domingo, 15 de enero de 2017

ALLÁ DONDE CAIGA LA FLECHA...


Es una sonrisa que recordamos muy bien, la hemos visto miles de veces en pantalla grande o pequeña. El sagaz arquero contempla la llegada de su legítimo monarca, el rey Ricardo, mientras su hermano Juan y sus explotadores cobradores de impuestos han sido derrotados, una vez más, por los leales súbditos. Robin ha sido parte fundamental en el proceso; al menos, así lo quiso perpetuar la leyenda y, con mucho más ahínco, Hollywood. El film que hoy nos ocupa, Robin y Marian (1976) no cuestiona, bajo ningún concepto, ese precepto. Su protagonista es, de nuevo, el guerrero de Sherwood, podría ser cualquier de los anteriores encarnaciones, incluso el de la mítica versión de Errol Flynn (1938). 



No obstante, la película dirigida por Richard Lester tiene un truco que todavía la hace destacar en el carcaj filmográfico de la leyenda. Es el mismo Robin de siempre, pero pasado por los estragos de la edad y de la guerra. Olviden la eterna mueca de divertida auto-confianza y vean a un viejo soldado inglés con su inseparable camarada, mirando una fortaleza de mala muerte en el largo camino de regreso a casa. Es un objetivo militar de nulo interés, una batallada absurda y masacre sin sentido. Finalmente, sus sensatos consejos a Ricardo, apodado Corazón de León por su desempeño en las Cruzadas, solamente les darán como tributo el calabozo. 



Así empieza esta parte del cuento, la nunca narrada. Nada menos que Sean Connery da vida aquí al hombre que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. En el momento justo para este papel, el consagrado actor logra dar toda la madurez y el desengaño que transmite el inteligente guión planteado por James Goldman. Robin está harto, como también le sucede a su inseparable Little John (un Nicol Williamson que habla poco, pero cuando lo hace es para dictar sentencias imborrables, imperdible un diálogo suyo con Marian), del largo periplo. 


Dos amigos que partieron por fidelidad a su soberano y con la ilusión de hacer algo grande en las Cruzadas. Pronto, comprenderían que lo que les aguardaba eran las atrocidades de Acre, las violaciones, el saqueo y toda la barbarie que va asociada al concepto de guerra santa. Richard Harris da vida al siempre controvertido rey Ricardo (imprescindible a este respecto la biografía de Jean Flori sobre este personaje y su época) de una manera tan descarnada que se adivina su influencia en la versión de Ridley Scott décadas después (2010). 



Mucho dejaron atrás en Inglaterra, pero alguien tenía un valor claro sobre el resto: Marian. Audrey Hepburn da aquí la réplica a la presencia de Connery con una enamorada que hubo de acostumbrarse al desengaño. Tornada en abadesa y buscando una pequeña parcela de poder en un mundo de hombres, la antigua amante de Sherwood se torna en algo diferente, si bien quedan restos de una gran pasión. Antes de Ricardo y la guerra con Saladino fueron Romeo y Julieta, ahora presentan algunas arrugas pero poseen una lucidez mucho mayor acerca de lo que perdieron por el camino. 



Término abusado hasta la saciedad, no pocas de las llamadas películas románticas tienen un cierto aroma a irrealidad y, con perdón, toque empalagoso. No sucede así con este romance verdadero pero real, donde los estragos del tiempo y la desilusión también hacen acto de presencia. Y eso no menoscaba a la pareja, sino que convierte a Robin y Marian en más interesantes de lo que fueron en la tradición impoluta y sin defectos. 


Y para todo ello hacía falta una última pieza en el puzzle. No se puede hablar de los forajidos del bosque sin hacerlo, en cierta medida, del sheriff de Nottingham. Generalmente presentado como el avaricioso, no demasiado espabilado y bastante mezquino opresor de los habitantes de su jurisdicción, aquí encontramos a Robert Shaw cuestionando esas premisas de forma brillante. Shaw no brinda un villano para el héroe, sino un personaje sumamente complejo que, al igual que Robin, parece estar obligado por un destino invisible a cumplir con su rol. 



El señor de Nottingham también parece cambiado. No parece sentir mayor apego por el rey Juan del que Robin ha terminado sintiendo por Ricardo, aunque ambos se comportan como leales y competentes vasallos. A diferencia de otras versiones, aquí la autoridad es capaz de sentir dolor por sus soldados que caen en batalla, lamentándose incluso de no haberles adiestrado lo suficiente. Shaw y Connery otorgan de la nobleza de Aquiles y Héctor a sus creaciones, hasta el punto de sentir que es un verdadero desperdicio de valor y talento que uno de esos dos hombres termine matando al otro, cuando tienen mucho más en común de lo que las apariencias invitan a pensar. 



