domingo, 18 de junio de 2017

EN EL OJO DEL HURACÁN (SEGUNDA TEMPORADA DE NARCOS)


Cambalache




Tras una primera temporada que había dejado las espadas en todo lo alto (reseña primera temporada), Narcos confirmó las expectativas que había puesto en ella Netflix con una segunda entrega a la altura. Si el inicio se vio copado por la figura oscura de Pablo Escobar, esta nueva entrega sigue profundizando en él, mientras que el terremoto de violencia de su generación va provocando una serie de respuestas inesperadas y que pondrán al límite a bandas rivales, el DEA y al propio gobierno colombiano. 



Wagner Moura sigue manejando con soltura al protagonista, con un registro parecido al del gran James Gandolfini, capaz de pasar de la familiaridad más cariñosa a las exhibiciones brutales de violencia. En esta ocasión, el Patrón empezará a sufrir fisuras en su imperio, especialmente por la pérdida de aliados de confianza y necesidad de reclutar nuevos elementos. Paulina Gaitan sigue acompañándole como su inseparable Tata, a la par que Paulina García va haciéndose imprescindible en el círculo del presunto Robin Hood paisa. debido a su buena caracterización como la madre del hombre que quiso reinar. 



Paralelamente en ese cerco que se va gestando, sobresalen los agentes Javier Peña (Pedro Pascal) y Steve Murphy (Boyd Holbrook). Llegados a este punto, esta pareja de intérpretes funciona de memoria y transmiten los sinsabores que han sufrido en esta tierra de realismo mágico. Por un lado, estaría la visión positiva del personaje de Connie Murphy (Joanna Christie), quien termina enamorándose de muchas cosas de su nuevo destino, mientras que su pareja va endureciendo su carácter hasta fronteras muy peligrosas, aceptando el credo que solamente la violencia responde a la violencia. Se trata de un conflicto elemental que, bien llevado como hace el equipo de guionistas de esta serie, resulta un filón inagotable. 



El único al que temió 



"Los Pepes" fueron una organización paramilitar de métodos extraordinariamente contundentes que encaminaron sus esfuerzos a golpear el entramado de Escobar de una forma furibunda. Narcos inventa a la figura del coronel Horacio Carrillo (Maurice Compte), muy basado en el personaje histórico de Hugo Martínez Poveda con el que compartía rango en la escala bélica. Ante la política de terror (bombas, chantajes, extorsiones, secuestros, etc.), fue una coyuntura donde se fomentó un terrorismo de estado igual de escalofriante contra los delincuentes, dejando, además, un reguero de víctimas colaterales. 



Por ende, si la primera entrega ya era poco light, ahora el show eleva el fuego cruzado hasta límites poco aptos para todas las audiencias. En igual medida, el cartel de Cali va creciendo como una poderosa sombra que amenaza con engullirlo todo. De estilo más refinado que su gran competidor, los responsables del tráfico de coca en New York se mostrarán igual de inexorables y dispuestos a sacar la mayor tajada del negocio. Esta profundización nos permite disfrutar de actores de la talla de Alberto Ammann como Pancho Herrera. Se intuye un futuro magnífico si Netflix apuesta por seguir esta subtrama en el futuro. 



Mención especial habría que hace a este respecto a Cristina Umaña, quien dota de una fuerza impresionante a Judy Moncada, viuda por culpa de las venganzas de Escobar, más que dispuesta a volver el ojo por ojo, todavía a costa de pactar con quien sea preciso. Al más puro estilo Juego de Tronos, se irán fraguando alianzas por derribar al Patrón que revelarán misteriosos compañeros de cama. Un viaje sin hueco en la maleta para la moral, un rito de iniciación donde Peña y Murphy no podrán volver a ser los mismos. 


El Bueno, el Malo y el Muerto



En resumen, una espiral de interesantes secundarios y luchas subterráneas por el poder que no impiden recordar quién es la estrella de la función. Moura puede disfrutar en esta ocasión de la oportunidad de trabajar con el Pablo más íntimo, a medida que lenta, pero inexorablemente, se va viendo privado de los poderes que le habían permitido ser juez, jurado y verdugo de todo aquel que se opusiese a su persona. 



