domingo, 25 de junio de 2017

UNA TRIPULACIÓN EROSIONADA


Habían resucitado un género. No se trataba de una hazaña menor, habida cuenta de que el proyecto inicial se basaba en una atracción de Disney sobre piratas sin mayor trasfondo argumental. Sin embargo, cuando Johny Depp empezó a componer por su cuenta al peculiar capitán Jack Sparrow en 2003, los filibusteros volvieron a la gran pantalla con un notable éxito de taquilla. Hasta tal punto llegó la cosa que hoy en día tenemos ofertada en taquilla nada menos que la quinta parte de la saga, en este caso, bajo la dirección de Joachim Ronning y Espen Sandberg. No pocos cambios existen con respecto a la tripulación de la Perla Negra original, si bien tienen el suficiente gancho para mantenerse vigentes en el interés del público. 



Para la ocasión, se ofertan pocas variaciones en la fórmula. Nuevamente, maldiciones y conjuros marítimos llevan a historias de venganza que van conectando con las desventuras de los protagonistas, quienes, pese a lo amplio que es el marco del Caribe, siempre parecen tener estrechos vínculos afectivos y familiares entre sí. Por fortuna, en el casting repiten Depp y Geoffrey Rush (como el carismático capitán Héctor Barbossa), capaces de hacer a su personajes con los ojos cerrados, aunque se han ido sucediendo una serie de pérdidas en el elenco original que van erosionando el navío como si fueran cañonazos. 



A pesar de los esfuerzos en la Royal Navy marca Disney, no se otea en su horizonte ningún intérprete capaz de encarnar un antagonista para los bucaneros con el savoire faire de Jack Davenport y su añorado Comodoro Norrington. Por no hablar del encanto como gobernador de Jonathan Pryce. Eso sí, se mete con calzador en La venganza de Salazar un cameo de la pareja romántica que formaron Will Turner y Elizabeth Swann. También hay, incorporada a marchas forzadas, otra historia romántica adolescente (igual que se hacía en Mareas Misteriosas), buen ardid para obtener mayor espectro de audiencia y un entorpecimiento para el ritmo del metraje. 


Simple valoración personal, sí creo que el guión planteado por Jeff Nathanson da en la tecla cuando pulsa a un villano interesante. Tras el carismático Barbanegra que firmó Ian McShane, aquí tenemos la antítesis de los piratas con un capitán español obsesionado con darles caza, incluso más allá de la tumba. El Salazar de Javier Bardem tiene prestancia y se enmarca con facilidad en la galería de los antagonistas de la franquicia. Si acaso se echa en falta que se le dé un poco más de humanidad en algunos compases, puesto que parece que todos los rivales en Piratas del Caribe (con la excepción de Norrington que sería más bien un adversario) tengan que ser más malos que un polo de azufre. 



Curiosamente, este duelo entre Salazar y Sparrow, donde se verán fuertemente involucrados Barbossa y la pareja formada por Henry (Brenton Thwaites) y Carina (Kaya Scodelario), brindará alguna batalla naval bastante más épica e interesante que el supuesto clímax de En el fin del mundo (2007).  Particularmente bien rodado resulta un flashback del primer cruce entre Salazar y un, por entonces, joven Sparrow. Se trata de una escena que resucita alguno de los mejores momentos que hicieron célebre a la saga. 



La banda sonora, uno de los puntos fuertes de este género, corre en esta ocasión a cargo de Geoff Zanelli, quien no duda en beber mucho de la gran fuente original; es decir, la factoría Hans Zimmer, siempre muy propicia para esta búsqueda de éxitos de taquilla, trepidantes y pegadizas en sus composiciones. 


Sin excesivas explicaciones y alguna coincidencia astral impresionante, se saca para la ocasión un tridente de Poseidón que sirve las veces de deus ex machina para poder deshacer a su antojo todas las maldiciones y magias que impregnen los mares. La caza del tesoro estará servida para intentar atar varios de los nudos que habían quedado abiertos en anteriores entregas. 



Una de las delicias del asunto es que cuando los talentos de Depp y Rush convergen, puesto que son dos actores con gran facilidad para inspirarse mutuamente en sus réplicas. También se agradece que algunos de los veteranos de la Perla Negra sean recuperados para la causa. 



