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domingo, 2 de agosto de 2020

UN BRINDIS POR BEL


Marzo de 1933. La revista Weird Tales publica un relato de Robert Ervin Howard, uno de los grandes talentos de la publicación, junto con colegas como Howard Phillips Lovecraft o Clark Ashton Smith, entre otros. El protagonista del mismo es un cimmerio de ojos azules, quizás uno de los pocos rasgos que le diferencia de otro bárbaro howardiano: Kull de Valusia. "La torre del Elefante" no es la primera narración sobre un personaje que llegará a ser monarca de Aquilonia por sus méritos, pero sí es la aventura que permite que el personaje alcance la esencia, ese punto donde una ficción halla todos los elementos que la pueden hacer memorable para el gran público.   



Personalidad atormentada, las traducciones castellanas de Howard no siempre han sido todo los fieles que habría podido desearse. Sobresale en el panorama castellano el trabajo de Javier Fernández, realmente notable y muy próximo al estilo del escritor texano, en ocasiones incluso deslavazado, pero siempre vertiginoso y plagado de pasión. Un literato soñaba con que el imponente guerrero le dictaba sus memorias en distintas etapas de su vida, desde su sombría cuna hasta sus momentos de mayor gloria, pasando por enormes decepciones. 



En esta ocasión, Conan era ubicado en "La torre del elefante" durante su primera juventud, visitando una de las ciudades más populosas de la Edad Hiboria, el fascinante marco protohistórico en el que se desarrollaban sus hazañas: Zamora. Roy Thomas, afamado guionista de cómics y fiel estudioso del corpus literario howardiano, unió su talento al del ilustrador británico Barry Windsor Smith para recrear con maestría la atmósfera de la taberna donde todos los ladrones de la urbe comparten jactancias y peligros. Un puro spaghetti western antes de que existiera este tipo de western, con chispeantes diálogos. 


Su propia infancia de mudanzas por el estado de Texas convirtieron a Howard en un apasionado de la narrativa de frontera. Asimismo, hijo de su tiempo, estaba influenciado por concepciones atávicas de los auges y caídas de civilizaciones, un darwinismo social que a día de hoy, por fortuna, podemos rebatir con facilidad. No obstante, lo que siempre engancha a nuevas generaciones sobre él es el vigor de su prosa, plagada de tintes poéticos por herencia materna. 



Persona cultivada en la Antigüedad, el creador de Conan plagó de referencias sus relatos. Aquí, hallamos la figura de Bel, deidad de los ladrones, claro homenaje al culto mesopotámico y que nos transporta a una especie de Sodoma capaz de deslumbrar a un audaz viajero. En contraste con su improvisado aliado en la aventura, Taurus de Nemedia, el cimmerio se moverá por impulsos para hacer el robo más audaz posible en el domicilio de alguien que es temido por el propio monarca de Zamora: el brujo Yara. 



Aunque con tendencia a recargar la adjetivación y, en algunos escritos, a potenciar en exceso a sus protagonistas en lo indestructible de su salvajismo, "La torre del Elefante" se lee conteniendo el aliento, ágil y logrando complicidad con la persona lectora, quien está encantada de imaginar las sugerentes propuestas de Howard. Barry W. Smith dejó una narración en viñetas memorable con Yara caminando sin tocar el suelo, reflejando el poder de la magia, tan alejada de la órbita del fiero ladrón. 


Recientemente, y también de forma fascinante, el dueto formado por el guionista Kurt Busiek y el dibujante Cary Nord han dejado una nueva versión de esta trama que rompe con algunos esquemas clásicos de los enfrentamientos de espada y brujería. Dicha etapa tiene un fascinante añadido en los colores de Dave Stewart, excelente en sus homenajes a los tonos pulp originales y al estilo de Frank Frazetta, cuyas portadas hicieron pervivir al cimmerio en el imaginario popular incluso tras el suicidio de Howard.



"La torre del Elefante" proporciona un salto de profundidad que lo da Yag-kosha, una delicia de creación que permite explorar cuestiones que se alejan de los clichés. Influenciado por su amigo epistolar Lovecraft, Howard se permite aquí saltar dimensiones, demostrar incluso a su indestructible protagonista que hay más cosas en el cielo y las estrellas de las que alcanzan sus enseñanzas con Crom.



De repente, el fiero bárbaro sintió vergüenza de su raza. Y, en ese momento, no se refería a las mujeres y hombres de Cimmeria, tuvo una mirada universal. Aquel coloso dispuesto a pisar con sus sandalias los tronos enjoyados de la Tierra vio desmoronarse la inmensa torre del Elefante, sintiéndose pequeño y humilde. Ninguna lectura mejor para iniciarse con Conan.



BIBLIOGRAFÍA:



- FERNÁNDEZ, J. (ed.), La reina de la Costa Negra y otros relatos de Conan, Cátedra, Madrid, 2012, pp. 99-132. 



-THOMAS, R., "Conan the Marvelous: La desconocida historia de Conan el Bárbaro", nº 4 (1998), s.f. Traducción: Joan Josep Mussarra. 



VACACIONES VERANIEGAS: Por descanso estival, el blog permanecerá sin actualizarse hasta el próximo 23 de agosto, donde se retomará con normalidad al ritmo de una entrada semanal. Como siempre, agradecer a cualquier persona que haya prestado su atención y valioso tiempo a seguirlo. Feliz verano y nos leemos al retorno. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:






https://starsmydestination.wordpress.com/2019/04/23/conan-el-barbaro-omnibus-1-la-etapa-marvel-original-1a-parte/ [Propiedad de la fotografía: Marvel Cómics] [Consultada el 02/08/2020]



https://muldercomics.wordpress.com/2005/11/20/conan-22/ [Propiedad de la fotografía: Dark Horse] [Consultada el 02/08/2020]

domingo, 26 de julio de 2020

EL JUEGO DE LA SOSPECHA


Mansión victoriana. Singulares y extravagantes invitados, casi surgidos de las páginas de una novela de Agatha Christie, se reúnen para una velada plagada de misterio. Ahora que Puñales por la espalda (2019) ha recibido tan buena acogida de público, no está de más recordar El juego de la sospecha (Cluedo), dirigida por Jonathan Lynn en 1985. 



John Landis y el propio Lynn aunaron esfuerzos para desarrollar un libreto que tenía una misión complicada: mostrar la esencia del célebre juego de tablero del mismo nombre. Aunque llega hasta nuestros días, no está de más recordar que la primera versión de Cluedo se encuentra en circulación desde el año de 1948, cuando Waddington Games le dio luz verde para que distintas generaciones discutieran y conjeturasen en qué lugar de la misteriosa casa se produjo el crimen a resolver. 



Existe un precedente muy importante para ver la atmósfera que quiere lograr esta cinta: Un cadáver a los postres (1976), delirante comedia con reparto espectacular y que parodiaba a algunas de las grandes creaciones detectivescas de la ficción. No solamente supuso una simpática pieza para ver con una sonrisa perenne, también incluía un juego metaficcional notable sobre el género, algo que aquí también ocurre. 


