domingo, 1 de marzo de 2020

HIPÉRBOLE AJENA (VERGÜENZA, TERCERA TEMPORADA)


Es un programa que es consciente de poseer una baza tremenda. Desde el principio (crítica primera temporada), Vergüenza sabe que tiene dos intérpretes en estado de gracia: Malena Alterio y Javier Gutiérrez. Dotada de un tempo bárbaro para la comedia, es una pareja ganadora que haría funcionar prácticamente cualquier escena por hiperbólica que resulte. Eso es relevante, puesto que tras una secuela que logró que la empatía por Jesús y Nuria creciese (segunda temporada), su tercera parte lleva a un vaivén exagerado desde el minuto uno. 



Cavestany y Armero cargan las tintas, especialmente con Jesús, para llevar a unas situaciones que provoquen la completa estupefacción de la audiencia. Eso tiene la lógica ventaja de que permite evitar el espectro de la repetición o situaciones ya vividas. Sin embargo, se paga también el peaje de que se pierde bastante del aroma cotidiano que convertía a este matrimonio de clase media en una joyita televisiva que tenía un punto muy real. 



Un acceso repentino a una fama viral de internet hará perder los pies en el suelo a Jesús, quien cada capítulo confirma que, de todas maneras, precisa de muy poco para volverse loco. Amparado en el tremendo talento de Gutiérrez, es un personaje muy de quiebre que puede llegar a moverse por unos parámetros inverosímiles.


Lo cual no resta que siga resultando adictiva y repleta de actuaciones meritorias. En primer lugar, merced a un metraje muy idóneo. Hace ya tiempo que varias plataformas se han dado cuenta de que algunas de las comedias españolas, incluso las más brillantes, se beneficiarían si tomasen prestada a estructura de las comedias-situación norteamericanas, casi siempre más breves, algo que a este género le viene como anillo al dedo. 



Dentro del segundo ámbito, hay verdaderos lujos como tener a Miguel Rellán, uno de esos intérpretes que convierten en injusto el manido término de actor secundario. Se trata de una delicia de artista, capaz de convertir en gracioso o dramático cualquier frase a su antojo, alguien con muchísimas tablas y que maneja al personaje del padre de Nuria con una facilidad pasmosa. 



En una narración que parece ser una versión noir de Modern Family, un añadido bien curioso de esta tercera parte es la forma de reconstruir los hechos y las dudas que genera, quedando patente que quizás uno de los protagonistas no estará al final de la misma. Se trata de un hilo conductor potente y que casi obliga a ir pasando de capítulo en capítulo.


Los dados están en el aire y las cartas marcadas para una partida donde las miserias cotidianas, desde el mal aliento a los celos cuñados entre padres del cole, todo pasa por un bisturí inmisericorde. De la misma forma, se intuye un mayor deseo de apariciones con carácter de famoseo y guiños a personajes de la actualidad, siendo esto un arma de doble filo por la caducidad que puedan poseer dichas referencias.



Algunas soluciones se muestran afortunadas. Por ejemplo, emplear una especie de realismo mágico para que Nuria pueda seguir teniendo conversaciones con su difunta madre, una excusa perfecta para seguir disfrutando de una actriz de la talla de Lola Casamayor, un lujo del que no podía privarse Vergüenza.



Naturalmente, la sensación de incomodidad ajena no habrá desaparecido cuando baje el telón, quedando todo fijado para una cuarta entrega. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.elperiodico.com/es/series/20200213/tercera-temporada-serie-verguenza-bochorno-nacional-7847591



https://www.fotogramas.es/series-tv-noticias/a29991532/verguenza-tercera-temporada-sinopsis-fecha-estreno/



https://www.fotogramas.es/series-tv-noticias/a29991532/verguenza-tercera-temporada-sinopsis-fecha-estreno/

domingo, 23 de febrero de 2020

EL SAMURÁI OSCURO (PARTE I DE V)


Su imagen fue icónica desde el primer momento. Hay muchas escenas memorables en cierto film estrenado en 1977. Sin embargo, pocas quedaron mejor en la retina que la referida a una figura imponente en armadura negra que abría sin esfuerzo puertas de acero con un simple gesto de su mano y avanzaba como una máquina de matar fría e invencible. Darth Vader había venido para quedarse en la saga, si bien ni siquiera George Lucas pudo imaginar todo lo que vendría después con Anakin Skywalker. 