¿Era necesaria esta quinta entrega de Piratas del Caribe? Rotundamente no. ¿Estorba? Tampoco, se trata de un fim entretenido y que no se hace pesado durante sus más de dos horas de metraje. La cuestión ya no es si habrá sexta entrega o no atendiendo a la recaudación, es si puede quedar algo por explorar en esas mareas ya no tan misteriosas tras tantos años exprimiendo a una de las gallinas de los huevos de oro del mundo de la industria en la actualidad. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 










domingo, 18 de junio de 2017

EN EL OJO DEL HURACÁN (SEGUNDA TEMPORADA DE NARCOS)


Cambalache




Tras una primera temporada que había dejado las espadas en todo lo alto (reseña primera temporada), Narcos confirmó las expectativas que había puesto en ella Netflix con una segunda entrega a la altura. Si el inicio se vio copado por la figura oscura de Pablo Escobar, esta nueva entrega sigue profundizando en él, mientras que el terremoto de violencia de su generación va provocando una serie de respuestas inesperadas y que pondrán al límite a bandas rivales, el DEA y al propio gobierno colombiano. 



Wagner Moura sigue manejando con soltura al protagonista, con un registro parecido al del gran James Gandolfini, capaz de pasar de la familiaridad más cariñosa a las exhibiciones brutales de violencia. En esta ocasión, el Patrón empezará a sufrir fisuras en su imperio, especialmente por la pérdida de aliados de confianza y necesidad de reclutar nuevos elementos. Paulina Gaitan sigue acompañándole como su inseparable Tata, a la par que Paulina García va haciéndose imprescindible en el círculo del presunto Robin Hood paisa. debido a su buena caracterización como la madre del hombre que quiso reinar. 



Paralelamente en ese cerco que se va gestando, sobresalen los agentes Javier Peña (Pedro Pascal) y Steve Murphy (Boyd Holbrook). Llegados a este punto, esta pareja de intérpretes funciona de memoria y transmiten los sinsabores que han sufrido en esta tierra de realismo mágico. Por un lado, estaría la visión positiva del personaje de Connie Murphy (Joanna Christie), quien termina enamorándose de muchas cosas de su nuevo destino, mientras que su pareja va endureciendo su carácter hasta fronteras muy peligrosas, aceptando el credo que solamente la violencia responde a la violencia. Se trata de un conflicto elemental que, bien llevado como hace el equipo de guionistas de esta serie, resulta un filón inagotable. 



El único al que temió 



"Los Pepes" fueron una organización paramilitar de métodos extraordinariamente contundentes que encaminaron sus esfuerzos a golpear el entramado de Escobar de una forma furibunda. Narcos inventa a la figura del coronel Horacio Carrillo (Maurice Compte), muy basado en el personaje histórico de Hugo Martínez Poveda con el que compartía rango en la escala bélica. Ante la política de terror (bombas, chantajes, extorsiones, secuestros, etc.), fue una coyuntura donde se fomentó un terrorismo de estado igual de escalofriante contra los delincuentes, dejando, además, un reguero de víctimas colaterales. 



Por ende, si la primera entrega ya era poco light, ahora el show eleva el fuego cruzado hasta límites poco aptos para todas las audiencias. En igual medida, el cartel de Cali va creciendo como una poderosa sombra que amenaza con engullirlo todo. De estilo más refinado que su gran competidor, los responsables del tráfico de coca en New York se mostrarán igual de inexorables y dispuestos a sacar la mayor tajada del negocio. Esta profundización nos permite disfrutar de actores de la talla de Alberto Ammann como Pancho Herrera. Se intuye un futuro magnífico si Netflix apuesta por seguir esta subtrama en el futuro. 



Mención especial habría que hace a este respecto a Cristina Umaña, quien dota de una fuerza impresionante a Judy Moncada, viuda por culpa de las venganzas de Escobar, más que dispuesta a volver el ojo por ojo, todavía a costa de pactar con quien sea preciso. Al más puro estilo Juego de Tronos, se irán fraguando alianzas por derribar al Patrón que revelarán misteriosos compañeros de cama. Un viaje sin hueco en la maleta para la moral, un rito de iniciación donde Peña y Murphy no podrán volver a ser los mismos. 


El Bueno, el Malo y el Muerto



En resumen, una espiral de interesantes secundarios y luchas subterráneas por el poder que no impiden recordar quién es la estrella de la función. Moura puede disfrutar en esta ocasión de la oportunidad de trabajar con el Pablo más íntimo, a medida que lenta, pero inexorablemente, se va viendo privado de los poderes que le habían permitido ser juez, jurado y verdugo de todo aquel que se opusiese a su persona. 



Habrá un vano intento de volver a la normalidad, de desandar el camino que ha fraguado a lo largo de todos los años de infamias. Los fantasmas del pasado tienden a volver cuando el fin se aproxima, no será el Patrón la excepción a dicha regla. Diez capítulos bien medidos, ajustados con fuerza y sentido del espectáculo, una oportunidad saber más de una etapa oscura. 