Dentro del casting, sobresalen nombres como el de Tim  Curry o Christopher Lloyd, quienes estaban destinados a ser rostros muy reconocibles durante los siguiente años en la cartelera. Una de las ventajas de este tipo de experimentos es que los personajes con muy arquetipos y se tarda poco en conocerlos, puesto que hay una cantidad de obras previas que nos predisponen a conocerlos sin problemas (el mayordomo, la mujer fatal, etc.). 



Reflejando su hermanamiento con la ya citada Un cadáver a los postres, hallamos a una actriz que da presencia y fuerza a ambas obras: Eileen Brenan. La mansión está bien amortizada por la cámara, no dudando nunca en explotar las escaleras, puertas que dan acceso a lugares misteriosos y todo con un tono gótico que viene como anillo al dedo a lo que se quiere narrar. 



Un hecho que se suele subestimar de su libreto es lo difícil que resulta transmitir el estilo de partida de un juego como Cluedo para el séptimo arte. A través de una hábil combinación de posibles finales alternativas y conjeturas, la audiencia puede sentir que ha estado formando parte del duelo, siendo una característica infravalorada. 


Con acierto, Priscilla Frank considera que la pieza tiene elementos suficientes para que podamos hablar incluso de pequeño objeto de culto; más allá de la broma, las hipérboles y juegos de palabras, hay un verdadero y sentido homenaje al tablero que vertebra todo y nos invita a un honesto entretenimiento que nunca comete el error de tomarse excesivamente en serio. 



Otro truco efectivo es su metraje, un total de cien minutos. Verdaderamente, cuesta pensar que se precisen dos horas o más para conseguir los objetivos que se plantea Lynn, siendo una duración precisa para poner el mantel, hacer disfrutar a los comensales y abandonar la fiesta antes de que la gente comience a aburrirse. 



Si nunca la han visto, les invito a darle una oportunidad de tarde de domingo. No se arrepentirán. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.filmaffinity.com/es/film120242.html [Propiedad de la fotografía: Filmaffinity] [Consultada el 26/07/2020] 



-https://cmonmurcia.com/el-juego-de-la-sospecha-siete-sospechosos-seis-armas-y-tres-finales/ [Propiedad de la fotografía: C`mon! Murcia] [Consultada el 26/07/2020]



domingo, 19 de julio de 2020

UN EQUINO DE TENNESSE WILLIAMS (BOJACK, PARTE IV DE VI)


Puede que sea el ojito derecho del padre de la criatura. Cuando Raphael Bob-Waksberg rememora la cuarta entrega de BoJack Horseman, suele hacer alusión a que el equipo de guionistas exploró facetas insospechadas con el protagonista. Realmente, empleando todos los elementos de las tres anteriores entregas, el show alcanza la plena madurez, conoce a la perfección a su elenco y puede pasar de la comedia al drama con una facilidad pasmosa. 



El programa antropomorfo por excelencia nos lleva por donde quiere y, justo cuando se piensa que ha perdido la cabeza, exhiben que cada pieza encaja mejor que la anterior. Hay dos relaciones muy intensas para la antigua estrella televisiva de una comedia situación de la década de los noventa: una hija que hace la irrupción inesperada y una madre con la que nunca tuvo una relación saludable emocionalmente. Con esos ingredientes tantas veces vistos, logran alcanzar resultados insospechados y capítulos de pellizco. 



Las subtramas acompañan también con calidad. El señor Peanutbutter comienza una disparatada campaña para gobernador que, si miramos un poco la historia política de California, es de todo menos descabellada con respecto a eventos reales recientes. En un curioso ejercicio que puede ocurrir también en grupos de amigos, se observa cómo hay una separación progresiva del vínculo entre BoJack y Todd, quedando cada vez más el segundo en los planes del can que en los de su antiguo compañero de piso. 


Con todo, el plato principal y donde esta entrega se alza por encima del resto es la relación materno-filial del protagonista. Un ejemplo lo hemos tenido recientemente en Kidding, una obra de interés y con un humor negro importante. No obstante, visto en perspectiva, mi modesta opinión es que cuentan un fenómeno similar de forma parecida, pero, curiosamente, la versión animada es mucho más humana, logrando que la audiencia pueda empatizar con cada lado de este drama. 



Y es que comprender complica el juicio. En ningún momento se justifican los actos, no pocas veces de un egoísmo atroz, de dos personajes complicados y con muchos cadáveres en el armario. Simplemente, se exponen con una inteligencia envidiable y empleando en su justa medida flashbacks que se pueden remontar incluso a 1963. Una humilde recomendación es que, vista toda la cuarta temporada, se intente tirar del hilo que lleva a dramático desenlace. Nada ha sido dejado al azar.



Con las debidas proporciones, la historia de Beatrice Sugarman se hubiera hermanado con la de otras damas sureñas en una obra de Tennesse Williams. El prodigioso dramaturgo hizo un arte del oficio de insinuar, de obligar a imaginar las dobles lecturas e intuir antes que conocer las miserias humanas. El trabajo de los argumentos tan condensados e inteligentes en poco más de veinte minutos es digno de todo elogio. 


Pese a ese intenso duelo que amenaza con eclipsarlo todo, el equilibrio de la balanza se mantiene para abastecer a los bien perfilados secundarios. Joanna Calo firma un episodio de sumo ingenio con "Ruthie", un merecido espacio para Princess Carolyn, dirigido por Amy Sedaris. Brillantemente escrito, deja otro de esos finales memorables y con mucha metaficción que propician esa sonrisa agridulce con la que se suele contemplar este espectáculo. 



Con resonancias buñuelescas disponemos también de "Underground", un fatal accidente que pondrá a prueba la solidaridad grupal con pésimos resultados, volviendo a destacarse que la serie no defiende la actitud, no pocas veces deleznable, de BoJack. Este punto volverá a ser reflexionado más adelante, advirtiendo al respetable de los riesgos de considerar a la primera figura televisiva que vean como un modelo a seguir. 



Para estas y otras cuestiones nos remitimos a dentro de unas pocas semanas. 



ENLACES DE INTERÉS:



BoJack Horseman Season 4 [Propiedad del artículo: Daniel Kurland] [Consultado el 19/07/2020]



Reseña en el blog de la primera temporada



Reseña en el blog de la segunda temporada



Reseña en el blog de la tercera temporada



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.denofgeek.com/tv/bojack-horseman-season-4-the-series-creator-on-the-growth-of-a-horseman/ [Propiedad de la fotografía: Daniel Kurland] [Consultada el 19/07/2020]



https://www.pinterest.es/pin/312578030384036704/ [Propiedad de la fotografía: Pinterest] [Consultada el 19/07/2020]



http://www.popticon.com.au/2017/09/30/bojack-horseman-season-4/ [Propiedad de la fotografía: Popticon] [Consultada el 19/07/2020]

domingo, 5 de julio de 2020

¿ESTÁ LA VEROSIMILITUD SOBREVALORADA?



"¿Le apetece que le cuente mi vida?". Si alguna vez han tenido tedio de esas conversaciones formales y de manual que dicta el protocolo, el viaje que plantea Antonio Orejudo en Ventaja de Viajar en Tren evita con soltura semejante riesgo. A cambio, eso sí, nos sumergirá en una montaña de locura y basura que hubiera hecho las delicias de la inquisitiva mente de Diógenes. Desde su publicación en el año 2000, esta novela sigue enganchando a generaciones lectoras que se ven, al igual que Helga Pato, inevitablemente dispuestos a escuchar lo que el psiquiatra Ángel Sanagustín les quiera decir. 



