domingo, 18 de noviembre de 2018

1980 WIMBLEDON CHAMPIONSHIPS-MEN´S SINGLES FINAL


A diferencia de muchos otros deportes, el tenis mantiene siempre una cercana lejanía con el contrincante. Una fría red separa a las dos personas que se disputan el juego. Por ello, no tiene nada de extraño que sea una disciplina con un fuerte componente de soledad a la hora de asumir los errores y aciertos. Ya sea en tierra, cemento o césped, es un diálogo con uno mismo que ha llevado a autores como David Foster Wallace a afirmar que su practica es casi una experiencia religiosa. 



Durante horas, el sueco Björn Borg y el norteamericano John McEnroe se observaron en la gran Catedral de hierba, justo cuando se decidía si el primero iba a lograr su quinto entorchado consecutivo o, como le ocurrió a Lucio Cornelio Sila con Pompeyo, descubrir que la mayoría de la gente venera al Sol naciente antes que al menguante. El marketing de aquel año de 1980 sabía perfectamente que tenía un producto de primera magnitud. Magic versus Bird, Alí contra Foreman o tantas otras rivalidades que han atraído audiencias millonarias por presentar dos figuras de estilos antagónicos, aunque complementarios. 



La noticia de que Janus Metz Pedersen iba a dirigir un film que adaptaría el partido más mítico (con permiso del duelo Roger Federer-Rafael Nadal) fue acogida con interés y cierta polémica. Naturalmente, McEnroe, el torbellino de emociones y destroza raquetas, pronto se quejó del poco parecido físico que veía entre él mismo y su intérprete en la gran pantalla, Shia LaBeouf. Una pena que el famoso deportista afirme no haberla visto, puesto que sí que se capta muy bien su forma tan peculiar los partidos y convertir en una visita al dentista el jugar contra su heterodoxo estilo.  


La producción sueca es de hermosa factura. La fotografía difuminada pega mucho con la atmósfera casi de documenta que se respira en bastantes momentos. Una clara influencia de esta historia paralela al estilo Plutarco es la estupenda Rush (2013) de Ron Howard. Asimismo, el metraje es el idóneo para narrar lo que desea sin hacerse en ningún momento pesada. 



Conforme ambos protagonistas van avanzando en el torneo, la cinta nos lleva a través del recurso de los flashbacks a comprender los pasos que les llevaron a llegar hasta ahí. Un veterano de lujo como Stellan Skarsgard da vida al mentor del joven Borg (Sverrir Gudnason), una promesa que irá cumpliendo cada uno de los pronósticos sobre él para convertirse en una máquina de victorias. Pero eso le trae mucha más presión que felicidad. Es inevitable recordar la magnífica biografía de Andre Agassi, Open, puesto que hay algún punto en común notable. 



La documentación que llevan a cabo director y colaboradores (especial mención a Niels Thastum, responsable de todo el apartado fotográfico) es digna de notaría, puesto que la recreación de la época es excelente y nos sumerge de forma rápida en tierras británicas. Unas Islas donde el impulsivo McEnroe chocaba de inmediato con el público por su emotividad a raudales. 


Presionado hasta el extremo por la federación de su país y con una vara de exigencia que convertía las victorias en algo rutinario, la frialdad de Borg tendrá que buscar fuego si quiere sobrevivir deportivamente a un duelo con muy poco que ganar y muchísimo que perder. Por su lado, McEnroe se medirá a un rival que le exigirá estar concentrado con los cincos sentidos, no pudiendo permitirse ni dos décimas de segundo en malgastar energías protestando con árbitros o aficionados. 



Si el general Montgomery tenía un retrato del mariscal Rommel, ambas figuras irán obsesionándose con el otro hasta estudiarse al milímetro. Las cuatro horas del choque son resumidas con habilidad. El material era lo suficientemente apasionante para no tener que caer en clichés, resultando un montaje sobrio, eficaz y que contagia la sensación que tuvo la afortunada audiencia del momento al verlo en directo.  