Absolutamente recomendable. Cruzamos los dedos porque no sean la última vez que oigamos hablar de Narcos



ENLACES DE INTERÉS:



-Así son los personajes reales de Narcos (Alba Orol)



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://www.engadget.com/2015/09/03/netflix-narcos-season-two/



-http://www.incisozluk.com.tr/w/%C3%A7ok-iyi-adamd%C4%B1n-horacio-carrillo-reis/



-http://www.imdb.com/title/tt5714408/mediaviewer/rm2177044224

domingo, 11 de junio de 2017

¿CONOCES TU VERDAD?


Estreno ecléctico




¿Conoces tu verdad? Con esta simple y traicionera pregunta, presentamos en la entrada de este fin de semana las impresiones que ha generado Perfiles ocultos, obra de riguroso estreno en el Gran Teatro de Córdoba. Una apuesta osada en cuanto ha querido unir el género del thriller con la danza. Orquestada por Núria García nos vamos a sumergir en una fiesta de cumpleaños que termina derivando en una especie de Cluedo macabro, ya que la feliz celebración se salda con un asesinato de tinte pasional que pondrá a todas las personas invitadas con el cartel de sospechosas. 



La finada es Laura (la propia Núria García), nombre que siempre parece tener un magnetismo especial para la temática noir, ya sea bajo la pluma de Vera Caspary (reseña de Laura) o la magnífica adaptación que dirigió para el cine Otto Preminger. Una talentosa y caprichosa artista que había buscado reunir para su cuarenta aniversario a personas importantes de su vida de los que se había alejado por diversas circunstancias. Aunque no se conozcan entre sí, el influjo de la personalidad de Laura y su recuerdo hacen que compartan un nexo de recuerdos peligrosos. 



Para comprender las coartadas de cada cual, junto con los diálogos, la herramienta básica será el baile, a través de unas cuidadas coreografías que han sido bien establecidas, acompañadas de la dirección musical de Pablo Salinas. Un recurso original y que nos lleva a dejarnos seducir por este clásico relato de suspense que aquí presenta este poderoso y sensible añadido. 


Juegos de sombras




Dentro del elenco cabría destacarse a Macarena Gómez, la cual tiene un fuerte grado de inspiración en esta obra. Su personaje de Jana, una empática representante de gentes del espectáculo, es uno de los mejores construidos en la trama, además, quizás con el añadido de jugar en casa, la intérprete que tan popular se ha hecho en La que se avecina demuestra aquí un gran repertorio de registros. Eso es muy relevante, más en un argumento que está repletos de artificios y trampas. 



Lástima que no todo funcione tan bien en este rompe-cabezas. Uno de los problemas del campo de la sospecha en la ficción es que una parte considerable del veredicto de la audiencia puede depender de hasta qué punto ha gustado quién es el criminal o cómo ha sido el proceso de deducción que ha llevado a resolver (o no) el delito cometido. Cierto aroma a The Game (1997) me invade en la butaca cuando se me intenta convencer de que todo estuviera tan hilado desde el principio, sin importar las muchas variables humanas en juego. 



Por otro lado, hay interesantes guiños a la actualidad que se ejemplifican en una aguda y satírica representación del fenómeno youtuber que caracteriza Ferran González con Danny. Un cierto poso de gracia y vacuidad acompaña a este sospechoso, en un mundo de fronteras muy difusos entre la obra de arte y la simple tomadura de pelo. 


Juguetes rotos




Si hay aspectos en el misterio criminal que me chirrían, debo admitir que la faceta psicológica de Perfiles ocultos me parece muy atinada. Se nota una buena asesoría de Luis Muiño para esta cuestión. Al final del día, independientemente de quién lo hizo, hay una reflexión atinada sobre la manipulación, esa arte oscura que pretende conseguir influenciar a los demás para que hagan lo que nosotros deseamos. Así, en apenas poco más de una hora, nos familiarizamos con la sumisión que Silvia (Rebeca Sala), la hermana de Laura, ha terminado adoptando como servidumbre voluntaria hasta límites de tornarse a sí misma una sombra de un Sol mayor. 



O las fragilidades de Mónica (Belén González), sacada de su zona de confort y rutina. También estaría el juguete roto en el que se ha convertido Marco De´ll Isolla (Raúl Cassinerio) o las adicciones infantiles del refinado Valery Kirianov (Yevgeny Uzlenkov). Me chirría, no por culpa del actor, todo lo contrario, la construcción del reverendo Satragno (Víctor Ramos), demasiado estereotipo y funcional en una historia donde uno de los grandes atractivos es la singularidad de cada una de las piezas. 