Y es que estamos ante algunas de las páginas más inteligentemente heterodoxas que se han redactado en castellano durante los últimos veinte años. Su autor, doctor en filología hispánica, exhibe conocimiento de todas las reglas imprescindibles, lo cual le permite deformarlas y saltárselas a su antojo. A vista de mercado, muchos de los caminos que transitan su particular estructura narrativa serían las antípodas de un éxito editorial garantizado. La audacia y un cierto resabio cervantino son los que permiten a la obra permanecer fascinante. 



Su reciente adaptación cinematográfica, también exportadora de talento a raudales (Ver reseña) nos ha permitido a muchas personas poder acercarnos a este universo tan particular donde los desquiciados textos de una carpeta roja, oportunamente abandonados, se van antojando como el fruto prohibido.


Dentro del conglomerado hay verdaderas joyas como "Depresión postezquizofrénica", una reflexión de terrible agudeza sobre las progresivas cesiones que podemos realizar ante personas que abusan de ella. En unas pocas páginas, hasta un desenlace que nos dejará sentimientos ambiguos, tenemos todo un tratado de esos riesgos. Todo empezó con 101 Dálmatas y culmina con una catarsis que Quentin Tarantino habría firmado sin pestañear.



¿Cuál es la tesis de estas historias, aparentemente inconexas? Nos cuenta Orejudo que Helga Pato cometía el error de confundir al narrador con los autores, además de, en no pocas ocasiones, provocar esa alteración también con los personajes que surgen de la ficción. De hecho, no hace falta leer excesivamente entre líneas para notar un bisturí pensante sobre el mercado editorial y la forma de captar clientela.



Con todo, quizás la pieza más cruel sea "Trastorno paranoico de tipo somático". Aquí podríamos decir que los añadidos del film lo superan incluso. Un verdadero atentado contra las falsas expectativas que las novelas y cultura pop han generado alrededor de las relaciones humanas, hasta llegar a un último acto desgarrador, camuflado en la falsa inocencia del protagonista.


Una cuestión interesante es que Orejudo ha mencionado que la novela originalmente era mucho más larga y que su primer título fue Selva. En cierto sentido, eso la habría hermanado con la fantástica Relatos salvajes (2014). Con todo, siguiendo la doctrina de Rafael Azcona con los guiones, se puede deducir que el autor quitaría cosas notables pero prescindibles, puesto que el pequeño y explosivo cóctel que hoy conocemos no precisa de ningún aderezo.



En el teatro siempre se ha dicho que es más poderoso aquello que se obliga a imaginar al público que cualquier cosa impactante mostrada. "El casamiento engañoso" nos lleva a esos terrenos, pasando por la OTAN, para recordar esos resquicios oscuros y ocultos de los más poderosos, los caprichos salvajes que restan impunes.



Y es que los designios de Martín Urales de Úbeda son indescifrables, aunque, no lo olviden, eso de la verosimilitud está sobrevalorada en este trayecto.



BIBLIOGRAFÍA:



- OREJUDO, A., Ventajas de Viajar en Tren, Tusquets, Barcelona, 2019 (Cuarta Edición).



ENLACES DE INTERÉS:



Defensa apasionada de "Ventajas de Viajar en Tren" [Propiedad del artículo: Rubén Díaz Caviedes] [Consultado el 02/07/2020]



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.elcorteingles.es/libros/A15858812-ventajas-de-viajar-en-tren-bolsillo-tapa-blanda-9788490661314/ [Propiedad de la fotografía: Corte Inglés] [Consultada el 30/06/2020]



https://www.planetadelibros.com/libro-ventajas-de-viajar-en-tren/88845 [Propiedad de la fotografía: planetadelibros.com] [Consultada el 01/07/2020]



-https://www.hobbyconsolas.com/reviews/critica-ventajas-viajar-tren-pelicula-deliciosamente-delirante-524131 [Propiedad de la fotografía: Hobby Consolas] [Consultada el 05/07/2020]

domingo, 28 de junio de 2020

EL PLACER



¿Cuánto hemos cambiado con respecto a generaciones anteriores en materia de un sábado por la noche? La primera respuesta que vendría a la mente sería una rotunda sensación de no tener nada que ver con aquellas cosas que harían, si es que somos capaces de imaginarles en un contexto lúdico, nuestros tatarabuelos en su día de asueto. No obstante, Max Ophüls, un cineasta que tiene un sello tan marcado que basta el opening de cualquier cinta suya para saber que solamente podría haberla dirigido él, estima que lo escrito por el gran Guy de Maupassant se aplicaría sin ninguna dificultad en futuras sociedades. 



El placer (1952) fue uno de los grandes hitos cinematográficos en Francia tras salir de la terrible experiencia de la II Guerra Mundial. Así lo reconocían figuras como Jean-Luc Godard. Su estructura narrativa se compone de tres relatos. El primero de ellos de carácter sumamente breve, bajo el sugerente título de "La máscara". Un entremés cuya condición no impide un esfuerzo técnico enorme, donde se pone de manifiesto tanto la pericia técnica con la cámara como un gusto exquisito por los grandes referentes pictóricos del arte galo. 



Contada con bastante más humor negro del que parece, esta obertura nos marca el tono para el resto del metraje. Es la antesala perfecta para ir al verdadero corazón de la cinta, "La casa Tellier", un momento que nos va a permitir hacer un pequeño alto en el bullicioso París para visitar los agradables encantos de una pequeña comunidad rural en un día tan especial como la primera comunión de la infancia de lugar. Claro que aquí la ceremonia va a tener unas invitadas muy especiales.


Madeleine Renaud da vida y carisma a Julia Tellier, una madame parisina cuyo establecimiento deja desolada a su clientela en pleno fin de semana. Ophüls aprovecha esas quejas para despertar nuestro interés en qué motivos hay detrás del cierre temporal. Y es que Tellier lleva a sus pupilas a casa de su hermano, caracterizado por otro fenomenal intérprete, Jean Gabin. Las damas provocaran una verdadera conmoción en el lugar por su mera presencia.



Maupassant es un influjo tan relevante que el cineasta no se priva de emplear la narración en off para que podamos disfrutar de su narración privilegiada a través de los ojos de la inocencia. Es una técnica que veremos también para El Chavo del 8, usar una infinita ternura para describir situaciones sociales de sumo desequilibrio o sencillamente crueles. Hay escenas en ese hogar con las chicas ayudando a la niña con su vestido que tienen magia en celuloide, en una alquimia extraña y fascinante.



También puede ser terrible. El personaje de Gabin es carismático y cuesta poco encariñarse con él. Le veremos asimismo hacer cosas muy censurables, bajo el pretexto (qué socorrido ha sido a lo largo de la Historia) del alcohol. Hay desilusión al final de ese día con respecto al género humano, si bien luego todo vuelve a una aparente normalidad. Este relato, el más largo de los tres, resulta sumamente sobresaliente en sus relecturas.


