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domingo, 23 de agosto de 2020

HISTORIAS DE PAFMAN

 


Parece probable que, desde el punto de vista comiquero, Joaquín Cera llegase un poco tarde para explotar todo su potencial en la Editorial Bruguera. Junto con otros autores como Juan Carlos Ramis, era un historietista fiel a la tradición del modelo clásico de Francisco Ibáñez, incorporando además elementos de un humor más absurdo y con referencias a elementos de la cultura pop. Con apenas dieciocho años, se inició con la serie hoy casi olvidada de Rebuznos en el espacio, si bien siempre será Pafman, el superhéroe más tonto de Logroño, quien siempre irá asociado a su trayectoria artística. 



Pronto, el personaje y Pafcat, combinación gatuna del profesor Bacterio con Robin, se convirtieron en dos figuras reconocibles para el gran público a través de revistas como Mortadelo o Súper Mortadelo. De hecho, la buena acogida permitió a Cera ver editadas recopilaciones de dichas historias cortas a través de la colección Olé. Tras un primer volumen (publicado en 1989), logró repetir unos años después con El doctor Ganyuflo y otras historias (1991), álbum que analizamos precisamente en esta entrada del blog. 



Por aquel entonces, Cera se había adueñado perfectamente de la atmósfera de esta parodia superheroica. Incluso superando los errores de los primeros coloristas en las distintas revistas, Pafman y Pafcat ya tenían unos uniformes inconfundibles que permanecerían hasta Pafman redevuelve (2004). Por regla general, en este álbum tenemos historietas de tres o cuatro carillas, sumamente ágiles y basadas en gags físicos que beben indudablemente de Mortadelo y Filemón. Cera no oculta esa influencia y hasta homenajea los célebre finales con la coletilla "¡Tenía que hacerlo!" de los agentes de la TIA acompañados de una tremebunda noticia de periódico. 


Pese a tener ese formato propicio para la revista, aquí ya podemos advertir que Cera intuye que sus personajes dan juego para alargar las situaciones con resultados francamente divertidos. Eso se percibe en una serie de continuaciones que realiza en 1989 y son reeditadas en lo referente al malvado profesor Robayeur, quien, siguiendo otra tónica característica de villanos de Anacleto o Mortadelo, incrementa sus posibilidades de fracaso cuando pasa a un ataque frontal al domicilio de los protagonistas. 



Aquí ya se destapa el humor absurdo que florecerá con toda su fuerza y dará lugar a "mediometrajes" como El caso de las gafas churrifocales y el canto de cisne de la saga en los noventa: El asesino de personajes. Particularmente brillante es el duelo de antagonistas entre Robayeur y El Enmascarado Negro, la verdadera némesis de Pafman, convirtiendo un pequeño salón doméstico en un juego metaficcional de algunos de los grandes tópicos de la industria (los múltiples clones de Spiderman, simulaciones robóticas, etc.). 



Dicha fórmula vuelve a repetirse con el doctor Ganyuflo, quien se convertirá en un antagonista a recordar dentro de este universo. Desde sus salidas del manicomio hasta sus transformaciones en hombre-lobo, hay muchos elementos que luego recuperará Cera en sus últimos trabajos. También se permite el juego de separar momentáneamente a Pafcat de la senda de Pafman para que la lupina figura intente, sin mucho éxito, sabotear al atolondrado héroe. 


Luego hay muchas historietas costumbristas, donde Cera aprovecha la irrupción de una familia para dar problemas de convivencia a Pafman y Pafcat. Ahí se exhibe a un Cera que combina elementos también de otro gran maestro, Escobar, reflejando la ventaja de que la propia naturaleza de sus personajes les permite trasladarlos desde aventuras épicas a otras sumamente cotidianas sin que por ello se pierda nunca frescura. 



Como suele suceder en productor orientados a revistas de humor, algunas referencias a personalidades famosas de aquella actualidad han perdido vigencia y precisarían de unas notas a pie de página, si bien no es un elemento que se repita en exceso. A nivel humorístico, el autor tiene un buen balance de distintos registros, puesto que la audiencia iba enfocada a un público de todas las edades. 



Todavía a día de hoy, El doctor Ganyuflo y otras historias permanece como un toque fresco de una evolución de la escuela brugueriana, que imprimía más dosis de frikismo a los puntos fuertes de la Vieja Escuela. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



https://www.todocoleccion.net/comics-ediciones-b/pafman-dr-ganyuflo-otras-historias-ole-primera-edicion~x43656405 [Propiedad de la fotografía: todocoleccion.net] [Consultada el 17/08/2020]



el comenta mierda-blogger [Propiedad de la fotografía: Joaquín Cera] [Consultada el 20/08/2020]



domingo, 2 de agosto de 2020

UN BRINDIS POR BEL


Marzo de 1933. La revista Weird Tales publica un relato de Robert Ervin Howard, uno de los grandes talentos de la publicación, junto con colegas como Howard Phillips Lovecraft o Clark Ashton Smith, entre otros. El protagonista del mismo es un cimmerio de ojos azules, quizás uno de los pocos rasgos que le diferencia de otro bárbaro howardiano: Kull de Valusia. "La torre del Elefante" no es la primera narración sobre un personaje que llegará a ser monarca de Aquilonia por sus méritos, pero sí es la aventura que permite que el personaje alcance la esencia, ese punto donde una ficción halla todos los elementos que la pueden hacer memorable para el gran público.   



Personalidad atormentada, las traducciones castellanas de Howard no siempre han sido todo los fieles que habría podido desearse. Sobresale en el panorama castellano el trabajo de Javier Fernández, realmente notable y muy próximo al estilo del escritor texano, en ocasiones incluso deslavazado, pero siempre vertiginoso y plagado de pasión. Un literato soñaba con que el imponente guerrero le dictaba sus memorias en distintas etapas de su vida, desde su sombría cuna hasta sus momentos de mayor gloria, pasando por enormes decepciones. 



En esta ocasión, Conan era ubicado en "La torre del elefante" durante su primera juventud, visitando una de las ciudades más populosas de la Edad Hiboria, el fascinante marco protohistórico en el que se desarrollaban sus hazañas: Zamora. Roy Thomas, afamado guionista de cómics y fiel estudioso del corpus literario howardiano, unió su talento al del ilustrador británico Barry Windsor Smith para recrear con maestría la atmósfera de la taberna donde todos los ladrones de la urbe comparten jactancias y peligros. Un puro spaghetti western antes de que existiera este tipo de western, con chispeantes diálogos. 


Su propia infancia de mudanzas por el estado de Texas convirtieron a Howard en un apasionado de la narrativa de frontera. Asimismo, hijo de su tiempo, estaba influenciado por concepciones atávicas de los auges y caídas de civilizaciones, un darwinismo social que a día de hoy, por fortuna, podemos rebatir con facilidad. No obstante, lo que siempre engancha a nuevas generaciones sobre él es el vigor de su prosa, plagada de tintes poéticos por herencia materna. 



Persona cultivada en la Antigüedad, el creador de Conan plagó de referencias sus relatos. Aquí, hallamos la figura de Bel, deidad de los ladrones, claro homenaje al culto mesopotámico y que nos transporta a una especie de Sodoma capaz de deslumbrar a un audaz viajero. En contraste con su improvisado aliado en la aventura, Taurus de Nemedia, el cimmerio se moverá por impulsos para hacer el robo más audaz posible en el domicilio de alguien que es temido por el propio monarca de Zamora: el brujo Yara. 