En agosto de 2015 se dio un giro de tuerca al archi-villano de Star Wars, el antagonista al que toda una generación disfrutó odiando. De cualquier modo, grandes poderes y siniestra apariencia no bastan para perdurar en el tiempo. Kieron Guillen (al guión) y Salvador Larroca (dibujo) eran conscientes de ello y repasaron la trayectoria que explicaba por qué podían seguir contándose cosas del personajes tras tantas décadas. Entre el frío Vader, casi un robot imbatible, del episodio IV y la sorprendente revelación al final de la película El Imperio Contraataca (1980) debían haber pasado muchas cosas que no se contaron en la gran pantalla. 



Con el sello Marvel bajo el brazo y el transatlántico Disney en el horizonte, la serie de cómics protagonizada por Vader se reveló como una maravilla desde sus primeras viñetas. Puro cine negro y guerras de bandas para demostrar que aquello iba en serio. Siempre se sospechó que el Mesías caído en desgracia no pudo aceptar con la docilidad que aparentaba su paso al servicio del emperador Palpatine. La galaxia es grande y la paciencia del antiguo niño prodigio jedi era superior a la que muchos de sus detractores pensaban. Una historia que Gillen y Larroca cuentan con la maestría de los grandes.


Al poco de llevar tres números, el equipo creativo se dio cuenta de que hacían falta más cosas. La personalidad de Vader puede convertirse en algo que absorba todo y tiene un halo trágico que en su justa medida atrapa, pero en exceso corre el riesgo de cansar. Por ello, se incorpora a la historia a la doctora Aphra, una inquieta arqueóloga que vendría a ser una especie de versión canallesca de Indiana Jones, la candidata idónea para que el Lord Sith haga unas averiguaciones muy importantes. 



Si el señor oscuro era una serie de éxito, Aphra encajó tan bien que terminaría protagonizando su propio Better Call Saul, es decir, un spin-off donde volveríamos a disfrutar de una inteligente dueña de la picaresca, poseedora de dos divertísimas (y repletas de humor negro) versiones de dos de los androides más queridos de la ciencia ficción. 



La sociedad que ambas personalidades entablan es una bomba que permite a los diálogos fluir y evitar que todo sea un monólogo atormentado de Vader. Asimismo, más que recurrir a personajes tan queridos como Luke, Leia o Han, los primeros compases muestran que Gillen sabe crear antagonistas a la altura del samurái oscuro de cosecha propia: y es que el emperador está tan molesto con la perdida de La Estrella de la Muerte que baraja un peculiar casting para ver si hay algún aprendiz más eficaz que su antigua apuesta.


Gillen va colocando todas sus piezas en el tablero con sagacidad. Una primera lectura del arco de la primera saga (Darth Vader #1-6) deja la sensación de que hay un dibujo espectacular, un protagonista carismático y secundarios a juego, pero que quizás falte un propósito a largo plazo en la serie. Lo hay. Volver a acercarse a la trama que aquí se inicia exhibe a un escritor que sabe en todo momento donde quiere ir, dosificando sus bazas y suspense para llegar al futuro clímax.



Espectros como Obin-Wan Kenobi o Padmé estarán también presentes en exquisitos flashbacks a cargo de un Larroca en estado de gracia. No se abusa de ellos, simplemente son los ingredientes necesarios para que comprendamos que nos hallamos ante un Anakin diferente. Una leyenda sombría cuyos hombros empiezan a cansarse de esa carga y está pensando en repartir el peso de la galaxia, lo curioso es que su poderoso maestro no entra en esos ambiciosos planes a largo plazo. 