La frutilla del postre es un tanto agridulce. Siempre se ha elogiado, con razón, cómo Orson Welles diseccionó el auge y la caída de un matrimonio en un par de escenas en Ciudadano Kane (1941), si bien Ophüls no le va a la zaga en "La modelo", el turbulento romance entre una musa y un joven pintor.



Jean Servais da vida al amigo del artista, quien nos hace las veces de narrador. Un aspecto muy interesante es que no resulta fácil tenerle simpatía, algo normal en un relato que desprende cierta misoginia y desazón sentimental. Hay una palpable toxicidad en las diferentes relaciones humanas que llevan este cierre profundamente normando.



Sensualidad y tristeza. Un triunvirato de historias que nos recuerdan lo joven que sigue siendo Maupassant y lo poquito que hemos cambiado, por mucho que ajustemos la máscara. 



ENLACES DE INTERÉS:



¡Qué grande es el cine! (El Placer, parte 1) [Propiedad del vídeo: Leandro Sierra García] [Consultado el 23/06/2020] 



¡Qué grande es el cine! (El Placer, parte 2) [Propiedad del vídeo: Leandro Sierra García] [Consultado el 23/06/2020]



¡Qué grande es el cine! (El placer, parte 3) [Propiedad del vídeo: Leandro Sierra García] [Consultado el 24/06/2020] 



¡Qué grande es el cine! (El placer, parte 5) [Propiedad del vídeo: Leandro Sierra García] [Consultado el 28/06/2020]



¡Qué grande es el cine! (El placer, parte 6) [Propiedad del vídeo: Leandro Sierra García] [Consultado el 28/06/2020]



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.mubis.es/noticias/todos-los-detalles-del-blu-ray-de-el-placer [Propiedad de la fotografía: Mubis] [Consultada el 22/06/2020]



-http://johannes-esculpiendoeltiempo.blogspot.com/2010/10/el-placer-le-plaisir-1952-de-max-ophuls.html [Propiedad de la fotografía: Blog "Esculpiendo el tiempo"] [Consultado el 23/06/2020]



http://www.mubis.es/noticias/anuncio-oficial-de-el-placer-en-blu-ray [Propiedad de la fotografía: Mubis] [Consultada el 24/06/2020]

domingo, 7 de junio de 2020

NADA


Año 1971. Woody Allen acaba de publicar Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. En su versión al castellano, la editorial Tusquets matiza en la contraportada que el primer paso que debería dar el cineasta es acabar consigo mismo, puesto que Woody Allen es una de las personas más inteligentes que danzan por estos lares. En pleno 2020, a lo largo de sus deslabazadas memorias, el propio receptor del piropo intenta rehuir semejantes méritos, empeñado en mostrarse como alguien terrenal y bastante alejado de ese término difuso que conocemos como "intelectual". 



Actualmente, contamos con bastantes fuentes para reconstruir de un modo bastante certero la trayectoria de uno de los artistas más influyentes del pasado siglo en el séptimo arte en particular y el humor en general. Documentales, entrevistas, artículos periodísticos, crítica y un largo corpus que harán a muchos pasajes aquí descritos como ya conocidos. Curiosamente, seguirá insistiendo en la felicidad de su infancia, si bien hay algunos recuerdos de su relación materno-filial que matizarían esa insistencia. Como se dice en estos casos, nadie suele ser buen Sherlock Holmes de sí mismo. 



Por lógica vital, puede ser el último gran testimonio en primera persona de un tipo singular. Sinceramente, creo que el más detallado análisis fílmico son las minuciosas entrevistas de Eric Lax, un tremendo experto en la materia. Aquí no hay ese lujo de detalles, si bien en el vuelo de pájaro de un tipo que ha conseguido un ritmo de casi película por año, dejará alguna consideración sorprendente. En esa obsesión de Hollywood por la posteridad, su forma de enfocar las críticas y recordar que el futuro no va a hacer nada por nosotros tiene un punto de lucidez innegable. 


De hecho, uno de los puntos más atractivos de la presente obra son las pequeñas pinceladas que él deja de su pasado con monólogos y sketches. Sinceramente, suena como si ahora se descubriera un manual de Cicerón con sus trucos para impresionar al jurado. En apenas unos párrafos es capaz de transmitir su pericia puliendo un chiste, su forma de insertarlo en el tempo justo y cómo sabe cuando ha funcionado o los motivos de no lograr la carcajada. Seguiremos, eso sí, preguntándonos de qué habló exactamente en aquel almuerzo con Groucho Marx. 



Pese a su propia reiteración en afirmar que se parece poco a los personajes que interpreta en sus filmes, Harvey Meltzer y David Panich están presentes en Todo lo demás (2003), además de una de las relaciones amorosas más intensas y con altibajos de su vida sentimental. También es una delicia cualquier recuerdo con Diane Keaton, formidable actriz con otra biografía de alto interés que espero pueda ser comentada en el blog a lo largo de las próximas semanas.



Quedan revindicadas figuras como Jack Rollins, verdadero mentor y agente durante los primeros años. Asimismo, habrá referencias a directores de fotografía, actrices, montadores, dialoguistas y ese recuerdo que una obra cinematográfica siempre es deudora de muchos esfuerzos. Admirador de Bergman, Allen tiene una percepción curiosa sobre su legado, teniendo aversión a Manhattan (1979), considerada un clásico por varias generaciones. Si bien tiene momentos en que profundiza algo, es mucho más sencillo verle apasionado por Un tranvía llamado deseo (1951), debido a su devoción absoluta por Tennesse Williams, antes que por su filmografía. 


Lógicamente, uno de los puntos más esperados era su versión de la famosa disputa con Mia Farrow. Sin duda, una relación con muchos vaivenes y que culminó de la forma más triste posible, con acusaciones de extrema gravedad. Puesto que en todos los mentideros públicos se vertieron opiniones tajantes sobre el asunto, parece de justicia que el propio Allen presté su consideración. Unos pasajes para leer con calma e intentar sacar conclusiones, no obviando que es mucho más compleja la realidad que el taxativo titular de las redes sociales. 



Pese a sus intentos de distanciarse de cada alter ego que ha tenido en la pantalla, considero, modestamente, que en Recuerdos (1980) están bastantes de las claves de la filosofía vital de un individuo que ha tenido la perspicacia de reconocer la influencia de la suerte en muchas facetas de la vida. En sus periplos europeos, conoció a figuras como Roberto Benigni, a quien regaló un ejemplar del Satiricón como regalo de despedida. 



Cerrar las páginas de esta autobiografía no es eliminar cuestiones sobre esta figura artística tan interesante. Da la sensación de que Woody Allen ha sido un disfraz bastante útil para su creador a la hora de ocultarse. Decía García Márquez que hubo un héroe que tuvo el valor de dinamitar su propia estatua. Allen, a su manera, muestra la perspicacia artística de no querer perder mucho tiempo analizando su trabajo. 