Habrá un vano intento de volver a la normalidad, de desandar el camino que ha fraguado a lo largo de todos los años de infamias. Los fantasmas del pasado tienden a volver cuando el fin se aproxima, no será el Patrón la excepción a dicha regla. Diez capítulos bien medidos, ajustados con fuerza y sentido del espectáculo, una oportunidad saber más de una etapa oscura. 



Absolutamente recomendable. Cruzamos los dedos porque no sean la última vez que oigamos hablar de Narcos



ENLACES DE INTERÉS:



-Así son los personajes reales de Narcos (Alba Orol)



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://www.engadget.com/2015/09/03/netflix-narcos-season-two/



-http://www.incisozluk.com.tr/w/%C3%A7ok-iyi-adamd%C4%B1n-horacio-carrillo-reis/



-http://www.imdb.com/title/tt5714408/mediaviewer/rm2177044224

domingo, 11 de junio de 2017

¿CONOCES TU VERDAD?


Estreno ecléctico




¿Conoces tu verdad? Con esta simple y traicionera pregunta, presentamos en la entrada de este fin de semana las impresiones que ha generado Perfiles ocultos, obra de riguroso estreno en el Gran Teatro de Córdoba. Una apuesta osada en cuanto ha querido unir el género del thriller con la danza. Orquestada por Núria García nos vamos a sumergir en una fiesta de cumpleaños que termina derivando en una especie de Cluedo macabro, ya que la feliz celebración se salda con un asesinato de tinte pasional que pondrá a todas las personas invitadas con el cartel de sospechosas. 



La finada es Laura (la propia Núria García), nombre que siempre parece tener un magnetismo especial para la temática noir, ya sea bajo la pluma de Vera Caspary (reseña de Laura) o la magnífica adaptación que dirigió para el cine Otto Preminger. Una talentosa y caprichosa artista que había buscado reunir para su cuarenta aniversario a personas importantes de su vida de los que se había alejado por diversas circunstancias. Aunque no se conozcan entre sí, el influjo de la personalidad de Laura y su recuerdo hacen que compartan un nexo de recuerdos peligrosos. 



Para comprender las coartadas de cada cual, junto con los diálogos, la herramienta básica será el baile, a través de unas cuidadas coreografías que han sido bien establecidas, acompañadas de la dirección musical de Pablo Salinas. Un recurso original y que nos lleva a dejarnos seducir por este clásico relato de suspense que aquí presenta este poderoso y sensible añadido. 


Juegos de sombras




Dentro del elenco cabría destacarse a Macarena Gómez, la cual tiene un fuerte grado de inspiración en esta obra. Su personaje de Jana, una empática representante de gentes del espectáculo, es uno de los mejores construidos en la trama, además, quizás con el añadido de jugar en casa, la intérprete que tan popular se ha hecho en La que se avecina demuestra aquí un gran repertorio de registros. Eso es muy relevante, más en un argumento que está repletos de artificios y trampas. 



Lástima que no todo funcione tan bien en este rompe-cabezas. Uno de los problemas del campo de la sospecha en la ficción es que una parte considerable del veredicto de la audiencia puede depender de hasta qué punto ha gustado quién es el criminal o cómo ha sido el proceso de deducción que ha llevado a resolver (o no) el delito cometido. Cierto aroma a The Game (1997) me invade en la butaca cuando se me intenta convencer de que todo estuviera tan hilado desde el principio, sin importar las muchas variables humanas en juego. 



Por otro lado, hay interesantes guiños a la actualidad que se ejemplifican en una aguda y satírica representación del fenómeno youtuber que caracteriza Ferran González con Danny. Un cierto poso de gracia y vacuidad acompaña a este sospechoso, en un mundo de fronteras muy difusos entre la obra de arte y la simple tomadura de pelo. 