En resumen, nos encontramos ante un biopic deportivo que revindica el género, narrado de forma inteligente y sin otra pretensión que mostrar el drama existencial de dos leyendas del tenis que quedan conveniente humanizadas para lograr nuestra empatía más cómplice. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 









https://elpais.com/cultura/2018/05/17/actualidad/1526538303_605048.html

domingo, 11 de noviembre de 2018

MUCHA TONTERÍA


Las tonterías juegan un papel fundamental en nuestro día a día. Las que que hacemos y recibimos en nuestra vida cotidiana van marcando, en buena medida, el devenir de eso que llamamos lo cotidiano. Berto Romero es consciente de eso y hace ya tiempo que le saca fruto a través de destrezas como el monólogo, ese espejo donde algunos artistas exhiben sus milagros y miserias ante el respetable público, buscando el efecto de la carcajada que surge cuando se empatiza con el otro. A lo largo de más de una hora y media, Mucha tontería es un espectáculo donde nos reímos un poquito de él, aunque fundamentalmente lo hacemos con el "sobrino" de Andreu Buenafuente, porque nos proyectamos en lo que cuenta. 



Con muchas tablas ya a sus espaldas, pocos secretos le presenta ya el escenario a nuestro protagonista de hoy. Una cita que depende de su habilidad propia para no hacerse pesado y mantener la sonrisa cómplice, contando, eso sí, con el apoyo de la guitarra de cierto Lagarto y la técnica del empleo de luces para invocar al mismísimo Dios si fuera necesario, para entablar un diálogo que incluso nos recuerda afinidades con el maestro Woody Allen (incluyendo la perspectiva de que en aquel asunto de Abraham e Isaac hubo una falta de comunicación tremenda). 



Una de las grandes sorpresas son los números musicales que incluye el asunto, donde Romero además demuestra más destreza de la esperada. Y es que para parodiar a alguien que canta mal hay que tener cierta noción del ritmo y él la posee, llevando varias letras de mérito e incluso un improvisado rap orientado a los progenitores de edad madura que se echan una vista un tanto desconcertada cada mañana ante el espejo. 


A este respecto conviene recomendar ver antes Mira lo que has hecho (2018), creación de Carlos Therón y el propio Berto Romero. Bastantes de los materiales y gags allí planteados son re-utilizados con habilidad en el show. Como el propio protagonista afirma, cogiendo experiencias propias y otras prestadas, se trata de un tipo de "basado en hecho en hechos reales" pero acondicionados al objetivo de lograr la carcajada (en esa escuela también encontramos la magnífica El fin de la comedia de Ignatius). 



Si hace unas semanas hablábamos de la visita de La vida moderna al Cartuja Center, la comparativa con Mucha tontería se antoja pertinente. En el primer caso estamos ante un programa de radio que se encuentra en la más rigurosa moda, justo lo que recetó en botica a la generación de lo políticamente correcto. En el caso de Berto, su onda va más por una atinada reflexión en clave sarcástica de eso llamado madurez, a esa incómoda sensación que una persona tiene cuando mira en el grupo de WhatsApp de padres del cole que tiene 120 mensajes sin leer. 



Se nota también la influencia de la fina pluma de Rafael Barceló con quien Romero ha escrito varios guiones de forma conjunta. Un hábil empleo de la ironía y el sarcasmo, aderezada por la capacidad de improvisación de un comediante experimentado que sabe reconducir su texto según sea la predisposición del auditorio. 


Asimismo, es la oportunidad de ver al Berto más subido de tono, sorprendentemente escatológico incluso en algunas ocasiones. Probablemente, sea un peaje bastante frecuente en los monólogos, porque no deja de ser un terreno común que garantiza el mayor porcentaje de complicidad posible, incluso a costa de cae en algún "cuñadismo". 