Aunque con tendencia a recargar la adjetivación y, en algunos escritos, a potenciar en exceso a sus protagonistas en lo indestructible de su salvajismo, "La torre del Elefante" se lee conteniendo el aliento, ágil y logrando complicidad con la persona lectora, quien está encantada de imaginar las sugerentes propuestas de Howard. Barry W. Smith dejó una narración en viñetas memorable con Yara caminando sin tocar el suelo, reflejando el poder de la magia, tan alejada de la órbita del fiero ladrón. 


Recientemente, y también de forma fascinante, el dueto formado por el guionista Kurt Busiek y el dibujante Cary Nord han dejado una nueva versión de esta trama que rompe con algunos esquemas clásicos de los enfrentamientos de espada y brujería. Dicha etapa tiene un fascinante añadido en los colores de Dave Stewart, excelente en sus homenajes a los tonos pulp originales y al estilo de Frank Frazetta, cuyas portadas hicieron pervivir al cimmerio en el imaginario popular incluso tras el suicidio de Howard.



"La torre del Elefante" proporciona un salto de profundidad que lo da Yag-kosha, una delicia de creación que permite explorar cuestiones que se alejan de los clichés. Influenciado por su amigo epistolar Lovecraft, Howard se permite aquí saltar dimensiones, demostrar incluso a su indestructible protagonista que hay más cosas en el cielo y las estrellas de las que alcanzan sus enseñanzas con Crom.



De repente, el fiero bárbaro sintió vergüenza de su raza. Y, en ese momento, no se refería a las mujeres y hombres de Cimmeria, tuvo una mirada universal. Aquel coloso dispuesto a pisar con sus sandalias los tronos enjoyados de la Tierra vio desmoronarse la inmensa torre del Elefante, sintiéndose pequeño y humilde. Ninguna lectura mejor para iniciarse con Conan.



BIBLIOGRAFÍA:



- FERNÁNDEZ, J. (ed.), La reina de la Costa Negra y otros relatos de Conan, Cátedra, Madrid, 2012, pp. 99-132. 



-THOMAS, R., "Conan the Marvelous: La desconocida historia de Conan el Bárbaro", nº 4 (1998), s.f. Traducción: Joan Josep Mussarra. 



VACACIONES VERANIEGAS: Por descanso estival, el blog permanecerá sin actualizarse hasta el próximo 23 de agosto, donde se retomará con normalidad al ritmo de una entrada semanal. Como siempre, agradecer a cualquier persona que haya prestado su atención y valioso tiempo a seguirlo. Feliz verano y nos leemos al retorno. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:






https://starsmydestination.wordpress.com/2019/04/23/conan-el-barbaro-omnibus-1-la-etapa-marvel-original-1a-parte/ [Propiedad de la fotografía: Marvel Cómics] [Consultada el 02/08/2020]



https://muldercomics.wordpress.com/2005/11/20/conan-22/ [Propiedad de la fotografía: Dark Horse] [Consultada el 02/08/2020]

domingo, 12 de julio de 2020

LA ESENCIA DE MORTADELO Y FILEMÓN



El sulfato atómico (1969) no necesita presentación en el panorama del cómic español. Francisco Ibáñez desarrolló en el mismo la primera aventura larga de Mortadelo y Filemón. Una historia con ritmo frenético, mucho humor y una deuda descarada con la escuela franco-belga, particularmente Franquin. No obstante, sin desmerecer este hito histórico, ese mismo año salió publicado Contra el "gang" del Chicharrón, el segundo "largometraje" de los dos agentes de la TIA. Aunque pueda ser levemente inferior a nivel gráfico, este volumen ya sí muestra la esencia de lo que va a suponer esta pareja humorística, más incluso que la primera entrega, un tomo casi con ribetes épicos, pese a la parodia. 



Uno de los puntos más fascinantes es que aquí podemos rastrear cómo Ibáñez se da cuenta de la estructura que más puede beneficiar a su narración. Existe un hilo narrativo claro, Mortadelo y Filemón deben dar caza a una peligrosa banda internacional, pero, a diferencia de lo hecho por anterioridad, aquí su creador decide dividir la aventura en capítulos de cuatro páginas, centrándose cada uno en los duelos individuales frente al integrante que toque de la sociedad criminal. La fórmula es excelente, permite agilizar la lectura y será repetida posteriormente debido a su funcionamiento tan fluido. 



Nuevamente, la escuela franco-belga será una referencia que el autor español sigue manteniendo. Concretamente, se aprecian muchos detalles propios de la saga de Lucky Luke, especialmente en sus duelos frente a los hermanos Dalton. Como muestra cuando todos los integrantes de la banda escapen del calabozo haciendo cada uno su propio agujero, solamente Filemón se percata de la estupidez que supone no usar todos el mismo, algo que parece escaparse a las entendederas de Mortadelo y el mismísimo Superintendente Vicente. 


Distintos especialistas en el personaje como Miguel Fernández Soto o José Ángel Quintana Ramos, han subrayado el estado de inspiración de Ibáñez en estas páginas, donde va descubriendo los escenarios que le permitirán sacar el máximo potencial de su pareja cómica: muelles, aeropuertos, festines de alto copete de la nobleza, etc. 



El autor maneja con una soltura envidiable los tópicos y arquetipos de las bandas criminales en su versión de parodia. Es la misma habilidad que exhibirá con la Banda del Rata en Valor y ¡al toro! Algunas caracterizaciones son sobresalientes, por ejemplo, la del vizconde Godofredo, quien recuerda incluso a las representaciones de aristócratas fraudulentos que encarnó para la gran pantalla a don Jaime de Mora y Aragón. 



También hay hueco para bromas privadas que servirán para disfrute de quienes conozcan la intrahistoria de la editorial Bruguera. Así, Julio Fernández sirve como modelo para Kar-Akol El Mongol, una graciosa hipérbole de su deportivo compañero, convertido aquí en una verdadero dinamo humana que dará no pocos quebraderos de cabeza a los agentes. 


Gedeón "El Chicharrón" se muestra como un excelente adversario que da mucho juego para la trama, siendo, además la primera vez que un enemigo se infiltra hasta las entrañas de la TIA. Obviamente, los componentes de su banda caen en tópicos y estereotipos, sin otro propósito que el gag humorístico y otorgarles rasgos que permitan a cada capítulo funcionar de forma independiente. 



Esta faceta no puede subestimarse en el Ibáñez de esta época, una verdadera máquina de crear antagonistas formidables: Magín El Mago, Chapeau "El Esmirriau", Lucrecio Borgio, etc. Indiscutiblemene, esta banda ha ocupado un lugar destacado en el imaginario popular de Mortadelo y Filemón, teniendo el honor atípico de haber vuelto a aparecer en la colección, a través de Venganza cincuentona (2007). 



El sulfato atómico merece todas las distinciones como punto de inflexión en el cómic más emblemático de la historieta española, si bien es a partir del número que hoy nos ocupa cuando podemos hablar que los agentes encuentran la esencia que les hará tan célebres en las viñetas. 



BIBLIOGRAFÍA:



- FERNÁNDEZ SOTO, M., El mundo de Mortadelo y Filemón, Medialive Content, Barcelona, 2008, p. 67. 



- IBÁÑEZ, F., El gran libro de Mortadelo y Filemón: 50º Aniversario, Ediciones B, Barcelona, 2007, pp. 32-33. 