Núria García ha abierto una serie de puertas muy interesantes con las que experimentar y divertir en el escenario. Creo que a Perfiles ocultos le falta algún aderezo o formas de presentación, aunque los ingredientes escogidos son excelentes. Las opciones que puede tener esta fusión de arte dramático con la sensibilidad de la danza para describir personajes se antoja irresistible y con múltiples campos por explorar. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-Escenario Gran Teatro de Córdoba [Fotografía tomada por el autor del blog en la función del 9 de junio de 2017 de Perfiles ocultos]



-Programa oficial Gran Teatro de Córdoba Perfiles Ocultos [función del 9 de junio de 2017]



domingo, 4 de junio de 2017

SPIDERMAN DOBLE D



"Sé bueno con ella, hijo, sé bueno. Te quiere mucho....demasiado"-Capitán George Stacy, Amazing Spiderman, nº 90 (noviembre de 1970).  



Fue una época no soñada donde todo transcurría a velocidad de vértigo. Desde que Stan Lee y Steve Ditko arrancaron con un tímido adolescente llamado Peter Parker, el trepa-muros no había tenido un instante para recuperar el aliento. Tras la marcha del genial Ditko, otro gran lápiz ocupó su lugar, John Romita. Para esa etapa, el chico había crecido y el buen sobrino de May Parker ya iba a la universidad. Por aquel entonces, la serie alternaba con un eclecticismo brillante el género super-heroico con la comedia romántica. Sin embargo, como todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, aquellos días de vino y rosas para Spidey trajeron también dolorosas amarguras. Pero pocas fueron comparables a la que le aconteció al héroe durante una batalla en las azoteas de New York contra el Doctor Octopus.  



Lee Weeks homenajeó ese histórico momento en una mini-serie que vio la luz en el año 2000: Death and Destiny. Poca broma ante un título que ya advertía de las intenciones de una saga que iba a penetrar en los entresijos una de las horas más bajas del protagonista. ¿Qué había ocurrido realmente en las semanas posteriores donde toda la ciudad todavía hablaba del capitán de policía George Stacy? El arranque es propio del cine noir, las viñetas nos hacen viajar con un Spiderman desbocado, obsesionado con rebuscar en todos los escondrijos de esbirros de la ciudad, desesperado ante a más mínima pista sobre el antiguo patrono de aquellos delincuentes habituales, el Planeador Maestro, pomposo apodo de Otto Octavius. 



Al estilo que patentó el gran Kurt Busiek (UNTOLD TALES), Weeks hace una buena documentación de la época, aunque se permita alguna pequeña licencia para conseguir sus objetivos. No obstante, resulta un ejercicio de deliciosa nostalgia ver los editoriales que presenta del furibundo Jonah Jameson, verdadero hacedor de filípicas acerca del enmascarado justiciero, y las siempre más comedidas y racionales columnas firmadas por Joe Robertson y Ben Urich. Al durar apenas tres números, esta pequeña serie es una lectura agradable y con ritmo, enriquecida por el sagaz entintado de Robert Campanella y Richard Case.


"No hagas promesas que no puedas cumplir y honra aquellas que hagas"-Ben Parker, Death and Destiny (parte 2 de 3).



A medida que avanza su caza contra-reloj de Doc Oc, el justiciero va olvidándose más y más de la verdadera causa de su deuda con George Stacy: su hija Gwen. Es un Peter llevado al límite, aunque sin caer en los paroxismos que en el futuro se dejarían ver en De vuelta al negro. Da la sensación de que Weeks sabe hasta dónde puede girar la tuerca. Por ejemplo, le bastan un puñado de escenas para demostrar e interés desmedido que el protagonista va generando en uno de sus mejores profesores en la facultad, Miles Warren. Personaje archi-explotado en las caóticas sagas del clon arácnido, aquí empezamos a vislumbrar que, si alguien quiere explicar bien la historia de míster Warren, deberá bucear en esos años.



El elegante trazado de esta historia rinde muchos homenajes a uno de los dibujantes más célebres de aquellos días, Gil Kane. No es para menos, puesto que con la llegada de Gerry Conway como nuevo guionista a la vida del cabeza de red, Romita prefirió concentrarse en las tintas, quedando el lápiz en las sabias manos de este ilustrador, generando un triunvirato que marcaría, en muchos sentidos, el epílogo de la Edad de Plata de los Cómics, periplo cerrado con cierto episodio acontecido en el puente de Brooklyn.



Cual fantasma del padre de Hamlet, la elevada figura del capitán Stacy sobrevolará todo el drama. Desde el tío Ben, Peter no había contado con una figura paternal de esa altura moral y guía. También hay pequeños guiños a las fases donde se encuentran algunos de los secundarios clave: un Flash Thompson alistado en la infame guerra del Vietnam y un Harry Osborn en el filo de caer en un grave problema con las drogas.