Cuando comenzó, en Berto Romero se veía una gracia más que suficiente para ser el compañero perfecto en los programas de Buenafuente (de hecho, se nota que el presentador de Reus siempre imagina sus espacios con secciones para explotar a su descubrimiento). Aunque esperamos que esta complicidad televisiva se mantenga mucho tiempo, estas oportunidades muestran que es capaz de igual manera de tener vuelo propio sin problemas. 



Por ejemplo, ante el reto de estar más de una hora y media sin que el respetable se aburra con la única ayuda del ingenio propio y un guitarrista. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



- Teatro Cartuja Center, función del día 9 de noviembre de 2018. 



- Mucha tontería, función del día 9 de noviembre de 2018.



- Mucha tontería, función del día 9 de noviembre de 2018.

domingo, 4 de noviembre de 2018

AZUFRE Y FUEGO: GOMORRA (TEMPORADA I)


Nápoles es una ciudad que deslumbra con facilidad por su belleza. Sin embargo, en cada uno de sus quartieri se esconden rincones de tristeza. Una hermosa estatua puede estar rodeada de pintadas y paredes desconchadas. A apenas unas calles de un festejo local divertido con buena comida transalpina se puede escuchar una sirena de policía. Una gran ciudad de contrastes, de éxitos y fracasos, sacudida especialmente en las épocas de turbulencias económicas como la que hoy nos ocupa. 



Roberto Saviano comenzó observando el puerto napolitano. Lo hizo con ojo de notario, recogiendo información y sorprendiéndose por los hallazgos que descubría. Paulatinamente sabía más de su tierra y de sí mismo, del orgullo y la vergüenza, de un entramado donde la temible Camorra se había convertido en dueña y señora. Todo terminaba pasando por sus manos para comisiones, desde el fichaje de Maradona hasta las aduanas. Un relato tremebundo que debía terminar cayendo, cómo no, en una adaptación televisiva que se estrenó en 2014. 



Gente como Stefano Sollima, magnífico director italiano, olfatearon que aquí había material para algo grande. Tal vez Gomorra no alcance la belleza triste de esa obra maestra que fue Roma criminal, no obstante, sí que muestra los suficientes ingredientes para atraparnos en sus redes con una calidad que nada tendría que envidiarle a ninguna serie de moda al otro lado del Atlántico. 


Desde el primer momento la cámara nos adentra en las profundidades del clan Savastano, una familia criminal insertada hasta el corazón de la mafia local. Mucho poder, lujo y dinero que debe ocultar las tropelías realizadas para lograrlo. Aunque es una historia coral, el motor del arranque del show es el oscuro personaje de Ciro (Marco D´Amore), un soldado de la asociación de gran astucia y pocos escrúpulos para lograr sus objetivos. 



Los cabezas de familia son don Pietro (Fortunato Cerlino) y la signora Immacolata (Maria Pia Calzone), quienes han empezado a preocuparse por la evolución de su único hijo, Genny (Salvatore Esposito), un joven agradable, algo caprichoso y sobreprotegido que, en algún momento, deberá dejar de pedirles motos nuevas a papá y empezar a involucrarse en la organización. Debido a su amistad con él desde jóvenes, Ciro verá ese aprendizaje como una oportunidad para utilizar al joven en su propio beneficio, aunque cuanto más se acerque a los patronos más riesgos tendrá de quemarse. 



Debido a la riqueza del dialecto madre, estamos ante un programa que debe verse, siempre que se pueda, en versión original. El realismo del rodaje, las callejuelas donde se trafica con la droga, las viviendas en suburbios que están a pocos metros de palacios de emperadores modernos del crimen, etc. Gomorra no va a desbancar a Los Soprano de su trono, pero transmite veracidad y trata a su audiencia con respeto a su inteligencia de una forma envidiable.


