domingo, 16 de agosto de 2015

BENDITOS INGENUOS


No sin cierta malicia y con hipérbole, en ocasiones, me gusta decir que Spirou es un cómic del que se disfruta todo, menos del protagonista. Evidentemente, eso no es así, tampoco tengo nada contra uno de los botones más célebres de las viñetas, Sin embargo, al igual que le pasa a otro icono como es Tintín, pareciera que el titular de la revista, si bien es el motor de la historias, queda eclipsado en carisma por sus compañeros de reparto. En el caso de Spirou, es mucho más fácil empatizar con el alocado y genial Fantasio que con el caballero hidalgo sin mácula que es el aventurero belga, alguien que, hasta cuando roba una bicicleta para perseguir un criminal, especifica al ciclista que volverá al mismo lugar para devolvérsela en mano. 



Honrado, valiente e intrépido, acompañado de su inseparable ardilla, Spirou alcanza unos niveles de santidad y perfección que lo alejan bastante del común de los mortales. Costará verle siguiendo el consejo de Oscar Wilde de caer en la tentación, siempre resistente al invasor a la hora de que nada haga tambalearse su férreo código ético. Él es un Lucky Luke, un Tintín, un Superman, un buen chico que nunca va a dudar de su propósito. ¿Nunca? Bueno, siempre hay excepciones. Y esa joya titulada Diario de un ingenuo es sobre la que vamos a tratar este domingo. 



Obra de Émile Bravo para conmemorar los saludables 70 añazos del chico pelirrojo, esta aventura es una especie de Año uno para sus seguidores, un ramillete de homenajes a lo mejor del cómic franco-belga y, por encima de todo, una profundización en el alma del pequeño Spirou en 1939, cuando era solamente un chico sin familia que abría las puertas de un hotel en su país, ajeno a preocupaciones políticas y sin intuir lo que le deparaba el futuro. 



El reto de un trabajo de ensamblaje de viejas historias es conseguir que los guiños y referencias satisfagan al más amplio espectro posible de público, tanto a la persona que lee con asiduidad al personaje como al neófito que se acerca por primera vez a la desventura de este huérfano. Y empleamos huérfano con acento, como bien han incidido algunos blogs previamente (especialmente recomendable, en el caso de "Spirou, Diario de un ingenuo"), este icono franco-belga ha estado repleto de padres adoptivos -sobresaliendo la etapa de Franquin, asociado a la editorial Dupuis antes que a su creador original. 



Y Bravo sabe tocarnos ahí el dedo en la llaga. Presenta a un joven botones sin familia, desorientado y perdido, poco ducho en el mapa geopolítico de la Europa donde le ha tocado vivir. Sin embargo, con toda su timidez y dudas, ya está revestido de las cualidades que lo convertirán en lo que llegará a ser. Es noble, valiente y tiene capacidad de liderazgo cuando se lo propone, incluyendo para evitar que los niños pequeños de su barrio se peleen por el voto que dan sus padres en las urnas. Es Spirou como nunca lo hemos visto, aunque en ningún momento ha perdido su esencia, simplemente, es más humano que nunca. 



Poco tardará durante sus esfuerzos de supervivencia en encontrarse con su futuro hermano, si no de sangre, de espíritu, Fantasio. Aquí, tornado en un periodista sensacionalista, ingenioso y con escasos escrúpulos, rondando como sabueso la búsqueda de informantes para sacar trapos sucios de la jet set. Su contraste con el protagonista es más acentuado que nunca, pero, tal vez como pocas veces, muchos se van a colocar del lado del chico de la ardilla, a quien Émile Bravo coloca en la palestra con sus mejores galas para contar una hermosa historia de amor.


Como en La vida privada de Sherlock Holmes, tenemos la sensación de que nos han subido un poco la persiana de un amigo discreto pero del que siempre nos hubiera gustado saber algo más. El romance que inicia Spirou con una idealista joven que también trabajaba en su hotel está repleta de momentos memorables, incluyendo la primera cita (qué importante es la primera cita cuando es la primera de las primeras citas).



La trama de fondo pre-bélica y de espionaje se va difuminando bastante, como si Bravo la hubiera empleado como un McGuffin, un pretexto para adentrarse en lo que verdaderamente le interesa, por una vez, poniendo la aventura a los pies del héroe y no al revés. Eso explica que, prácticamente desde su publicación, siga siendo una de las historietas más celebradas de esta colección,