Juguetes rotos




Si hay aspectos en el misterio criminal que me chirrían, debo admitir que la faceta psicológica de Perfiles ocultos me parece muy atinada. Se nota una buena asesoría de Luis Muiño para esta cuestión. Al final del día, independientemente de quién lo hizo, hay una reflexión atinada sobre la manipulación, esa arte oscura que pretende conseguir influenciar a los demás para que hagan lo que nosotros deseamos. Así, en apenas poco más de una hora, nos familiarizamos con la sumisión que Silvia (Rebeca Sala), la hermana de Laura, ha terminado adoptando como servidumbre voluntaria hasta límites de tornarse a sí misma una sombra de un Sol mayor. 



O las fragilidades de Mónica (Belén González), sacada de su zona de confort y rutina. También estaría el juguete roto en el que se ha convertido Marco De´ll Isolla (Raúl Cassinerio) o las adicciones infantiles del refinado Valery Kirianov (Yevgeny Uzlenkov). Me chirría, no por culpa del actor, todo lo contrario, la construcción del reverendo Satragno (Víctor Ramos), demasiado estereotipo y funcional en una historia donde uno de los grandes atractivos es la singularidad de cada una de las piezas. 



Núria García ha abierto una serie de puertas muy interesantes con las que experimentar y divertir en el escenario. Creo que a Perfiles ocultos le falta algún aderezo o formas de presentación, aunque los ingredientes escogidos son excelentes. Las opciones que puede tener esta fusión de arte dramático con la sensibilidad de la danza para describir personajes se antoja irresistible y con múltiples campos por explorar. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-Escenario Gran Teatro de Córdoba [Fotografía tomada por el autor del blog en la función del 9 de junio de 2017 de Perfiles ocultos]



-Programa oficial Gran Teatro de Córdoba Perfiles Ocultos [función del 9 de junio de 2017]



domingo, 4 de junio de 2017

SPIDERMAN DOBLE D



"Sé bueno con ella, hijo, sé bueno. Te quiere mucho....demasiado"-Capitán George Stacy, Amazing Spiderman, nº 90 (noviembre de 1970).  



Fue una época no soñada donde todo transcurría a velocidad de vértigo. Desde que Stan Lee y Steve Ditko arrancaron con un tímido adolescente llamado Peter Parker, el trepa-muros no había tenido un instante para recuperar el aliento. Tras la marcha del genial Ditko, otro gran lápiz ocupó su lugar, John Romita. Para esa etapa, el chico había crecido y el buen sobrino de May Parker ya iba a la universidad. Por aquel entonces, la serie alternaba con un eclecticismo brillante el género super-heroico con la comedia romántica. Sin embargo, como todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, aquellos días de vino y rosas para Spidey trajeron también dolorosas amarguras. Pero pocas fueron comparables a la que le aconteció al héroe durante una batalla en las azoteas de New York contra el Doctor Octopus.  



Lee Weeks homenajeó ese histórico momento en una mini-serie que vio la luz en el año 2000: Death and Destiny. Poca broma ante un título que ya advertía de las intenciones de una saga que iba a penetrar en los entresijos una de las horas más bajas del protagonista. ¿Qué había ocurrido realmente en las semanas posteriores donde toda la ciudad todavía hablaba del capitán de policía George Stacy? El arranque es propio del cine noir, las viñetas nos hacen viajar con un Spiderman desbocado, obsesionado con rebuscar en todos los escondrijos de esbirros de la ciudad, desesperado ante a más mínima pista sobre el antiguo patrono de aquellos delincuentes habituales, el Planeador Maestro, pomposo apodo de Otto Octavius. 



Al estilo que patentó el gran Kurt Busiek (UNTOLD TALES), Weeks hace una buena documentación de la época, aunque se permita alguna pequeña licencia para conseguir sus objetivos. No obstante, resulta un ejercicio de deliciosa nostalgia ver los editoriales que presenta del furibundo Jonah Jameson, verdadero hacedor de filípicas acerca del enmascarado justiciero, y las siempre más comedidas y racionales columnas firmadas por Joe Robertson y Ben Urich. Al durar apenas tres números, esta pequeña serie es una lectura agradable y con ritmo, enriquecida por el sagaz entintado de Robert Campanella y Richard Case.


