domingo, 1 de mayo de 2016

VIDAS PARALELAS, TALENTOS SECANTES



Nunca he sido seguidor de la fórmula 1. Reconozco que en plena efervescencia del fenómeno de Fernando Alonso, era un poco la nota discordante entre los amigos; no porque me desagradase sino porque, en confianza, nunca me había llamado en exceso el mundo del motor. Era una realidad algo distante, probablemente por ello, imagino, había dejado tan postergada la película Rush (2013), si bien su reparto me parecía interesante y también que su argumento se basarse en la vida de dos pilotos emblemáticos: incluso yo en mi ignorancia de este deporte conocía los nombres de James Hunt y Niki Lauda. No obstante, si bien con retraso, cuando mis ojos se posaron en la carrera propuesta por Ron Howard, no hubo marcha atrás. 



A pesar de sus dos horas de metraje, el film no se hará pesado para las personas que no beban los vientos por pasar un fin de semana viendo los grandes circuitos. La película de Howard, realizada con una fotografía impresionante y unas escenas de carreras trepidantes, va más allá del tópico. Hay algo que se esconde en el duelo interpretativo de Daniel Brühl (Lauda) y Chris Hemsworth (Hunt). No es quién era el más rápido, sino un dilema muy terrenal y que todos nos hemos planteado alguna vez. ¿Hay que ser cigarra u hormiga? ¿Es mejor planteártelo como una carrera de fondo o como un brillo cegador de una noche de verano que no ha de volver? 



Conforme sendos actores se ponen a los mandos, uno siente que está en buenas manos. El guión de Peter Morgan no comete el imperdonable error de tomar partido. Muestra una gran simpatía por ambos protagonistas, sin permitir que deduzcamos qué es mejor a fin de cuentas. Queda a libre elección del espectador. Lo que no ofrece dudas es la firme determinación de Lauda y el dionisíaco encanto de Hunt, dos vidas paralelas destinadas a encontrarse, aunque sus estilos conduciendo fueran tan diferentes. 



Tampoco debemos engañarnos. Este producto no es cine independiente, tampoco un biopic al uso. Es pura adrenalina y debe verse como tal. Sin embargo, hay algo digno de revindicación cuando se hace cine palomitero: que sea digno y entretenido. Y Rush evita caer en tópicos y lagrimeo fácil, presentando un producto bien manufacturado y que mantiene enganchado a quien acompaña a sus dos personalidades por medio mundo, incluyendo un mítico gran premio en Brasil. En serio, comprueben cuando lleven un rato viéndola cuánto tiempo ha pasado, se sorprenderán, todo acontece a una tremenda velocidad. 



El casting que acompaña es muy medido. Podemos encontrar a toda una actriz de la presencia de Natalie Dormer para un pequeño papelito, así como a toda una Olivia Wilde para interpretar a la mujer de Lauda. No se repara en gastos y la banda sonora es compuesta por Hans Zimmer, toda una garantía para esta clase de empresas, nadie mejor para llevarnos por las curvas trepidantes. Hoy en día, el hijo de Lauda y el de Hunt compiten en la misma disciplina que sus progenitores. Sospecho que les habrá gustado este homenaje, porque se intuye que para los seguidores de la fórmula 1 esta película es una verdadera carta de amor, un DVD que colocarán en su estantería junto con el documental de Ayrton Senna. 



Howard consigue la extraña alquimia de que incluso los neófitos veamos las diferencias en la conducción de Lauda y la de Hunt. Todo un misterio cómo lo ha logrado, pero allí está. El primero es un perfecto conocedor de todos los elementos que componen la ecuación, de cuál es su tope y la cantidad de riesgo que es asumible. El segundo es el piloto de pellizco y rabia, alguien capaz de fiarlo todo a la suerte y la audacia. Si en el basket pudimos disfrutar de Magic versus Bird, Hunt y Landa no tienen nada que envidiarle a esos otros dos genios a la hora de mostrar dos antagonistas más carismáticos. 



La evolución del mutuo interés que va creciendo del uno por el otro no resulta nada forzada y uno termina comprendiendo por qué cada una de las dos trayectorias es tan importante para el el devenir de sendas trayectorias. La fuerza de Hembsworth y la serenidad de Brühl terminan arrojando un resultado espectacular que da tintes homéricos a todo lo que estamos viendo, como si Aquiles y Héctor hubieran abandonado el cruel bronce en pos de competir bajo otra clase de casco y desafiando a los elementos. 



Tras haber visto el film, con sus imágenes setenteras todavía desfilando por mi cabeza, me agradó leer que un crítico cinematográfico de la experiencia de Oti Rodríguez Marchante consideraba que Rush tenía momentos de western. Ciertamente, creo que es una atinada reflexión, porque algunos de los mejores clichés de ese género sirven para la propuesta de Howard. 



A pesar de todo el riesgo, estas dos horas consiguen que incluso aquellos que no compartimos esa fascinación por este mundillo, suframos y queramos a estos dos excepcionales protagonistas. No parece poco mérito. Cine comercial con excelente presentación. 