Spirou seguiría deambulando por una lluviosa Bruselas con su viejo uniforme de recuerdos, con esa misteriosa condición de huérfano desconocido, sin embargo, el regalo que le hace Bravo le curará muchas tardes de soledad. La memoria de aquel beso en un pasillo de hotel y haber conseguido conocer a su mejor amigo. Y eso, no tiene precio. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://siguealconejoblanco.es/comics/comic-europeo/la-loi-du-plus-fort-emile-bravo/



http://ellibrodeldestino.blogspot.com.es/2015/07/emile-bravo-y-spirou-diario-de-un.html



https://www.google.es/search?q=spirou+diario+de+un+ingenuo&espv=2&biw=1242&bih=566&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0CAYQ_AUoAWoVChMI377AsvSgxwIVAT8UCh0zBAJ_#imgdii=9pdKxzRRlWscaM%3A%3B9pdKxzRRlWscaM%3A%3BT3SVvQ3YSfKf4M%3A&imgrc=9pdKxzRRlWscaM%3A

domingo, 9 de agosto de 2015

ORSON Y WELLES: ENTREVISTAS CON EL ENFANT TERRIBLE


Fue un niño prodigio y un mal estudiante. Lector asiduo de Shakespeare y ocioso viajero que malgastaba dinero y aventuras, rehuyendo cualquier responsabilidad. En verdad, la vida de Orson Welles es casi más apasionante que sus películas. Desde sus comienzos en la radio, su sello fue un sinónimo de calidad y polémica. Subestimado como actor por su labor de director, vivió toda su trayectoria profesional con el arma de doble filo de haber firmado su obra maestra con 26 años: Ciudadano Kane, película mítica sobre la que le aburría hablar. Los aniversarios y efemérides han traído a las estanterías del mundo varias monografías, artículos, estudios sobre su obra y hasta chismes sobre la reconocible figura del mito del Mercury. 



Particularmente, hoy hablaremos de dos de ellos. Ambos son libros de entrevistas al personaje. El primero es obra de Henry Jaglom, bajo el título Mis almuerzos con Orson Welles. El segundo, de Peter Bogdanovich, bautizado como Ciudadano Welles. A lo largo de esas grabaciones, el artista va dejando pinceladas de sus opiniones, fobias, amigos, enemigos, recuerdos, temores, resquemores y ambiciones. Esta pareja de ejemplares coinciden en mostrar a un Welles crepuscular, incapaz de conseguir financiación para rematar sus proyectos, dudoso de poder volver a hacer cine o encariñarse realmente con una idea. 



Entrevistas absorbentes y políticamente incorrectas. Desde que era un enfant terrible que desafiaba a la figura de R. Hearst y su imperio mediático, la capacidad de Welles no fue precisamente hacer amigos. En esas páginas, desinhibido y de vuelta de todo, será capaz de pasar un bisturí poco amable por muchos personajes de su pasado. Nadie está a salvo del punto de mirar de un francotirador implacable, incluyéndose en la nómina de aludidos a mitos geniales como Chaplin, con quien tuvo una relación amigable que se truncó definitivamente por acusaciones sobre la autoría de una idea y el reconocimiento de un guión. 



Sendos entrevistadores saben sacar jugo de eso, aunque con tácticas distintas. En el caso de Bogdanovich hay una tendencia a irse a aspectos técnicos y cinematográficos, inclusive los chismes parecen circunscribirse a lo acontecido durante los rodajes. Con Jaglom, nos adentramos en una comida informal entre amigos, donde se dicen barbaridades y juicios de valor que meditaríamos mucho hacer ante un micrófono. Hay interrupciones de camareros, de colegas de profesión y de admiradores entre bambalinas. Realmente, Welles sabía levantar ampollas cuando quería... a veces, hasta sin pretenderlo, como durante La guerra de los mundos



Eso nos lleva a hacer descubrimientos muy curiosos. A destacar la correspondencia mantenida por Welles con el presidente Roosevelt, donde el mandatario estadounidense admitía al creador de Campanadas a medianoche que se arrepentía profundamente de no haber intervenido en España durante la Guerra Civil. Los almuerzos permiten ver al Welles más implicado en la política y sociedad de su tiempo, siempre sagaz y osado en sus visiones, también al ser humano vulnerable y con sus prejuicios, colérico, cuando no deliberadamente grosero, rozando en lo desagradable. 



Asimismo, aunque pudiera parecer paradójico, se concatenan los pasajes de sensibilidad, por ejemplo, en la visión de Orson del universo de Shakespeare, quizá su mayor influencia en toda su vida, por encima de su admirado John Ford. La lectura de Welles de personajes como Falstaff es única en su especie, la propia de quien revisita los clásicos a su manera y abandona mármoles academicistas para colocar a las obras en su suelo original. Realmente, es una delicia ver sus opiniones sobre unas piezas teatrales que conoce y domina a la perfección. 


A nivel de vida sentimental, nunca pudo decirse que tuviera mal gusto: de Rita Hayworth a Oja Kodar, siempre pareció rodearse de mujeres hermosas, inteligentes y con talento. No pocas de esos romances se vieron truncados, algo de eso deja de traslucir, mostrando más sinceridad de la que se presupone a una estrella de Hollywood (aunque Welles siempre fue más bien un outsider de aquellos años, una especie de maestro de ceremonias foráneo a quien se permitía tomar de una farándula que necesitaba y despreciaba a partes iguales).