Acostumbrados a un Imperio con subordinados patosos y legendaria mala puntería, estos cómics reflejan una estructura compleja y más próxima a la diplomacia bizantina de lo que aparentaba. Cylo serviría para mostrar los tejemanejes que se mueven en las altas esferas de una cadena alimenticia donde solamente los que más logren ser imprescindibles para Palpatine sobrevivirán. Y lo mejor estaba por venir, algo que veremos dentro de cuatro semanas.



BIBLIOGRAFÍA:



- GILLEN, K. y LARROCA, S., Star Wars: Darth Vader, Planeta Cómic, Barcelona, 2016, vol. 1. Recopila los cómics 1-6 de la colección. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.newsandtimes.com/2017/05/a-villain-like-no-other/



https://www.youtube.com/watch?v=PSB7vSJHscs



https://aminoapps.com/c/comics/page/blog/star-wars-darth-vader-6/7YiP_u4gzlqar8l1eoaWZKjopDaw3L3

domingo, 16 de febrero de 2020

CUANDO UN HISTORIADOR SE DIVIERTE


Barry Strauss ha dejado diferentes monografías de prestigio. Podemos aludir a sus trabajos sobre figuras de la Antigüedad Clásica como Espartaco o su análisis minucioso de la batalla de Salamina. No obstante, quizás sea en La guerra de Troya donde podamos decir que se ha divertido. Afirmación que no implica descuido o negligencia. Un estudio puede ser formalmente impecable y reflejar pasión por todos sus costados. Eso ocurre cuando el investigador se propone averiguar qué hay de cierto en los versos que escribió el gran rapsoda Homero. 



Dicho así puede parecer que vamos a afrontar una lectura muy densa capaz de desafiar la paciencia de Néstor de Pilos. No obstante, cada página es una pequeña delicia donde el autor compara algunos de los sucesos narrados en la Ilíada con hechos que realmente ocurrieron en mundos como el hitita, egipcio, etc. Homero (y/o los distintos cantores que iban dando versiones de las contiendas entre aqueos y troyanos) conocía muy bien las reglas del mundo de la Edad del Bronce e incluso las intervenciones directas de deidades olímpicas obedecían a su lógica y tenían fundamento claro para su audiencia. 



Lo sorprendente del asunto es cómo muchas de las cuestiones descritas de las cóncavas naves o los sistemas de defensivos de Troya tienen sólidos fundamentos. Obra maestra de la literatura, puede que Aquiles, Andrómaca o Diomedes nunca existiesen como tales, pero sí escenificaban perfectamente el universo de valores de toda una época histórica. 


Y es que Príamo parece seguir el prototipo de un rey acostumbrado a estar en un punto estratégico excelente desde lo comercial, aunque con el riesgo de moverse entre dos imperios como el hitita y los pujantes ataques aqueos. Los arrebatos coléricos de Aquiles por la cautiva Briseida contra su comandante en jefe, Agamenón, eran un asunto de importancia trascendental en el rigor que se esperaba de la meritocracia machista en el reparto del botín de una batalla. 



Colleen McCullough brindó una excelente novela histórica donde siguió escrupulosamente los principales acontecimientos contados por Homero.... pero sin intervención divina (La Canción de Troya). Aquí, Strauss busca que arqueología y fuentes escritas vayan mostrando qué hay de cierto en la fotografía que dejaron los versos, recordando que el célebre literato ciego apenas narró algunos episodios de una campaña mucho más larga. De hecho, el célebre episodio del caballo de madera ni es mencionado por él. 



La sociedad representada es también algo muy curioso. Mujeres orientales como Andrómaca tienen la capacidad de dar opiniones de cuestiones bélicas, algo que hubiera sido considerado inaceptable en los primitivos saqueadores, prácticamente piratas, que componían las huestes de Agamenón. Una violencia brutal que no impedía ciertos códigos de honor que nos resultan a día de hoy fascinantes, además de tener que combinarse la información con ciclos épicos posteriores. 