Y, por supuesto, al final de todas las aventuras, el inicio y el cierre será el mismo: Robin y Marian. Un tercer acto que, habida cuenta del contexto, no puede desprenderse de ese sabor agridulce. De cualquier modo, pese al inexorable paso del tiempo, de las arrugas y los achaques de las rodillas al saltar, nadie puede dudar que estamos ante el film más melancólico y verazmente romántico que nunca se ha hecho sobre el arquero. 



ENLACES DE INTERÉS:



-REGARDING SHERIFFS



-RESEÑA EN CINE SIN FIN



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://dvdbash.com/2013/01/02/audrey-hepburn-robin-and-marian-1976-starring-sean-connery/



-https://candledance.wordpress.com/2014/01/14/ros-addendum-the-greatest-enemy-regarding-sheriffs/



-https://candledance.wordpress.com/2014/01/14/ros-addendum-the-greatest-enemy-regarding-sheriffs/

sábado, 7 de enero de 2017

EL HÉROE BAJO LA CAPUCHA


Al final, Luke lo comprendió. De haber nacido rubio y con los ojos azules, le habrían llamado Capitán América. Sin embargo, un tipo como él, forjado en Harlem y con esos poderes, no dejaría de ser descrito como "un negro con una capucha". Un tipo peligroso, alguien que sería culpable hasta que pudiese demostrar lo contrario. Tras las deliciosas Daredevil (temporada 1 y temporada 2) y Jessica Jones (temporada 1), Netflix vuelve a la carga con un nuevo héroe urbano, Luke Cage. Un ambicioso proyecto coral que sabe muy bien a dónde va encaminado (Los Defensores). 



No obstante, hay varios problemas con este héroe de alquiler, surgido en plena época de blaxploitation, bajo los fértiles e imaginativos lápices de John Romita Senior. Aquel poderoso paladín bebía de Shaft y aquellas películas donde Pam Grier se convertía en un icono que el mismísimo Quentin Tarantino se vio obligado a rescatar en Jackie Brown (1997). De cualquier modo, todo necesitaba una re-actualización para que en la pequeña pantalla el bueno de míster Cage se adaptase a los tiempos que corren.



Maureen Ryan, escribiendo para Variety, regaló elogios a la emotividad e inteligencia que Mike Colter aporta a un Luke que se acerca mucho a la estética que Michael Bendis y David Finch le dieron, haciéndolo más urbanita y callejero. Efectivamente, así es, Colter muestra a un míster Cage que añora la época en el Madison donde Patrick Ewing y Charles Oakley eran quienes ponían músculo y agallas bajo tableros, una época de currantes; como hubiera dicho Tony Soprano, el protagonista sería el exponente de esa especie en extinción; la de aquellos tipos fuertes y silenciosos, unos que guardaban sus sentimientos, aunque los tengan a flor de piel.


Para una mayor sensación de continuidad con sus predecesoras, encontramos también entre los personajes recurrentes del programa a Claire Temple. Buena noticia en cuanto a que conecta de manera clara a Daredevil y Jessica Jones con Luke, mejor todavía si ello implica disfrutar de más capítulos con la siempre impagable presencia de Rosario Dawson, comodísima como esta enfermera a quien el kismet parece haber tocado con el dedo para toparse con esta nueva línea de héroes Marvel.



No es la única presencia femenina de peso, porque Luke conectará muy pronto con la detective Misty Knight (una gran Simone Missick), del lado de la ley en Harlem, pero cocinera antes que fraile en su caso, puesto que ha jugado al baloncesto en sus canchas de cemento y verjas, defendiendo los colores de los Detroit Pistons en New York, eso curte. Miss Knight es una personalidad con gancho y cuya tensión no resuelta con el protagonista dará mucho juego.



Como habrán observado, muchas cuestiones relativas a cómo dar vida al barrio, los caracteres de unos y otros, ¿y lo superheroico? Tardarán en aparece esos elementos, quizás lo que más críticas haya costado a esta tercera serie de Netflix sobre los tipos con mallas. Ante la espectacularidad de Daredevil o la originalidad de Jessica Jones, los avatares del héroe de alquiler pueden parecer más terrenales. Pero ello tampoco debería invitarnos a subestimar la calidad de un producto más que bien hecho o renunciar a un corte de pelo en la barbería de Pop. 