Hay momentos de generosidad y honestidad, como su manera de quitarse laureles por la magnífica El tercer hombre, dirigida por Carol Reed en base a una novela de Graham Greene, donde el carismático antihéroe Harry Lime es encarnado por un Welles magistral, pese a su poquísimo tiempo en pantalla, pero su sombra sobrevuela todo el relato. En esos compases desarrolla aspectos tan interesantes como su amistad con Joseph Cotten, actor de su compañía durante mucho tiempo y amigo, alguien de quien explotó su química en pantalla para tratar uno de los temas que más obsesionó a este gran creador: la amistad traicionada y desilusionada.



A Welles no le hubiera gustado la publicación de estos libros. Él mismo abominaba de conocer demasiadas cosas de sus ídolos, temiendo descubrirlos humanos, lejos del librero o la sala de rodaje. Sin embargo, para el resto de nosotros es una oportunidad única de indagar en una de las influencias más notables del séptimo arte en el pasado siglo. Lo dijo un tal Martin Scorsese, quien de esto algo sabe, probablemente, Welles sea uno de los autores que más vocaciones han despertado a generaciones de actores y cineastas. 



FOTOGRAFÍA EXTRAÍDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.anagrama-ed.es/titulo/CR_108



http://capitanswing.com/libros/ciudadano-welles/



http://www.wellesnet.com/orson-welles-family-album/

domingo, 2 de agosto de 2015

INSIDE OUT: ¿UNA PELI DE ADULTOS DISFRAZADA?


La marca Pixar siempre me ha recordado al sello de las series made in HBO. Observarlo parece una garantía de calidad y cierta dosis de autosuficiencia. Son como ese jugador que es muy bueno y lo sabe, incurriendo, en ocasiones, en florituras innecesarias. Casi desde que empezó su campaña publicitaria para Inside Out ("Del Revés"), podía albergarse la duda de si se estaba ante una peli para niños que podía gustarle a los adultos, un film adulto con estética infantil o un traje del emperador para disimular que el soberano va, en realidad, desnudo.



Sin embargo, poco necesita en este caso Del Revés para mostrarse como una película única en su especie, una auténtica maravilla que explora ese mundo tan variado que son las emociones. Durante el proceso creativo, Peter Docter y Michael Arndt tenían un amplio abanico de personajes, aunque, finalmente, comprendieron que era mejor reducirlo a cinco integrantes que mostraría una versión simplificada y pragmática de la psique de una niña, Riley. Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco (traducción bastante mejorable, por cierto, para el caso de la versión castellana). 



La mudanza de los padres de Riley de su hogar para empezar una nueva vida en San Francisco le exigirá un fuerte equilibrio psicológico... justo en el peor momento posible, ya que han empezado a surgir tensiones entre algunos de los integrantes de su cabecita. Bajo el liderazgo de Alegría, una especie de Campanilla entre neuronas, todo parece ir sobre ruedas, aunque mantener el firme de la balanza exigirá algo más que poner una sonrisa a cada revés que se presente.



El primer fantasma que sobrevuela el film, más allá de su brillante punto de partida, es haber dado un aspecto adorable a Alegría y unos rasgos físicos muy tópicos a Tristeza. Las gafas anticuadas, ropa simple... Uno se teme lo peor, sin embargo, el segundo personaje logrará ir cobrando una paulatina fuerza, mostrando las muchas aristas de esta emoción. Y es que su puesta en valor es absolutamente vital para evitar que Alegría coja toda la la batuta y terminé cansando a propios y extraños con un eterno y utópico hakuna matata.



Un viaje a las entrañas del pensamiento que se permite en algún apartado, superando los arco-iris y caramelos, introducir conceptos complejos y que mantendrán atento al espectador más veterano. Y la cuestión habría podido ser todavía más fuerte de haberse introducido una de las ideas originales de los creadores, emplear una especie de emoción "boicoteadora" dentro de la mente de Riley, la villana o el villano en casa. Eso hubiera llevado el film por senderos bastante más tenebrosos de lo que se podría intuir a simple vista.



Por momentos, recuerda mucho a otra gran película de firma Pixar-Disney, Toy Story 3, generando una extraña alquimia que hace no olvidar el público al que va dirigido en principio, aunque su guión le permite aspirar a abarcar espectros de cualquier edad. Lo mismo podía decirse de Up, hay una línea que están desarrollando los equipos creativos de esta compañía. Y, en verdad, están reinventando y para bien todo un género. Particularmente, este triunvirato de películas son de lo mejor de la cosechas de las carteleras estos últimos años.



Probablemente, apenas hemos asistido a la primera parte de lo que podría ser una nada descabellada trilogía (a fin de cuentas, la adolescencia se torna un bocado muy apetecible para esta idea tan atractiva que han desarrollado). Eso sí, pese a todo lo antedicho, subrayar el sentido del humor constante que impregna todo el film, más allá de su enjundia, y es que una cosa no está reñida con la otra, como bien sirve de muestra Inside Out.



