficaz Blade Runner, quien, al igual que en la anterior entrega, se va a topar con un caso que irá complicándose. Eso sí, Michael Green y Hampton Fancher hacen algo más que una repetición de estructura en la historia, si de algo no se puede acusar a Blade Runner 2049 es de no renunciar a aportar algo al universo, no contentarse con una contemplación beatífica de días mejores para el séptimo arte.  


La papeleta no resultaba nada fácil para Gosling. Sin embargo, es un actor que cada vez está escogiendo mejor sus papeles (por ejemplo, La La Land (2016); cierto que tiene un rictus que a veces es inexpresivo, pero en no pocas ocasiones termina empleando esa característica como ventaja. Su protagonista será una tentación para las exageraciones y los gestos hiperbólicos, por ello es tan interesante la contención si está bien llevada, dejando para el recuerdo algunos planos realmente desoladores. 



Y es que en medio de una epopeya de ciencia ficción con empaque, salpicada de noire, tenemos asimismo una historia de amor atípica y hermosa, basada en la tecnología (sorprendente Ana de Armas) que ya dio tanto rédito en Her (2013). Los guiños y referencias a este film son constantes en este universo, incluyendo una escena clave para entender la evolución del personaje. Un tipo de servicio amoroso que, por cierto, ya intuyó de manera preclara la magnífica serie Futurama. Pero no nos desviemos de la cuestión. 



Todos los detalles están cuidados, incluyendo una fotografía espectacular y una banda sonora precisa, elegante y que no quiere estorbar nunca, siempre puesta al servicio del drama que se está viviendo. El casting incluye aciertos tan notables como Robin Wright, actriz capaz de dotar de fortaleza a todo lo que se le presente. Sin alguien de su calibre, la superior de K podría terminar siendo un hecho transitorio, gracia a ella adquiere relieve. Vaya lo mismo para Sylvia Hoeks.  


En tan buen envoltorio, el tercer acto se antoja fundamental. En un mundo donde las corporaciones han logrado ser el nuevo demiurgo (que vendría a ser el personaje de Jared Leto) sería fácil caer en clichés, si bien Blade Runner 2049 se complica la vida a sí misma, con la audacia de pretender tener voz propia y no vivir de su brillante hermana mayor. Pistas traicioneras y una trama densa (163 minutos de metraje para fijar la atención en cada detalle) para, igual que sucedía en La llegada, buscar fórmulas atípicas para la resolución del conflicto. 



Un trasfondo bíblico de ángeles y demonios caídos, de complejos mesiánicos y búsqueda desesperada por milagros divinos. Villeneuve y su equipo lanzan una apuesta muy importante en el casino de Las Vegas, un asalto a la banca con la locura (y genialidad) que caracteriza las misiones audaces. Recibió un tesoro con el material original, aquí se pretende expandir ese universo, enriquecer lo que parecía que no podía ser mejorado. 



Habrá quienes salga totalmente convencidos. Otras personas tendrán legítimas dudas. De cualquier modo, apartando nostalgias, proyectos como este o Mad Max Fury Road (2015) demuestran que hay vida más allá del remake prefabricado o la secuela industrial. Se siguen enterrando tesoros en la nieve.  



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.slashfilm.com/blade-runner-2049-trailer-breakdown/2/



-http://collider.com/blade-runner-2049-new-images-roger-deakins/



-https://www.espinof.com/criticas/blade-runner-2049-te-atrapa-pero-no-llega-al-nivel-de-la-original-critica-sin-spoilers

domingo, 15 de octubre de 2017

SUERTE DE UN LETRADO (BETTER CALL SAUL, PRIMERA TEMPORADA)



Eran aguas peligrosas. Breaking Bad había dejado algo digno de recordarse, casi legendario. Por ello, la noticia de que Vince Gilligan y Peter Gould iban a poner la maquinaria a funcionar de nuevo para un spin off sonaba a arma de doble filo. Sí, Saul Goodman (Bob Odenkirk) fue uno de los secundarios más queridos del show, un personaje de quiebre en Alburquerque plagado de carisma. Sin embargo, ¿funcionarían sus desventuras en solitario? ¿No serían los espectros de míster White y Jesse demasiado poderosos? 



La aventura comenzó en 2015. Desde su primera escena en sórdidos casos de poca monta, entendemos que Odenkirk no ha perdido ni un ápice de pulso al protagonista. Eso sí, el riesgo era evidente. Un tremendo actor y un personaje goloso que, además, se gana la vida hablando, usando un piquito de oro para vender neveras en el Polo Norte. ¿Cómo evitar que aquello se tornase en un hábil monólogo? ¿Cuáles eran los mecanismos para que el letrado más en el filo de la ley pudiera salir ileso de semejantes cruces? 