Y es que resulta cierto señalar que falta aquí la colosal presencia de un Kinping (D´Onofrio) o del carisma con el que David Tennant supo revestir a Kilgrave. De cualquier modo, si bien se echa en falta esa Némesis que se contraponga al héroe, Luke Cage acicala y mejora al dueño del paraíso en Harlem, un Cottonmouth a quien Mahershala Ali (a quien los fieles seguidores ya conocerían desde House of Cards) da unas cotas de sensibilidad y debilidades que lo convierten en uno de los personajes más interesantes de la trama.  



Pero el bueno de Cottonmouth, precisamente por esa complejidad de la que le dota Ali, tampoco nos sirve como esa presencia maligna que resulta tantas veces imprescindible en el tablero superheroico. Tampoco su inteligente y pragmático lugarteniente (caracterizado por Theo Rossi, a quien ya disfrutamos en Hijos de la Anarquía). En ocasiones, interesan más los diálogos e interacciones entre los diferentes secundarios que las supuestas peleas épicas, sin que hallemos aquí un equivalente a los momentos más espectaculares de Daredevil.



Como fuere, Colter ha venido para quedarse con Luke, brindando una actuación que garantiza que, si la Cocina del Infierno tiene a su demonio, Harlem no se va a quedar atrás con el héroe bajo la capucha. Demos la bienvenida a míster Cage.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://www.youtube.com/watch?v=Ymw5uvViqPU



-http://www.indiewire.com/2016/10/luke-cage-back-to-the-future-stan-lee-easter-eggs-1201733058/



-http://blogdesuperheroes.es/series-imagenes-marvels-luke-cage-poster-individual-cottonmouth

domingo, 1 de enero de 2017

EL VALLE DE LOS PROSCRITOS



Indudablemente, parecía una locura. Durante un tiempo, diferentes equipos creativos habían intentado encauzar una de las series más emblemáticas del cómic franco-belga, Spirou; sin embargo, nadie parecía encontrar la tecla que permitiera a la serie alcanzar una entidad propia tras la marcha del mítico Franquin, la etapa más querida por los incondicionales del intrépido botones. Irónicamente, como en ocasiones sucede, la sucesión de candidatos provocó que la editorial confiase en dos caras nuevas, unos recién llegados que no estuvieran tan condicionados por el legado anterior: Tome y Janry. 



La propuesta de Dupuis no tenía conciencia de lo acertado de su improvisada decisión. Tome y Janry no solamente suponían la asociación lógica de dos artistas, eran amigos. Y precisamente esa armonía se transmite en un ciclo que revitalizó por completo al protagonista y su inseparable amigo Fantasio. La década de los ochenta supuso que el héroe se decidió ponerse acorde con su tiempo, sin mancillar la herencia del maestro Franquin, pero aportándose elementos novedosos y aventuras épicas. 



Distanciándose respetuosamente de Fournier o el mismo Franquin, aunque repletos de guiños con el pasado, la pareja lleva a Spirou y Fantasio a dar un paso más allá, siendo cada álbum una especie de película de aventuras independiente, si bien al leerlas todas, se observan múltiples vasos comunicantes. Hoy enlazamos el final de la trepidante historia Con el agua al cuello (1988), ubicada en la meseta de Nepal, donde la pareja de protagonistas (junto con la ardilla Spip), la cual dejaba a los héroes perdidos en un macizo montañoso recóndito, ajenos a haberse adentrado en el valle de los Butchiks. 


A pesar de ser un cómic excelente (una especie de mini El Alamein que no da un segundo de respiro en una persecución constante), Con el agua al cuello suele quedar eclipsado por su secuela: El Valle de los Proscritos. Tal vez sea en sus páginas donde Tome y Janry dieron un paso más allá en la mitología del botones para firmar un auténtico clásico que, todavía a día de hoy, perdura como uno de los pilares destacados del Panteón de la serie. 



Sin mayor apoyo o secundarios que una exótica y traicionera naturaleza, Spirou y Fantasio dependerán de sí mismos, aunque pronto deberá será una aventura individual para cada uno. El segundo de ellos recibe la picadura de los mosquitos de la zona, portadores de una locura que hará al amigo del pelirrojo protagonista una verdadera amenaza. Usando el humor metaficcional, los creadores se divierten colocando a un desquiciado Fantasio que quiere eliminar a su compañero para tener una revista con su propio nombre. 