Más allá de la polémica relativa al brócoli en tierra niponas, poca oposición ha generado este alegato acerca de la siempre imposible armonía cuando se trata de lidiar con las emociones, especialmente en situaciones que nos alejan de nuestra zona de cómfort. Verdaderamente, París bien vale una misa y, los enemigos de la animación deberán dar una oportunidad a tan interesante experimento.



Pete Docter y Ronaldo del Carmen ha dirigido una de las mejores películas de 2015.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.zonanegativa.com/zncine-critica-de-inside-out-de-pete-docter-y-ronnie-del-carmen/



http://makingofezine.com/2015/07/23/inside/



http://cinebasura.blogspot.com.es/2015/06/inside-out.html


domingo, 26 de julio de 2015

SOBRE LO EXCEPCIONAL Y LO COTIDIANO



Minnesota. Nieve, frío, una buena taza de café, la cancha de los Wolves y... Fargo. Para las personas que no somos de los Estados Unidos, esos conceptos podrían ser un torpe boceto del interesante lugar donde transcurren los hechos de Fargo (1996), una de las mejores películas firmadas por los hermanos Coen. Un dueto que es sinónimo de asociación fecunda para el séptimo arte en las últimas décadas. La noticia de que se iba a firmar una serie con el beneplácito de la pareja y con esa atmósfera de falsos hechos reales solamente podía generar expectación entre el público. 



Cualquiera que haya visto el episodio piloto sabrá a lo que me refiero. En primer lugar, el show reúne a dos tremendos actores, Martin Freeman y Billy Bob Thornton. El primer encarna a Lester, un vendedor de seguros acomplejado pero amable, un tipo que suele vivir a la sombra de los demás, eclipsado por el éxito de su hermano menor. El segundo ejerce el rol de Malvo, un misterioso individuo que un día coincide con Lester en el hospital. Lesionado por un antiguo matón de su colegio que se pavonea de su fuerza, usando al vendedor como víctima frente a sus hijos, los dos desconocidos entablan una conversación que se va tornando en un pacto. Un acuerdo con el mismísimo diablo, por cierto. 



Es el vibrante arranque que propone el guión de Noah Hawley, muy fiel a la atmósfera y a la esencia de la película que lleva el mismo título que su serie. La insólita y casi involuntaria alianza provocará un terremoto que salpicará a toda la comunidad. Cada ingrediente está en el cóctel: humor negro, diálogos ingeniosos, giros inesperados y una investigación policial a la altura. Allison Tolman encabeza esta facción con su creíble y adorable agente Molly, recogiendo el testigo de la competente y campechana agente que firmó Francis McDormand años atrás.

El elenco de secundarios es nutrido y tan interesante como los protagonistas. A destacar, entre otros, la figura de Stavros Milos (encarnado por Oliver Platt), hijo de inmigrantes griegos y dueño de una próspera red de supermercados, quien va a sufrir un chantaje de bíblicas proporciones. También podríamos mencionar en este apartado a Keith Carradine y su agradable cafetería, un lugar donde apetecería hacer un alto en el camino tras echar gasolina. O, una de las joyas de la Corona, los dos matones judíos que perseguirán durante un tiempo a Lester.



En definitiva, un casting escogido con mucho gusto, teniendo muy buenos profesionales para cualquier papel, por pequeño que pueda ser. Así, encontramos a Kate Walsh (espléndida en todos los sentidos) o la promesa de que la segunda temporada tendrá nombres como Ted Danson, Kirsten Dunst o Jean Smart. Una inversión muy potente que se ha cimentado en la buena dirección (Adam Bernstein, C. Bucksey, etc.) y la adecuada música de Jeff Russo.



Sin embargo, todo en esta vida es mejorable y, aunque pueda ser cosa subjetiva de uno, la primera temporada de Fargo va teniendo un arco muy interesante que se desinfla un poco; a lo mejor no en interés o calidad de actuación pero sí en verosimilitud, produciéndose una serie de casualidades y evolución de los personajes que casi van pidiendo, por favor, el movimiento más rocambolesco que se pudiera dar.



Y eso me ha restado, curiosamente, interés al final. Tal vez, porque esperaba menos apuestas arriesgadas en Las Vegas y más escenas en esas pequeñas tiendas de comestibles, miradas indiscretas a la ventana de los vecinos y jefes campechanos (impresionante Bob Odenkirk, un regalo para la caja tonta) pero que no valoran lo suficiente la sagacidad de sus agentes. Muy salvable es la historia de amor de Molly con Gus (Colin Hanks), pero los derroteros de Lester y Malvo van tomando la hipérbole a pasos agigantados. 



Eso es una pena porque convierte dos ejercicios de actuación muy notables en personajes muy inhumanos, casi salvajes, con los que es imposible empatizar; algo que sí ocurre, sin duda, en sus primeros episodios. Es la puntada sin hilo que le echó en falta a esta Fargo, por más que espere impaciente esa próxima temporada. 