"¿Sabes? A pesar de su reputación, creo que Spiderman solamente intenta cumplir con su deber cívico. Creo que en ese joven hay más de lo que parece... y merece una mayor investigación".-George Stacy, Untold Tales of Spiderman, nº1 (1997). 



Es curioso que uno de los grandes aciertos que intuye Weeks no llegue a ser explotado. Si bien Peter y Gwen formaban una de las parejas con más química del universo Marvel, distintos avatares hacían que su relación estuviera en un punto crucial en el que nadie podía adivinar nada de cómo discurriría su romance. Straczynski lo intuyó en ese famoso tiempo que la señorita Stacy se tomó en Inglaterra, aunque lo hiciera de una manera tan iconoclasta que le costó buena parte del fervor de muchos fans que, hasta ese momento, habían aplaudido su lavado de cara a la franquicia arácnida. Sin George Stacy, los dos jóvenes debían prepararse para la vida adulta, tarea nada fácil si uno de los miembros de la pareja esconde un secreto tan grande en el ático de su inefable tía May. 



¿Acción? En su buena medida, una dosis sana y bien llevada. Junto con la implacable cacería que el cabeza de red ejerce sobre los criminales de la ciudad, se reserva un choque brutal con Doc Oc que hará las delicias de los más nostálgicos. Una gran ventaja que tienen esos dos personajes es que sus habilidades les llevan a un empate técnico constante. Una igualdad en poderes que provoca que sea el uso de la mejor táctica lo que permita a uno o otro lograr prevalecer. Ahora, al duelo de añade un factor psicológico indiscutible. 



En resumen, una mini-saga rica, bien llevada, con los suficientes matices para permitir agradables re-lecturas. Un sincero tributo a los años donde Spidey se erigía como la colección más innovadora y rompedora del cómic estadounidense en la década de los setenta del pasado siglo. Nuff said. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.spiderfan.org/comics/reviews/spiderman_death_destiny/001.html



-http://fastpic.ru/view/60/2013/1026/8f45d00a158bcef416a8d2a58ec523a1.jpg.html



-https://comicvine.gamespot.com/spider-man-death-and-destiny/4050-31431/

domingo, 28 de mayo de 2017

UN RECORRIDO POLÍTICO


Julio Anguita es un caso excepcional dentro de los antiguos dirigentes políticos de España. Pero no debería serlo. Tras ser una de las voces representativas del partido Izquierda Unida, este protagonista de la vida pública volvió a su labor docente en Córdoba, siguiendo hoy en día disfrutando de la pensión correspondiente a dicha actividad. No hay consejos de administración ni otras prebendas que tanto han abundado en el panorama actual. Ahí radica lo excepcional, irónicamente por haber hecho lo normal. Probablemente debido a ello, hoy en día tenga incluso más popularidad y predicamento que en su época de alcalde o portavoz. En el contexto de la crisis socio-económica que golpea el tablero, esta reciente y exhaustiva entrevista que hizo Juan Andrade sobre su trayectoria resulta de sumo interés.  



El hecho de que ambos interlocutores tengan una formación humanística propicia el entendimiento, siendo una batería de preguntas sin tregua pero sin crispación, generándose un clima de repaso, de un delicado "atraco" a la memoria que posee una persona que vivió en el ayuntamiento la intentona de golpe de estado cierto 23F, dando una versión del mismo muy alejada de lo que dicen las crónicas oficiales. Esta capacidad de no tener pelos en la lengua pero educación en las formas ha sido una de las grandes bazas a favor de Anguita, pues, se comparta o no su ideología, siempre suele presentar una coherencia en su discurso. 



Miembro de una familia de militares, económicamente acomodada y de posiciones conservadoras, esta obra es una ocasión de profundizar un poco en su infancia y primeros años. Hermético en todo lo relativo a su esfera privada, Andrade por lo menos nos ayuda a trazar un fresco de la Córdoba de aquellos días. Su decisión de convertirse en comunista marcó un Rubicón sin el que no se explicaría a este personaje, algo que se desprende en el corpus de lecturas que da a lo largo de estas páginas. ¿Qué conclusiones podemos sacar tras este recorrido? 


En primer lugar, que se trata de un estudio que permite entender mejor los engranajes de los partidos, útil desde el punto de vista de quienes somos profanos en la materia. Para la ciudadanía en general, los tecnicismos económicos y políticos parecen escritos en copto, por lo que aquí hay una oportunidad de ahondar más en cuestiones de las disciplinas desde el punto de vista interno, funcionamiento, etc. Célebre por su frase "Programa, programa, programa...", en esos detalles también se desprende uno de los talones de Aquiles que algunos han creído presenta este dirigente: una marcada carácter terco en ciertos procedimientos, capacidad de enrocarse sin flexibilidad. 