ENLACES DE INTERÉS:



http://hoycinema.abc.es/noticias-cine/20130918/critica-rush-ardor-calvario-729247.html



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://collider.com/rush-review/



http://regularlyscheduledprogramming.com/2014/01/movie-review-rush-2013/



http://regularlyscheduledprogramming.com/2014/01/movie-review-rush-2013/

domingo, 24 de abril de 2016

LOS CREADORES DE LLAVES: SEGUNDA TEMPORADA DEL MINISTERIO DEL TIEMPO



Una puerta se había abierto (Las cerraduras del patio de Clío) y no existía marcha atrás. La primera temporada del Ministerio del Tiempo había tenido el encanto de la audacia, no hay nada mejor que responder a un deseo, aunque, como bien nos advertía el maestro Cervantes: "Amor y deseo son cosas diferentes". Por ello, tras ocho capítulos que habían reabierto la fe en la ficción televisiva española, las expectativas eran tan altas como arriesgadas en la continuación. No queda sino batirnos. Sin embargo, existía una garantía, que Javier Olivares Olivares, igual que el Cholo Simeone cuando llegó a un tocado Atlético hace unos años, tiene una fe absoluta en las piezas de las que dispone para recobrar el orgullo perdido. 



Además, ha sido una segunda temporada repleta de torbellinos y retos que marcan el rumbo que puede tomar este ejercicio ecléctico de ciencia ficción y comedia, con un punto de ternura. Todo comenzó con el hecho de que, por compromisos de agenda, Rodolfo Sancho no podría estar en las primeras entregas. Como bien afirmaba una excelente crítica sobre el show (Los números de "El Ministerio del tiempo" ), su personaje, Julián, pese a lo discreto, es el alma de la historia. No era tarea fácil darle una salida digna y que permitiera un retorno igualmente creíble, pero el equipo de guionistas logró una buena alquimia para conseguirlo, devolviéndolo con toda su fuerza en la guerra de Filipinas, mostrada en todo su "esplendor", muy alejada de las glorias imperiales o romanticismo alrededor de lo que fue una cabezonería militar que costó la vida inútilmente de muchos jóvenes alejados de su tierra. 



Por el camino, se escogió como recambio a Hugo Silva, decisión imaginativa, propuesta audaz. Un actor interesante y con el sambenito de forro de carpeta para quinceañeras (y seguro que de algún quinceañero también). Ciertamente, a juzgar por lo visto estas semanas, su Pacino encaja como pareja de baile con los otros dos vértices del triángulo, la encantadora y sagaz Amelia Folch (excelente Aura Garrido) y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda, solamente por descubrirlo a él, la aventura del Ministerio ya habría merecido la pena). Tensión sexual no resuelta con su compañera y extraño compartidor de piso con el antiguo tercio de Flandes, ambos caballeros atrapados en una época que no es la suya. El balance es inmejorable, se ha añorado a Julián y el argumento deja constancia a través de sus compañeros, una sana nostalgia que da sensación de continuidad, mientras Pacino iba colándose como un excelente acierto de casting. 



Sobre todo, lo que parece marcar el rumbo y la hoja de ruta para que nadie en la tripulación se desvíe es la correcta acotación de las notas a pie de página. Eso lo sabe muy bien Quentin Tarantino. Cita a tus fuentes, rinde a cada una su homenaje e intenta hacer algo distinto con ellas. Olivares y su equipo cogieron uno de los momentos más míticos del Doctor Who, concretamente el episodio de Van Gogh, y lo rehacen para acotarla a una figura literaria de la talla de Cervantes. "Tiempo de hidalgos", dirigido por Abigail Schaaf se convierte en un sentido tributo a cierto ingenioso escritor, merced también de las dotes interpretativas de Pere Ponce. Paralelamente a la misión con él, se dejará caer Víctor Clavijo, quien tan buen recuerdo dejó de su Lope de Vega en la primera temporada. En esta ocasión, debido a los años transcurridos desde su encuentro con la patrulla en Lisboa, se refleja la madurez alcanzada tras un periplo vital por el Fénix de los corrales de comedias. Sensación de coherencia, de que todo afecta. 



Cada uno de los episodios ha pretendido algo. A veces, les sale mejor, pero siempre da la sensación de que el planteamiento no ha sido salir a empatar con la audiencia. "El Monasterio del Tiempo" fue utilizado como un guiño a la emblemática Allo, Allo; usar algo que siempre se ha recordado con tintes dramáticos, el enfrentamiento con las tropas napoleónicas y las guerrillas a comienzos del siglo XIX, aparece ahí representado, espacio más tiempo, como una comedia de enredo donde se logra incluso que los invasores no caigan mal. "Tiempo de leyenda", por su lado, propone un curioso enfrentamiento entre la verdadera figura de Rodrigo Díaz de Vivar y el Cid representado en el célebre poema (además, es una ocasión excelente para volver a disfrutar de la voz de Ramón Langa). 



Sin duda, un proyecto que sabe muy bien a dónde va. ¿Con sus defectos? Obviamente sí. La propia premisa es tramposa y presenta sus aristas. De cualquier modo, lo adorna todo con una gran simpatía y consciente de saber que es ahora mismo la excepción a la regla. Nadie por estos lares hace lo que ellos y resulta innegable que han logrado que se hable de este fenómeno. La audiencia no ha respondido tanto como se esperaba en el share, pero su uso de redes sociales y el boca a boca la convierten en comidilla de muchos martes por la mañana. 