Con todo, parece haberme confirmado el experimento en la teoría de que atrae mucho más lo excepcional que se cuela en lo cotidiano a vender que lo excepcional es la moneda corriente. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://blogs.diariodenavarra.es/fuera-de-serie/por-que-no-estas-viendo-fargo/



http://www.rantlifestyle.com/2015/01/11/15-things-you-didnt-know-about-fxs-fargo/



http://www.oscarcine.com/index.php/foro/16-series-de-tv/46387-fargo

domingo, 19 de julio de 2015

ELOGIO DE LA LOCURA: EL DISCO QUE NUNCA FUE, PERO DEBIÓ HABER SIDO


Sigue siendo un disco que me gustaría haber podido llevarme a cualquier viaje de verano. Imagino la caja con el pájaro loco macarra, sumado a su puro el toque bohemio, bombín y bastón incluido; una sonrisa de complicidad se forma en mis labios. Soy consciente de que nunca podré comprar ese CD doble, pero, qué hermoso hubiera sido. Loquillo y Sabina. Joaquín y José María. Dos autores que nunca dejan indiferentes, que han tenido, curiosamente, dimes y diretes, vidas paralelas con alguna noche de cervezas y hotel compartidas, admiración en la distancia y refriegas por asuntos tan banales como la política, cuando lo que les une es más profundo: el arte y las ganas de decir lo que les parezca. 



Nobleza obliga, quizás, por aquello de las canas, habría que dejarle la letra de la primera canción a Sabina. El cuervo ingenuo que entró en aquella cueva de talento llamada la Mandrágora, coincidiendo con un tal Javier Krahe, loado sea el recuerdo, no dejaba de ser un muchacho de Úbeda que, maleta en mano, pensaba que allí no le iban a aceptar aquellos poetas tan listos. No deja de tener su lógica que, pongamos que hablo de Madrid, uno de los que mejor ha hablado de la capital haya sido ese recién llegado del sur. Por cierto que jamás se le ha perdonado del todo por estos lares aquel cambio en la última estrofa. No por convertirnos en Blas Infantes de la vida, pero el "Aquí he vivido, aquí quiero quedarme" no tiene ni punto de comparación con la emotividad de "Cuando la muerte venga a visitarme, que me lleven al sur donde nací". En cualquier caso, doctores tiene la iglesia y cristales de Bohemia para pisar. 



Seguro que sería una lírica muy bonita, a fin de cuenta, incluso entre sus detractores, que son ciento y volando, se sabe que, si bien muchas veces son ripios, pocos brillan en ese truco como el flaco de vida disoluta que puede aglutinar masas en la Bombonera como si fuera Maradona. Mas sería necesario, para eso estaría hay atento Loquillo, no apoltronarse y dar un toque a lo Kristofferson; a fin de cuentas, Joaquinito ha abrazado con ganas el mundo de los poetas y parece haberse olvidado de cuando fueron los mejores, las noches de bares e inspiración, deliciosas formas de perder el tiempo. Un guiño de complicidad y rock and roll animal que el antiguo compañero de basket de Súper Epi traería a la palestra justo cuando más le necesitamos. A fin de cuentas, el Loco cuerdo era el hijo de un estibador que había luchado por la libertad y brazos tatuados que cumplía la estampa, como el duque diría, aquello de feo, fuerte y formal, gentes de otro código moral y que te gustaría tener a tu derecha en una pelea. 



No habría sido un proceso creativo simple. Sabina puede discutir a voz en grito por la colocación de una coma, mientras que el sentido de la estética del Loco tampoco le permite transigir con lo que no le gusta. Pero dudo que hubieran acabado siendo enemigos íntimos. Habría sido un gran álbum, el propio de dos culos inquietos, que se cansan rápido de una cosa y pasan a la siguiente. El rock fue entrando en Joaquín con estilo heterodoxo y voz ronca, mientras que el hijo de nadie se re-formuló de sus primeros años para embarcarse en proyectos como pasar a canciones los versos de Luis Alberto de Cuenca. Sin embargo, ¿hubiera podido llevarse la empresa a buen puerto o existiría la sombra de la deserción? 



Y es que encontronazos han tenido, el propio de dos personas que tienen perspectivas diferentes en política, sociedad y hasta estilo de vida. Pese a ello, nada que no pudiera resolver una cena, en no pocas oportunidades, disentir es un auténtico placer cuando se hace con criterio. Quizás porque, aunque nos sobren los motivos, esta pareja tiene la marca de los supervivientes de una edad dorada, gente que vivió la movida que engulló a tantos, a la Barcelona que es y que fue, además de no pocas rayas y jeringuillas en el lavabo... 



Fueron los años de formación y eclosión, de talentos que iban a comerse el mundo y acabaron antes de tiempo. Ni se conocía ni se hablaba de sobredosis y enfermedades de transmisión sexual, todo era una auténtica bacanal y nuestro amigo Satán protegía en su regazo de ese club de gente formal que componía el cielo de lo políticamente correcto. El Loco, como el buen vino, ha sabido envejecer en ese proceso y abandonó el camión, aunque espera que algunos jovenzuelos recojan el testigo, porque le gustaría seguir escuchándola en labios que no sean los suyos. 