Del Lineal B pasando a las tácticas bélicas empleadas por Ramsés II en la batalla de Qadesh, muestran que las descripciones de las peleas de carros en el dificultoso pantano de la llanura troyana reflejaban una lógica apabullante. Aunque no se coincidían con todas las tesis de Strauss, sabe generar debate y, el mejor mérito del libro, incita mucho a volver a disfrutar de dos obras maestras tan incontestables como el poema épico sobre Ilión y La Odisea



Las rutas comerciales entre Asia y Europa, así como el negocio de los caballos llevan a pensar que hubo bastante más que el hermoso rostro de Helena de Esparta para que tantas naves zarpasen por el Mar Egeo. También se cuestiona la falta de potencia naval troyana, así como los sacrificios practicados por los invasores en orden de aplacar cóleras divinas y conseguir invocar vientos favorables. 



Se cierran sus páginas pensando que Barry Strauss se ha divertido mucho escribiéndolo. Y nosotros como público también al leerlo. 



BIBLIOGRAFÍA:



- STRAUSS, B., La guerra de Troya, Edhasa, Barcelona, 2008. Traductor: Ignacio Alonso Blanco.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.amazon.es/guerra-Troya-Ensayo-hist%C3%B3rico/dp/8435026892



https://www.goodreads.com/book/show/91023.The_Trojan_War



https://www.pinterest.es/pin/377246906261692937/

domingo, 9 de febrero de 2020

TALENTO Y SENSIBILIDAD


Una buena copia es aquella que se asemeja mucho al original del que parte. De hecho, es señal de buen trabajo que sea imposible diferenciarlas. Sin embargo, las adaptaciones de trabajos previos son algo bien distinto. Las similitudes no tienen por qué ser calcadas, se permiten cambios de perspectiva y hasta algunas discrepancias. El público fiel de un libro suele mirar peor traicionar la esencia que el orden de los acontecimientos. Greta Gerwig admira la literatura de Louisa May Alcott. Su Mujercitas (2019) tenía precedentes brillantes en cartelera, pero sería poco exagerado afirmar que estamos ante la versión definitiva para el séptimo arte de su obra maestra, una visión tan redonda como emotiva de un clásico del pasado siglo.



El proyecto venía avalado antes de su estreno por el reparto involucrado. Saoirse Ronan es una de las protagonistas que toda productora codiciaría para una película. Tiene presencia, alma y carisma, puede ser fuerte y, a su vez, plagada de debilidades humanas. La Jo March que regala es el corazón de la cinta, pero nunca se abusa de ella. El libreto de la propia Gerwig está pensado al máximo, no se deja seducir en exclusiva por el exuberante deseo de libertad de Jo, muestra el mismo cariño y amor por cada una de sus hermanas.



Eso queda claro a través de la elección de una actriz como Emma Watson para dar aura a Meg. El reverso de la emancipación de Jo en algunas cuestiones, es tratado con el mismo celo y protección. Nada reprochable hay en ninguna persona que decida consagrar sus dones a la familia si es una decisión propia, un camino escogido sin ninguna atadura. El contraste entre sus dos personalidades tiene el mismo motor y el inteligente argumento no comete el error de tomar partido. Todas las hermanas están igual de bien trazadas y tienen la guía de una intérprete con el sello de Laura Dern, impecable en cada momento, dando enjundia a la escena más transitoria.


La directora ha diseccionado los grandes hitos de la novela y se ve capaz de afrontar un juego metaficcional del que resultaría difícil salir indemne. No obstante, un tremendo talento y respeto al alma de la historia permiten que sea algo nuevo sin que nada imprescindible cambie. En esa singularidad reside su capacidad de sorprender, a través de colocar el espíritu de Alcott frente al espejo, afrontando los rigores editoriales y de la sociedad de su tiempo.