Ti fidi di me? Las amistades peligrosas y el dinero fácil para jóvenes impresionables están a la orden del día. Saviano ya participó en la película del mimo título sobre sus investigaciones, las mismas que le han llevado al exilio, tener escolta y chocar con el actual gobierno de su patria. En la versión televisiva el equipo artístico tiene más tiempo para desarrollar las tramas, profundizando poco a poco en cada pieza del rompecabezas de un universo que parece desagradablemente real.



Con una banda sonora exquisita, está primera temporada resulta de visionado atento, puesto que las conjuras y los movimientos entre unos y otros son bastante complejos. Uno de los grandes rivales de los Savastano es Salvatore Conte (excelente Marco Palvetti), un personaje de muchas aristas. Atención también al papel de España en algunos de los episodios y que refleja cómo el problema de la corrupción no atiende a nacionalidades y sí al color de los billetes. 



Dicen que Gomorra se perdió en azufre y fuego. Otros piensan que simplemente está esperando la primera oportunidad para volver a resurgir tras un tenso descanso. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://blogs.20minutos.es/solo-un-capitulo-mas-series/2014/11/27/la-realidad-vergonzosa-de-gomorra/



-https://tvzap.kataweb.it/news/171028/gomorra-2-alleanze-sempre-piu-pericolose-anticipazioni/



-https://it.wikipedia.org/wiki/Episodi_di_Gomorra_-_La_serie_(prima_stagione)

domingo, 28 de octubre de 2018

LA COMMEDIA È (IN) FINITA


Lo decía muy bien Arturo González Campos hace algunas semanas: uno de los encantos del fenómeno La vida moderna ha sido la capacidad del show de saber aglutinar las virtudes y defectos de su cóctel con calma. Efectivamente, un repaso a los primeros momentos de este experimento de comedia revelan que no siempre sumar talento da un efecto inmediato. Personalidades como la de David Broncano, Ignatius Farray y Héctor de Miguel (Quequé) precisaban de algunos experimentos radiofónicos antes de encontrar su voz común, las secciones ideales y la mejor forma de explotar la química que tiene este triunvirato de "los pachachos". 



A día de hoy, la extinta República Dictatorial de Moderdonia cuenta con una legión de personas adeptas en cifra creciente. Tras aquellos compases iniciales, los tres amigos que se juntan en la cadena SER son la respuesta a las plegarias que se lanzan cuando lo políticamente correcto y la moda cuqui alcanzan cotas del fascismo del malo. Así se exhibió en la hispalense Cartuja, donde el lleno fue absoluto, consciente el auditorio que en las giras hay menos filtro y las fronteras del humor se relajan (todavía) más de lo que resuena en los recientes vencedores de un Ondas. 



La entrada quedaba ya justificada por la armonía que este heterogéneo tándem ofrece: las dotes de presentador de Broncano, la visceralidad irreverente de Ignatius (el último heredero de la secta de los perros de Diógenes) y el hedonismo talentoso de Quequé. En una época donde Los Simpson retiran a Apu, pese a ser uno de los secundarios históricos de la familia amarilla, por posibles ofensas, con aciertos y errores, la comedia de Shiva debe abrirse paso contra viento y marea. 


Desde que don Héctor dio las buenas noches a Sevilla quedó claro que algo especial iba a pasar. El manejo que cada una de las piezas de este equipo tiene para el arte del monólogo y la capacidad de improvisación están fuera de toda duda. Hay mucho trabajo detrás de esto. Monólogos en Londres donde se te impide seguir si no enganchas al auditorio, programas cancelados y cancaneos que se saldaron con lecciones de humildad. 



Hoy recogen su fruto. Lo que se inició como mesas separadas para el quirófano del doctor Cavadas es en el presente un bloque que casi actúa de memoria. Tienen lo mejor que se les ha ocurrido estos años para aplicarlo en el mejor instante, desde comparaciones odiosas entre Kylo Ren y Albert Rivera y llegando a la conclusión de que el programa del inefable Juan y Medio es el Tinder de los yayos. 