 


Más de un purista se habría rasgado las vestiduras. Pero, para solaz de la discográfica que se hiciera con los derechos de distribución, habría vendido muy bien. Porque no dejaría de ser la fusión de la Madrid que sueñan las que lo visitan y la Ciudad Condal sacada de sus años más juveniles, cuando todo era nuevo, una alquimia precisa, el abrazo de dos mundos que se necesitan más de lo que parece. Sabino Méndez y Pancho Varona también hubieran tenido voz y voto, lo sospecho. Viejos camaradas encajaría allí como una oda a los de antes, a los colegas que se fueron o cambiamos, pero que nos dejaron impronta. Se incluirían allí algunos de los mejores atracadores barceloneses, Marías Magdalenas y bomberos toreros, gente de por qué discutir, cuando se puede pelear. 



Los temas comunes permitirían que fuera difícil qué parte es de cada uno en determinadas canciones. Hola, mi amor, yo soy tu lobo habría sido una parodia de aquellos años en eso que se llama servicio militar y que tan bien reflejó Vargas Llosa en La ciudad y los perros. Una empresa patria que alejó a Loquillo de las sabias órdenes de Aíto García Reneses en la cancha y lo acercó más a la música, mientras que Joaquín permanecía oculto en la litera para que sus queridos compañeros no supieran que era él ese poeta del que hablaban en la correspondencia. A los Jaguares no les gustan los escritores, aunque, como diría el Loco, fusión de Tony Montana y Carlito Brigante, a final, siempre te queda la palabra dada y ciertos atributos de la fisonomía. 



Lo único que no se me ocurre es e tema de cierre. Tendría que ser escrito a cuatro manos, porque no me imagino a ninguno de los dos cediendo la última bola, igual que Larry Bird, esa le corresponde a uno. Si bien a Sabina eso del deporte siempre le ha parecido asunto poco caballeroso, pero buen gusto nunca le ha faltado, puesto que, obligándose a elegir, abrazó la causa de uno de los equipos con más solera y mística del césped, ese Atleti al que dedicó un himno imborrable. Una forma atípica de ver las cosas. Algo de eso sabría Loquillo, ese culé que vive en la Guipúzcoa más rural, una rock and roll star fusionada con el último de la fila, ese que, para hacer poesía, solamente tenía que mover los labios... 



Dios, qué pedazo de disco hubiera sido. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 






http://culturaparatodos.es/discografias/13598-joaquin-sabina-discografia.html



http://www.joaquinsabina.net/2009/11/03/joaquin-sabina-desnuda-vinagre-y-rosas/



http://www.coveralia.com/caratulas/Joaquin-Sabina-19-Dias-y-500-Noches-Interior-Frontal.php



http://www.primacia.org/index.php/repormusic/3718-loquillo-nuevo-disco-el-creyente


ENLACE DE INTERÉS:




http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/lanavedeloslocos/2014/11/28/mis-noches-con-sabina.html


domingo, 12 de julio de 2015

BOOKS OF DOOM: ENTREVISTA CON EL VILLANO FAVORITO


Stan Lee es un genio, en ocasiones, casi de manera inconsciente. Pieza clave, junto al dibujante Jack Kirby, del surgimiento de la Edad de Plata del cómic norteamericano, su trabajo en los comienzos de la década de los 60 del siglo XX cambiaron para siempre la faz del género de las viñetas que se califica como súper-heroico. Intuitivos y con gran capacidad creadora, apenas necesitaron 5 números de Los 4 Fantásticos, cimientos del futuro emporio que sería la editorial Marvel, para comprender que sus cuatro protagonistas precisaban de una Némesis a su altura, alguien que se erigiría sobre el resto de amenazas como la más mortal. Lee pensó en la figura del profesor Moriarty para pedirle a Kirby una oposición que pudiera transmitir a los lectores que aquel tipo iba en serio. 



El resultado es conocido por todos. Era el germen del Doctor Doom o, si lo prefieren, Víctor Von Muerte. El dibujante (aunque debe darse mucho crédito a Kirby por sus aportaciones a las tramas y aspectos que iban mucho más de la representación gráfica) diseñó una figura enlatada e imponente que sería un futuro espejo para cierto espadachín láser llamado Darth Vader. Sin embargo, eso es ya otra historia. La que hoy nos ocupa es la colección conocida como Books of Doom, una mini-serie bajo la batuta de Ed Brubaker. 



Muerte siempre ha sido un personaje de extremos. Bien llevado, es una de las figuras más complejas y ricas de la auto-proclamada Casa de las Ideas, un extraño malvado con un peculiar sentido del honor y cualidades admirables. Mal interpretado, su figura resulta ridícula y atávica, uno más de los muchos aspirantes a conquistadores del mundo que pueblan ilustraciones hipertrofiadas, sin más motivación que ser una carcasa metálica de risa rufianesca. Brubaker recoge las pistas dejadas por sus predecesores (empezando por el mítico segundo especial anual de los 4 Fantásticos, obra de los propios Kirby y Lee, donde se fijó el origen nómada y el sufrimiento del pueblo gitano del que era originario Víctor, frente a una terrible nobleza local) para componer una historia que se aleja de lo que normalmente es un relato de este campo, casi parece un drama gótico del siglo XIX.   