ENLACES DE INTERÉS:



Contra el "gang" del "Chicharrón" [Propiedad del artículo: Blog Corra, jefe, corra] [Consultado el 09/07/2020]



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.amazon.es/Mortadelo-Filem%C3%B3n-Contra-Gang-Chicharron/dp/8402099548 [Propiedad de la fotografía: Amazon] [Consultada el 09/07/2020]



-http://mortadeloyalgomas.blogspot.com/2008/05/contra-el-gang-del-chicharrn-1969.html [Propiedad de la fotografía: Blog Corra, jefe, corra] [Consultada el 12/07/2020]



http://lomejordemortadelo.blogspot.com/2010/10/2.html [Propiedad de la fotografía: Blog Lo Mejor de Mortadelo] [Consultada el 12/07/2020]

domingo, 14 de junio de 2020

EL SAMURÁI OSCURO (PARTE V DE V)


Colocados los soportes (Parte I), establecida la tripulación (Parte II), hecho con brillantez el crossover (Parte III) y explorados los rincones del Imperio (Parte IV), a Kieron Gillen y Salvador Larroca solamente les faltaba cerrar su trama, recoger todos los anzuelos arrojados con sutileza a lo largo de veinte y cinco números sin contar los especiales. 



Titulada El final de todos los juegos, la última de las sagas lleva a la resolución de una larga partida que el emperador y su más poderoso discípulo han disputado de forma subterránea. Lejos de ser algo aparte o una incursión de personajes icónicos del celuloide en los cómics, los sucesos de estos números explican muy bien la evolución que apenas se intuye en la trilogía original de Geoge Lucas. El Lord Vader que fracasa en la defensa de la Estrella de la Muerte es bien distinto del hábil calculador que hallamos en El Imperio Contraataca



Sin que sirva de precedente, creo que Gillen comete aquí el error de desembarazarse excesivamente rápido de una aportación interesantísima: Thanoth, una mezcla de Hércules Poirot y Colombo galáctico, un tipo mayor y aspecto funcionarial que puede ser más amenazador para los Skywalker que una poderosa criatura emergente de las arenas. Es una de las fuentes de inspiración de esta colección y merecía una resolución a su altura, cosa que no sucede. 


Por fortuna, eso no ocurre con una de las joyas de la Corona: la doctora Aphra. Perfectamente diseñada por Larroca como una Indiana Jones más pícara, Gillen no comete un error que algunos magníficos guiones tienen cuando presentan a un personaje novedoso en un marco de ficción ya consolidado: subestimarlo o sobredimensionarlo. La buena doctora está inserta desde el primer instante en los juegos de traiciones que orbitan alrededor de Vader, sus creadores no tienen ningún miedo en ponerla arrogante ante el mismísimo emperador o colocarla contra la espada y la pared al incurrir en las iras del Sith más peligroso de todos los tiempos. 



Y luego está el humor. Un arma de doble filo en Star Wars. No emplearlo da un tono de epopeya sombría que aleja del sabor original. Abundar en el mismo puede terminar cayendo en la autoparodia. Casi desde el principio, Gillen se dio cuenta de que hacer un reverso sádico de los dos androides más adorables del cosmos era la mejor fórmula posible y la apuesta le sale admirablemente bien, además de ser una conexión con el público. Con figuras tan maquinadoras, solamente pueden exponer sus planes a droides de confianza. 



De igual forma, debe haber una gran batalla. Cualquiera que rememore el episodio III o el VI, será consciente de las similitudes de Anakyn con el monstruo de Frankenstein. La gran duda que expresaba Obi-Wan Kenobi era si seguía habiendo más hombre que máquina, algo que en El final de todos los juegos se expone a través del duelo con Cylo, usándose Larroca casi a sí mismo como modelo de inspiración en el aspecto físico. 


De hecho, el dueto creativo logra un fenómeno curioso reservado para los trabajos más excelsos. Durante la escena del hundimiento del coche en Psicosis (1960), Alfred Hitchcock consigue que quieras que le salga bien la trampa a Norman Bates. Aquí, muchas veces nos sorprenderemos de anhelar que las conjuras bizantinas de Anakyn sean fructíferas y logre dar los pasos para ocultar a su hijo de miradas incómodas, reservando ambiciosos planes para el joven. 



Larroca da un plus con los momentos oníricos en el planeta Mustafar, el enclave de la gran derrota jamás conocida por el protagonista, un lugar que lo cambió todo y donde sus fantasmas brotan de nuevo con más fuerza. A nivel de color, Edgar Delgado firma un trabajo fino y excelente, acompañando de forma ideal este apartado. 



Recopilados en cinco tomos, estos compases pueden haber sido una de las demostraciones más talentosas de que nunca se ha dicho lo suficiente sobre un gran villano. Solamente hay que mover el espejo con la habilidad que exhiben Gillen y Larroca. 



BIBLIOGRAFÍA:



- GILLEN, K. y LARROCA, S., Star Wars: Darth Vader, Planeta Cómic, Barcelona, 2017, vol.4. Recopila los cómics 20-25 de Darth Vader de esa misma colección. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.amazon.es/Star-Wars-Darth-Vader-recopilatorio/dp/8491468072 [Propiedad de la fotografía: Amazon] [Consultada el 07/06/2020]



https://comicnewbies.com/2016/10/14/darth-vader-kills-doctor-aphra/ [Propiedad de la fotografía: comicnewbies.com] [Consultada el 07/06/2020]



https://comicnewbies.com/2016/08/26/cylo-ivs-secret-weapon-against-darth-vader/ [Propiedad de la fotografía: comicnewbies.com] [Consultada el 07/06/2020]

domingo, 31 de mayo de 2020

BRING ON THE VILLAINS: LA CLAVE DE KILL BILL


The Deadly Viper Assassination Squad/Fox Force Five



James Bond siempre es el mismo. Wonder Woman, la princesa amazona de Temiscira, puede tener muchas encarnaciones, pero siempre representará una serie de valores. En la ficción, el gran elemento de variedad en los personajes icónicos son los villanos. Que se recuerde más una entrega u otra dependerá de cómo se haya logrado presentar el obstáculo que la figura heroica debe afrontar. Han pasado muchos años desde Kill Bill. Volumen 1 (2003) y Kill Bill. Volumen 2 (2004), cuarta y quinta película del, por entonces, enfant terrible de Hollywood: Quentin Tarantino. 



Tras debutar con los diálogos atípicos de Reservoir Dogs (1992) y romper todas las reglas del juego narrativo en su obra maestra, Pulp Fiction (1994), Tarantino había firmado una obra con inicio, nudo y desenlace clásico con Jackie Brown (1997), un inteligente homenaje a la blaxpoitation, pero que no tuvo toda la suerte esperada en taquilla. Tras varios vaivenes de qué hacer y en la burbuja de ser la nueva gallina de los huevos de oro en la industria, finalmente volvió del interregno para entregar dos películas que eran una carta de amor al cine wusia, el spaghetti western y cualquier referencia cinematográfica-televisiva que pudiera pensarse: desde Trono de sangre (1957) al subproducto Z más rebuscado.   



Todo comenzó en una conversación su musa, Uma Thurman en una cena. Entre ambos orquestaron la historia de La Novia, miembro de élite de un escuadrón de asesinos que sería brutalmente golpeada y dada erróneamente por muerta ante sus ex compañeros el día de su boda. Era el germen de un grupo que tienen resonancias a la galería de villanos en los cómics del Capitán América, aunque el Escuadrón Asesino Víbora Letal siempre va un paso más lejos en tomarse las cosas a pecho. 