La clave está en los detalles. No es lo mismo que personajes secundarios queden deshilados a que se los cuide y mime. Muchos pueden haber echado de menos a Lola Mendieta, una de las grandes rivales del Ministerio en los primeros episodios, pero se tiene la certeza de que se la sigue mencionando y que la agente doble pudiera aparecer en cualquier momento. Asimismo, el alto mando que da sus órdenes a la patrulla se postula en una fórmula muy NBA, es decir, un big three de garantías totales: Cayetana Guillén Cuervo, Juan Gea y Jaime Blanch. Tres intérpretes excelentes, de gran fuerza y que pueden asumir un rol protagónico cuando la ocasión lo requiere o quedarse en un elegante segundo plano.



El riesgo más claro que se antoja a estos viajes temporales es mantener la alquimia de sujetar estos constantes saltos en el tiempo con originalidad, aunque evitando caer en la sensación de lo repetitivo. La primera pirueta impresionó, la segunda ha dado sensación de estabilidad. ¿Qué podemos esperar cara a futuras entregas? De momento, usando terminología de la saga Matrix, los creadores de llaves no parecen aquejar ningún síntoma visible de agotamiento.



La segunda temporada ministérica es una de las mejores noticias de la pequeña pantalla en lo que llevamos de 2016.



RECOMENDACIONES DE INTERÉS:



BLOG VAYA TELE, HOMENAJE DEL MINISTERIO A CERVANTES Y A DOCTOR WHO



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://laguiatv.abc.es/programacion/20160229/abci-programacion-lunes-201602281313.html



http://www.rtve.es/rtve/20160401/alonso-se-embarca-mision-secreta-ministerio-del-tiempo-viajar-filipinas-para-liberar-julian/1329181.shtml



http://www.formulatv.com/noticias/47054/cayetana-guillen-cuervo-alejandro-amenabar-encargados-leer-pregon-orgullo/

domingo, 17 de abril de 2016

¡ESTÁN LOCOS ESOS GRINGOS!


Hay reseñas con las que uno puede ser más objetivo que con otras. Nunca se consigue del todo el tono ecuánime, pues nuestros gustos particulares y fobias hacen que decantemos nuestras críticas por uno u otro sendero, atendiendo a cuestiones que, por mucho que pretendamos enmascararlas en baremos justos, obedecen a cuestiones muy subjetivas. El cómic que hoy nos ocupa, Gringos locos, me entra por los ojos, no puedo evitarlo. En mi descargo, afirmar que sospecho que hay toda una generación a la que le pasará lo mismo, porque esta creación de Yann y Oliver Schwartz (equipo creativo de esa obra maestra llamada El botones de verde caqui) es una joya, una pieza que apela a la más traicionera y deliciosa nostalgia para abrumarnos. 



En el prólogo quedamos advertidos de ello, nada menos que a través de una cita sacada de El hombre que mató a Liberty Valance. A partir de ese punto, muchos o lectores  ya se verán inclinados a ser benevolentes, dejándose llevar a un viaje muy especial, uno que finaliza en el otro lado del charco, protagonizado por tres autores de cómics franco-belgas: Jijé, Franquin y Morris. El objetivo del triunvirato es conseguir entrar a trabajar en los estudios de Walt Disney. Corre el año de 1948. Ninguno de ellos es consciente, pero su tentativa va a fracasar y se verán abocados a desplazarse en una odisea personal, desde los desiertos de cactus a buscarse la vida en Tijuana. 



Un cómic para descubrir un poquito más la historia del medio desde dentro, muy al estilo de lo que Paco Roca elevó a la categoría de arte con El invierno del dibujante. No obstante, debe evitarse el abrir sus páginas con el deseo de ver a una biografía al uso. Estamos en suelo mexicano, el lugar donde un señor llamado Gabriel y apellidado Márquez escribió las principales páginas que confirmaron Macondo. Recuerden el film de John Ford, aquí se imprime la leyenda, queridos amigos. Si aceptamos ese código, podemos abrocharnos el cinturón y prepararnos para disfrutar de uno de los mejores cómics que han salido en 2016.



Yann y Schwartz no están interesados en tener una precisión notarial, sí en contagiar el deseo y la confianza de Jijé, el fuerte carácter y potencial de Morris, así como el encanto, teñido en ocasiones de geniales ideas negras, que poseyó Franquin. En un ejemplo de fair play, la edición del tomo incluye unos extras con declaraciones y entrevistas a los descendientes, quienes no siempre recuerdan de igual manera aquel periplo y expresan alguna queja comprensible al respecto. De cualquier modo, quienes están de enhorabuena son aquellos enamorados de los años dorados de una generación irrepetible que firmaría algunos de los iconos más emblemáticos de la historieta (Spirou, Lucky Luke...).  



