domingo, 17 de abril de 2016

¡ESTÁN LOCOS ESOS GRINGOS!


Hay reseñas con las que uno puede ser más objetivo que con otras. Nunca se consigue del todo el tono ecuánime, pues nuestros gustos particulares y fobias hacen que decantemos nuestras críticas por uno u otro sendero, atendiendo a cuestiones que, por mucho que pretendamos enmascararlas en baremos justos, obedecen a cuestiones muy subjetivas. El cómic que hoy nos ocupa, Gringos locos, me entra por los ojos, no puedo evitarlo. En mi descargo, afirmar que sospecho que hay toda una generación a la que le pasará lo mismo, porque esta creación de Yann y Oliver Schwartz (equipo creativo de esa obra maestra llamada El botones de verde caqui) es una joya, una pieza que apela a la más traicionera y deliciosa nostalgia para abrumarnos. 



En el prólogo quedamos advertidos de ello, nada menos que a través de una cita sacada de El hombre que mató a Liberty Valance. A partir de ese punto, muchos o lectores  ya se verán inclinados a ser benevolentes, dejándose llevar a un viaje muy especial, uno que finaliza en el otro lado del charco, protagonizado por tres autores de cómics franco-belgas: Jijé, Franquin y Morris. El objetivo del triunvirato es conseguir entrar a trabajar en los estudios de Walt Disney. Corre el año de 1948. Ninguno de ellos es consciente, pero su tentativa va a fracasar y se verán abocados a desplazarse en una odisea personal, desde los desiertos de cactus a buscarse la vida en Tijuana. 



Un cómic para descubrir un poquito más la historia del medio desde dentro, muy al estilo de lo que Paco Roca elevó a la categoría de arte con El invierno del dibujante. No obstante, debe evitarse el abrir sus páginas con el deseo de ver a una biografía al uso. Estamos en suelo mexicano, el lugar donde un señor llamado Gabriel y apellidado Márquez escribió las principales páginas que confirmaron Macondo. Recuerden el film de John Ford, aquí se imprime la leyenda, queridos amigos. Si aceptamos ese código, podemos abrocharnos el cinturón y prepararnos para disfrutar de uno de los mejores cómics que han salido en 2016.



Yann y Schwartz no están interesados en tener una precisión notarial, sí en contagiar el deseo y la confianza de Jijé, el fuerte carácter y potencial de Morris, así como el encanto, teñido en ocasiones de geniales ideas negras, que poseyó Franquin. En un ejemplo de fair play, la edición del tomo incluye unos extras con declaraciones y entrevistas a los descendientes, quienes no siempre recuerdan de igual manera aquel periplo y expresan alguna queja comprensible al respecto. De cualquier modo, quienes están de enhorabuena son aquellos enamorados de los años dorados de una generación irrepetible que firmaría algunos de los iconos más emblemáticos de la historieta (Spirou, Lucky Luke...).  



Con todo, es de justicia decir que México es prácticamente un personaje más de la trama. Un lugar que respira y tiene aroma de misticismo, el guión maneja con habilidad el potencial que da dicho escenario para colocar pruebas que permiten exhibir la personalidad singular de cada uno de sus admirados protagonistas. Por más que algún detalles biográfico pueda sentar mal a familiares, creo que en todos los casos hay una carta de amor a estos maestros de dos de sus discípulos más aventajados. 



Como ya ha demostrado con cierto entrañable botones, el trazo de Schwartz no decepciona en ningún momento. Su dibujo tiene un gusto por lo clásico, además del suficiente toque renovador para satisfacer por igual a puristas y nuevas generaciones. Su manera de captar las emociones de sus creaciones permite que toda la excelencia del argumento de Yann encuentre perfecto acomodo, siguiendo con sutileza cada evento, siendo capaz de brindar escenas de pura hilaridad física, así como representar noches oscuras y melancólicas.