Tampoco hay privación de lujos. Convertir a una leyenda de la gran pantalla como Meryl Streep en la tía March es toda una declaración de intenciones. No hay personaje pequeño o que no merezca la atención, simplemente, hay quienes tienen más escenas con respecto al resto. Pero cada vez que sale como la pragmática veterana miembro de la familia es quien recibe todos los focos, aportándole ella la destreza que hace sentir simpatía por una creación literaria que deja bastante que desear dentro de los cánones del romanticismo.



No se rehuye el folletín más puro y los rocambolescos giros sentimentales propios del culebrón. Nada de malo hay en ese género cuando no renuncia a la inteligencia y a la sagacidad. Pese al abundante empleo de los flashbacks, arma de doble filo, somos muy conscientes en cada secuencia de dónde se encuentran cada una de las piezas del tablero. Particularmente agradable de ver en el caso de la química mantenida por el triángulo formado por Jo, Theodore (Timothée Chalamet) y Amy (Florence Pugh).


La cinta respira amor por los cuatro costados, en muy diferentes términos. Se refleja la fascinación por el teatro, la escritura, música, arte, etc. Dicho aquí suena a frases tópicas y hechas, mientras que el gran mérito de Little Women es sumergirnos todas esas buenas intenciones en la verosimilitud, en hacer a cada uno de sus ingredientes algo muy valioso.



El exceso llega hasta tal punto que ni siquiera se reciente el proyecto de permitirse el lujo de tener a un excelente actor como Bob Odenkirk (Better Call Saul) en el banquillo. La fachada del edificio principal es tan imponente que, además, permite revisionados para ver esos pequeños detalles y homenajes que se han esparcido por cada rincón.



Greta Gerwig ha querido dejar una película tan inteligente como encantadora. Lo milagroso del asunto es que logra justamente eso en cada escena. 



BIBLIOGRAFÍA:



- ALCOTT, M. L., Mujercitas, Penguin Random House, Barcelona, 2020. Traducción de Gloria Méndez. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://marvin.com.mx/little-women-trailer-emma-watson-greta-gerwig-saoirse-ronan-pelicula-play-mira/



https://www.refinery29.com/en-gb/2019/11/8908329/little-women-remake-gillian-armstrong-reaction



https://www.express.co.uk/entertainment/films/1221850/Little-Women-streaming-watch-full-movie-online-legal-netflix-amazon-prime

domingo, 2 de febrero de 2020

TRIGO SUCIO


David Mamet es una voz que tiene pulso. El escritor nacido en Chicago pone su visión en algunos de los temas de más rabiosa actualidad para hallar en ellos el denominador común, es decir, aquello que sobrevivirá en la sociedad y puede aplicarse a cualquier época. No son desconocidas las versiones del dramaturgo en el Gran Teatro de Córdoba (por ejemplo, La culpa), por lo que Trigo Sucio se esperaba con un gran interés. 



El fantasma de Harvey Weinstein y el tristemente célebre escándalo aletea por todo el escenario. Nacho Novo encarna a Barney Fein, un poderoso y truculento productor que sabe cómo aprovechar su posición de poder sobre las jóvenes aspirantes a estrellas. Buscando limpiar su imagen cuenta con una eficaz colaboradora, más que solvente Eva Isanta en ese rol, lo cual da pie a diálogos chispeantes, claro sello de Mamet, sin duda el punto más fuerte de la representación. 



Norma Ruiz y Fernando Ramallo componen el resto del fresco. La primera representa a una artista polifacética recién desembarcada en Hollywood y a la que Fein pondrá a prueba para ver hasta dónde estaría dispuesta a llegar por él éxito. Ramallo sería un joven guionista a quien el productor pisotea con facilidad en la revisión de sus textos. Tal vez sea el suyo el personaje más desaprovechado de la función, con menos escenas para lucir.