BIBLIOGRAFÍA:



ALLEN, W., Woody Allen. A propósito de nada. Autobiografía. Alianza Editorial, Madrid, 2020. Traducción: Eduardo Hojman. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/a-proposito-de-nada-woody-allen-9788491819950/ [Propiedad de la fotografía: Alianza Editorial] [Consultada el 05/06/2020]



https://www.65ymas.com/ocio/libros/woody-allen-cuenta-su-cena-privada-con-felipe-vi-en-nueva-york_15527_102.html [Propiedad de la fotografía: 65ymas.com] [Consultada el 05/06/2020]



https://www.filmaffinity.com/es/film964279.html [Propiedad de la fotografía: Filmaffinity] [Consultada el 05/06/2020] 

domingo, 10 de mayo de 2020

EN LA MENTE DEL DIABLO


Fue el punto de inflexión literaria en una carrera que siempre había sido prometedora. El éxito de Lolita (1955) le permitió incluso volver a Europa. Vladimir Nabokov (San Petersburgo 1899-Montreux 1977) era un talento políglota que podía enseñar sin problemas a leer El Quijote en universidades norteamericanas. No obstante, si hay algo que viene a la mente al escuchar su nombre, es la imagen de una joven destinada a generar controversia social a través de las páginas con las que fue evocada. 



Con monstruos se pueden hacer grandes historias. Patrick Süskind recreó como los grandes maestros la Francia pre-revolucionaria a través de Jean-Baptiste Grenouille. No obstante, en sus desgarradoras descripciones se halla el parco consuelo del narrador omnisciente. Cuando nos sumerge en el universo de Humbert Humbert, Nabokov desaparece y nos encierra en la habitación con uno de los contadores de historias más incómodos que nunca tendremos. 



Así se disfraza son seudónimo un viajero suizo que legó a un doctor en Filosofía sus inquietantes memorias, una detallista recreación de los pasos que le llevaron a iniciar una obsesión por su futura hijastra. Humbert se explicará sin pudor a través de sus primeras vivencias de juventud, adentrándonos sobre hielo quebradizo. 


Pasaron pocos años hasta que se logró su adaptación cinematográfica. De cualquier modo, era una fruta tan envenenada que hizo falta alguien con la personalidad de Stanley Kubrick para realizarla (1962). El propio Nabokov se encargó de redactar el guión. El director admitió que era imposible filmarlo por la extensión que habría tenido el metraje... de la misma forma, reconoció que era uno de los mejores argumentos que había leído nunca. 



Con todo, si bien el film levantó escándalo en algunos mentideros, quedaba lejos de la incomodidad que podía generar la pieza literaria. Pese a ser un excelente actor, James Mason prestó algo de sus virtudes personales a Humbert, quien en la lectura se evoca siempre como epicúreo, calculador, cruel y capaz de llevar hasta el extremo sus fantasías. Incluso eso sirvió a Nabokov, quien podía justificar algunas pedanterías por la propia personalidad de su personaje. 



Si bien luego se convirtió en un clásico de preferencia por la crítica especializada, el autor no tuvo nada fácil llevar la empresa a buen puerto en términos de planificación. Igual que Cowboy de medianoche (1969), tuvo que vivir un primer momento de distribución en líneas que bordeaban (o directamente entraban) con el circuito pornográfico. 


También tiene impregnada en su arco las lecciones de los años dorados de la literatura rusa. El crimen y el castigo son omnipresentes en el entramado que se teje alrededor del protagonista y la nínfula, si bien hay una amoralidad absoluta por parte de Humbert en lo que genera a su alrededor. Nunca es más visible que en el trágico destino de Charlotte Haze, diseccionada con la frialdad de un verdugo ejecutor en las memorias que llegan hasta nosotros. 



Su influjo en la cultura popular se mantiene inalterable, reflejo de que va más allá de causar controversia por la morbosidad del narrador. En Captain Fantastic (2016), una pareja decide hacer una educación autodidacta para su familia. Una de las hijas, quien exhibe estupendas dotes intelectuales, tiene que leer y hacer un comentario crítico sobre Lolita. Tendrá prohibido usar palabras como "interesante" para evitar dar su punto de vista personal. 



¿Tiene el arte que se moral? Lolita responde desafiante con una lengua sacada de forma irrespetuosa. Hechos horribles contados con un estilo insuperable. 



BIBLIOGRAFÍA:



- NABOKOV, V., Lolita, Círculo de Lectores, Barcelona, 1997. Traducción: Enrique Tejedor.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.todocoleccion.net/libros-clasicos-segunda-mano/lolita-vladimir-nabokov~x61324683 [Propiedad de la fotografía: Todocolección] [Consultada el 10/05/2020]



https://www.la-saga.com/actual/muere-sue-lyon-la-iconica-lolita-de-stanley-kubrick [Propiedad de la fotografía: la-saga.com] [Consultada el 10/05/2020]



https://www.cineyliteratura.cl/lolita-de-vladimir-nabokov-la-pasion-por-lo-prohibido/ [Propiedad de la fotografía: Sergio Inestrosa] [Consultada el 10/05/2020]

domingo, 3 de mayo de 2020

LA DANZA DE DIÓGENES


Un golpe directo al hígado. Ventajas de viajar en tren pretende ser heterodoxa y no duda en mostrarse sin tapujos. Artiz Moreno, su director, acepta un reto mayúsculo: adaptar el trabajo de un escritor tan particular como Antonio Orejudo. Además, recurre a un guionista, Javier Gullón, quien dobla la apuesta. Si la novela es un viaje surrealista y visceral de relatos inconexos, él pretende llevarlos a la películas con un hilo conductor, otorgando nexos. Pese a ello, no renuncia a la esencia de las páginas originales; los fieles del texto del mismo título se encontrarán en buenas manos. 



Eso sí, manos peligrosas. La coctelera en la que quedamos sumergidos por espacio de una hora y cuarenta minutos no tiene frenos y las curvas vienen mal dadas. Sus personajes son viscerales, surgidos de una versión posmoderna de la Escuela de Diógenes, una obsesión por reconstruir nuestro mundo a través de la basura, lo oculto, toda aquella pieza que se quiere ocultar de la superficie, pero termina flotando. 



Para lograrlo, dispone de un casting del primer nivel. Si bien las actuaciones brillan a un nivel notable, hay alguien que se eleva con un reto mayúsculo: Pilar Castro nunca ha tenido problemas para asumir papeles controvertidos o atípicos. Lo que firma aquí es una verdadera epopeya, siendo la protagonista de una historia desgarradora, enfermiza y de la que no recuerdo precedentes en la filmografía española. Si ella vacilase, todo ese edificio se caería como un castillo de naipes. Sin embargo, es creíble siempre y consigue que incluso entendamos uno de los más rocambolescos momentos de la cartelera el pasado año de 2019. 


Una comodidad que también transmite Ernesto Alterio, quien parece estar especializándose en sus últimos trabajos en hacer personajes perturbados. Claro que en este film es difícil encontrar algún momento que sea un paradigma de cordura. Su violencia tiene un toque tarantiniano, por muy grotesco que sea lo mostrado, tiene un punto hiperbólico que casi la convierte en humor negro. Curiosamente, los momentos más terroríficos son, como ocurre en la primera de las historias, aquellas cosas que nos obligan a imaginar. 



De igual forma, todo en Ventajas de viajar en tren es una trampa metaficcional. Los narradores se van intercambiando puestos, se entrecruzan sus destinos, luego se separan o se contradicen. Todo es muy atractivo desde el punto de vista argumental, aunque también le preveo algún riesgo. Cuando "la verosimilitud está sobrevalorada" es el grito de batalla de una obra, se aceptan retos que pueden ser costosos en el futuro. 