Un poco cansados del estilo edulcorado de Dupuis, el trío de artistas deberá aclimatarse a un nuevo escenario, donde además habrá estrecheces económicas, si bien, todo queda plagado de un realismo mágico que permite mantener la ilusión a flote. "La mordida" de las autoridades públicas y "el puente de los monos" ejemplificarán asimismo que no es oro todo lo que reluce y que en cada lugar hay que acostumbrarse a hacer lo que vieres.



Resulta complejo de explicar, pero hay momentos metaficcionales que resultan encantadores. Así, asistimos a un primigenio y más adulto precedente de Gastón el Gafe, a la par que resulta muy curioso ver a todos los protagonistas más la familia al completo de Jijé viendo "El Tesoro de sierra madre" mientras están en su coche en un cine al aire libre.



Franquin habló en varias ocasiones con Yann de aquella experiencia. El mejor piropo al segundo es decirle que al maestro le habría encantado. Y que ese Schwartz dibuja como si fuera un gringo loco. 



ENLACES DE INTERÉS:



RESEÑA EN EL BLOG ES LA HORA DE LAS TORTAS (BY LAMASTELLE)



RESEÑA EN EL BLOG MIS CÓMICS Y MÁS



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.planetebd.com/bd/dupuis/gringos-locos/-/14807.html



http://www.eslahoradelastortas.com/resena-gringos-locos/



http://www.eslahoradelastortas.com/resena-gringos-locos/

domingo, 10 de abril de 2016

SEÑORES DEL OLIMPO


Javier Negrete es una de las mejores noticias que ha tenido la literatura española orientada a la fantasía durante los últimos años. Este autor madrileño, formado en Filología Clásica, pertenece a esa clase de autores que nunca dejan indiferente al público. Así, su versatilidad puede llevarle a brindar una saga tan extensa como la de Tramórea, en un universo imaginario creado por él mismo, o a brindar un fantástico what if...? donde Alejandro Magno no fallece en Babilonia y se lanza a por la conquista de Roma, vengando así la derrota sufrida por su propio tío en la Península Itálica [RESEÑA ALEJANDRO MAGNO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA]. 



Hoy abordamos uno de sus trabajos más recordados, el cual fue galardonado con el premio Minotauro en 2006. Como suele ser habitual en su prolífica pluma, la ambientación de su relato no puede ser más mitológica: Señores del Olimpo. Nos situamos en los remotos días donde Zeus y sus temibles rayos gobiernan la Tierra. Los dioses, pese a sus poderes, tienen caprichos y debilidades muy humanas. Son coléricos, envidiosos, se conmueven ante la amistad o se pierden en aventuras apasionadas con los propios mortales. En realidad, solamente su fuerza y longevidad a través de la ambrosía los diferencian de unos adoradores que les suplican, tremen y, en no pocas ocasiones, intentan evitar. 



Tras haber derrocado a su propio padre, el Zeus de la novela de Negrete tiene más problemas que sus constantes escenas conyugales con Hera, la cual le ha negado el acceso a sus aposentos por el plazo de dos años, aludiendo a las constantes infidelidades con las que la ha martirizado. De la nada, ha surgido una advenediza criatura llamada Tifón que clama ser hijo legítimo de Cronos y el futuro señor del Olimpo. En principio considerada como una broma de mal gusto, todas las deidades empiezan a inquietarse ante una serie de cambios climáticos y malos augurios que invitan a pensar que su era de dominio van a derrumbarse. 



Una serie de fantásticos escenarios se abren ante nuestros ojos lectores: Delfos, Cnossos, Troya, etc. Sin embargo, lo más fascinante son los personajes. Como Homero ejemplificó con maestría, uno de los grandes atractivos de las deidades clásicas helenas es su arrolladora y carismática imperfección. Así, Negrete muestra un Ares que es una masa de músculos, de personalidad violenta y egoísta, un poderoso pelirrojo que tiene unos temibles perros para la guerra. Llegado de un horrible exilio por quebrantar sus juramentos, el poco apreciado hijo de Zeus recibe instrucciones para contener con un poderoso ejército los peligrosos movimientos de los gigantes que avanzan a territorios humanos.