Por su lado, Spirou tiene en el valle una oportunidad que no siempre se le presenta. Igual que otros compañeros ilustres como Tintín, comparte la maldición del héroe de viñetas franco-belga que jamás duda o vacila. Ángeles de bondad con los que la persona lectora difícilmente puede identificarse, prefiriendo, por lo general, a varios de sus carismáticos y más humanos secundarios. Eso sí, hay muy honrosas excepciones (Diario de un ingenuo) que han demostrado toda la ternura que puede despertar el personaje en solitario. Aquí, Tome y Janry quitarán cualquier zona de comodidad al mito, enfrentándolo a su mejor amigo y viéndose en una soledad desesperante. 


Stephane de Becker da los colores a una atmósfera muy especial, una narración gráfica de trazo elegante y que adentra al lector en una cultura remota y ancestral, escenario portentoso donde no hubiera desentonado encontrarse con Indiana Jones. Una profunda libertad parece respirar cada página, obligándonos a abrir los ojos en todo momento, temerosos de perdernos el más nimio detalle. 



Una de las cuestiones que más obsesionaban a Tome y Janry era la la riqueza y variedad de los fondos, quizás uno de los aspectos de ellos mismos que menos les gustaron en su arranque en la colección. Aquí ya encontramos exactamente lo que querían, plagando de riqueza cada tramo del valle, jugando con la riqueza de la oscuridad y los tesoros escondidos. 



En una fascinante simbiosis, los dos amigos habían logrado una complicidad tan idónea que los propios Spirou y Fantasio la habrían envidiado. Para los amantes de las viñetas, una inmejorable manera de dar la bienvenida a este 2017. Feliz años a todos los lectores/as de Amarcord. 



ENLACES DE INTERÉS:



-LA OFICINA DE SPIROU-RESEÑA



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://spirou-fantasio.blogspot.com.es/2013/02/el-valle-de-los-proscritos.html



-http://www.todocoleccion.net/comics-grijalbo/las-aventuras-spirou-fantasio-n-26-agua-cuello-grijalbo~x43415442



-http://www.todocoleccion.net/comics-grijalbo/las-aventuras-spirou-fantasio-n-27-valle-proscritos-grijalbo~x56629494

domingo, 25 de diciembre de 2016

ALMAS ROTAS


Era un líquido que salía a borbotones y del cual emanaba un aroma parecido al aceite. Acostumbrados a la costa mediterránea, el historiador Robin Lane Fox advertía que no podíamos ser muy severos con los oficiales del ejército de Alejandro Magno cuando, mientras preparaban su campamento cerca del río Oxo en el año 328 a.C., no fueron capaces de identificar con exactitud el petróleo. Aristandro, sacerdote y adivino de la confianza del monarca, auguró que el nuevo elemento presagiaba grandes trabajos y penalidades, aunque con el resultado final de una gran victoria. Languideciendo el 2016, no caben dudas en afirmar que seguimos aguardando que el conflictivo combustible traiga ese anunciado triunfo.  



Javier Espinosa y Mónica García Prieto brindan, entre otros testimonios de gran valor, el viaje que hicieron al refugio bajo tierra de un caudillo local en una Siria sumergida en guerra; una figura revalorizada en cuanto su flotilla de camiones para transportar los barriles le otorgaban atributos de soberano en su pequeña taifa. Una pareja de periodistas que nos lleva a un asunto del que se nos habla mucho en telediarios y redes pero del que sabemos muy poco: Siria, el país de las almas rotas es un libro descarnado, el cual nos arroja algunas verdades que desconocíamos. 



Todo comenzó en marzo de 2011 cuando se inició una oleada de manifestaciones contra el régimen de Bashar al-Asad. Corresponsales de prestigio y con una amplia trayectoria a sus espaldas, de su alianza surge una crónica compleja y alejada de los blancos-negros al que somete el titular sensacionalista o la simplificación grosera. De inmediato abrimos sus páginas, nos vemos sacudidos por la desproporcionada e inhumana represión de un alzamiento en sus primeros compases de corte pacífico. Las tropelías de las autoridades sobre sus opositores fueron radicalizando a los alzados, generándose una guerra civil que iría más allá ante la opinión pública, habida cuenta del papel geoestratégico de Siria. 


Poco han cambiado muchas de las directrices de las potencias a este respecto. El siglo XIX alumbró el Gran Juego, los distintos movimientos y alianzas orquestadas por la rivalidad mantenida entre el Reino Unido y Rusia por el control de puntos vitales en Oriente. Hoy en día, altos poderes en Estados Unidos, Israel, Turquía o la propia Rusia, entre otras naciones, siguen mirando el tablero de manera pragmática y desapasionada.  