El gran motor del asunto es la chispa de las veloces réplicas y contra-réplicas que se hacen los personajes entre sí. Luce muchísimo ingenio y permite tocar temas muy delicados con una fina ironía envidiable. Por ejemplo, la forma en la que Fein intenta convencer a su ayudante de cómo deben encarar la noticia del asesinato de su madre en Macy´s es una sátira brillante de lo políticamente correcto y tiene un toque Diamond-Wilder con aroma clásico.



Al igual que ocurre en Ciudadano Kane, Trigo sucio logra fuerza cuando utiliza más a Weinstein como metáfora que en calidad de biografía encubierta. Orson Welles pulsó muchas teclas sobre la sociedad de su tiempo que han pervivido en el recuerdo por encima de tocarle las narices a un acaudalado magnate con gran influencia en los medios. Misteriosamente, un artista con el talento de Mamet no ha tomado el sendero de irse olvidando del productor real para hacer una comedia oscura sobre todo el mundo del espectáculo.



Ello no penaliza la obra, ágil y chispeante, hasta el tercer acto. De repente, lo que era una moraleja sutil se convierte en un dardo directo, dicho en voz alta al público, rompiendo la buena complicidad de divertida inteligencia que presidía todas las escenas anteriores. No solamente eso, queda una sensación acelerada que aleja del ritmo sólido de principio y nudo del asunto, presentados con la solvencia que siempre esperamos en un trabajo de Mamet.


La dirección de Juan Carlos Rubio se presenta sólida durante toda la función, acompañado de la versión sobre el texto de Mamet a través de Bernabé Rico. En materia de escenografía, cabría destacar las falsas películas producidas en el estudio de Fein, hábiles parodias sobre célebres taquillazos.



En la propia presentación de su trabajo, Mamet reconoce que era posible tomar el sendero de Trigo Sucio a través de dos vías: tragedia o comedia. Opta por esta última sin titubeos, conservando cierto tono religioso relajado, uno que lleva a sus personajes a llegar tarde a la Sinagoga, Iglesia o al espectáculo al que quieren acudir.



Absolutamente recomendables 70 minutos que tocan cuestiones escabrosas con el alivio de la risa.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



- Contraportada del libreto Trigo Sucio, función del día 31 de enero de 2020, Gran Teatro de Córdoba.



- Escenario Gran Teatro de Córdoba. Función de Trigo Sucio, representada el 31 de enero de 2020. Fotografía realizada por el autor del blog.



- Cartel promocional Trigo Sucio, Gran Teatro de Córdoba, función del día 31 de enero de 2020. 

domingo, 26 de enero de 2020

WHITE LIES: UNA SEGUNDA TEMPORADA A LA ALTURA


Se trató de un cierre perfecto. Aquella idílica imagen en la playa era el mejor homenaje posible a la obra de Liane Moriarty, Big Little Lies quedaba en la retina como una adaptación televisiva de altura (La verdad sobre la perfección). No obstante, pronto llegaron rumores de que la HBO iba a poner en marcha una segunda temporada. Un cierto aire de tono innecesario se oteaba en el horizonte, si bien el mantenimiento del Dream Team original hacía obligatorio el visionado. Una reflexión tras los siete nuevos capítulos no arroja dudas sobre que se ha mantenido el elevado listón. 



Una de las claves es el fichaje de Meryl Streep, intérprete que no precisa de presentación en ninguna parte del globo. Encarnará a May Louise Wright, suegra de Celeste (Nicole Kidman). Tras la trágica muerte de su hijo, la abuela vendrá para ayudar con los nietos, aunque el personaje se irá revelando como mucho más que una mera benevolente madre política. Bajo falsas apariencias de cordero, Mary Louise es un lobo que supondrá un reto formidable para "las cinco de Monterrey", como empieza a conocerse en la localidad al grupo de amigas que estuvieron presentes en el extraño accidente con el que finalizó la primera parte de la saga. 