Irónicamente, le tengo menos reparo a ese estilo cuando viene avalado por el talento innegable que hay detrás de Ventajas de viajar en tren. Le temo más a las posibles imitaciones si cuaja su singular forma. Después de aprender las normas y dominarlas, se puede jugar con ellas. El gusto por los sinsentidos en aras de la sorpresa sin un argumento trabajado detrás puede dar lugar a obras muy vacías. Incluso en la que hoy nos ocupa, siendo excelente, hay ciertos atajos y soluciones que no tienen el encanto de un guión bien pulido y trabajado. 


Hay una historia entre medias de las principales que puede pasar desapercibida, "Salir del ropero", lo cual es una pena por el magnífico despliegue de Javier Botet y Macarena García. En su difícil sencillez, este encuentro parisino es una de las reflexiones más crueles y sagaces que pueden hacerse sobre los engaños y falsas expectativas que no hacen las películas, canciones, poesías, etc. No tiene desperdicio. 



¿Qué podemos descubrir a través de la basura? Si bien no es el más refinado de los compañeros de viaje, el libreto da muestras palpables del potencial de la misma, siguiendo las recomendaciones del personaje de Luis Tosar, para obtener el control de una información muy valiosa. 



Puede que les guste. Puede que les genere un gran rechazo. Pero Ventajas de viajar en tren nunca les dejará indiferentes. 



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https://www.filmaffinity.com/es/film795401.html [Propiedad de la fotografía: Filmaffinity] [Consultada el 26/04/2020]

domingo, 12 de abril de 2020

LA HORA DE LAS BRUJAS


Escribir sobre un tema que nos apasiona no es garantía de éxito. No obstante, es una forma inteligente de alejar el espectro de fracaso. Sheldon Cashdan transmite en las páginas de La bruja debe morir el encantamiento que le siguen produciendo las historias de bosques encantados, acompañado de un análisis de la psicología detrás de que eso que se nos ha dado a conocer como cuentos de hadas. De cualquier modo, olvidemos aquel axioma de que esos relatos son cosa de críos. Puede que la infancia las disfrute, y mucho, pero el telón de fondo tiene una gran cantidad de mensajes y consejos para la comunidad adulta.



La obra que nos ocupa es una reflexión profunda que no cae, a diferencia del vanidoso emperador y su traje mágico, en la tentación de los adornos innecesarios. El autor maneja a la perfección las consideraciones de Freud o las teorías psicológicas más modernas, pero no las pone a su servicio para alardear erudición. Solamente son empleadas cuando son pertinentes, con una claridad expositiva que la hacen accesible al público no especializado, pero que pudiera tener interés en aprender un poco más qué hay detrás del estilo de contar historias de Charles Perrault, así como las modificaciones de la tradición oral original para evitar escandalizar a los cortesanos de París.



La vanidad, glotonería, ira y un sinfín de pecados capitales desfilan en pequeños reinos de fantasía que esconden una tremenda sabiduría popular. Pocas explicaciones más impactantes hay para no abrir la puerta a una persona desconocida que Caperucita o Blancanieves. ¿Por qué la madrastra ha sido un papel tan ingrato en este género? ¿Qué lleva a unos padres tan ausentes, negligentes o, en la mayoría de los casos, totalmente desaparecidos? Cashdan sostiene las llaves que van abriendo todos los cerrojos de un castillo fascinante.


Aunque todas tengan el telón de fondo de los mismos mitos, cada cultura los adapta a sus intereses. Así, la versión japonesa de cierta niña encapuchada que se topa con un lobo tiene un final compasivo y piadoso con el malvado derrotado, algo muy acorde con los ideales de la cultura nipona. Mientras tanto, son lo terneros rojos los que juegan un elemento fantástico en la Cenicienta más escocesa que se recuerda. Dotado de un fino sentido del humor, Cashdan hace sus símiles con acierto, incluyendo la comilona transalpina que se da en la dama que busca su zapato más italiana.



Asimismo, es una reflexión profunda sobre los miedos. Especialmente, el pánico al abandono preside los duros escenario de Hansel y Gretel o Pulgarcito. El telón de fondo es la comida o, mejor dicho, la falta de la misma, un recordatorio que nunca está de más tener presente. Las decisiones infanticidas de sus familias, pese al mismo punto de partida, tienen una motivación y repercusiones claramente diferenciadas, como demuestra con brillantez en su análisis.



Cuando nos son leídos por primera vez, esos cuentos o películas (generalmente, las adaptaciones Disney) nos fascinan. Luego, viene una etapa de rechazo casi involuntario, una arrogancia en la frontera entre la adolescencia y el mundo adulto que lleva a estar de vuelta a todo, demasiado ensimismada la propia auto-concepción para caer en relatos fantasiosos que tienen muchos, lógicamente, de los prejuicios de su época. De cualquier modo, como bien decía Jane Yolen, subestimar o arrinconar la riqueza de estas protagonistas descontextualizadas es un error mayúsculo que nos auto-infligimos. O la riqueza encerrada en La sirenita de Andersen, descubriéndose que su versión animada edulcora, pero no se aleja tanto del espíritu original.


No se trata de que permanezcan estáticos. Robert Coover y su angustiosa versión de Zarzarrosa despiertan la más sincera admiración de Cashdan, quien dedica párrafos a su rica deformación y reflexión sobre las normas del género. Lo que nos deja La bruja debe morir es un profundo cariño por estas obras, con las que podemos jugar e incluso deformar, adaptarlas en sus reglas para que sirvan en nuestra sociedad.



¿Por qué las hilanderas están tan ligadas a la economía femenina en la Revolución Industrial? ¿Qué lleva a Barba Azul a sus cruentos hábitos? ¿Hay brujas más singulares que otras? Aquí hemos de partir una lanza por el folklore eslavo, gracias a su Baba Yaga, una hechicera muy especial y que escapa a los corsés con los que se intentado someter a muchas de sus colegas.



Ha pasado mucho tiempo desde que Carlo Collodi, un apasionado de la enseñanza universal, usó la historia de una marioneta que cobraba vida para poner el dedo en la llaga de un problema que le preocupaba. No obstante, sus enseñanzas tienen dignos continuadores en figuras como Cashdan, quien nos recuerda que esto no era solo para críos. O, tal vez, que siempre seguimos siendo muy críos en el fondo y necesitamos de estas preciosas fábulas.



BIBLIOGRAFÍA:



- CASHDAN, S., La bruja debe morir: De qué modo los cuentos de hadas influyen en los niños, Debate, Barcelona, 2017. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.amazon.es/bruja-debe-morir-cuentos-influyen/dp/8499927165



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https://www.filmaffinity.com/es/film752731.html

domingo, 15 de marzo de 2020

BIOGRAFÍA, EL ARMA DE DOBLE FILO


La biografía es un arma de doble filo. La persona historiadora que se aproxima corre el riesgo de fallar por falta de empatía o dejarse seducir por la personalidad analizada. Alejandro Magno fue capaz de arrastrar a muchos seguidores desde su Macedonia natal hasta los confines del mundo conocido. Su influjo llega hasta nuestro día. Excelsas cronistas como Mary Renault no dejan de mostrar una sincera admiración por el hijo de Filipo II y Olimpia de Epiro, dos figuras colosales, geniales y egoístas que tiraron de los dos extremos de su retoño hasta el punto de que el chico llegó a valorar el papel de la amistad por encima de todas las cosas. Robin Lane Fox, conocedor del Mundo Clásico de olfato fino, sigue sosteniendo hoy en día uno de los mejores análisis de aquel a quien, con toda justicia, el escritor alemán Gisbert Haefs calificó como "el señor de las diez mil almas". 