Un recorrido por las inhumanas condiciones de los campamentos de refugiados en el Líbano, la tensión por los movimientos migratorios en la frontera turca, el empleo de armas químicas contra población civil. Espinosa y Prieto mantienen la compostura para acercar la historia de una derrota, de un sueño de libertad que se va envenenando por todos sus frentes. Y es que ellos mismos vieron con estupor como ante la desatención del resto del globo, una célula tan peligrosa como ISIS fue penetrando en Siria para obtener sus propios y salvajes fines. 



Antes de la locura, distintos habitantes de aldeas comerciaban e intercambiaban sin importar si el vecino era suní, alauí o cristiano. Paulatinamente, mujeres que habían sacrificado todo por un futuro mejor para su país se encontraban con un califato donde el primer soberbio con un Kaláshnikov determinaría cómo deberían vestir. Una perversión religiosa que no solamente abarca al propio ISIS y sus capacidad nada desdeñable de sacar tajada de la adversidad de los oprimidos, sino consentida, en no pocas ocasiones, por sus supuestos enemigos, encantados de venderles armas o utilizarles como perros rabiosos ante los que mostrarse ellos como los únicos poseedores de la vacuna. 

   
Por supuesto, es una obra con la que también es pertinente tener una mirada crítica, pues es una lectura apasionada y donde sus protagonistas, inevitablemente, terminan tomando partido. A este respecto cabe destacar alguna consideración en la red (guerras posmodernas) donde se ponen de manifiesto las complejidades en la recolección de testimonios en lugares tan conflictivos como Gaza, Cisjordania, etc.  



Recaudos que ya hablan muy bien de este trabajo, inclusive para cuestionarlo. Nos torna críticos, queremos saber más, situar las cosas en el mapa, ver disparidades en las cifras, observar qué es lo que se ha dicho y cuál ha sido la verdadera puesta en práctica del mundo ante este grave problema. De repente, Siria deja de ser una cuestión lejana para conocerla, aunque sea someramente, en su superficie.



Como triste epílogo, hace apenas unos días que un pistolero abatió a tiros a Andrei Karlov, embajador ruso en Turquía. El asesinato de una persona ejecutada a sangre fría, grabado en directo y con el grito de su verdugo: "Alepo, venganza". Nada nuevo en un conflicto repleto de almas rotas. Ese juego de ignorancia y que convierte en cifras la destrucción de los habitantes de barrios que habían existido durante siglos, mientras presuntos salvadores corren a susurrar a los supervivientes que la única solución es convertirse en corderos de sacrificio, 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://www.amazon.es/Siria-Pa%C3%ADs-Almas-Rotas-DEBATE/dp/8499925960



-http://www.elcultural.com/revista/letras/Siria-el-pais-de-las-almas-rotas-De-la-revolucion-al-califato-de-ISIS/38306 [Fotografía tomada por I. Prickett, refugiados sirios en la frontera turca]




domingo, 18 de diciembre de 2016

ELOGIO DE LA LOCURA


El Romanticismo vino para quedarse y devorarlo cualquier oposición a su paso. Una nueva forma de concebir la literatura, las relaciones personales, el estilo pictórico y todo un sistema de valores. Empezaban a resquebrajarse los cimientos firmes y atávicos de la tradición para ir dando paulatino paso al individualismo en el terreno amoroso, el intento de alcanzar el ideal inalcanzable de una quimera, un dulce veneno que prometería felicidad a cambio de viacrucis de desamores. Muy pronto, los románticos encontraron en Juana I de Castilla al ideal hecho carne de sus postulados, una trágica historia que le daría a una de las hijas de los Reyes Católicos el infamante mote que hubo de portar para la posteridad: la Loca. 



Escribía hace poco Gerardo Vera, director de Reina Juana, que la única pena era que William Shakespeare no hubiera centrado uno de sus grandes dramas en esta desventurada soberana. En verdad, fue una mujer de notable longevidad para su tiempo, nada menos que setenta y seis años de edad tenía cuando falleció. Redoblada singularidad si atendemos al hecho de que pasó buena parte de ese periplo en aislados cautiverios y con la baja esperanza de vida para aquel tiempo, incluso entre los miembros de la nobleza coronada como ella.  



Por ello, Ernesto Caballero decidió ponerse manos a la obra para hacer una versión novelada y libre de los últimos días de la protagonista, liberada de las ataduras de los dominios de Clío para convertirse en la metáfora de su época. Un texto articulado en un largo monólogo, bajo pretexto de una última confesión que habría exigido su nieto, el futuro Felipe II, siempre pulcro ante la conciencia y cualquier alarma luterana. Todo ello una excusa idónea y justificada para volver a disfrutar sobre el escenario de una de las actrices de mayor trayectoria en España. 