No solamente por el frívolo anecdotario, resultan sugestivas sus opiniones sobre otras personas de su organización, así como de los rivales que tuvo en la arena política. Particularmente en los casos de Felipe González y José María Aznar, argumenta con detalle sus críticas a sendas figuras y por motivaciones diferentes. Su panorama es menos idílico del habitual, censurando el período más turbio del gobierno socialista y despertando letargos de quienes todavía afirman que la época del segundo fue la del gran auge económico, sin observar que se estaban colocando los cimientos del futuro descalabro (exceso de inversión en el ladrillo, especulación, etc.). 



Una sagacidad de análisis medido que él mismo se evita para hablar de otras etapas del mundo contemporáneo (y, en su caso no es por lagunas históricas) cuando afectan a su ideología. Sobre las aristas más oscuras de la URSS, sin negar su existencia, corre un tupido velo, mientras que también establece una serie de generosos matices para algunos dirigentes de la izquierda, especialmente en el contexto de América Latina. Argumentando que él haría esos reproches pero desde la misma trinchera y no en público, personalmente me parece una cuestión impropia de una persona de su inteligencia, pues no alteraría su discurso ser capaz de señalar los desmanes que puede terminar generando cualquier ideología en determinadas aplicaciones.  



En el apartado cultural se revelan gustos que pudieran parecer sorprendentes en él a simple vista, desde la zarzuela a una juventud muy vinculada al teatro. En corpus teóricos muestra su fascinación por Antonio Gramsci, estando también al día en la disciplina que estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, desde estudios clásicos a los últimos trabajos que ha sacado Josep Fontana, entre otros. Es una pena, uno ignora si por carácter intimista o porque su obsesión socio-política le hace orientar su ocio a esas cuestiones también, que no sea así de detallista para el terreno de la ficción en las letras o la filmografía, siendo más parco al describir esos aspectos. 



Se nota en esta biografía que Andrade está en una gran armonía de pensamiento con su entrevistado, siendo probablemente el único tema puntilloso tratado el del fallecimiento de uno de los hijos de Anguita mientras actuaba como corresponsal de guerra en Irak. Aunque nunca ha dado excesivos detalles del asunto, es sabido que condenó vivamente la política española por haber apoyado esa intervención armada y los intereses que se ocultaban. 



Al terminar de leerlo, Atraco a la memoria nos tienta a que otras personas formadas en periodismo y el campo humanístico se atrevan a hacer este tipo de recorridos con otros dirigentes de esos años. Una charla profunda y sin prisa en la época de youtube y el titular raudo en las agencias de información. No se trata de asentir ante todo, pero sí de comprender por qué se tomaron determinadas decisiones y cómo las sintieron sus protagonistas directos. 
  


BIBLIOGRAFÍA: 



-ANDRADE, J., Atraco a la memoria. Un recorrido histórico por la vida política de Julio Anguita, Akal, Madrid, 2015. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTE ENLACES: 






-http://contandolossesenta.blogspot.com.es/2015/11/julio-anguita-atraco-la-memoria.html



-http://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/anguita-andrade-construyen-juntos-una-memoria-incomoda_1019875.html

domingo, 21 de mayo de 2017

PROMESAS INCUMPLIDAS



Llegamos a creerlo al pie de letra, probablemente porque una mentira hermosa siempre es más apetecible que la cruda realidad. Hollywood hizo surgir un imperio de fantasía de la nada, una marca registrada de palomitas y derecho a final feliz. Dentro de la utopía, el género musical era la evasión máxima, el rincón donde Fred Astaire y Ginger Rogers hacían levitar a la audiencia. Nunca se podría fallar. El chico bueno y la mujer adecuada se cruzaban en el momento preciso. Ninguna estrofa hablaría de la hipoteca, los problemas para encontrar un buen colegio para la prole y el precio del seguro médico. 



La La Land (2016) es un film que se niega a ser acomodaticio, aunque le hubiera ido muy bien de habérselo permitido. Y es que este giro de tuerca al género del pasado curso cinematográfico tiene el don de la oportunidad. En primer lugar, un acierto de casting incuestionable, pocas parejas existirán ahora en la industria con la química en pantalla que pueden generar Emma Stone y Ryan Gosling. Los intérpretes idóneos para hacer una historia de amor clásica sin que el sonido pareciera cursi. No serían ya pocos méritos para reventar en taquilla, pero hay algo más, un embrujo muy particular en la historia que ha creado la mente detrás de todo, Damien Chazelle. 