Un sello de distinción de esta fina pluma de Oxford sería su capacidad de conocer las fuentes al milímetro y luego cuestionarlas de forma detectivesca. Fox reconstruye todo y luego, con fina ironía que no debería ser incompatible con trabajos de alto nivel académico, va desmenuzando por qué apuesta por unas versiones sobre otras. Intuye el pragmatismo astuto de Ptolomeo al recordar a su general, también la devoción protectora del veterano Aristóbulo y llega hasta la laudatoria crónica de Calístenes, el sobrino de Aritóteles, su cronista más hiperbólico... y que terminó ejecutado en un episodio extraño bautizado como "la conjura de los pajes". 



Alejandro Magno: Conquistador del mundo es una carta de amor a una época. No solamente a las fuentes históricas, asimismo a la geografía, un minucioso caminar por los grandes escenarios de la vida del protagonista para determinar qué emociones debieron experimentar sus tropas cuando recorrían el Camino Real que iba desde Sardes a Susa o la casi inexplorada India con el retumbar de los elefantes. Memnón de Rodas, el más formidable estratega que se midió al macedonio, entregaba mapas en una cara de sus monedas a sus mercenarios para que conocieran bien el terreno de Asia Menor. 


A pesar de lo denso de la obra, su lectura es una delicia por su tono pausado y reflexivo. Analiza con la misma rigurosidad los movimientos de los carros persas en Gaugamela que los muchos significados que poseía el ritual de la proskynesis, arma arrojadiza en las siguientes generaciones para acusar a Alejandro de tiranía y enemigo de la libertad. Con todo, él tuvo bastante menos racismo con la cultura persa que cualquiera de sus coetáneos, con la única excepción de Hefestión, amante y amigo, cuya trágica y evitable muerte le sumió en una profunda depresión. 



En resumen, un trabajo mayúsculo que permite ir casi paso por paso en todo lo que permite una fase histórica tan remota. Si, en ocasiones, nos cuesta saber qué pensaban realmente Napoleón o Madame de Stäel, cómo no se complicará la hercúlea tarea hablando de una figura que, en muchísimos casos, tuvo obras sobre su vida redactadas siglos después que muriera, pasadas incluso a la escala de valores de la antigua Roma, bien alejadas de los códigos de un tipo que dormía con la Ilíada debajo de su almohada y creía los relatos de su madre sobre su parentesco con Aquiles. 



Un código de honor que siempre hemos asumido, si bien no encaja con las purgas tras su ascenso al trono o los siniestros episodios ocurridos cuando ya era dueño de Persia. Las ejecuciones de Filotas, Parmenión, Clito El Negro y otros miembros de su círculo cercano siempre serán motivo de revisionismo. Fox no oculta en esos pasajes sus simpatías, y es que el poderoso aura de Alejandro como "musa de la Historia" hace para la intelectualidad ponerse de su lado con mucha más facilidad que unos veteranos leales que fueron a una cruzada y luego no podían comprender que su primer inter pares vistiese ropas persas y hablase de vengar a su Némesis, el Gran Rey Darío III. 


Lo mismo ocurre con la absurda comparación que siempre se estableció entre él y su padre. Fue un choque generacional tan evidente y pueril como suelen serlo las disputas de dicha índole. Lane Fox argumenta, con datos más que objetivos, que en apenas cinco años Alejandro llevó al ejército de Macedonia y sus aliados griegos a cotas ni siquiera soñadas antes. Una verdad tan cierta como el hecho de que él había llegado a un trono con una maquinaria de guerra casi imbatible que él incluso mejoró con su genio, cuando Filipo II (con consejeros de la talla de Antípatro o Parmenión) tuvo que crear un reino de la nada y absolutamente rodeado en cada frontera.



Su fascinación y capacidad de generar moda fue casi al instante de su muerte en Babilonia, otro capítulo diseccionado con bisturí de cirujano por este magnífico historiador. Los Sucesores querían parecerse a él hasta el más mínimo gesto, incluso disputándose donde sepultar su cadáver. Aunque eran personas hábiles y de gran inteligencia, debieron asumir que era imposible igualar al mito, incluso en sus errores.  



Una lectura extensa, no fácil, pero en la que si se entra, como en los misterios de Samotracia, será imposible salir. Narrada de una forma exquisita. 



BIBLIOGRAFÍA:



- LANE FOX, R., Alejandro Magno: Conquistador del mundo, Acantilado, Barcelona, 2007. Traductora: Maite Solana. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://articulo.mercadolibre.com.uy/MLU-467654181-alejandro-magno-robin-lane-fox-acantilado-_JM



https://www.microsoft.com/en-ie/p/alexander/8d6kgwzl61gt?activetab=pivot%3aoverviewtab



https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/alejandro_magno.htm

domingo, 16 de febrero de 2020

CUANDO UN HISTORIADOR SE DIVIERTE


Barry Strauss ha dejado diferentes monografías de prestigio. Podemos aludir a sus trabajos sobre figuras de la Antigüedad Clásica como Espartaco o su análisis minucioso de la batalla de Salamina. No obstante, quizás sea en La guerra de Troya donde podamos decir que se ha divertido. Afirmación que no implica descuido o negligencia. Un estudio puede ser formalmente impecable y reflejar pasión por todos sus costados. Eso ocurre cuando el investigador se propone averiguar qué hay de cierto en los versos que escribió el gran rapsoda Homero. 



Dicho así puede parecer que vamos a afrontar una lectura muy densa capaz de desafiar la paciencia de Néstor de Pilos. No obstante, cada página es una pequeña delicia donde el autor compara algunos de los sucesos narrados en la Ilíada con hechos que realmente ocurrieron en mundos como el hitita, egipcio, etc. Homero (y/o los distintos cantores que iban dando versiones de las contiendas entre aqueos y troyanos) conocía muy bien las reglas del mundo de la Edad del Bronce e incluso las intervenciones directas de deidades olímpicas obedecían a su lógica y tenían fundamento claro para su audiencia. 



Lo sorprendente del asunto es cómo muchas de las cuestiones descritas de las cóncavas naves o los sistemas de defensivos de Troya tienen sólidos fundamentos. Obra maestra de la literatura, puede que Aquiles, Andrómaca o Diomedes nunca existiesen como tales, pero sí escenificaban perfectamente el universo de valores de toda una época histórica. 