La primera apuesta era clara. Better Call Saul comenzaría seis años antes de los acontecimientos de la serie madre. De inmediato, nos sorprende descubrir que el verdadero nombre de Saul era Jimmy McGill, un pobre y talentoso diablo que se labra el porvenir de busca-vidas. Resultaría muy sencillo imaginarle como un potencial recluta del hábil plan que Paul Newman y Robert Redford trazan en El golpe (1973). Algunos de los inicios de los diez episodios de esta primera temporada harán homenajes a ese instinto de supervivencia, la famosa picaresca que tantos ratos dio a la literatura hispano-italiana. 


Así, el staff de guionistas del show no se permite caer en la tentación de colocar todos sus cimientos en el indudable carisma de Odenkirk. No, paulatinamente las tramas se van enriqueciendo con secundarios que sean capaces de resultar tan interesante como el leguleyo, beneficiándose todo el conjunto del programa. Hay algunos guiños de altura, como las apariciones de Tuco Salamanca (Raymond Cruz). Forzado el encuentro en un inicio, el carisma y la violencia del brutal capo derivarán en consecuencias muy importantes para unir dos destinos: el de Jimmy con Mike. 



Como todas las personas fieles a Breaking Bad saben, Mike no puede ser otro que Jonathan Banks, fenomenal intérprete que ha encontrado en este complejo personaje un filón incalculable. Gilligan parece tener una debilidad especial por él, regalando al antiguo policía de Filadelfia un capítulo para él solo: "Five-O", el sexto episodio de esta entrega. Sinceramente, si se hubiera rodado en blanco y negro hace unas décadas, sospecho que hoy esa trama sería considerada una de las joyas del noire. Un agente retirado en extrañas circunstancias vive con su nuera y nieta, sabemos que el padre murió en un asunto turbio de drogas. Cuando el pasado vuelve a sacudirles, nos encontramos ante una historia absorbente y para permanecer con los ojos pegados ante el televisor. 



Mientras avanzan esas vidas paralelas destinadas a cruzarse, observamos cuál fue el entorno familiar de Jimmy antes de convertirse en el logo más reconocible de las carreteras del valle. Michael McKean caracteriza a Chuck McGill, irónicamente el verdadero lince en derecho del clan familiar, un abogado que logró crear casi de la nada un afamado bufete. No obstante, Chuck tiene varios problemas de salud que, a medida que avance la serie, irán mostrando distintas aristas, así como una relación de mutua dependencia entre ambos hermanos. 


Una señal del cuidado argumento es que nunca hay personajes gratuitos. El cameo de Tuco sirve para abrirle la puerta a Nacho (Michael Mando), un lugarteniente con ideas propias que aspira a más dentro de los ilegales negocios de su superior. De igual forma, el bufete de Chuck abre las puertas al que será el gran interés romántico de Jimmy: Kim Wexler. Una presencia extraña en este universo de carteles y gente en la frontera de la legalidad, aunque el gran talento de Rhea Seehorn logra solventar de manera excepcional la papeleta. 



Su química con Odenkirk es visible desde el primer momento, además de ser una pareja atípica, un romance más adulto del que mandan los cánones del género. Kim y Jimmy viven en mundos estresantes, aunque por motivos diferentes, encontrando un oasis de respiro en sus respectivas vidas en la compañía del otro. Lejos de caer en los clichés de cenas bajo las velas, muchas veces veremos escenas tan íntimas y cotidianas como compartir un rato juntos en el sofá ante una peli clásica o, sorprendente pero efectivo, ver que incluso la abogada participa con audacia y talento en algunos de los trucos de "Slipping" Jimmy, mostrándose como la mejor compañera posible para él, si bien no siempre será fácil. 



Otra delicia es Marco (Mel Rodríguez); un antiguo socio de fechorías del protagonista, dotado de una tremenda humanidad y a quien debemos uno de los momentos más emotivos de Better Call Saul. En resumen, desde el punto de partida de un listón muy alto, el show logra arrancar como una precuela repleta de dignidad y fuerza, capaz de respetar el legado original con excelentes añadidos. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.nybooks.com/daily/2016/04/22/better-call-saul-season-two-ballad-slippin-jimmy/



-http://www.ibtimes.com/better-call-saul-season-1-spoilers-what-will-happen-mike-episode-6-five-o-synopsis-1834288



-http://www.newsweek.com/better-call-saul-season-finale-amc-breaking-bad-jimmy-mcgill-bob-odenkirk-kim-440569

domingo, 8 de octubre de 2017

LA MÁQUINA DE LA FELICIDAD



Sigue siendo un apellido con connotaciones mágicas para la franquicia arácnida. Romita y Peter Parker entrelazaron sus caminos hace décadas, probablemente sin que el bueno de Spiderman supiera que le acababa de tocar la lotería. Corrían tiempos duros para la lírica, One more day apretó las clavijas de legiones de fans, mientras que los siguientes intentos de explicar el Mefistazo solamente constataban que el lanzarredes se iba desconectando de toda una generación, harta de reseteos y nostalgias mal entendidas, abanderando el estandarte de que el héroe nunca podría abandonar las mallas de eterno adolescente preocupado por la quebradiza salud de su anciana tía May. 