Y llegados a este punto hay que partir una lanza por Pablo Raimondi. Admito que sus lápices me desconcertaron en un principio, no es, desde luego, el clásico dibujante marveliano, pero esta tampoco es una historia estándar dentro de la mitología de los 4 Fantásticos. De hecho, salvo las versiones universitarias de Reed Richards y Ben Grimm, el célebre cuarteto no hace aparición en el grueso del relato, si bien es un espectro que sobrevuela todo el nudo. Aunque bajo una óptica distinta, la del hijo de un benevolente doctor zíngaro y una hermosa madre repleta de misterios, la cual era capaz de realizar pactos con criaturas del inframundo para proteger a los suyos. 



Brujería y ciencia. Una curiosa mezcla que hacen de Víctor uno de los adversarios que mejor encajan con casi cualquier tipo de historia, es decir, si se le sabe usar. Harto del abuso gratuito que hacían algunos colegas, John Byrne determinó que el buen doctor tenía una legión de robots que parecían perfectas réplicas de sí mismo, la cual era usada para misiones menores (a fin de cuentas, un ardid del polifacético Byrne para justificar las contradicciones que se iban dando entre un Doom que podía ser una figura atormentada o un auténtico chiste enfundado en armadura). 



Brubaker, sagaz guionista que sabe encontrarle el punto y la novedad a los personajes clásicos, pero sin hacerles perder la esencia, nos adentra en sus primeros compases, donde se forjó el carácter de la criatura. Con inteligencia, el mundo onírico del huérfano sirve para introducir a los demonios que acosan el alma de su difunta madre sin caer en lo inverosímil. A fin de cuentas, todo podría estar ocurriendo en la cabeza de Víctor. Asimismo, hay sutileza a la hora de reflejar su relación y ruptura con Valeria, la única muchacha de su pueblo que se atreve a acercarse a una figura odiada y temida por el resto. 



Los cambios de escenario ayudan a ver el cumplimiento de esta profecía al más puro estilo de los vaticinios de las brujas de Macbeth. Brubaker y Raimondi arrastran en su lectura a inmensas laderas de Europa, a noche de San Juan plagadas de misticismo, a sofisticados laboratorios universitarios respaldados por el ejército norteamericano, a hermosas plazas del Viejo Continente donde agentes de la KGB se preguntan por el genio zíngaro que desapareció de la nada... 



Y, en el corazón de todo, Lavteria, esa afortunada intuición de Kirby y Lee, un lugar perdido en los Cárpatos, la nación donde el protagonista está destinado a volver para confirmarse en el trono del rey, aquel antiguo barón que maltrató a sus progenitores. En verdad, si algún día hubiera que realizar una ópera basada en alguna mini-serie de Marvel, Books of Doom sería una de las primeras de la lista. 



Pero, cuidado, hay riesgos en dejarse embaucar por la historia de este Jekyll y Hyde con carcasa, esa doble alma de Víctor y Doom, el héroe caído y el mal renacido... los riesgos de una entrevista con el villano favorito. 



IMÁGENES EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



https://mobilestore.marvel.com/Fantastic-Four-Books-of-Doom-3/digital-comic/5335



https://mobilestore.marvel.com/Fantastic-Four-Books-of-Doom-1/digital-comic/1198



http://www.marvunapp.com/Appendix6/boris_doomsaide.htm

domingo, 5 de julio de 2015

LA HECHICERA DESPECHADA Y EL GUERRERO EXHAUSTO


Nunca volvieron a ser los mismos. Independientemente de la versión que cuente su romance y desamor, la historia de Jasón y Medea comenzó a truncarse desde el viaje de regreso, acompañados de los míticos argonautas. ¿Cómo era posible que una llama de pasión tan brutal como la que había surgido entre esos dos desconocidos se mantuviera, una vez pasada la excitación y conseguido el vellocino de oro? La princesa que traicionó a su pueblo por el apuesto marinero. El héroe que en su regreso, lejos de ser honrado, descubrió que ya no había lugar para él en su Yolco natal. Dos exiliados a quien su prole no pudo permitir mantenerse mutuamente unidos, germinando el enfriamiento, el desapego, los celos y, como acto final, la venganza.



Vuelve el teatro de Mérida a brindar un verano de clásicos con aroma a nuevo, aprovechando, como siempre, el incomparable escenario que le da ese tono romano, nunca viejo, sino con el sabor de lo antiguo. No podía faltar en el programa Medea, tantas veces contada, maldecida y compadecida. En España, fue la célebre Nuria Espert quien más la representó, descubriendo en cada representación una nueva faceta de un personaje femenino que hizo devanarse los sesos a nombres como Eurípides, Apolonio de Rodas o Séneca, entre otros. 