Con todo, es de justicia decir que México es prácticamente un personaje más de la trama. Un lugar que respira y tiene aroma de misticismo, el guión maneja con habilidad el potencial que da dicho escenario para colocar pruebas que permiten exhibir la personalidad singular de cada uno de sus admirados protagonistas. Por más que algún detalles biográfico pueda sentar mal a familiares, creo que en todos los casos hay una carta de amor a estos maestros de dos de sus discípulos más aventajados. 



Como ya ha demostrado con cierto entrañable botones, el trazo de Schwartz no decepciona en ningún momento. Su dibujo tiene un gusto por lo clásico, además del suficiente toque renovador para satisfacer por igual a puristas y nuevas generaciones. Su manera de captar las emociones de sus creaciones permite que toda la excelencia del argumento de Yann encuentre perfecto acomodo, siguiendo con sutileza cada evento, siendo capaz de brindar escenas de pura hilaridad física, así como representar noches oscuras y melancólicas.


Un poco cansados del estilo edulcorado de Dupuis, el trío de artistas deberá aclimatarse a un nuevo escenario, donde además habrá estrecheces económicas, si bien, todo queda plagado de un realismo mágico que permite mantener la ilusión a flote. "La mordida" de las autoridades públicas y "el puente de los monos" ejemplificarán asimismo que no es oro todo lo que reluce y que en cada lugar hay que acostumbrarse a hacer lo que vieres.



Resulta complejo de explicar, pero hay momentos metaficcionales que resultan encantadores. Así, asistimos a un primigenio y más adulto precedente de Gastón el Gafe, a la par que resulta muy curioso ver a todos los protagonistas más la familia al completo de Jijé viendo "El Tesoro de sierra madre" mientras están en su coche en un cine al aire libre.



Franquin habló en varias ocasiones con Yann de aquella experiencia. El mejor piropo al segundo es decirle que al maestro le habría encantado. Y que ese Schwartz dibuja como si fuera un gringo loco. 



ENLACES DE INTERÉS:



RESEÑA EN EL BLOG ES LA HORA DE LAS TORTAS (BY LAMASTELLE)



RESEÑA EN EL BLOG MIS CÓMICS Y MÁS



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.planetebd.com/bd/dupuis/gringos-locos/-/14807.html



http://www.eslahoradelastortas.com/resena-gringos-locos/



http://www.eslahoradelastortas.com/resena-gringos-locos/

domingo, 10 de abril de 2016

SEÑORES DEL OLIMPO


Javier Negrete es una de las mejores noticias que ha tenido la literatura española orientada a la fantasía durante los últimos años. Este autor madrileño, formado en Filología Clásica, pertenece a esa clase de autores que nunca dejan indiferente al público. Así, su versatilidad puede llevarle a brindar una saga tan extensa como la de Tramórea, en un universo imaginario creado por él mismo, o a brindar un fantástico what if...? donde Alejandro Magno no fallece en Babilonia y se lanza a por la conquista de Roma, vengando así la derrota sufrida por su propio tío en la Península Itálica [RESEÑA ALEJANDRO MAGNO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA]. 



Hoy abordamos uno de sus trabajos más recordados, el cual fue galardonado con el premio Minotauro en 2006. Como suele ser habitual en su prolífica pluma, la ambientación de su relato no puede ser más mitológica: Señores del Olimpo. Nos situamos en los remotos días donde Zeus y sus temibles rayos gobiernan la Tierra. Los dioses, pese a sus poderes, tienen caprichos y debilidades muy humanas. Son coléricos, envidiosos, se conmueven ante la amistad o se pierden en aventuras apasionadas con los propios mortales. En realidad, solamente su fuerza y longevidad a través de la ambrosía los diferencian de unos adoradores que les suplican, tremen y, en no pocas ocasiones, intentan evitar. 



Tras haber derrocado a su propio padre, el Zeus de la novela de Negrete tiene más problemas que sus constantes escenas conyugales con Hera, la cual le ha negado el acceso a sus aposentos por el plazo de dos años, aludiendo a las constantes infidelidades con las que la ha martirizado. De la nada, ha surgido una advenediza criatura llamada Tifón que clama ser hijo legítimo de Cronos y el futuro señor del Olimpo. En principio considerada como una broma de mal gusto, todas las deidades empiezan a inquietarse ante una serie de cambios climáticos y malos augurios que invitan a pensar que su era de dominio van a derrumbarse. 



Una serie de fantásticos escenarios se abren ante nuestros ojos lectores: Delfos, Cnossos, Troya, etc. Sin embargo, lo más fascinante son los personajes. Como Homero ejemplificó con maestría, uno de los grandes atractivos de las deidades clásicas helenas es su arrolladora y carismática imperfección. Así, Negrete muestra un Ares que es una masa de músculos, de personalidad violenta y egoísta, un poderoso pelirrojo que tiene unos temibles perros para la guerra. Llegado de un horrible exilio por quebrantar sus juramentos, el poco apreciado hijo de Zeus recibe instrucciones para contener con un poderoso ejército los peligrosos movimientos de los gigantes que avanzan a territorios humanos.