Cuando todo falla con el amistoso vecino, recurren a él. El 2008 estaba finalizando y llamaron al séptimo de caballería. Dan Slott tenía material para recuperar viejas sensaciones, Nuevas formas de morir, un arco que llevaría a Spidey a vérselas con los Thunderbolts de Norman Osborn, los cuales contarían con todas las bienaventuranzas de los poderes públicos para dar caza indiscriminada a la araña. Pero la jugada habría quedado incompleta sin él de siempre. Gracias al lápiz de John Romita Junior incluso el clímax de aquel despropósito que fue la segunda saga del clon pareció tener algún sentido y épica. 



¿Qué pensaba el dibujante estrella de aquel periplo tan extravagante, incluyendo la "feliz" decisión de mandar el romance de Mary Jane y Peter al Limbo? Con discreción lo ha evitado en entrevistas, volcándose en lo que mejor sabe hacer: brindar una narración pulcra, escenas de acción trepidantes y gran manejo de los rostros de los integrantes más importantes del círculo de Peter. 



Slott consigue que nos olvidemos de la resurrección de Harry y los mil desaguisados que jalonan este rincón del universo Marvel, metiéndonos en una persecución trepidante con muchos guiños a lo que supusieron los Seis Siniestros de Stan Lee y Steve Ditko. Incluso se permite un hermoso guiño a un recuerdo que Norman Osborn tiene en la retina de cómo su Némesis siempre logra convertir en ventaja que le ataquen grupos numerosos de adversarios, echando la vista atrás a su efímera alianza con los Forzadores. 



Sin embargo, Norman es listo y sabe adoptar tácticas innovadora para sorprender a tan escurridiza presa. Romita Junior lo define de manera magistral cuando afirma que los guionistas hacen el pan y él tiene libertad de extender la mantequilla del cuchillo como estime conveniente para la deliciosa tostada. Esa libertad para coreografiar nos brinda duelos como el mantenido contra Bullseye, estampa de tiempos pasados que intuimos mejores. Aunque conviene que nos detengamos aquí. 



¿Acaso Nuevas formas de morir es otra manifestación de aquello sobre lo que satirizaba South Park en su temporada veinte? Allí, muchos se veían afectados por unas añejas uvas pasas que hacían dormirse en los laureles a sus consumidores, recordando sin mucha profundidad pelis antiguas que les gustaban. Pero no desarrollan, solamente quieren recordatorios simples de aquello que les agradaba en la infancia, aterrados ante lo nuevo o analizar aquello de antaño. ¿Sobrevive esta saga, Anti-Venom mediante, a ese escrutinio?


Sinceramente, creo que sí. Eddie Brock encaja en la trama (brillante prefacio de Mark Waid y Andi Granov mediante) de manera fluida, además de encontrar acomodo a May en un nuevo e interesante marco, el cual permite profundizar en una organización sin ánimo de lucro para las personas sin techo. Las tintas de Klaus Janson son las idóneas para dar ese toque de noire que tan bien viene a esa aventura contrarreloj. 



Incluso creo que el no tomarse demasiado en serio a sí mismo ayuda al experimento. La profundización en Lil incluso nos hace pensar que hay vida más allá del carisma de Mary Jane, así como Mac Gargan en una faceta que lo eleva en la cota de peligros a los que debe hacer frente Spidey. Osborn, por más que fastidien sus regresos de la tumba, es un villano muy digno de la era Trump, un magnate con recursos para convertir el agua en vino mientras se gana a la opinión pública. La sensación de amenaza es real y sin renunciar a la comicidad inherente de Peter, incluso en las condiciones más adversas. 



Como buen hijo, Romita Junior honra a sus progenitores, mientras también lanza guiños a Ditko, Gil Kane y otros colosos del lápiz de Spiderman. En definitiva, Nuevas formas de morir se eleva como un digno islote en una época donde no florecía la empatía con uno de los iconos de la Casa de las Ideas. La pregunta aterradora es, ¿nos habría gustado tanto sin él como dibujante? Interesante cuestión. Por suerte, no tendremos que responderla en esta ocasión. Estaba ahí el de siempre en la hora más baja, la máquina de la felicidad para todos los fieles del amistoso vecino. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://comicvine.gamespot.com/the-amazing-spider-man-568-new-ways-to-die-part-on/4000-136022/



-https://comicvine.gamespot.com/the-amazing-spider-man-571-new-ways-to-die-part-fo/4000-138255/



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