Y es que Príamo parece seguir el prototipo de un rey acostumbrado a estar en un punto estratégico excelente desde lo comercial, aunque con el riesgo de moverse entre dos imperios como el hitita y los pujantes ataques aqueos. Los arrebatos coléricos de Aquiles por la cautiva Briseida contra su comandante en jefe, Agamenón, eran un asunto de importancia trascendental en el rigor que se esperaba de la meritocracia machista en el reparto del botín de una batalla. 



Colleen McCullough brindó una excelente novela histórica donde siguió escrupulosamente los principales acontecimientos contados por Homero.... pero sin intervención divina (La Canción de Troya). Aquí, Strauss busca que arqueología y fuentes escritas vayan mostrando qué hay de cierto en la fotografía que dejaron los versos, recordando que el célebre literato ciego apenas narró algunos episodios de una campaña mucho más larga. De hecho, el célebre episodio del caballo de madera ni es mencionado por él. 



La sociedad representada es también algo muy curioso. Mujeres orientales como Andrómaca tienen la capacidad de dar opiniones de cuestiones bélicas, algo que hubiera sido considerado inaceptable en los primitivos saqueadores, prácticamente piratas, que componían las huestes de Agamenón. Una violencia brutal que no impedía ciertos códigos de honor que nos resultan a día de hoy fascinantes, además de tener que combinarse la información con ciclos épicos posteriores. 


Del Lineal B pasando a las tácticas bélicas empleadas por Ramsés II en la batalla de Qadesh, muestran que las descripciones de las peleas de carros en el dificultoso pantano de la llanura troyana reflejaban una lógica apabullante. Aunque no se coincidían con todas las tesis de Strauss, sabe generar debate y, el mejor mérito del libro, incita mucho a volver a disfrutar de dos obras maestras tan incontestables como el poema épico sobre Ilión y La Odisea



Las rutas comerciales entre Asia y Europa, así como el negocio de los caballos llevan a pensar que hubo bastante más que el hermoso rostro de Helena de Esparta para que tantas naves zarpasen por el Mar Egeo. También se cuestiona la falta de potencia naval troyana, así como los sacrificios practicados por los invasores en orden de aplacar cóleras divinas y conseguir invocar vientos favorables. 



Se cierran sus páginas pensando que Barry Strauss se ha divertido mucho escribiéndolo. Y nosotros como público también al leerlo. 



BIBLIOGRAFÍA:



- STRAUSS, B., La guerra de Troya, Edhasa, Barcelona, 2008. Traductor: Ignacio Alonso Blanco.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.amazon.es/guerra-Troya-Ensayo-hist%C3%B3rico/dp/8435026892



https://www.goodreads.com/book/show/91023.The_Trojan_War



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domingo, 9 de febrero de 2020

TALENTO Y SENSIBILIDAD


Una buena copia es aquella que se asemeja mucho al original del que parte. De hecho, es señal de buen trabajo que sea imposible diferenciarlas. Sin embargo, las adaptaciones de trabajos previos son algo bien distinto. Las similitudes no tienen por qué ser calcadas, se permiten cambios de perspectiva y hasta algunas discrepancias. El público fiel de un libro suele mirar peor traicionar la esencia que el orden de los acontecimientos. Greta Gerwig admira la literatura de Louisa May Alcott. Su Mujercitas (2019) tenía precedentes brillantes en cartelera, pero sería poco exagerado afirmar que estamos ante la versión definitiva para el séptimo arte de su obra maestra, una visión tan redonda como emotiva de un clásico del pasado siglo.



El proyecto venía avalado antes de su estreno por el reparto involucrado. Saoirse Ronan es una de las protagonistas que toda productora codiciaría para una película. Tiene presencia, alma y carisma, puede ser fuerte y, a su vez, plagada de debilidades humanas. La Jo March que regala es el corazón de la cinta, pero nunca se abusa de ella. El libreto de la propia Gerwig está pensado al máximo, no se deja seducir en exclusiva por el exuberante deseo de libertad de Jo, muestra el mismo cariño y amor por cada una de sus hermanas.



Eso queda claro a través de la elección de una actriz como Emma Watson para dar aura a Meg. El reverso de la emancipación de Jo en algunas cuestiones, es tratado con el mismo celo y protección. Nada reprochable hay en ninguna persona que decida consagrar sus dones a la familia si es una decisión propia, un camino escogido sin ninguna atadura. El contraste entre sus dos personalidades tiene el mismo motor y el inteligente argumento no comete el error de tomar partido. Todas las hermanas están igual de bien trazadas y tienen la guía de una intérprete con el sello de Laura Dern, impecable en cada momento, dando enjundia a la escena más transitoria.


La directora ha diseccionado los grandes hitos de la novela y se ve capaz de afrontar un juego metaficcional del que resultaría difícil salir indemne. No obstante, un tremendo talento y respeto al alma de la historia permiten que sea algo nuevo sin que nada imprescindible cambie. En esa singularidad reside su capacidad de sorprender, a través de colocar el espíritu de Alcott frente al espejo, afrontando los rigores editoriales y de la sociedad de su tiempo.



Tampoco hay privación de lujos. Convertir a una leyenda de la gran pantalla como Meryl Streep en la tía March es toda una declaración de intenciones. No hay personaje pequeño o que no merezca la atención, simplemente, hay quienes tienen más escenas con respecto al resto. Pero cada vez que sale como la pragmática veterana miembro de la familia es quien recibe todos los focos, aportándole ella la destreza que hace sentir simpatía por una creación literaria que deja bastante que desear dentro de los cánones del romanticismo.



No se rehuye el folletín más puro y los rocambolescos giros sentimentales propios del culebrón. Nada de malo hay en ese género cuando no renuncia a la inteligencia y a la sagacidad. Pese al abundante empleo de los flashbacks, arma de doble filo, somos muy conscientes en cada secuencia de dónde se encuentran cada una de las piezas del tablero. Particularmente agradable de ver en el caso de la química mantenida por el triángulo formado por Jo, Theodore (Timothée Chalamet) y Amy (Florence Pugh).


La cinta respira amor por los cuatro costados, en muy diferentes términos. Se refleja la fascinación por el teatro, la escritura, música, arte, etc. Dicho aquí suena a frases tópicas y hechas, mientras que el gran mérito de Little Women es sumergirnos todas esas buenas intenciones en la verosimilitud, en hacer a cada uno de sus ingredientes algo muy valioso.



El exceso llega hasta tal punto que ni siquiera se reciente el proyecto de permitirse el lujo de tener a un excelente actor como Bob Odenkirk (Better Call Saul) en el banquillo. La fachada del edificio principal es tan imponente que, además, permite revisionados para ver esos pequeños detalles y homenajes que se han esparcido por cada rincón.



Greta Gerwig ha querido dejar una película tan inteligente como encantadora. Lo milagroso del asunto es que logra justamente eso en cada escena. 



BIBLIOGRAFÍA:



- ALCOTT, M. L., Mujercitas, Penguin Random House, Barcelona, 2020. Traducción de Gloria Méndez. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://marvin.com.mx/little-women-trailer-emma-watson-greta-gerwig-saoirse-ronan-pelicula-play-mira/



https://www.refinery29.com/en-gb/2019/11/8908329/little-women-remake-gillian-armstrong-reaction



https://www.express.co.uk/entertainment/films/1221850/Little-Women-streaming-watch-full-movie-online-legal-netflix-amazon-prime