Con el logo de Shaw Brothers y las películas de karatekas, comenzaba una batalla sin honor ni humanidad que levantaría amores y odios a partes iguales. Una Pinky Violence mezclada con el sello de fábrica de un autor que se adentró en retos como su primera gran escena de acción. Pese al ego considerable, tuvo el acierto y la humildad de contar con un especialista como Yueng Woo-ping para dar los golpes de efecto en una discoteca psicodélica donde la cámara lenta, el cine de la yakuza, los zombis de Romero y los gialli de Dario Argento se dan la mano. Con todo, igual que sucede en los grandes productos de Marvel y DC, si algo te hace entrar en ese juego metaficcional es el duelo personal entre la heroína y sus villanos. 


"La venganza nunca es una línea recta. Es un bosque y, como en un bosque, es fácil perderse... perderse y olvidar de dónde vienes"- Hattori Hanzo. 



Sonny Chiba es una estrella del celuloide en Hong Kong, cuna que ha inspirado a maestros como Martin Scorsese. Hijo de un piloto japonés, Tarantino era un gran admirador suyo gracias a las retransmisiones internacionales de un canal de Los Ángeles. Al brindarle el papel de Hattori Hanzo, le hizo reverdecer laureles y ganar un personaje icónico: el retirado forjador de katanas al que recurre Bill para sus mejores agentes y seres queridos. El hombre obligado por su honor a incumplir su promesa y volver a fabricar un arma para la mujer herida por uno de sus discípulos. 



Con una Uma Thurman en estado de gracia, su director y amigo la colocaría en algunas de las peores circunstancias posibles. Un descenso a los infiernos de una guerrera que volverá a reclamar cuentas pendientes. Lo que, en ocasiones, se olvida es que, igual que ocurre con los personajes del gran Clint Eastwood en los desiertos de Almería, es que Beatrix Kiddo, más conocida como Black Mamba, es una auténtica hija del diablo. Lo que ocurre, en otro formidable paralelismo con el pistolero, es que se mide a gente todavía más malvada o despreciable que ella.  



Tarantino ha afirmado tener dos universos. Uno es un espejo deformado de la realidad, pero está bastante próximo. El otro sería un cine derivado del anterior, absolutamente hiperbólico. Por ello, aunque haya muchas interesantes teorías al respecto, nunca pensé que fuera Jules el pianista que se hallaba en El Paso. El actor es el mismo sí, pero está claro que Beatrix no es Mia Wallace. Y en ese rico campo donde desarrollar todas sus filias y fobias, el cineasta parece haber prometido su propia Trilogía del Dólar, todavía inacabada. 




Antes que Arya Stark, ya había una dama de armas tomar con nombres que tachar de su lista. Cada una de esas piezas esconde el ingenio de su creador, un guionista que conoce a la perfección a sus personajes en su pasado, aunque apenas salgan en dos secuencias. Todos los integrantes del Escuadrón podría tener su propia trilogía. 



Un círculo de venganzas infinito. La historia de los malos frente a los malísimos. 


Dark Angel




Durante cinco temporadas y un total de 110 episodios, el misterioso Charlie Townsend mandaba peligrosas misiones a tres talentosas agentes. Los ángeles de Charlie arrancó en 1976 y es imposible no pensar que el programa fuera una gran influencia para alguien tan aficionado a ese medio como el joven Quentin Tarantino. En cierto sentido, el grupo de Bill es, simplemente, darle la vuelta a ese calcetín, además de tener un sospechoso parecido con el piloto de la serie del que hablaba la señora Wallace a Vincent Vega. Vernita Green podría haber estado perfectamente en ese show, aunque, en este caso, el personaje encarnado por Vivica A. Fox está justo en el lado contrario de la ley. 



Nadie lo diría al ver a Uma Thurman entrar en una residencia ajardinada propia de una familia americana de clase medio-alta. Lejos del aspecto de femme fatale imponente y de negro de cuando la entrevemos en El Paso, la Vernita Green que hallamos es una mujer apacible que espera en chándal hogareño el autobús escolar de su hija, la pequeña Nikki.



En apenas unos segundos, ambas mujeres se lanzan a una pelea descarnada a cuchillo. Solamente habrá un pequeño tiempo muerto cuando aparezca Nikki, algo que permite a Tarantino colocar esos diálogos cotidianos e inesperados que tan buen resultado le suelen dar. Ese interludio permite ver el intento de reconstrucción hecho por Vernita, mientras aumenta el misterio por su oponente, cuyo nombre real es cortado con un pitido para la audiencia.



De cualquier modo, incluso una caja de cereales puede ser mortífera con semejante anfitriona. El personaje de Vernita cae pronto, aunque está a apenas un centímetro de impedir la venganza. No obstante, su figura es fundamental en toda la saga y, más relevante incluso, por posibilitar una posible tercera entrega. Y es que Nikki presencia todo y la asesina de su madre le dará un plazo para pensar si, cuando sea adulta, le interesará solventar cuentas por esta tragedia. Esto conecta el film con La Maldición de la Mujer Ciega (1970) de Teruo Ishii.



Amandla Stenberg, quien interpretase a la hija de Vernita, ha manifestado que sería un sueño en aparecer en una futurible Kill Bill. Volumen 3. El propio Tarantino ha reconocido que su venganza sería tan legítima como la de su protagonista, además de dar pinceladas para poner los dientes largos de la audiencia como un posible entrenamiento a cargo de Elle Driver y financiación de su carrera de la mano de Sofia Fatale. Es muy bonito soñar, si bien el genial cineasta ha dilatado en otras ocasiones películas que habrían sido maravillosas. 


La Casa de las Hojas Azules



Kill Bill. Volumen 1 tiene un último acto tremendo, casi pareciera que cualquier gamberrada se consiente y perdona por hacer este viaje a algunos espectaculares rincones asiáticos, incluyendo los estudios cinematográficos creados en Pekín por orden de la poderosa Jiang Qing, esposa de Mao, y figura clave de la Revolución Cultural. Todo esfuerzo de Lawrence Bender por su niño prodigio parecía poco, máxime para dar relieve a O-Ren Ishii, una villana con clara inspiración en el film Lady Snowblood (1973).



De todos los miembros de la banda de Bill, O-Ren es, como los grandes generales de la Historia, la más dispuesta a tener legados y lugartenientes sobresalientes. En su caso, Gogo (Chiaki Kuriyama), una adolescente prodigio de look Battle Royale (2000). El gran talento de la muchacha es ser una asesina precoz y precisa, hasta el punto de ser la que más cercana está en la primera entrega de derrotar a la protagonista en un combate de armas sin ventajas adicionales. En uno de los pocos momentos de duda de la implacable Black Mamba, solicitará a Gogo que se mantenga al margen a no ser su lucha contra ella.



Menos poderosa, pero incluso más importante en el organigrama de esta jefa criminal es Sofie Fatale (Julie Dreyfus), abogada que juega un papel muy similar al de James Wesley en la serie de Daredevil (2015-2018) con respecto a Wilson Fisk, todopoderoso señor del hampa. Su última pieza es el general Johny Mo, excusa perfecta para que Tarantino pueda utilizar a Gordon Liu por partida doble, siendo aquí el mariscal de campo de los 88 Maníacos, un grupo yakuza con el que se rinde homenaje al antifaz utilizado por Bruce Lee en la mítica serie Green Hornet.