"No hagas promesas que no puedas cumplir y honra aquellas que hagas"-Ben Parker, Death and Destiny (parte 2 de 3).



A medida que avanza su caza contra-reloj de Doc Oc, el justiciero va olvidándose más y más de la verdadera causa de su deuda con George Stacy: su hija Gwen. Es un Peter llevado al límite, aunque sin caer en los paroxismos que en el futuro se dejarían ver en De vuelta al negro. Da la sensación de que Weeks sabe hasta dónde puede girar la tuerca. Por ejemplo, le bastan un puñado de escenas para demostrar e interés desmedido que el protagonista va generando en uno de sus mejores profesores en la facultad, Miles Warren. Personaje archi-explotado en las caóticas sagas del clon arácnido, aquí empezamos a vislumbrar que, si alguien quiere explicar bien la historia de míster Warren, deberá bucear en esos años.



El elegante trazado de esta historia rinde muchos homenajes a uno de los dibujantes más célebres de aquellos días, Gil Kane. No es para menos, puesto que con la llegada de Gerry Conway como nuevo guionista a la vida del cabeza de red, Romita prefirió concentrarse en las tintas, quedando el lápiz en las sabias manos de este ilustrador, generando un triunvirato que marcaría, en muchos sentidos, el epílogo de la Edad de Plata de los Cómics, periplo cerrado con cierto episodio acontecido en el puente de Brooklyn.



Cual fantasma del padre de Hamlet, la elevada figura del capitán Stacy sobrevolará todo el drama. Desde el tío Ben, Peter no había contado con una figura paternal de esa altura moral y guía. También hay pequeños guiños a las fases donde se encuentran algunos de los secundarios clave: un Flash Thompson alistado en la infame guerra del Vietnam y un Harry Osborn en el filo de caer en un grave problema con las drogas.


"¿Sabes? A pesar de su reputación, creo que Spiderman solamente intenta cumplir con su deber cívico. Creo que en ese joven hay más de lo que parece... y merece una mayor investigación".-George Stacy, Untold Tales of Spiderman, nº1 (1997). 



Es curioso que uno de los grandes aciertos que intuye Weeks no llegue a ser explotado. Si bien Peter y Gwen formaban una de las parejas con más química del universo Marvel, distintos avatares hacían que su relación estuviera en un punto crucial en el que nadie podía adivinar nada de cómo discurriría su romance. Straczynski lo intuyó en ese famoso tiempo que la señorita Stacy se tomó en Inglaterra, aunque lo hiciera de una manera tan iconoclasta que le costó buena parte del fervor de muchos fans que, hasta ese momento, habían aplaudido su lavado de cara a la franquicia arácnida. Sin George Stacy, los dos jóvenes debían prepararse para la vida adulta, tarea nada fácil si uno de los miembros de la pareja esconde un secreto tan grande en el ático de su inefable tía May. 



¿Acción? En su buena medida, una dosis sana y bien llevada. Junto con la implacable cacería que el cabeza de red ejerce sobre los criminales de la ciudad, se reserva un choque brutal con Doc Oc que hará las delicias de los más nostálgicos. Una gran ventaja que tienen esos dos personajes es que sus habilidades les llevan a un empate técnico constante. Una igualdad en poderes que provoca que sea el uso de la mejor táctica lo que permita a uno o otro lograr prevalecer. Ahora, al duelo de añade un factor psicológico indiscutible. 



En resumen, una mini-saga rica, bien llevada, con los suficientes matices para permitir agradables re-lecturas. Un sincero tributo a los años donde Spidey se erigía como la colección más innovadora y rompedora del cómic estadounidense en la década de los setenta del pasado siglo. Nuff said. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.spiderfan.org/comics/reviews/spiderman_death_destiny/001.html



-http://fastpic.ru/view/60/2013/1026/8f45d00a158bcef416a8d2a58ec523a1.jpg.html



-https://comicvine.gamespot.com/spider-man-death-and-destiny/4050-31431/