No resulta este blog el espacio apropiado para abordar, siquiera de forma somera, la trayectoria artística de Concha Velasco (Valladolid, 1939), la cual se muestra encantada y cómoda con tan goloso personaje, recogiendo con él prestigiosos galardones y una exitosa gira que ayer arribó a Córdoba. Asimismo, la enésima demostración de que, pese a que la industria del entretenimiento se le suele olvidar tal premisa, protagonistas encuadrados en la etapa de la vejez pueden ser tan o más interesantes que otros más jóvenes. Volviendo al Bardo, baste pensar en el rey Lear. 



La experiencia de Velasco en este sentido es fundamental para que la empresa llegué a buen puerto. Ya sería bastante hazaña recordar un discurso tan complejo en una biografía tan fascinante como la de Juana, pero hay que añadir a ese cóctel que la actriz encargada de darle vida pueda parecer fluida cuando lo recite, convirtiendo a todo el público en ese silencioso confesor que ve resucitar los recuerdos de una vida excepcional y repleta de infelicidades. 



Como en cierto cuento navideño, distintos fantasmas del pasado irán haciendo sus particulares visitas en la golpeada mente de la que fuera una joven infanta castellana embarcada en el puerto de Laredo para conocer a un apuesto archiduque flamenco que daría lugar a una de las relaciones más pasionales e inmortalizadas por la leyenda. Mito que la propia Juana contribuyó a crear con su largo peregrinaje fúnebre del cuerpo de su fallecido marido. 


Buen conocedor del contexto histórico, Caballero aprovecha para meter memorias relativas a uno de esos episodios notables, extraños y que bien hubieran podido cambiar el panorama político en Castilla: la revuelta de los Comuneros. Padilla y los otros dos líderes más destacados de la revuelta contra Carlos V, hijo de la propia Juana, hicieron la astuta e inquietante (para sus enemigos) maniobra de presentarse en el encierro de Tordesillas en busca del apoyo de la depuesta soberana. De haberse decidido a apoyar firmemente a los alzados, buena parte del panorama peninsular pudo haber sido bien distinto a la política que se desarrolló. 



Como fuere y, pese a que tanto Felipe el Hermoso como Fernando el Católico tenían sobrados intereses para acelerar la incapacitación de la heredera al trono, de su inestabilidad emocional hay sobradas versiones que parecen reafirmar la creencia generalizada de un carácter inestable. 



Mosén Luis Ferrer, uno de sus escasos carceleros que pareció tratarla con mayor sensibilidad, advertía que cuando se encontraba recibiendo un trato afectuoso, la antigua reina era capaz de mantener conversaciones prolongadas en estado de lucidez. Como Blanche DuBois, la Juana ficcional que con maestría lleva a cabo Concha Velasco, se ve avocada a depender de la bondad de sus desconocidos espectadores. A buen seguro lo conseguirá. 


  
FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://www.taquilla.com/entradas/reina-juana



-http://aracelirlunpocodehistoria.blogspot.com.es/2015/09/juana-i-de-castilla-un-destino-truncado.html



-http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/juana-la-loca_9525/2

domingo, 11 de diciembre de 2016

EL CIUDADANO ILUSTRE


"Escribo para que me quieran más mis amigos"- Gabriel García Márquez



Las cicatrices son una de las formas más peculiares que tiene la naturaleza de hacernos recordatorios. Probablemente, todos tenemos alguna en especial, aquella que nos recuerda un momento donde las cosas se complicaron. No tienen por qué ser físicas, pueden estar en nuestra cabeza. Para Daniel Mantovani, protagonista de la película El ciudadano ilustre (2016), la marca indeleble es Salas, un pequeño pueblecito argentino que vio nacer a un talentoso escritor que llega a alcanzar el Premio Nobel de Literatura. Una carrera exitosa que lo alejó de sus humildes orígenes, aunque ya saben lo que se dice: puedes salir de tu pasado, pero el pasado se niega a hacerlo de ti. 



En una situación que recuerda mucho a algunos puntos de partida del maestro Woody Allen, Mantovani (un imperial Óscar Martínez) se encuentra en un fuerte bloqueo creativo tras su destacado galardón. De un modo un tanto impulsivo, un arranque de nostalgia le hace querer volver a su tierra, abandonando su periplo europeo y buscando viejas sensaciones. Es el punto de partida de una deliciosa montaña rusa dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat. 