Apenas una muestra del elenco manejado, el cual, además, tiene la notable ventaja de tener unos derechos de autor muy remotos en el Caos de las brumas del tiempo y el ombligo de Gea. Uno de los más notables caracteres trazados es el de Atenea, una diosa de gran inteligencia y virtudes, pero asfixiada por los votos que le impone su rol, frente a las caprichosas banalidades de otras de sus compañeras del Olimpo. También resulta reconocible Hefesto, el hábil herrero de los ejércitos de Zeus, avergonzado por su aspecto físico y humillado por las constantes infidelidades a las que lo somete su atractiva esposa Afrodita.  



El mérito de esta carismática novela mitológica es tener un halo de tragedia inminente, unas profecías a lo Macbeth que van provocando a los integrantes del mismo a tomar los pasos que los encaminarán al destino que querían evitar. Los capítulos son breves y sus diálogos contundentes. Igual que hicieran décadas atrás Stan Lee y Jack Kirby para los relatos asgardianos de los cómics de Thor, Negrete se sumerge sin miedo al ridículo en las pomposas y altisonantes declaraciones de Zeus y su prole. El secreto de su éxito es que lo hace de una manera adictiva y que nos lleva a aceptar su juego. 



Se trata de una inmersión en un mundo de oráculos y fatalidades, pero también en el de unos seres muy poderosos e invocados de tiempos remotos pero que, por paradójico que resulte, nos recuerdan mucho a nosotros mismos en sus cambios de humor, sus problemas de familia, el temor por sus seres queridos y su incapacidad de gobernar sus propias pasiones. Se trata de un relato de fuerza y que proporciona horas de honesto y épico entretenimiento. 



Centauros, parcas y huevos de dragón que harían las delicias de cierta khaleesi se sucederán para dar mayor sabor a la aventura. Como es menester en esas alturas del Olimpo, líos de alcoba, celos e incestos estarán a la orden del día, siendo tan veloces los cotilleos en dicho monte como la capacidad de Hermes para mandar mensajes. 



Un excelente pasatiempo para un fin de semana. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.casadellibro.com/ebook-senores-del-olimpo-ebook/9788445078013/1902827



http://www.ediciona.com/senores_del_olimpo-dirpi-123.htm



https://www.atenas.net/actividades/excursion-delfos

domingo, 3 de abril de 2016

EL PODER DEL TERROR


Ojalá fuera algo distinto, pero la violencia y el terror tienen una cota de poder que no se puede negar. De hecho, debe admitirse que son dos fuerzas que, combinadas en su salvajismo, suponen un impacto nada desdeñable, aprovechado en diferentes etapas históricas para subyugar, coaccionar y rendir al resto. Apenas han pasado poco más de una semana, pero ya empiezan a vislumbrarse algunos de los posibles efectos de los atentados que sufrió la capital belga de Bruselas. Un sangriento y triste episodio que ha recordado a los acontecimientos de París. Muchos añadirán aquí lo que está ocurriendo en Oriente Medio, África y otros rincones del globo, porque el Viejo Continente siempre ha pecado de etnocentrismo a la hora de explicar las cosas. 



Las redes sociales, una herramienta que hace apenas poco más de una década era casi impensable, dejaron constancia del hecho. Como en anteriores ocasiones, se crearon eslóganes, se subían fotografías de las principales concentraciones en el país belga y se escribía mucho sobre el tema. A pesar de que muchas de esas manifestaciones de solidaridad se hacen con la mejor de las intenciones, no es menos cierto que pueden ser fácilmente puestas en entredicho en su efectividad. Por ejemplo, Arturo Pérez Reverte incendió pronto Twitter con irónicos comentarios acerca de cómo los yihadistas estarían temblando ante la proliferación de lemas "Yo soy Bruselas". Periodista de raza en su época (me viene a la mente Sarajevo, entre otras zonas que cubrió), buen escritor y polemista extremo, la daga vizcaína del académico entraba dentro de su juego provocador y azotador del conformismo online; muy aplaudido por algunos, bastante contestado por otros. Más fuerte era su afirmación de que, salvo niños y perros, ya no había víctimas inocentes. Que las había desinformadas, inconscientes...el creador del capitán Alatriste cargaba, como se hacía en otros mentideros, un mensaje muy pesimista y, en el contexto de cuando fue publicado, más que hiriente por el trasfondo. 



Sorprende porque, entre otras virtudes, Reverte es un gran aficionado al cine del maestro Clint Easwood; especialmente, seguro que habrá visto una de sus obras maestras, Sin Perdón (1992). Allí, la veterana estrella de los spaghetti western cuestiona la gloria alcanzada por los míticos pistoleros: "Cuando matas a a alguien, no solamente lo matas a él, sino a todo aquello que es y será". El fatal accidente de haber estado en aquel metro a esa hora en Bruselas ha cortado vidas que tenían un futuro, aspiraciones, gente que conocer, trabajos que desempeñar, libros que leer...Todo en pos de una orgía sangrienta, un disparate que hace convencer a algunos de que sacrifiquen lo más preciado que tienen, su vida, para explotarse ante perfectos desconocidos. Y con todo, en eso sí estoy dispuesto a darle la razón a quienes son ácidos y críticos con el fenómeno surgido tras la triste jornada, hemos tenido suerte. Más que víctimas o verdugos, los de este lado de la bola de barra hemos tenido potra. Pueden ocurrir accidentes grotescos, verdaderas tropelías en nuestro hemisferio, pero, de momento, la proporción es menor que un día cualquiera en Irak, pongamos por caso.