¿Debe tener límites el humor? Esa es una cuestión candente que la ópera bufa que ellos ofrecen no elude. Además, el encanto de estas actuaciones en estas giras hace que se liberen de los corsés de una época de guardianes de la fe, de ofendidos en nombre de las personas agraviadas que no lo hacen. Raúl Gay o Irene Villa pueden haber dado mil lecciones de sabiduría a este respecto que siempre habrá fiscales de guardia celosos en su Inquisición. 


Lo cual no quiere decir que todo deba tener gracia. La transgresión y el complejo de gracioso/a de la clase lleva también a tomarse temas delicados de forma que se puede caer en la chabacanería más insensible. Dependerá de cada cual decidir cuando apagar la caja tonta, cerrar youtube o cambiar de emisora. Aplicar nuestro criterio, volviendo al añorado Apu, buscando aquella sabía fórmula "hace tiempo que aprendí a tolerar a otros en lugar de hacerlos pensar como yo". 



Y eso deja un aroma en el escenario a lo Andy Kaufman, una innovación total, la búsqueda de tensar la cuerda hasta el infinito y más allá. Con filias y fobias, Broncano, Ignatius y Quequé tienen sus preferencias, antipatías y temas tabúes. Además, recuerden que hablar y leer bien es lo que nos diferencia de... ya saben. 



La primera regla del club de la lucha es que no se hablaba del club de la leche. En La vida moderna es la inexistencia de las mismas. De ahí el riesgo de su apuesta. De ahí su encanto. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



- Teatro Cartuja Center Cite de Sevilla, 27 de octubre de 2018, espectáculo de La vida moderna [Fotografías realizadas por el autor del blog]. 


domingo, 21 de octubre de 2018

QUO VADIS, ASTÉRIX?


Sabed, oh nobles huéspedes, que entre los años que las legiones romanas de César los guerreros de Vercingetórix se enfrentaron, y el auge de los hijos de Pompeyo, hubo una edad no soñada inmortalizada por dos bardos galos de renombre, quienes cantaron sobre una aldea rodeada por campamentos romanos: Petibonum, con sus centuriones de mofletes rechonchos, Aquarium, cuyos legionarios estaban tan habituados al pescado, Laudanum, rodeado de hojas de los misteriosos druidas, y Babaourum, cuyo nombre resuena a ron. 



Y allí vivía Astérix el Galo, de bigotes rubios, baja estatura, pócima en mano, de cabeza rápida y fecundo en ardides, dispuesto con su inseparable Obélix a recorrer con sus botas todos los rincones enjoyados del Mare Nostrum. De entre todas sus ricas aventuras, pocas son tan peculiares como la que salió publicada en 1968: Astérix y el caldero



René Goscinny y Albert Uderzo se encontraba en aquellos momentos tocados por la varita mágica como equipo creativo. Los personajes funcionaban de maravilla en la dinámica de la aldea y el tono sátira pasado-presente servía al ingenioso guionista y al dibujante top para firmar uno de los hitos de la gran escuela comiquera franco-belga. En esta ocasión, lejos de embarcarlo en una aventura lejana, la trama arranca en casa, donde un jefe de otra tribu gala, Moralelástix, quiere aprovechar a sus colegas irreductibles para que custodien el oro de su pueblo para mantenerlo alejado de los recaudadores de impuestos de Julio César.   


Pese al celo del pequeño galo en la misión, un infortunio permitirá el robo de la suma, dejando el caldero vacío. Ello pone en un compromiso a Abraracúrcix y Panorámix, líderes político y religioso de la aldea respectivamente, quienes habrán de formar un consejo que fuerza a Astérix al exilio hasta que sea capaz de recuperar lo perdido. Esto es aprovechado para una emotiva escena donde Obélix será el único que no tenga ningún momento de duda al respecto de la honestidad de su amigo, decidiendo marchar con él para lograr limpiar su buen nombre. 