Aglutinar a todos esos elementos ya incrementa el interés por conocer a quien tira de los hilos. Sin importar que eso exigiese alterar el argumento original, la elegida final para caracterizarla sería Lucy Liu. Un pleno acierto porque el mestizaje de la actriz da mucho juego a su forma de entender el negocio, aparte de sus propias habilidades, siendo elogiada por el mismísimo Sonny Chiba por la elegancia de sus movimientos de katana en la frutilla del postre de la primera entrega: una pelea en la nieve bajo la Luna.



Previamente, tendremos una persecución en moto por las calles de Tokio, además de, en uno de los mejores momentos del film, la biografía de la temible O-Ren. En un flasback narrado en formato de anime, desarrollado con suma habilidad por el estudio oriental encargado de ello. La entrada de Liu a ritmo de la música y con gran manejo del travelling es uno de los momentos inolvidables de la saga.



Como las grandes villanas, tiene un punto honorable, como cuando pide disculpas a su adversaria por haber subestimado su entereza guerrera. Su última frase sería igual de icónica, al comprender que, definitivamente, sí que era una espada de Hattori Hanzo.


The Searchers



Michael Madsen no había vuelto a colaborar con Quentin Tarantino desde Reservoir Dogs. Una lástima porque siempre estuvo en el tintero la fascinante precuela de ese universo compartido con Pulp Fiction (1994) a través de una aventura de los hermanos Vincent y Vic Vega. Lejos de su trajeada y cool presencia como mafioso de neo-noir, en Kill Bill le hallaremos calzándose las botas de Budd, el más extraño del mortífero grupo de sicarios de élite.



Su gran momento es en la segunda parte, donde descubrimos que es hermano de Bill y se marchó desilusionado tras la masacre acontecida en El Paso. "Esa mujer merece venganza... y nosotros morir". Una frase de resignado estoicismo que ya fue usada en tráilers de la saga. Compartimos la duda de su pariente, quien considera que, si no acepta su ayuda, alguien capaz de acabar con los 88 maníacos (que quizás nunca fueron tantos y se pusieron el nombre porque sonaba bien) fregará el suelo con un alcoholizado vaquero que empeñó su katana de Hattori Hanzo.



Tras la orgía de acción del primer volumen, Budd, sobre todo por la serena tristeza que transmite Madsen, permite a Tarantino reflejar que es mucho más que un director violento. Se dedica escenas que parecen de transición, aunque ahondan en la triste vida cotidiana del vaquero. Gorila en un antro de baja estofa, con compañeras de trabajo y un jefe que le desprecian. Casi parece que el inminente golpe de La Novia será hacerle un favor. Y por eso la siguiente escena es tan impactante.



El anzuelo y tirar de él. Un disparo entre los pechos y dejar a la atacante invencible a su merced. Igual que la audiencia, justo como Tarantino quiere, subestimamos a Budd. Ese simple golpe, rápido y eficaz sirve para revelarlo como un tipo peligrosísimo. Y es que su frase de sentencia tenía continuación. Cuando afirma a Bill que merecen morir por sus actos, señala que Black Mamba también.



Sus amenazas escalofriantes ante una indefensa Beatrix son mucho más violentas que cualquier golpe real en esta aventura tan comiquera. Aquí se refleja su odio por haberle roto el corazón al hombre que le hizo su mejor presente: "Para mi hermano Budd, el único hombre que he amado", es la dedicatoria de Bill grabada sobre el acero de Hanzo. Su mentira de decir que la vendió es un momento clave que causará la derrota de la siguiente pieza del rompecabezas de villanos.


Bad as I Wanna Be: Elle Driver



Si hay algo que avala el talento ecléctico de Quentin Tarantino es coger una película como They Call Her One Eye (1973) y sacar de allí a una antagonista de la talla de Elle Driver. Si Conan el Bárbaro tiene a Thoth-Amón, Black Mamba halla a su reverso del espejo en esta dama de métodos expeditivos. Mientras que la asesina favorita de Bill es la elegancia y el perfeccionismo, su gran rival para desbancarla en la banda es una implacable luchadora que no tiene reparo en aplicar ninguna trampa para lograr sus propósitos.



Presencia poderosa desde su aparición en la mítica Blade Runner (1982), Daryl Hannah tienes unas cualidades bastante únicas para el género. Álex de la Iglesia ha conseguido algo parecido con Carolina Bang en sus últimos papeles, pero Hannah esta incluso un punto por encima en esa extraña alquimia de transmitir fuerza, peligro y fortaleza sin renunciar a la seducción. Con la música del maestro Bernard Hermann, el cineasta la presenta en todo su esplendor mediante su forma de calzarse las medias blanca de enfermera y su parche de la Cruz Roja para acabar el trabajo con la comatosa Novia.



Mientras que Liu era la elegancia, Chiba se fascinaba por la intensidad de la mirada de esta samurái oscura. La división de pantalla entre ella y su Némesis lleva a un vínculo que solamente puede terminar en un pulso de katanas donde se perfecciona el fino arte de Sergio Leone para el duelo. Ambas discípulas del terrible Pai Mei, sería Elle Driver quien acabaría con maestro al hartarse de su cruel tutelaje (llegó a arrancarle uno de sus ojos por su insolencia) al envenenar sus cabezas de pescado.



Apodada también Mountain Snake, es, indudablemente, una de las mejores actuaciones de Hannah quien logra una malvada a la que encanta odiar. Desmontando lo esperable, Kill Bill. Volumen 2 nos trae el choque entre ambas justo en el núcleo de la cinta en lugar del tercer acto, con guiños a La batalla de los simios gigantes (1966). Elle es el reflejo oscuro y con golpes bajos, lo cual hace su vínculo algo muy especial. Curiosamente, pese a odiarla a muerte y haber querido darle la dosis de gracia en el hospital, tampoco dudará en afirmar a Budd que su oponente es la mejor guerra que ha conocido.



Cegada por completo en una caravana con serpiente incluida, da esperanzas esa enigmática interrogación con la que el nombre de Elle Driver aparece en los créditos finales. La Historia confirma la existencia de samuráis invidentes. Eso y la promesa de que la hija de Vernita Green aprenda de ella los trucos subterráneos que pudieran llevar a la joven a tomarse la revancha. No fear of snakes


Superman y Beatrix



Si hay algo que se debe agradecer a esta saga orquestada por Tarantino, fue el retorno a los focos de David Carradine, antigua estrella televisiva por su papel en Kung Fu. Su papel como Bill es un claro homenaje del director a potenciar sus virtudes, especialmente su magnífico torrente de voz. El líder de una despiadada organización de asesinos que no deja de poder ser interesante o incluso entrañable en el proceso. Con todo, la cautela con él debe ser máxima, puesto que es el alumno aventajado de Esteban Vihaio (pretexto de Tarantino para dar dos papeles a su admirado Michael Parks), otro hombre afable que puede ser cruelmente expeditivo y machista sádico en apenas un parpadeo. 



En un principio, fue un papel para Warren Beatty hasta que el retraso provocado por el embarazo de Uma Thurman le hizo no seguir tras el interludio. También fue cortejado Kevin Costner, quien también sería barajado para ser Big Daddy en Django Desencadenado. No obstante, Carradine se convirtió en justo lo que necesitaban. El sonido de una flauta inconfundible que brinda algunos de los momentos más líricos que ha rodado un cineasta que tiene asimismo su corazoncito.



Inolvidable en El Paso , contando historias a Beatrix bajo la luz de la hoguera o hablando con Elle Driver por teléfono, Bill es el gancho. Como todos los integrantes de esta saga cuando te tiene ganado, es capaz de meterte una bala entre ceja y ceja. Estamos ante una familia disfuncional de criminales cuyo concepto de perder los nervios puede ser organizar una masacre. Lo mismo es todo ternura con la mutilada Sofie o el padre ejemplar que explica a su hija lo que es la muerte a través de lo que le ha sucedido al pez de pequeña, pero, en última instancia, es El Viejo de la Montaña, el líder de una secta de Hassassins.