Mucho se ha escrito, quizás desde la triste jornada de las Torres Gemelas, acerca de la necesidad o no de incrementar los controles de seguridad en el transporte público. Ventajas como los metros o aeropuertos se tornan en escenarios propicios para este tipo de carnicerías. La obsesión por la seguridad irá en aumento, a juzgar por lo que está aconteciendo. Por un lado, es un resultado lógico. En el otro, y es uno de los primeros puntos en las reuniones de la Unión Europea, este celo de seguridad puede ser aprovechado para fines menos protectores. En situaciones de crisis y amenaza, los partidos extremos y el miedo al otro encuentran un campo de cultivo perfecto. ¿Vamos a ser capaces de distinguir?



Independientemente de nuestro sentimiento religioso (o ausencia del mismo), la realidad dicta que nos unen muchas más cosas con un musulmán como Kareem Abdul Jabbar que con Donald Trump (no es casual tampoco que una figura política así haya aflorado en este contexto). También que miembros destacados de la Grande Mosquée de Bruxelles fueron a rendir tributo a los fallecidos. Es decir, hay una clara separación del infierno que representa ISIS, aunque esa no es la imagen que la organización terrorista pretende mostrar. No les beneficia, lo que les conviene es una clara apuesta por nosotros o ellos. Lo preocupante es la influencia que este tipo de locuras pueden llegar a alcanzar, y aquí sí se debe hacer una reflexión profunda.



Recientes artículos muestran como hay personas que se desplazan hasta el supuesto "paraíso" de ISIS, volviendo, los que tienen esa fortuna, aterrados ante una espiral de violencia y una lucha de facciones que poco o nada tienen que ver con la fe, salvo como excelente excusa para imponer el terror y unos valores atávicos que parecían desterrados. Pero, también es innegable que hay un problema de integración en los últimos años. Que hay segundas y hasta terceras generaciones que no se integran en Francia, Bélgica, Holanda, etc. Que están dispuestos a asesinar a gente a la que nunca vieron y suicidarse, El análisis de las fuerzas policiales debe ser exhaustivo, puesto que el peligro es grande. No se habla tanto de otra tarea que tiene menos que ver con las alambradas y verjas electrificadas, esas que tan cómodos nos hacen sentir en nuestra pequeña parcela aislada en la que nos aislamos. La política internacional de las últimas décadas responsabiliza a muchos de los que ahora harán discursos para proteger a unos ciudadanos que han sido ignorados hasta entonces.


¿Quién creo a los monstruos? Por calidad y cantidad de armamento, podemos deducir que alguien tuvo que vendérselo a esos bárbaros. Que desde la Guerra Fría hay prueba de que se adiestró y enseñó a muchos para que luego pudieran aplicar el terror, siguiendo el estilo de sus maestros. Ahora, lo que falta para sumergirnos del todo en la podredumbre es ser incapaces de distinguir, en caer en el odio racial. En la Europa de tiempos medievales, las autoridades consentían hacer la vista gorda en épocas de epidemias para que el grueso de la población expiase sus frustraciones contra los judíos. Ahora, pueden hacer rebrotes que nos hagan caer en ese malévolo juego con las oleadas de inmigrantes de esa franja que sufre en Oriente. Es mucho mejor eso para algunos que cargar con los propios errores, que ver qué nos ha llevado a este punto.



Y, por supuesto, que sigue habiendo víctimas inocentes. La gente cuyas vidas fueron sesgadas en Bruselas por un fortuito azar lo eran. También los de París, los refugiados sirios que vienen buscando lo más básico también... Es hablar de los mundos de yupi y no tiene ninguna relevancia o mérito hacerlo cómodamente desde un portátil en una zona donde uno no va a seguir perseguido por ello. La herocidad es en el caso de la disidencia de gente que logra desenmascarar a ISIS en su propio territorio, de aquellos que dan ayuda humanitaria en lugares como la frontera de Gaza; lo fue en el caso de aquellos que vieron la brutalidad del Holocausto e intentaron impedirlo, hasta a costa de sus vidas. Esta última centuria ha visto el poder del terror y a buena fe que es poderoso en su loco salvajismo.



Tal vez una gran parte de la población no seamos ni víctimas inocentes ni verdugos conscientes. Simplemente, voluntarios vendados, satisfechos en la desinformación... Lo menos que le debemos tras sucesos como los de Bruselas es tratar de subsanar eso.
   


FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.prensa.com/fotogalerias/Solidaridad-mundial-Bruselas_5_4443355626.html#!photo=7



http://www.seguridadenamerica.com.mx/noticias/de-consulta/secciones-revist-seguridad-en-america/noticias-sobre-seguridad-publica/21568-atentado-en-bruselas-mas-de-30-muertos-en-el-aeropuerto-y-el-metro



http://www.lavanguardia.com/internacional/20160323/40632355077/atentado-bruselas-en-directo.html

domingo, 27 de marzo de 2016

EL NUEVO CASO DEL INSPECTOR CLOUSEAU



A veces, tu mejor ficha es la que no has movido. A la altura de 1963, Blake Edwards había dirigido una comedia romántica plagada de estrellas e ingredientes para ser un éxito en taquilla. Con una banda sonora pegadiza, galanes de la talla de David Niven, una Claudia Cardinale en el apogeo de su belleza y líos de alcoba, La pantera rosa fue un inmediato éxito. Sin embargo, nadie podía haber pronosticado que uno de sus personajes secundarios, el despistado pero entrañable inspector Clouseau, interpretado por Peter Sellers, iba a ser la joya de la corona, captando casi de inmediato el favor del público. 