En este sentido, Kidman sale muy beneficiada del duelo actoral con Streep. Ambas se complementan muy bien mutuamente en una realidad francamente interesante: la supervivencia al maltrato físico y psicológico. A pesar del dolor sufrido, Celeste sigue teniendo muy presente el fantasma de su marido, llegando a añorarlo en muchos compases. Eso permite a la australiana brindar un papel plagado de matices, a la altura de su anterior caracterización.


Otro caramelito es el que se lleva una excelente Reese Whiterspoon con su Madeline, un personaje cuyos actos del pasado ponen en peligro su actual matrimonio. Adam Scott da una perfecta réplica como su pareja, reflejando una historia verosímil de los intentos de dos personas por mantener un edificio tan delicado como la vida conyugal, donde años de confianza pueden resquebrajarse en apenas unas horas. 



Por buscar algún defecto, hay ciertos desequilibrios argumentales que perjudican a algunos de los mejores talentos del show. Laura Dern no va a ser a día de hoy un descubrimiento para nadie, habiendo hecho gala de sobrada capacidad en innumerables películas. Su oficio para manejar a Renata Klein hace que este importante miembro del quinteto no quede despegado del resto, pero su arco es menos adictivo que en otros, sobre todo porque su tensión marital con Gordon Klein (un solvente Jeffrey Nordling, aquí desaprovechado) es menos compleja que en otras situaciones paralelas, quedando Gordon aquí como alguien absolutamente infantil y con quien casi no se puede empatizar. 



Un paso al frente viene dado por Zoë Kravitz, quien muestra en este caso más cicatrices de guerra, las marcas silenciosas, para Bonnie, de menos a más en todo el show. Shailene Woodley sale asimismo muy fortalecida de estos capítulos, con un viaje tan apasionante y delicado como la recuperación de una persona para la vida sentimental tras haber sufrido una violación. Big Little Lies no descubre la pólvora, su secreto es saber coger problemas reales y comunes para transportarlos a unas protagonistas creíbles y de gran carisma. 


ESTA PARTE DE LA CRÍTICA CONTIENE SPOILERS: 



Repitiendo fórmula, el desenlace permite dejar un inmejorable sabor de boca que también habilita puntos de interés para una futurible tercera temporada. "Las Cinco de Monterrey" avanzando hacia esa comisaría en la noche abre un abanico de posibilidades con gran atractivo. Además, plantea un dilema moral muy interesante, la asunción de la responsabilidad de homicidio involuntario, pese a ser en legítima defensa. 



Los diálogos y situaciones casan muy bien con la obra de Moriarty, con agilidad y utilizando con maestría los trucos de lo culebrones más tradicionales. Puede ser un género denostado en "la era de las series", pero un buen libreto que ponga romances, decepciones y misterios con diálogos inteligentes siempre va a encontrar eco y audiencia. 



Y, naturalmente, si esa hipotética tercera parte incorpora a otra actriz con el aura de Meryl Streep para este roster casi invencible... no nos vamos a quejar. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.theguardian.com/tv-and-radio/2019/jun/10/big-little-lies-recap-season-two-episode-one-what-have-they-done#img-1



https://www.wmagazine.com/story/big-little-lies-season-2-episode-1-misery-recap/



https://metro.co.uk/tag/shailene-woodley/feed/

domingo, 19 de enero de 2020

LA CHICA NUEVA: KICK-ASS


Fue una revolución. Corría el año de 2008 cuando se publicó un cómic realmente transgresor para los tiempos que corrían con el colorido título de Kick-Ass. Una de las cuestiones más llamativas era la ecléctica fórmula de combinar a un guionista atrevido como Mark Millar con un dibujante de corte tan clásico como el de John Romita Junior. El éxito de la gamberrada llevó a secuelas, adaptaciones cinematográficas y, lo que hoy nos ocupa, a un nuevo comienzo. La pareja de creadores vuelve a este universo violento, cambiando la bulliciosa New York por Nuevo México. 