En uno de los momentos más freak y deliciosos de la saga, bebiendo de una fuente como Jules Feiffer, regala un monólogo sobre lo que significaba Superman y su vínculo con Beatrix que es particularmente inolvidable. La grandeza del asunto es que Tarantino siempre termina hablando de lo que él quiere y le apasiona, aunque sea en una inverosímil trama de culebrón donde sus piezas son mortíferas armas de destrucción masiva. Además de darle una debilidad por las rubias que se remonta a Lana Turner y le hermana con el maestro Alfred Hitchcock. De hecho, durante esos cuatro años, ¿no intenta hacer como James Stewart en Vértigo (1958) y convertir a Elle Driver en su antiguo amor?



Al más puro estilo spaghetti western, el director le da la muerte soñada para todo gran villano, con música del maestro Morricone y una escena para lucimiento conjunto del combo Carradine-Thurman. El final de un disparate, una montaña rusa, pero que, sin embargo, cada vez que se vuelve a ver ofrecer algún detalle que se había pasado por alto inicialmente. El lobo solitario y su cachorro (1972) ondea en el horizonte de esta espadachina con renovados instintos maternales.



Hay cuentas pendientes. Queremos saber más de la hermana de Gogo y ese combate que acabó con el peculiar vehículo que llevaba por entonces Black Bamba. También conocer cómo emplea Sofia Fatale los dividendos de Bill. Y, sobre toda las cosas, ver a Nikki tomar su aprendizaje para cerrar el vínculo entre otra madre e hija.



BIBLIOGRAFÍA: 



- ALFONSO, R., El samuráis cool, T&B, Madrid, 2013, pp. 131-148.



- CORRAL, J. M., Quentin Tarantino: Glorioso bastardo, Dolmen, Palma de Mallorca, 2013, pp. 114-152.



- PICATOSTE VERDEJO, J., El efecto Tarantino: Su cine y la cultura pop, Look, Barcelona, 2019, pp. 48-59.



ENLACES DE INTERÉS: 



Budd, un personaggio tragico. Parte 1. (Kill Bill – Quentin Tarantino) [Autor: Aniello Troiano]



Budd, un personaggio tragico. Parte 2. (Kill Bill – Quentin Tarantino) [Autor: Aniello Troiano]



Budd, un personaggio tragico. Parte 3. (Kill Bill – Quentin Tarantino) [Autor: Aniello Troiano]



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https://villains.fandom.com/wiki/Deadly_Viper_Assassination_Squad [Propiedad de la fotografía: Villains Wiki] [Consultado el 31/05/2020]



https://ficquotes.com/vernita-green-kill-bill-vol-1-2003-character-quotes/ [Propiedad de la imagen: Ficquotes] [Consultado el 30/05/2020]



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http://fercereto.blogspot.com/2015/07/las-viboras.html [Propiedad de la imagen: Blog Opinando de todo un poco...] [Consultada el 31/05/2020]



https://www.pinterest.es/pin/335377503483862022/ [Propiedad de la fotografía: Pinterest] [Consultada el 31/05/2020]



https://aniellotroiano.com/2014/09/26/saggio-budd-parte-1-kill-bill/ [Propiedad de la fotografía: Aniello Troiano] [Consultado el 30/05/2020]



https://www.pinterest.es/pin/12244230207498685/ [Propiedad de la imagen: BuzzFeed] [Consultada el 30/05/2020]



http://www.sensacine.com/actores/actor-10328/fotos/detalle/?cmediafile=18377888 [Propiedad de la fotografía: TFM Distribution] [Consultado el 31/05/2020]

domingo, 17 de mayo de 2020

EL SAMURÁI OSCURO (PARTE IV DE V)


El crossover se había llevado a buen puerto con la eficacia de los almirantes solventes. Vader Derribado resultó un ejemplo de cómo podían combinarse con éxito las distintas cabeceras de los nuevos cómics de Star Wars. No obstante, fiel a su estilo medido, Gillen no iba a cometer el error de abusar demasiado de Leia, Luke y Han. Estaba claro que situaba su acción en eventos fundamentales antes del episodio V, pero pensaba que el villano más carismático de la galaxia tenía un entorno menos explorado y conocido por el gran público: los dominios de Palpatine. 



¿Para qué servía el Imperio? Independientemente de la trilogía fílmica de la saga a la que aludamos, para poco más que intentar masacrar rebeldes y explotar planetas con risas malvadas de fondo. Con pericia, Gillen quiere demostrar un poquito de su estructura y forma de ejercer el dominio. En el primer episodio, cuenta con Leinil Yu, quien firma un trabajo más que competente para presentar a la reina Trios, una mujer de fuerte personalidad que gobierna sobre un rico y conflictivo enclave: Shu-Torun. Junto a sus barones locales, tendentes a la conspiración cortesana, la soberana debe lidiar con la incómoda circunstancia de ser dependiente del poderoso Imperio. 



Yu cumple con creces los requisitos del encargo. El problema es que ya estamos tan acostumbrados al nivel excelso de Larroca en estas páginas que siempre se le echa de menos. Con todo, el artista valenciano vuelve para rendir varios homenajes; uno de los más emotivos a Constantino Romero, cuyo doblaje de Vader lo convirtieron en un sonido inconfundible para distintas generaciones que no pudieron tener mejor versión al castellano del Lord Sith más peligroso. 


Con la amenaza del comandante Karbin despedazada, literalmente, Vader afronta una misión diplomática para la que no está dotado, aunque sus virtudes son muchas, como bien mostrará esta interesante saga, un punto y aparte que abre los entresijos de conjuras bizantinas por sentarse a la derecha del emperador. "No soy tan tonto como para negar que Vader es genial, aunque genial no significa necesariamente bueno", llega a afirmar el gran general Tagge.



Por violentos y expeditivos que puedan ser los barones en sus maquinaciones, Vader es, simplemente, una apisonadora, pero con más sentido de estado de lo que le atribuyen sus detractores. Igual que el coronel Walter E. Kurtz, quien fuera Anakin Skywalker ha descubierto que se puede ganar la guerra de Vietnam en caso de cumplir una máxima: ser más temido que cualquier horror que haya ideado tu adversario.



Gillen tiene aquí mucho talento para explorar la psique de un antiguo esclavo que quiere orden. Una estabilidad que el libre albedrío de los jedi nunca permitió y consentía barbaridades en recónditos lugares como su planeta natal. Entre Trios y él se crea una incómoda alianza donde los dos poseen el suficiente sentido común para ser conscientes de su mutua dependencia.


Larroca vuelve a moverse con su característica destreza para dar un protagonista amenazante, sin perder por ello estilismo y cierta nobleza muy oculta en lo más profundo. El dibujante incluso se usa a sí mismo como modelo para dar imagen al frío Cylo, un ejemplo de los avances tecnológicos del imperio, quien ahora alberga a una pareja de gemelos que vuelven a confirmar las pesquisas de su maestro para buscarle sustitutos dignos y a su altura.



Tanto Trios como Vader se verán empujado a ser tan fuertes como taimados a la hora de permitir a su círculo más cercano actuar en orden de intentar desbancarlos. El ritmo de a saga está muy bien llevado y encaja dentro de la continuidad, especialmente por ciertos androides sanguinarios al servicio de Vader que intentan gestionarle la captura (viva o muerta) de la carismática doctora Aphra.