Esta misión será atípica, puesto que los dos aventureros estarán a punto de quebrar varias de sus normas. Eso incluye el delirante intento de Obélix de interrogar a la seguridad de un improvisado banco romano para robarlo. También se verán abocados al poco recomendable mundo de las apuestas deportivas (tema de rabiosa actualidad) y otras intentonas de lograr volver a llenar el caldero de dinero. El mundo teatral, la crítica y la censura también son tocados de forma genial. 



En un guiño metaficcional delicioso, los propios Goscinny y Uderzo aprovecharán la oportunidad para salir en las viñetas de sus creaciones. También hay referencias a la política fiscal francesa de la época. Como buenas referencias de la actualidad de aquella coyuntura insertadas en la ficción, no estorban a la lectura actual y quedan simplemente como divertidos detalles que el lector/a avezada puede encontrar en sus nuevas visitas al álbum. 


Generalmente, en las entradas sobre los cómics de Astérix hay que dedicar mucho espacio a los ingeniosos tratamientos de Goscinny, así como a sus veloces diálogos. Sin embargo, la misma energía debe emplearse a la hora de hablar de un Albert Uderzo que en aquellos momentos era ya uno de los mejores lápices de la industria en Europa. Sin la fama de otros clásicos que hayan pasado a la animación, Astérix y el caldero debe estar en la biblioteca de cualquier fan por la increíble capacidad para la caricatura y el aprovechamiento de espacio de este verdadero monstruo de las viñetas, un narrador gráfico de primerísimo nivel. 



Además, no conviene subestimar esta pieza. Tenemos varias rupturas con la dinámica general de la serie. Acompañamos a un Astérix sin la guía intelectual de Panorámix, obligado a sobrevivir con su ingenio natural y la lealtad inquebrantable de Obélix. Los dos protagonistas irán por ambientes bohemios, marginales y que casi rozan el latrocinio en su búsqueda de la recuperación del dinero. Mientras, hay que investigar cuál fue la forma en que se produjo el robo. 



Quo Vadis, Astérix? es la pregunta que le lanzan sus dos "papis" de papel para que el pequeño galo de mente rápido supere uno de sus mayores retos. Por el camino, Obélix y él generarán distintas situaciones que permiten una aguda sátira social. Incluso los queridos piratas recibirán, al fin, una tregua tras tantos años sufriendo naufragios. 



ENLACES DE INTERÉS: 






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domingo, 14 de octubre de 2018

VIENTOS DE CUARESMA


La primavera cubana es un asunto serio. Se trata de ese momento donde los vientos sureños llegan más calientes que nunca por esos lares, provocando un clima realmente característico, uno de los que alteran la sangre. Tras la buena acogida de la primera aventura del teniente investigador Mario Conde (ver Sonata de invierno en La Habana), Leonardo Padura (La Habana, 1955) embarca al peculiar detective en una segunda entrega. 



En esta ocasión, el escenario del crimen se moverá en el ámbito académico. Una joven profesora de química es asesinada. La cuestión adquirirá un tinte personal, puesto que la víctima impartía la docencia en su antiguo preuniversitario. Con su característica y melancólica nostalgia, Conde sentirá reflejadas viejas estampas del pasado: el viejo bedel que lo pillaba en falta o fuga, el olor a cigarrillos en los lavabos, los amores de infancia, etc. Todo arranca un Miércoles de Ceniza. 



Igual que acontecía en Pasado perfecto, más que el ingenio del crimen en sí o las deducciones policiales, lo que brilla en el relato es la capacidad de crear atmósfera y la forma del autor para diseccionar a la sociedad cubana contemporánea. Nuevamente, hay un denominador común con la anterior novela mediante el reflejo claro de los tráficos de influencias y la facilidad con la que penetra la droga en las aulas. 