La primera sensación que deja el arranque es que este universo no precisaba de una continuación. El arco de Dave Lizewski había quedado bien cerrado y el público parecía más que satisfecho con Hit-Girl creando problemas por el resto del globo sin necesidad de compañía. Millar es consciente y apuesta por dejar referencias mínimas, siendo la nueva protagonista, Patience Lee, un personaje bien diferente del anterior individuo que se enfundó el disfraz. Si el encanto de Dave era su freakismo y aprendizaje a marchas forzadas, Lee es una endurecida veterana de Afganistán que se mete en el negocio de las mallas por necesidad económica al estilo Breaking Bad



El cambio de escenario a la frontera presenta suficientes atractivos, especialmente porque Romita Junior reverdece laureles y, al menos los seis primeros números, se muestra muy eficiente y sólido en la narración. Escenas como el asalto de Patience al motorista de una banda a la que quiere hurtar de su ilícito botín es una verdadera maravilla desde el punto de vista de narración gráfica. Se asiste con interés al inicio, si bien se ha perdido, lógicamente, la sensación de frescura que antes poseía Kick-Ass.


Curiosamente, un cierto aroma de seriedad preside todo el asunto. Una de las bazas más mortíferas de la pareja conformada por Hit-Girl y Kick-Asss era un descabellado sentido del humor negro que no hacía prisioneros. Aquí, lo más brillante suelen ser la escenas de acción, realmente bien llevadas, especialmente una espectacular fuga que no deja de ser bastante verosímil dentro de los parámetros de las viñetas. Y aquí que partir una lanza a favor de algo que aporta Patience y se había desvirtuado bastante en las otras secuelas.



Particularmente en el caso de Hit-Girl nos habíamos acostumbrado a que los protagonistas fuesen invencibles. A pesar de sus habilidades, Lee es una veterana guerrero que puede ser herida, sangrar y ser vulnerable. Mindy McCready se ha ido tornando en una fusión de Thanos y Kill Bill por la que nunca podemos sentir la más mínima sensación de peligro real. De la misma forma, este mundo fronterizo lleva a una violencia distinta. Otro sendero distinto a anteriores transitados.



Todo lo que le sucedía a Lizewski y a su tropa parecía tarantiniano. Una violencia irreal, exagerada al extremo y, nunca mejor dicho, comiquera. Los golpes aquí son incluso menos sonoros, pero más impactantes por tener un sabor doméstico, de mayor cercanía a lo que pudiera pasar en la realidad de una barriada como por la que transita la heroína. 


Un punto interesante es la visión militarista que preside muchas de las actuaciones de Lee y que no tendrían nada de llamativo por el contexto social que le ha dado su pareja creativa. Lo curioso es que, al igual que le ha sucedido a Frank Miller en sus últimos trabajos sobre Batman, Millar parece contagiarse por completo de ese fervor y culmina en un laudatorio panegírico de las intervenciones de su país en Oriente Próximo sin ningún atisbo de autocrítica. 



Este prendamiento de Millar y Romita Junior por su protagonista les lleva a incurrir en una potenciación de sus virtudes a tal extremo que, paradójicamente, vuelven a caer en el problema con Hit-Girl: dejan la sensación de que ninguna persona va a ser capaz de poner en verdadero jaque a una máquina de picar carne perfecta, desatendiendo lo que funcionaba bien en el arranque. No ocurre así con sus virtudes tácticas y estratégicas midiéndose a las bandas, puesto que casan muy bien con la formación que ha recibido, revistiendo de originalidad a esta nueva Kick-Asss, puesto que es un don propio y una forma distinta de entender la guerra contra el crimen. 



Un primer arco correcto, realizado con oficio, pero tal vez sin la magia gamberra de antaño. Puede que la clave del futurible éxito sea lograr el cruce (¿cómo aliadas o rivales?) frente a Hit-Girl. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



https://www.amazon.es/Kick-Ass-Chica-Nueva-Mark-Millar/dp/8491676147



https://www.youtube.com/watch?v=NY49CfyyEJ4



https://screenrant.com/kick-ass-patience-lee-explained/