Con un inteligente guión planteado por Andrés Duprat, el film está repleto de juegos metaficcionales, con muchos homenajes al campo de las letras, guiños cariñosos a aquella generación del boom de Latino América que tanta popularidad y excelencia alcanzó. Mantovani está planteado de una manera en la que resulta muy fácil para los espectadores conocer sus defectos y virtudes, lo cual suele ser sinónimo de encariñarse con rapidez con el personaje. A medida que avanza su estancia, va percibiendo la extraña paradoja que siente el hijo prodigo cuando vuelve a la que fue su casa.


"La ficción es una mentira que encubre una profunda verdad"-Mario Vargas Llosa.



El ciudadano ilustre es una película estructurada en pequeños capítulos, los cuales podrían ser estimados inclusive como cuentos comunicantes entre sí. Desde la narración bajo una hoguera de la historia de dos gemelos a una noche de cacería con un antiguo amigo, el ingenioso argumento va moviendo a sus piezas con habilidad. En ese sentido, la película se refuerza por un casting espectacular. Los intérpretes que dan vida a la localidad de Salas se mantienen sin afectaciones ni agrandes, da igual que tengan apenas un pequeño diálogo, cada uno da lo mejor de sí. Un generoso esfuerzo que permite beneficiarse en mucho a la estructura coral.



Un problema grave podría presentarse a este respecto es el referido al salto entre géneros. Lo que parecía iba a ser una comedia costumbrista de contrastes se va tornando en una aguda reflexión de temas más profundos, sin obviar nunca un delicioso sentido del humor negro, aunque con buenas dosis de drama. Hay que lograr un tremendo eclecticismo para mezclar tantos ingredientes y que salga un plato de buen gusto. No obstante, se logra por un planteamiento bien hilado y que provoca dos sensaciones.



La primera es que los avatares que va sufriendo Mantovani nos sorprenden, divierten y preocupan. Son inesperados mas acordes con la coherencia del relato construido. En otros casos, hay capítulos que intuimos, sabemos qué va a pasar exactamente. Y ello no está mal, porque llegan como ese pasaje que más nos gustaba que nos leyeran nuestros padres de pequeños. No importa ahí qué va a pasar, eso ya lo sabemos, simplemente deseamos ver cómo se nos narra.


"Creo que los cuentos de hadas, las leyendas, incluso los cuentos verdes que uno oye, suelen ser buenos porque, a medida que han pasado de boca en boca, se los ha despojado de todo lo que pudiera ser inútil o molesto"- Jorge Luis Borges.



Una tentación muy comprensible en los guiones que evocan esta clase de fabulaciones sería el atajo de la trampa. Un elemento onírico, algún deus ex machina que resuelva el entuerto sin ulteriores explicaciones o, simplemente, un final tan abierto que pueda ser cualquier cosa. Siendo sorprendente, El ciudadano ilustre no puede ser acusada de tramposa en su planteamiento. Por más giros que se produzcan, siempre tienen un código interno que los explica.



No parece gratuito el elogio que Carlos Boyero, crítico agudo de buena pluma y colmillo afilado, le brindó hace poco a Mantovani: "No hay que volver a Ítaca" (carlos boyero crítica). Como sucederá a muchos, esta evocación argentina lleva a Boyero a pensar en otros genios literarios que vivieron un extraño síndrome de Estocolmo con su cuna natal. Desde el Macondo cruel y mágico de Gabo hasta la Santa María de Onetti. Al acabar todo, sentimos que Salas es tan real como Fuente Obejuna.



Los ancianos druidas no debieron explicar a Mantovani que cuanto más poderoso es el conjuro realizado, mayor precio se cobran los dioses. Él bien lo sabe y, a cambio de las musas literarias, lleva la cicatriz de Salas, consciente de que nunca podrá olvidar ese recuerdo.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://estrelladastv.com.ar/2/7815adelanto-el-ciudadano-ilustre-con-oscar-martinez



-http://destinoarrakis.com/ciudadano-ilustre-2016-gaston-duprat-mariano-cohn/



-http://www.infobae.com/teleshow/en-cartel/2016/09/10/hoy-se-conoceran-los-ganadores-del-festival-del-venecia-expectativa-por-el-ciudadano-ilustre/

domingo, 4 de diciembre de 2016

A PROPÓSITO DE JESSICA


Tras la excelente acogida de Daredevil (reseña 1 y reseña 2), muchas expectativas fueron puestas en el segundo cimiento de la alianza de Netflix con los personajes del universo Marvel. Sin embargo, alguna sensación de extrañeza pudo apoderarse de un sector del público cuando se sumergió en el mundo de Jessica Jones (2015). Aunque comparten el mismo marco e incluso personajes secundarios, entre el abogado de la Cocina del Infierno y la peculiar señorita Jones hay un abismo que marca un divergente tratamiento de la realidad superheroica. Mucho cuidado, eso no significa que la serie que hoy nos ocupa sea decepcionante; en realidad, todo lo contrario. 