El anterior romance que había iniciado Conde queda rápidamente olvidado y resuelto de forma apresurada para dar paso a un nuevo interés amoroso: Karina, una enigmática y fascinante joven que se cruza con el sabueso por casualidad. Ambos comenzarán un intenso affaire que no estará exento de misterio, puesto que, en realidad, saben muy poco el uno del otro. 



Padura pone mucho de su mismo y sus obsesiones personales en la narración, especialmente por sus constantes guiños al béisbol, deporte que se nota sigue con delectación y que describe con precisión quirúrgica, particularmente en los sentimientos de los sufridos aficionados que rodean al círculo más íntimo de Conde. 



Una de las mejores cosas de esta lectura es la riqueza de su vocabulario, el poder presenciar una lengua como la castellana en su variante caribeña. Las fórmulas adoptadas de un tronco común que se une a través del océano y que aquí adquieren una musicalidad especial, desde las cosas más dulces a un amplio catálogo del innoble arte de insular de forma sonora. 


También persiste ese cierto cansancio rancio que, en ocasiones, transmite este hacedor de pesquisas cubano y escritor frustrado. Siempre bajo el aroma del cigarrillo, café fuerte y ron. Un mundo excesivamente viril en el peor sentido de la palabra que tiene un tufillo atávico (aunque muy verosímil por la época y el contexto del personaje) en las conversaciones de "machos" que le rodean, incluyendo algunas valoraciones morales sobre la profesora y la forma de relacionarse con parte de su alumnado. 



Entre los secundarios, yendo Karina en un escalón aparte, va desmarcándose del resto de la tropa el Flaco Carlos, el amigo de días colegiales del protagonista, un perfil bien trazado por Padura y que hace las veces de confidente y voz de la razón de un amigo con gusto por perderse en las ensoñaciones de ese pasado que nunca fue perfecto. Hay un déjà vu interesante en cuanto uno de los principales sospechosos del centro recuerda mucho a la forma de ser de Carlos. 



Igual que en la primera parte, tenemos el compás adecuado y el ambiente, aunque quizás falte algo a esta entretenida lectura veraniega para que el bueno de Conde termine de consolidarse en el rincón de afecto que reservamos a otros protagonistas del género noir. Pero no le perderemos la pista a sus próximas aventuras en La Habana. Hay potencial de sobra. 



BIBLIOGRAFÍA: 



- PADURA, L., Vientos de cuaresma, Tusquets Editores, Barcelona, 2017 [Novena Edición]



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 










sábado, 6 de octubre de 2018

LAS LLAVES DEL REINO


Uno de los tics más peligrosos que se detectan en los últimos tiempos en el cine español que quiere hacer thriller es caer en la impostura. Es decir, cintas de buena factura y presupuesto razonable pero que caen en lo artificioso, queriendo parecerse a las cintas de otras nacionalidades. Eso permite desprenderse de lo excesivamente castizo, aunque también se pierde la originalidad, el sabor de que algo es genuino, ese atractivo que tiene para el público local de que estén hablando en su idioma y que a las salas extranjeras les atraiga por ser un tono distinto. 



Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen han meditado sobre esto y nos han traído El reino (2018). Apenas llevamos cinco minutos de metraje y ya suspiramos en plegaria de que esta magnífica película no sea una excepción a la regla. Un retrato de la corrupción política y social contada a nuestra manera pero sin chusquería, con bisturí de cirujano y sin caer en la moralina barata. Su protagonista, Manuel, una figura muy bien colocada en la línea sucesoria autonómica de un poderoso partido, nos atrapa desde el primer instante, sabiendo que esto va en serio. 