Apenas un año después, Edwards ya estaba enfrascado en la secuela. A diferencia de la primera entrega de la franquicia, ahora no habría ningún diamante rosado que hurtar por un ladrón de guante blanco; el poco habilidoso inspector se las vería ahora en solitario con un un difícil asesinato que se lo hubiera puesto complicado al mismísmo Sherlock Holmes por la gran cantidad de sospechosos. De cualquier modo, solamente alguien tan poco consciente de sus limitaciones como el investigador del bigote es capaz de creerse capaz de afrontar el reto. Aunque el libro de los gustos esté en blanco, siempre me ha parecido que El nuevo caso del inspector Clouseau es el esplendor de la fecunda (y complicada) alianza de Edwards y ese excelente comediante que fue Sellers. 



Asimismo, A shot in the Dark (título original del film) supuso la plataforma para una belleza sueca llamada Elke Sommer, la cual sería la encargada de encarnar a María Gambrelli, la criada de una adinerada familia que es acusada de matar a su novio por celos. Encaprichado de la sospechosa desde el primer momento, el bueno del inspector se decidirá a plantear su defensa, incluso contra las sensatas intuiciones de su agudo ayudante (una clara parodia del mítico Hércules Poirot).



Dentro de los méritos de esta alocada comedia, uno de los más importantes es su sofisticado casting. Sorprende encontrar a todo un caballero de la actuación como George Sanders para ejercer el rol de Benjamin Ballon, el dueño de la mansión donde Gambrelli, supuestamente, habría asesinado a su pareja. Sanders es uno de esos actores que siempre da un toque de distinción a todo lo que hace, ya sea un monarca filisteo, el ácido crítico teatral de un importante periódico o, en este caso, el típico estirado aristócrata. Su escena con Sellers y los tacos de billar es digna de antología, pues resulta imposible pensar en mejores rostros para representar el juego de payaso torpe-payaso serio.



Otro de los nombres que resaltan es el de Herbert Lom como el comisario Dreyfus, quien estaría destinado a ser muy importante en la saga de La Pantera Rosa. El desventurado superior de Clouseau está condenado a ver cómo sus nervios son puestos a prueba por la increíble capacidad de su subordinado de hacerlo todo mal, aunque, misteriosamente para Dreyfus, parezca tener un don para granjearse las simpatías de la gente.



Edwards introducirá asimismo uno de los gags más queridos por los fans por primera vez; hacemos referencias a las absurdas, hiperbólicos e hilarantes peleas de artes marciales que el inspector debe realizar con su sirviente oriental Kato (Burt Kwouk). Aquí probadas por primera vez, la popularidad que alcanzaron las convirtieron en un recurso muy recurrente en las siguientes secuelas.



La atmósfera de gran mansión y crimen tipo Cluedo resulta francamente favorable a esta sátira, permitiendo explotar algunas de las mejores habilidades de Sellers. Por ejemplo, los extraordinarios interrogatorios que el bueno de Clouseau realiza a los integrantes de la casa, cada uno de ellos con una lista de vicios nada desdeñable. El director y William Peter Blatty crean una trama realmente ingeniosa y que permite disfrutar con esta comedia que sería muy fácil de representar en teatro, debido a los espacios donde ocurre.



Bajo los acordes de Henry Mancini se impone un ritmo alocado y sin pausa que permite que los 101 minutos de metraje pasen de la forma más agradable. Sommer resulta perfecta para su papel y hasta los papeles más secundarios están escogidos con sumo mimo (las caras no pueden resultar más sospechosas en esa mansión donde las noches son muy moviditas).



Un disparate espectacular que, por si fuera poco, acaba en un clímax memorable. No tiene ni pies ni cabeza en ocasiones, aunque... ¡maldita falta que nos hace eso! Clouseau se colaba en el santoral de los protagonistas de comedia por primera vez. Y, tantos años después, ahí sigue.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.sensacine.com/actores/actor-24633/fotos/detalle/?cmediafile=18815053



http://www.allposters.es/-sp/nuevo-caso-del-inspector-Clouseau-El-Posters_i9793403_.htm



http://mucho-mas-cine.blogspot.com.es/2012/09/la-pantera-rosa.html

domingo, 20 de marzo de 2016

PENNY DREADFUL: DARK PLEASURES




A finales del siglo XX, un genial y heterodoxo guionista de cómics, Alan Moore, decidió sorprender a la industria con un concepto muy innovador. Acompañado del eficaz dibujo de Kevin O´Neil, el escritor presentó a la denominada como Liga de los hombres extraordinarios, una agrupación en los días de la Gran Bretaña victoriana que aunaba a algunos de los estandartes de la literatura fantástica (por ejemplo, Mina Harker, el doctor Jekyll, el capitán Nemo...). Ahora, desde 2014, tenemos otro invitado a esa fiesta metaficcional, en este caso, destinado a la pequeña pantalla: Penny Dreadful. 