El romance se nos cuenta para las cuatro estaciones, sin atajos ni soluciones fáciles. Mia aspira a ser una actriz de cine mientras se gana el jornal como camarera en la ciudad de Los Ángeles; por su lado, Sebastian, un músico de jazz, afronta algunos de sus retos más acuciantes en un momento de grave crisis personal. El kismet diría que no les conviene cruzarse en ese momento, sin embargo, las cosas no salen precisamente cómo las teníamos planteadas en la hoja de ruta. 


Y en ese trazado hay un envoltorio espléndido. Como cabe esperar en una industria con recursos, desde a primera y original coreografía creada en algo tan rutinario y pesado como un atasco en hora punta, cada movimiento y canción están pensados para un propósito. La factura es magnífica, pero lo que lleva a La ciudad de las estrellas a ser algo aparte es que, cuando abrimos el regalo, podemos observar que lo que hay dentro es todavía más valioso que le simple bella factura de venta y embalaje. 



Sebastian y Mia son interesantes. Reflexionen por un instante en las últimas comedias románticas que hayan visto recientemente. ¿Cuántas veces podrían decir que les cayó bien la pareja protagonista, que se tomarían con agrado un café con cualquiera de los dos? Ojo, no habló de que no parecieran atractivos, encantadores o idílicos. En este caso, es algo más. Son reales, seres de carne y hueso con inquietudes, dudas en su esfera laboral y con miedo ante el vértigo que se siente en ese estado etéreo que es caer bajo las flechas de Cupido. 



Chazelle y su equipo lo consiguen. Una vez se obtiene esa renta, ni importa el metraje, se puede contar lo que venga en gana, porque el público lo va a sentir como propio. Los amantes del jazz se sentirán complacidos por esa oda a un género muy especial que corre los riesgos del desuso, una carta de homenaje a algunos de los nombres claves de esa música repleta de mística. Si no, tampoco se alarmen. No hay que ser erudito en la materia para comprender la pasión que despierta el jazz en Sebastian. 


A medida que la melodía avanza, vamos intuyendo que esta cinta no va a ser el uso, que la hermosa sinfonía que está mezclando los sueños con la cruda realidad no va a traicionarse a sí misma al final. Y es que esta apuesta tiene un toque que no abunda, la capacidad de recordar que en la ficción también debe haber un lugar reservado para la tristeza y la melancolía. 



Aunque sean diferentes, en muchos sentidos, Café Society (2016) y la obra que hoy nos ocupa son primas-hermanas. Ambas logran la nada despreciable alquimia del encanto sin caer en lo cursi, son el reflejo mejorado de un espejo, pero que no ocultan la verdad de las contradicciones que tiene toda relación en pareja. 



Premio arriba o premio abajo, creo que La ciudad de las estrellas consigue algo más que un elocuente palmares. Al final del día, un rincón destacado en Sunset Boulevard, como una de esas extrañas joyas donde Hollywood habla de las promesas incumplidas de la vida, precisamente de aquellas que han fraguado en buena medida su fortuna, sin negarse por ello la fascinación al amor, la música y la belleza. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.breezejmu.org/life/reviewing-the-films-at-the-virginia-film-festival/article_dc4c0966-a8f9-11e6-9b8c-8b0d86b98b53.html



-http://www.imdb.com/title/tt3783958/mediaviewer/rm909193984



-http://submergemag.com/tv-and-film/la-la-land/

domingo, 14 de mayo de 2017

LA ESPADA QUE GUARDA EL CAUDAL (NARCOS, PRIMERA TEMPORADA)


"There is a reason magical realism was born in Colombia"-Narcos (2015), opening episodio piloto. 



Esta es una historia que comienza por debajo del suelo, justo donde las cucarachas y las ratas, eternas supervivientes, establecen sus dominios. Pero llega hasta exuberantes selvas con laboratorios bien equipados y guerrillas clandestinas, donde se fraguan alianzas y grandes negocios. Desde la dictadura de Pinochet en Chile hasta los Estados Unidos de Ronald Reagan, un amplio mapa geográfico y político donde Pablo Escobar Gaviria grabó su nombre en letras de sangre. Hay una razón para que el realismo mágico literario tuviera su cuna en la fabulosa mente del colombiano Gabriel García Márquez; también la hubo para que el Cartel de Medellín impusiera durante mucho tiempo un imperio de terror y grandes ganancias. Narcos nos sitúa bajo la óptica del DEA y las autoridades colombianas para sumergirnos en una biografía fascinante y terrible. 