En Shu-Torun, igual que Vader, Gillen y Larroca están tan seguros de su equipo que dejan a personajes titulares en el banquillo sin ningún miedo. Ya solamente les quedaba la última pieza del puzzle para cerrar su epopeya con el villano al que encanta odiar...y, en muchos momentos, entender. 



BIBLIOGRAFÍA: 



- GILLEN, K., LARROCA, S. y YU, L., Star Wars: Darth Vader, Planeta Cómic, Barcelona, 2018, vol.3. Recopila los cómics 16-19 de Darth Vader y Annual # 1 de esa misma colección. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



-https://www.amazon.es/Star-Wars-Darth-Shu-Torun-2015-2016ebook/dp/B01IO3NJVQ [Propiedad de fotografía: Amazon] [Consultada el 11/05/2020]



https://readcomiconline.to/Comic/Darth-Vader/Issue-16?id=18355#22 [Propiedad de la fotografía: readcomiconline.to] [Consultada el 11/05/2020]



https://starwars.fandom.com/wiki/Trios [Propiedad de la fotografía: starwars.fandom.com] [Consultada el 11/05/2020]

domingo, 19 de abril de 2020

EL SAMURÁI OSCURO (PARTE III DE V)


Todo encajaba. Un inicio con potencial (Parte I) y un elenco consolidado (Parte II). El ambicioso proyecto de una nueva oleada de cómics centrado en el rico universo de George Lucas incluía a luminarias como Jason Aaron, Salvador Larroca, Mike Deodato y Kieron Gillen. Ahora estaban en disposición de usar una de las armas más eficaces de la industria, inmortalizada en su manejo por Marvel y DC: el crossover



Es decir, hacer un cruce de caminos entre los protagonistas principales. Gillen, con mucha sensatez, había estado evitando que su tratamiento de Vader se viera eclipsado por Leia, Han Solo, Luke, etc. Aaron estaba haciendo lo propio con su saga. Sin embargo, era sabido, de igual forma, que el público estaba soñando con un encuentro a la altura en las viñetas. Sembrados con paciencia, los frutos llegaron bajo el título Vader Derribado



La premisa es tan sencilla como atractiva. El guerrero más temido del imperio queda a merced de una flota rebelde. El poderoso Sith se encuentra en una situación vulnerable sin precedentes al caer su nave, sin embargo, lo más difícil en el ajedrez es obtener la victoria en una partida ganada. El miedo y la leyenda oscura generada alrededor de su figura hacen que los revolucionarios anden con mucho ojo de que el león herido todavía pueda arrancarles las tripas con un último zarpazo. 


Uno de los problemas de estas alianzas es que se pueda desequilibrar el apartado gráfico, especialmente por la heterogeneidad de los estilos de dibujo. Puede dejar sensación de falta de cohesión, deslucir de alguna forma la unidad pretendida del libreto. Eso aquí no ocurre porque el brasileño Deodato y el español Larroca estaban en unos picos de forma increíbles, dejando algunos paisajes, secuencias de lucha y tensión al alcance solo de los grandes maestros. 



Jugando con un tipo de relación que ya funcionó muy bien con Hannibal Lecter y Clarice Starling, el desarrollo de la trama permitirá la interacción de Vader con Leia, confirmándose la fuerza del segundo personaje, capaz de lidiar con el villano más formidable de toda la franquicia, lo cual explica su papel de liderazgo durante distintas etapas y épocas de la rebelión.



Por supuesto, Gillen y Larroca traen a su gran aportación al elenco: la doctora Aphra. Aquí pasa con sobresaliente la prueba de fuego. Encaja perfectamente, es un personaje divertido, una Indiana Jones versión picaresca dark que no tiene problemas en batirse el cobre con emblemas de la franquicia. Además, Gillen nunca comete el error de querer subrayar demasiado sus virtudes (defecto de guionistas muy buenos cuando crean un personaje nuevo) para asentarla cuanto antes. Aphra es una sinvergüenza que, en no pocas ocasiones, merece las calamidades que le ocurren. Y por eso gusta tanto. 



No podemos olvidar que todo este entramado obedece a una técnica de marketing sumamente simple: hacer fusión entre las dos colecciones que mejores ventas estaban teniendo. Y nada de malo hay en semejante técnica si se respeta la esencia y los equipos artísticos se muestran en tan buena sintonía que cada página es una pequeña delicia.



Además, todo entrelaza con interés una trama que subyacía en los episodios IV y V, si bien nunca se exploraba: la conexión que Luke empieza a sentir con retazos de su pasado olvidados. Lejos de desentonar, los planes de Vader todavía dignifican más su inteligencia en El Imperio Contraataca, siendo un interludio más que adictivo.



El primer experimento de cruce de colecciones solamente podía calificarse de exitoso, además de haber alimentado a ambas para seguir sus propios cauces... sin dejar de mirar a la otra. 



BIBLIOGRAFÍA:



- AARON, J., GILLEN, K., DEODATO, M. y LARROCA, S., Star Wars: Vader derribado, Planeta Cómic, Barcelona, 2017, tomo único. Recopila los cómics 1 de Star Wars Down, 13-14 de la colección Star Wars (2015) y 13-15 de la colección Darth Vader. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:






domingo, 22 de marzo de 2020

EL SAMURÁI OSCURO (PARTE II DE V)


Los ingredientes ya estaban en la cocina. El primer arco de Kieron Gillen y Salvador Larroca (reseña) colocaba con esmero sus piezas en un tablero destinado a atraer a las legiones de fans de Star Wars. Siempre se había pensado que Lord Vader había cambiado mucho entre los episodios IV y V de la trilogía original de George Lucas. Podía intuirse el por qué, aunque faltaba el proceso que llevó a una fría máquina de matar del Imperio a convertirse en alguien con planes propios y que incluso aspiraba a arrebatar el trono a su manipulador maestro. 



Con una visita a Tatooine, a partir del número de 7 de la colección podíamos comprender que su guionista no jugaba a los dados con el universo. Cada elemento de la trama es necesario. Aphra, una especie de Indiana Jones sin moral, se convertía en la secundaria de lujo perfecta para los bizantinos planes de su forzado jefe, en un duelo de inteligencias y tenso contacto. Acompañada por las dos versiones gore de los androides más queridos de la galaxia, la buena doctora garantizaba evitar quemar el carisma del Sith más peligroso de todos los tiempos, además de dar una pausa de comedia negra ideal para las viñetas.



Sabiamente, esos avances serían puestos en peligro por un antagonista de altura. Thanoth, una especie de supervisor de las actividades del protagonista, escondía mucho carisma conforme avanzaban las páginas. Con aspecto apacible y gesto de Colombo despistado, este simple humano era capaz con su sentido común y deducción de ser más peligroso para Vader que una decena de Jedis. Entre ellos, pronto surgiría un juego del gato y el ratón no exento de admiración mutua. 


Con esos duelos de voluntades como telón de fondo, avanza una aventura donde los cazarrecompensas son movilizados en masa y las bases rebeldes que son descubiertas quedan sometidas a feroces asedios. Con todo, Alejandro Magno ya advertía que había guerras de ratones y otras de hombres, por lo que la megalomanía de Vader le hace ver muchas de estas operaciones como meras interrupciones a sus verdaderas ambiciones. 