El actor no es otro que Antonio de la Torre, una presencia camaleónica (Balada triste de trompeta, Que Dios nos perdone, Una tarde para la ira, etc.) y que aquí cuaja, tal vez, el mejor trabajo de su carrera. Un personaje desagradable, el fiel reflejo de la cultura del pelotazo y mirar para otro lado en aras de ascender por el cursus honorum. De la Torre, además, tiene el don del carisma, estamos ante un villano pero del que queremos saber más, especialmente porque no es ni peor ni mejor que el resto de sus colegas/adversarios políticos. Su única diferencia, la que le hace apreciado por las cabezas rectoras, es el instinto de supervivencia. 


Un despliegue actoral de primer nivel que podría siendo un arma de doble filo. Pero para no caer en el exceso de individualismo, El reino busca rodear al malagueño con lo que mejor que puede ofrecer el casting patrio. Podríamos comenzar con el gran José María Pou, quien da quilates en cada una de sus escenas como el mentor/protector de Manuel, un político con muchos gatos en la barriga. Por su presencia y aura, Pou ejerce aquí un rol muy similar al de José Bódalo en las cintas de José Luis Garci. No sale en exceso, aunque sabes que cada escena que tenga va a ser importante e hipnótica. 



Otro nombre que no necesita presentación es Nacho Fresneda, merecidamente popular desde su desempeño en El ministerio del tiempo. Y así podríamos seguir en un distinguido y largo etcétera de esas actuaciones mal llamadas secundarias, que son las que permiten lucir al protagonista y dar cohesión a todo este universo. Y, lujo de lujos, la colaboración especial de Bárbara Lennie, aquella mirada incierta que deslumbró en Magical Girl (2014). 



Lennie encarna una figura que es muy reconocible hoy en España, una profesional de los medios de comunicación que dirige con pericia un programa de rabiosa actualidad, caldeando los ánimos ante el clima de escepticismo en las autoridades públicas. Peña y Sorogoyen no son guionistas perezosos, esta no es una historia de luz blanca contra la oscuridad, las preguntas son profundas sobre cómo hemos llegado a esto y algunas respuestas nos las mandan de deberes para casa. 


Estamos ante un metraje intenso, una película frenética donde hay un punto noir que le sienta muy bien. El maestro Scorsese afirmaba que una de las cuestiones en las que más insistía en sus películas sobre mafia era en las fotografías de las celebraciones. Gente que se abraza y comparte buena mesa en bodas, bautizos y comuniones. A los pocos años, alguno de los comensales habría matado directamente o indirectamente a otro de los miembros de la mesa. Nicolás Maquiavelo podría ser devuelto a la vida y no sufriría para identificar las formas de hacer negocios de estas personalidades que tejen el partido sin nombre. 



Igual que acontece en esa experiencia tan grata que fue El hombre de las mil caras (2016), sentimos que hay mucho estudio detrás de cada toma. El asesoramiento en las cloacas del poder es el preciso para transmitir verosimilitud. Al final, hay un reflejo de ambiciones y decrepitud del que ya nos habló Shakespeare cuando tocó los tronos de poder, añadiendo para no ser mera copia un aroma a realidad cercana y cotidiana a la España actual. 



Cuando se entra en las llaves del reino, no importan los cuerpos alrededor, hay que cerrar con candado para que no entre un privilegiado más... y quedarte con una copia en el bolsillo por si algún día tú debes huir. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-https://cine.atresmedia.com/peliculas/el-reino/trailer/primer-trailer-de-el-reino-el-nuevo-largometraje-de-rodrigo-sorogoyen-protagonizado-por-antonio-de-la-torre-ana-wagener-luis-zahera-y-barbara-lennie_201804235adde2420cf26e616d223add.html



-https://cine.atresmedia.com/peliculas/el-reino/clip-el-reino/clip-de-el-reino-lo-nuevo-de-rodrigo-sorogoyen-con-antonio-de-la-torre-nacho-fresneda-y-jose-maria-pou_201808295b868fcf0cf29b7c9caf2ce1.html



-https://www.elconfidencial.com/cultura/2018-09-22/reino-sorogoyen-antonio-de-la-torre_1618564/