Por supuesto, estamos ante una obra de ficción con una gran cantidad de licencias. También hemos de considerar que la serie da un punto de vista estadounidense del asunto. Un ejercicio muy recomendable es alternar el visionado de Narcos con Pablo Escobar, el patrón del mal (2012), versión libre de La parábola de Pablo, en la que se profundiza mucho en la biografía y contexto socioeconómico de la Colombia de Pablo Escobar. Ambos shows televisivos se complementan y enriquecen mutuamente. 



En la que hoy nos ocupa, Wagner Moura tarda poco en cogerle el pulso a su personaje, quedando claro desde la célebre escena de los camiones de contrabando y la manera de reaccionar del protagonista ante las autoridades que controlan el paso hasta dónde pretende llegar. Una ambición en la que le acompaña su pariente Gustavo (Juan Pablo Raba), si bien todo el núcleo familiar de este supuesto propietario de una compañía de taxis respalda unos propósitos que le permitirían usar el monopolio de las drogas que entran a Miami para financiarse su propia carrera política en su país natal. 


"Inteligentemente se centra en contar la historia desde distintas perspectivas, pero con una atención primordial a no representar a los estadounidenses como los héroes"-Tim Goodman, The Hollywood Reporter



La sombra del patrón más poderosos que hasta ese momento se había conocido en el mundo del narcotráfico es alargada, pero el equipo de guionistas tiene un gran acierto a este respecto: los personajes que llevan el hilo narrativo de la trama se reparten, especialmente gracias a la pareja que formarán el agente norteamericano Murphy (Boyd Holbrook) y Javier Peña (Pedro Pascal). Ambos actores se encuentran en estado de gracia con dos policías complejos, con fortalezas y debilidades que permiten conectar fácilmente con ellos. 



Cada episodio va añadiendo más piezas al rompecabezas de la meteórica carrera de quien, pese a la lista de crímenes sin resolver que se iban acumulando, fue reconocido en las zonas más desfavorecidas de su tierra como el Robin Hood paisa. No en vano, Escobar supo encontrar un aparato de propaganda importante, donde la violencia se alternaba con un cuidado de los más marginados por un sistema implacable. Una barriada de Medellín obligada a vivir en un basurero se vio reformada por el supuesto benefactor. Narcos advierte, sin moralinas, de las fallas e hipocresías de un sistema que desatiende a los más necesitados y los pone a merced de hábiles oportunistas. 



Stephanie Sigma encarnará en estos compases iniciales a Valeria Velez, una periodista hermosa y sin escrúpulos que ayudará a Escobar a orquestar todo su aparato de propaganda. Al más puro estilo cine noir, vamos adentrándonos en una personalidad tortuosa, a veces, un padre de familia con problemas comunes a cualquier persona corriente. Sin embargo, Moura sabe transmitir, igual que el gran James Gandolfini, que ese entrañable paterfamilias enamorado de su esposa (Paulina Gaitan, actriz más que interesante, la cual va creciendo a la par que su personaje cada capítulo) puede pasar de la afabilidad a la crueldad más extrema en una décima de segundo. 


"Soy la espada que guarda el caudal"-Rodrigo Amarante, Tuyo



La espada de Simón Bolívar es uno de los símbolos más reconocibles en América Latina, una evocadora imagen en el recuerdo popular del inicio de los movimientos de independencia con respecto a la metrópoli que se dieron en el continente durante el siglo XIX. Con habilidad, el arma libertadora es empleada en Narcos para firmar una metáfora elocuente.



Otro elemento que va gestándose, aunque es más bien el plato fuerte de la segunda temporada, es un fenómeno paralelo a Medellín. Si Miami era uno de los grandes trozos del pastel, New York era el otro dulce que más apetecía. El Cartel de Cali será la otra gran organización que empieza a enriquecerse sobremanera gracias a su implacable gestión. De cualquier modo, su estilo es bien diferente al del sistema de Pablo Escobar. Profundizaremos en ello para la segunda temporada, la cual desmenuzaremos en el blog dentro de cuatro semanas. 



Todo un conglomerado de sensaciones para llevarnos a días turbulentos, donde hubo heroicidades, villanías, codicia, etc. El casting es muy cuidado hasta el punto de permitirse la presencia de secundarios de la talla de Luis Guzmán (Atrapado por su pasado) para hacer de uno de los implacables socios de Pablo Escobar. Firmes cimientos para alcanzar el clímax prometido en la siguiente parte de la parábola. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://biiinge.konbini.com/series/narcos-5-scenes-qui-illustrent-la-vie-incroyable-de-pablo-escobar/



-http://www.miaminewtimes.com/news/dea-agent-behind-narcos-spent-years-busting-coke-dealers-in-miami-8053143



-https://paneladeseries.wordpress.com/2015/08/31/narcos-s01e2-the-sword-of-simon-bolivar/