Desde este julio, se unen a esa ilustre nómina Vicente Molina Foix y José Carlos Plaza. Una veterana en estas lides como Ana Belén presta su voz y casi su alma a la princesa de la Cólquide, una mujer en una tierra que no es la suya, la cual abandonó a sus dioses y familia por seguir los pasos de un héroe que se convirtió en su amante, a cambio de los secretos que esta hija de reyes y hechicera, para volver con el vellocino y su fama intacta. Ana Belén da su fuerza y prestancia a la atormentada madre y esposa, cansada de la lejanía de lo que le era familiar y alejada del tálamo de un marido que prefiere amoldarse a la nueva sociedad que encuentran en Corinto. 


En este sentido, el papel de Jasón siempre me ha parecido muy ingrato para la posteridad dramática y digno de revindicarse. Adolfo Fernández presta su presencia para un héroe cansado, pero no un mito de pacotilla o un farsante, como a veces se dice en determinadas lecturas. Creo que la pausa y casi desidia con la que este intérprete acompaña los pasos del atribulado aventurero obedecen a una estrategia premeditada y la visión de Foix y Plaza, un nuevo prismático para mirar el paisaje. El Jasón de Corinto está lejos del hombre a quien escogió el mismo Hércules para ser el capitán de su navío, se trata de un guerrero exhausto, cubierto de polvo y con la mancha de su exilio; como hubiera dicho un poeta malogrado y muerto muy joven: "De tu propio solar quedaste fuera"



Las leyendas greco-latinas sabían mucho de los seres humanos, más allá de los dragones y el Olimpo. Casi nadie vuelve triunfante. Ulises solamente es reconocido por su fiel perro al volver a su hogar abandonado. Hécuba es castigada a injustas humillaciones, simplemente por ser una mujer que quiere expresar sus lamentos por todas sus pérdidas. Aquiles advierte desde el Hades que no hay ninguna grandeza en ser el monarca del infra-mundo, prefiriendo el más humilde puesto entre los vivos. Jasón y Medea no son la excepción. Uno queda aplacado y buscando la comodidad del agasajo de quien fue importante; la segunda no puede soportar el abandono, que sus sacrificios fueran en vano. 



Solamente de las fuertes pasiones pueden surgir odios tan desgarradores. Filipo de Macedonia y Olimpia de Epiro podrían haber escrito un tratado al respecto. De ello se percata uno de lo apoyos secundarios más importantes del relato, Consuelo Trujillo se deja envejecer y cubrirse de modestos ropajes para ser la fiel nodriza de Medea, uno de sus pocos apoyos, la confidente de una mujer dolida y que va consumiéndose. Ella es una de las pocas que teme e intuye lo que pueda desencadenar un nuevo matrimonio de Jasón con la princesa de Corinto, porque conoce, quiere y teme el reverso tenebroso de su señora. 


Otro hallazgo e interesante añadido del libreto es la mayor preponderancia del preceptor de los hijos de Medea, interpretado por Luis Rallo, un docto hombre de Mesopotamia que ha sido contratado por la célebre pareja para educar a sus vástagos en los avances que se están dando por todo el mundo conocido. Racional, educado y tolerante, alguno de sus diálogos con la nodriza son los puntos de cordura de una ciudad enloquecida, donde una mujer trama la peor de sus venganzas. "Es difícil tratar con reyes. Se acostumbran rápido a mandar, pero no así a obedecer...". Poika Matute da mucho de eso con su soberano corintio, de discurso populista y ansioso de sus poderes, pero también capaz de ternura con su hija, prometida a Jasón. 



Un juego de poderes donde hay siempre víctimas colaterales inocentes. No fue el genial George RR Martin el primero en darse cuenta de que las bodas pueden ser carmesíes y que los truenos, a veces, resuenan con fuerza, mientras serpientes, culebras y otros reptiles brotan de la nada para seguir las pautas y dictados de fuerzas oscuras. Sin embargo, las deidades mitológicas quedan en segundo plano ante el mundo intimista de los protagonistas, destacando alguna experimentación buena del montaje (el flashback donde Medea recuerda al joven y apuesto Jasón, mientras se escucha la voz del ya envejecido marido, cansado, recordando el día en que se conocieron). 



Seguimos debiendo mucho a Grecia. Conviene en estos tiempos, donde son noticia por tantas cosas negativas, que recordemos ese legado fascinante y lo mucho que han enriquecido el imaginario popular, no ya de un continente, sino de todas las artes. Y, entre esas figuras, la desdichada, malvada, contradictoria y destrozada Medea sigue siendo uno de sus reflejos más brillantes. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



http://www.eldiario.es/eldiarioex/cultura/Medea_Ana_Belen_Merida_0_404909525.html



http://www.culturamas.es/blog/2015/07/03/esplendida-medeaana-belen-en-una-version-extraordinaria/



http://madridesteatro.com/61-festival-de-merida/