Los antiguos decían que el nombre amenaza, es decir, que era una tarjeta de presentación de las virtudes y defectos de quien lo porta. Esta serie de la cadena Showtime invita a recordar un tipo de novela y folletín muy característico del pasado. Igual que Quentin Tarantino hizo resucitar el pulp, John Logan pretende hacer resurgir de sus páginas a Dorian Gray, Drácula, el doctor Frankenstein, etc. Hoy analizamos la primera temporada del programa, la cual contiene 8 sangrientos episodios que invitan a pensar que los monstruos han vuelto en todo su esplendor. 



La primera lanza que debe partirse a su favor es su acertado casting, muy cuidado. Sobresale en las presentaciones Eva Green como Vanessa Ives, una peculiar médium que intenta ayudar a Sir Malcolm Murray a encontrar a su hija Mina, la cual puede estar aprisionada en el peor de los infiernos. Hay actrices que son excelentes siendo femmes fatales; otras se consagran en roles más emocionales y vulnerables. Green se cuenta en la corta lista de intérpretes que pueden alternar ambos registros sin ninguna clase de dificultades; a veces, en la misma escena. Con sentido del riesgo, brinda un personaje complicado y con muchos momentos climáticos, nada fáciles de rodar Ella sola ya bastaría para ver la serie, pero es apenas la punta del iceberg de un excelente elenco.



Una buena muestra de ello se exhibe en los diálogos y duelos interpretativos que brinda el choque de Sir Malcolm con un pistolero contratado para la arriesgada misión: Ethan Chandler. El primero es nada menos que Timothhy Dalton, un excelente y solvente actor con una gran trayectoria. Su buen hacer con su personaje sorprende menos que la versatilidad de su más joven compañero de viaje, un Josh Hartnett que sobrepasa el perfil de galán estándar para brindar una personalidad con muchas aristas. El tormentoso romance que inicia este aventurero con una prostituta (Billie Piper) es una de las mejores subtramas de la primera temporada.



Como todo no pueden ser parabienes, resaltar que entre los primeros episodios y los siguientes hay una cierta búsqueda de coger el tono. El piloto parece querer mostrar mucho en poco tiempo, algo lógico teniendo en cuenta su condición de boceto de lo que será el show, pero se alterna un argumento que podría ser absorbente con acción muy efectista (vampiros por doquier, carnicerías en almacenes, mucho susto de que de repente alguien meta un grito...). Una falta de sutileza, a veces, que se cobra su peaje en la presentación del doctor Frankenstein (Harry Treadaway) y su creación más célebre (Rory Kinnear). No es problema de los actores, sino de un gusto por cierto gore gratuito que le quita misticismo a la metáfora de Mary Shelley para convertirlo en algo más simple.



Afortunadamente, con un adecuado uso del recurso del flashback, hay un Rubicón que lleva a Penny Dreadful a unos callejones absorbentes. Los intentos de Sir Malcolm y su equipo de intentar salvar el alma de su hija Mina son una saga bien llevada y con escenas realmente sobresalientes. Cuando la serie coge carrendilla y acompaña a su espectacularidad visual de recursos ingeniosos en el desarrollo de los acontecimientos, cobra su mejor forma. Usando el ardid que es propicio en esta clase de epopeyas novelescas con criaturas fantásticas y romances imposibles, cada capítulo culmina en una incertidumbre que te obliga a aguardar con impaciente el siguiente como espectador.



Openings como el de un Dorian Gray (Reeve Carney) abandonando una exuberante orgía en su casa una noche tormentosa para cerciorarse de que su oculto retrato sigue a buen recaudo harán las delicias de los fans de este tipo de literatura. No obstante, también hay personalidades y situaciones que no se explotan en lo absoluto (imperdonable lo de Van Helsing), dejando una sensación de no haber sido aprovechados. Otros, como es el caso de Sembene (Danny Spani) deberán esperar a futuras temporadas para tener la oportunidad de conocerles mejor. 



Curiosamente, a pesar de tan buenos ingredientes en la premisa, la audiencia no ha sido la esperada en sus primeros compases (con todo, le ha ayudado la difusión de Sky Atlantic), aunque, de momento y por fortuna, este galeón victoriano avanza a aguas oscuras y manteniendo las expectativas de que quedan más cosas en la caja de Pandora. 



Un cóctel de suspense, violencia, erotismo y placeres culpables. Oscar Wilde no hubiera dudado acerca de cuál es la mejor forma de evitar esta tentación... 



ENLACES DE INTERÉS:



DARWYN CARSON-EL MUNDO OSCURO DE PENNY DREADFUL



3 MOTIVOS PARA VER PENNY DREADFUL (HIPERTEXTUAL)



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.bolumrehberi.com/Penny-Dreadful.asp



http://blogs.indiewire.com/leonardmaltin/the-dark-dank-world-of-penny-dreadful



http://hipertextual.com/2015/06/penny-dreadful