Por su parte, Palpatine, en su usual darwinismo capitalista para sus aprendices, irá planteando nuevas candidaturas para el puesto de lugarteniente. Gillen apuesta por poner el foco en el general Karbin, quien inicia indagaciones perspicaces sobre el afortunado y desconocido piloto que fue capaz de mandar a la Estrella de la Muerte fuera de órbita. 



El dibujo de Larroca vuelve a estar en un nivel superlativo, mostrándose la enorme pericia de este artista. De igual forma, hay portadas más que notables a cargo de gente como Adi Granov o Edgar Delgado, junto con el propio autor valenciano que en aquellos momentos se encontraba en verdadero estado de gracia, brindando un antihéroe carismático y complejo en cada uno de sus movimientos. 


Tampoco hay un exceso de querer descubrir la pólvora. El tándem creativo es perfectamente consciente de que hay muchas cosas de la mitología Star Wars que funcionan casi sin querer. Aunque tiene rango propio, Aphra cumple en la saga una función muy similar a la canallesca de Han Solo en el estreno de la franquicia. Y nadie acompañaba mejor al busca-fortunas que cierto wookiee. Black Krrsantan se convertirá en otro reverso tenebroso y de humor negro para que la sagaz doctora disponga de un equipo de trabajo a su altura.  



Lejos de ser herética, esta versión apócrifa de Darth Vader enriquece y complementa mucho, incluso respondiendo a algunos interrogantes que dejaba la filmografía, puesto que el metraje de una cinta, por alargado que sea, no puede atender a todas las variables de una ficción con tantas subtramas. ¿No parecía, en ocasiones, que el Imperio se centraba en un puñado de revolucionarios cuando eso era un movimiento a gran escala? ¿Y qué ocurría en los rincones más remotos de sus posesiones? 



Con la tranquilidad de saber que cuentan con inicio, nudo y desenlace, Gillen y Larroca se disponen a dejar más claras que nunca las motivaciones de lo que quedaba de Anakin Skywalker para su último gran hurra. Y estaremos expectantes de seguir tirando del hilo dentro de unas semanas. 



BIBLIOGRAFÍA:



- GILLEN, K. y LARROCA, S., Star Wars: Darth Vader, Planeta Cómic, Barcelona, 2017, vol. 2. Recopila los cómics 7-12 de la colección. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.amazon.es/Star-Wars-Darth-Vader-recopilatorio/dp/8416767939



https://www.marvel.com/comics/issue/51677/darth_vader_2015_9



https://starwars.fandom.com/wiki/Darth_Vader_10

domingo, 23 de febrero de 2020

EL SAMURÁI OSCURO (PARTE I DE V)


Su imagen fue icónica desde el primer momento. Hay muchas escenas memorables en cierto film estrenado en 1977. Sin embargo, pocas quedaron mejor en la retina que la referida a una figura imponente en armadura negra que abría sin esfuerzo puertas de acero con un simple gesto de su mano y avanzaba como una máquina de matar fría e invencible. Darth Vader había venido para quedarse en la saga, si bien ni siquiera George Lucas pudo imaginar todo lo que vendría después con Anakin Skywalker. 



En agosto de 2015 se dio un giro de tuerca al archi-villano de Star Wars, el antagonista al que toda una generación disfrutó odiando. De cualquier modo, grandes poderes y siniestra apariencia no bastan para perdurar en el tiempo. Kieron Guillen (al guión) y Salvador Larroca (dibujo) eran conscientes de ello y repasaron la trayectoria que explicaba por qué podían seguir contándose cosas del personajes tras tantas décadas. Entre el frío Vader, casi un robot imbatible, del episodio IV y la sorprendente revelación al final de la película El Imperio Contraataca (1980) debían haber pasado muchas cosas que no se contaron en la gran pantalla. 



Con el sello Marvel bajo el brazo y el transatlántico Disney en el horizonte, la serie de cómics protagonizada por Vader se reveló como una maravilla desde sus primeras viñetas. Puro cine negro y guerras de bandas para demostrar que aquello iba en serio. Siempre se sospechó que el Mesías caído en desgracia no pudo aceptar con la docilidad que aparentaba su paso al servicio del emperador Palpatine. La galaxia es grande y la paciencia del antiguo niño prodigio jedi era superior a la que muchos de sus detractores pensaban. Una historia que Gillen y Larroca cuentan con la maestría de los grandes.


Al poco de llevar tres números, el equipo creativo se dio cuenta de que hacían falta más cosas. La personalidad de Vader puede convertirse en algo que absorba todo y tiene un halo trágico que en su justa medida atrapa, pero en exceso corre el riesgo de cansar. Por ello, se incorpora a la historia a la doctora Aphra, una inquieta arqueóloga que vendría a ser una especie de versión canallesca de Indiana Jones, la candidata idónea para que el Lord Sith haga unas averiguaciones muy importantes. 



Si el señor oscuro era una serie de éxito, Aphra encajó tan bien que terminaría protagonizando su propio Better Call Saul, es decir, un spin-off donde volveríamos a disfrutar de una inteligente dueña de la picaresca, poseedora de dos divertísimas (y repletas de humor negro) versiones de dos de los androides más queridos de la ciencia ficción. 



La sociedad que ambas personalidades entablan es una bomba que permite a los diálogos fluir y evitar que todo sea un monólogo atormentado de Vader. Asimismo, más que recurrir a personajes tan queridos como Luke, Leia o Han, los primeros compases muestran que Gillen sabe crear antagonistas a la altura del samurái oscuro de cosecha propia: y es que el emperador está tan molesto con la perdida de La Estrella de la Muerte que baraja un peculiar casting para ver si hay algún aprendiz más eficaz que su antigua apuesta.


Gillen va colocando todas sus piezas en el tablero con sagacidad. Una primera lectura del arco de la primera saga (Darth Vader #1-6) deja la sensación de que hay un dibujo espectacular, un protagonista carismático y secundarios a juego, pero que quizás falte un propósito a largo plazo en la serie. Lo hay. Volver a acercarse a la trama que aquí se inicia exhibe a un escritor que sabe en todo momento donde quiere ir, dosificando sus bazas y suspense para llegar al futuro clímax.



Espectros como Obin-Wan Kenobi o Padmé estarán también presentes en exquisitos flashbacks a cargo de un Larroca en estado de gracia. No se abusa de ellos, simplemente son los ingredientes necesarios para que comprendamos que nos hallamos ante un Anakin diferente. Una leyenda sombría cuyos hombros empiezan a cansarse de esa carga y está pensando en repartir el peso de la galaxia, lo curioso es que su poderoso maestro no entra en esos ambiciosos planes a largo plazo. 



Acostumbrados a un Imperio con subordinados patosos y legendaria mala puntería, estos cómics reflejan una estructura compleja y más próxima a la diplomacia bizantina de lo que aparentaba. Cylo serviría para mostrar los tejemanejes que se mueven en las altas esferas de una cadena alimenticia donde solamente los que más logren ser imprescindibles para Palpatine sobrevivirán. Y lo mejor estaba por venir, algo que veremos dentro de cuatro semanas.



BIBLIOGRAFÍA:



- GILLEN, K. y LARROCA, S., Star Wars: Darth Vader, Planeta Cómic, Barcelona, 2016, vol. 1. Recopila los cómics 1-6 de la colección. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.newsandtimes.com/2017/05/a-villain-like-no-other/



https://www.youtube.com/watch?v=PSB7vSJHscs



https://aminoapps.com/c/comics/page/blog/star-wars-darth-vader-6/7YiP_u4gzlqar8l1eoaWZKjopDaw3L3