En primer lugar, afirmar que se trata de una apuesta muy personal, una serie perteneciente a un género muy sobado por los últimos estrenos de cine y que, no obstante, tiene unos tintes de originalidad excelentes. Buena parte de ellos con toque femenino. Melissa Rosenberg debe ser reconocida como la productora ejecutiva que puso bastante más que dólares para esta nueva visión de los héroes callejeros del cómic pasados a la pequeña pantalla. Por otro lado, la caracterización de Krysten Ritter, cómoda de principio a fin con los ropajes urbanos de Jessica, una protagonista carismática, atormentada y que resulta enigmática desde el instante inicial en el que su presencia arranca esta investigación privada. 



¿Cuál es el turbulento pasado que hace a una persona con un don único renegar del mismo? Varias cabezas acreditadas (el guionista Brian Bendis, la propia Rosenberg, etc.) tejen un inteligente argumento donde iremos desentrañando el pasado de Jessica hasta llegar a la palabra clave, el momento donde todo su truncó y explica el tenso presente: Kilgrave. Un aura que tarda en llegar pero cuando lo hace resulta tan fascinante como la propia heroína. Este villano que escapa a cualquier cosa que hayamos podido ver en ninguna adaptación Marvel precedente. 


David Tennant es el gran culpable de revestir de una chaqueta de lujoso murex a un ser contradictoria y que genera una cantidad de dilemas morales fascinantes. Lo oscuro del asunto es que la profanación que hará Kilgrave del mundo de Jessica es para él una historia de amor, un bonito relato que espera llevar a un buen puerto. Si Wilson Fisk es una Némesis fascinante para Daredevil, el paradójico corruptor de voluntades no le va a la zaga en dejar perplejo al público. Con todo, en muchos aspectos, su actitud será la de un niño con deficiencias en buenos modales antes que un ente oscuro. 



Eso queda cristalizado con la figura de Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss), la despiadada e inteligente dueña de un bufete que, en ocasiones, emplea a Jessica Jones. Sin ningún superpoder, Hogarth es mucho más implacable que el propio Kilgrave en cuestiones de pragmatismo, dando a entender que, de tener ella las características de él o de la propia Jessica, les daría una rentabilidad mucho mayor. El arco de esta letrada no solamente no estorba en la narración sino que será muy efectivo para entender mejor las motivaciones detrás del, aparentemente, simple encargo. 



Aunque sea una serie callejera y violenta, oscura en no pocos momentos, hay un gran acierto en la sangría: las víctimas importan. Es decir, dejan secuelas, hermanas, amantes, vecinos, amigos, etc. En ocasiones, los ejercicios de esta índole dejan barrios devastados sin que parezca que nadie en la ciudad vaya a tener problemas al día siguiente para volver a su rutina. Tanto Jessica como el resto sufren las consecuencias y arrastran cicatrices, pecados del pasado que pueden manifestarse justo cuando van a empezar de nuevo.


Un conglomerado atractivo donde van surgiendo personalidades que refuerzan esa sensación de que todo es parte de un engranaje para un objetivo mayor. Así, aparecerá un señor llamado Luke Cage, mientras que cierta enfermera (una siempre magnífica Rosario Dawson) harán acto de aparición durante la pesquisa. Una escalera que parece va a ir encaminada a un paso más de la iniciativa de Netflix: Los Defensores



Con todo, existe un punto flaco en esta cautivadora primera temporada. La obsesión por llegar a los trece capítulos ralentiza el juego del gato y el ratón, hasta el punto de que habrá varios instantes donde el público podrá verse tentado de pensar que ha llegado el clímax. Pero no es así y la prolongación provoca que, si bien sigue mereciendo la pena verla, la resolución quede un tanto desangelada. 



Defecto que no impide que Ritter haya quedado ya, sin discusión posible, como la mejor opción posible para Jessica Jones. Una heroína que supone un contrapunto a una fórmula trillada, la mejor noticia posible para cruzar los dedos con ansía por una segunda entrega de la investigadora. 



ENLACES DE INTERÉS:



-CRÍTICA DE THE PREACHER



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://screenrant.com/best-facts-jessica-jones-season-1/?view=all



-http://draco.pe.kr/



-http://www.posta.com.mx/tv/netflix-lanza-nuevo-trailer-de-marvels-jessica-jones