Apenas una muestra del elenco manejado, el cual, además, tiene la notable ventaja de tener unos derechos de autor muy remotos en el Caos de las brumas del tiempo y el ombligo de Gea. Uno de los más notables caracteres trazados es el de Atenea, una diosa de gran inteligencia y virtudes, pero asfixiada por los votos que le impone su rol, frente a las caprichosas banalidades de otras de sus compañeras del Olimpo. También resulta reconocible Hefesto, el hábil herrero de los ejércitos de Zeus, avergonzado por su aspecto físico y humillado por las constantes infidelidades a las que lo somete su atractiva esposa Afrodita.  



El mérito de esta carismática novela mitológica es tener un halo de tragedia inminente, unas profecías a lo Macbeth que van provocando a los integrantes del mismo a tomar los pasos que los encaminarán al destino que querían evitar. Los capítulos son breves y sus diálogos contundentes. Igual que hicieran décadas atrás Stan Lee y Jack Kirby para los relatos asgardianos de los cómics de Thor, Negrete se sumerge sin miedo al ridículo en las pomposas y altisonantes declaraciones de Zeus y su prole. El secreto de su éxito es que lo hace de una manera adictiva y que nos lleva a aceptar su juego. 



Se trata de una inmersión en un mundo de oráculos y fatalidades, pero también en el de unos seres muy poderosos e invocados de tiempos remotos pero que, por paradójico que resulte, nos recuerdan mucho a nosotros mismos en sus cambios de humor, sus problemas de familia, el temor por sus seres queridos y su incapacidad de gobernar sus propias pasiones. Se trata de un relato de fuerza y que proporciona horas de honesto y épico entretenimiento. 



Centauros, parcas y huevos de dragón que harían las delicias de cierta khaleesi se sucederán para dar mayor sabor a la aventura. Como es menester en esas alturas del Olimpo, líos de alcoba, celos e incestos estarán a la orden del día, siendo tan veloces los cotilleos en dicho monte como la capacidad de Hermes para mandar mensajes. 



Un excelente pasatiempo para un fin de semana. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.casadellibro.com/ebook-senores-del-olimpo-ebook/9788445078013/1902827



http://www.ediciona.com/senores_del_olimpo-dirpi-123.htm



https://www.atenas.net/actividades/excursion-delfos

domingo, 3 de abril de 2016

EL PODER DEL TERROR


Ojalá fuera algo distinto, pero la violencia y el terror tienen una cota de poder que no se puede negar. De hecho, debe admitirse que son dos fuerzas que, combinadas en su salvajismo, suponen un impacto nada desdeñable, aprovechado en diferentes etapas históricas para subyugar, coaccionar y rendir al resto. Apenas han pasado poco más de una semana, pero ya empiezan a vislumbrarse algunos de los posibles efectos de los atentados que sufrió la capital belga de Bruselas. Un sangriento y triste episodio que ha recordado a los acontecimientos de París. Muchos añadirán aquí lo que está ocurriendo en Oriente Medio, África y otros rincones del globo, porque el Viejo Continente siempre ha pecado de etnocentrismo a la hora de explicar las cosas. 



Las redes sociales, una herramienta que hace apenas poco más de una década era casi impensable, dejaron constancia del hecho. Como en anteriores ocasiones, se crearon eslóganes, se subían fotografías de las principales concentraciones en el país belga y se escribía mucho sobre el tema. A pesar de que muchas de esas manifestaciones de solidaridad se hacen con la mejor de las intenciones, no es menos cierto que pueden ser fácilmente puestas en entredicho en su efectividad. Por ejemplo, Arturo Pérez Reverte incendió pronto Twitter con irónicos comentarios acerca de cómo los yihadistas estarían temblando ante la proliferación de lemas "Yo soy Bruselas". Periodista de raza en su época (me viene a la mente Sarajevo, entre otras zonas que cubrió), buen escritor y polemista extremo, la daga vizcaína del académico entraba dentro de su juego provocador y azotador del conformismo online; muy aplaudido por algunos, bastante contestado por otros. Más fuerte era su afirmación de que, salvo niños y perros, ya no había víctimas inocentes. Que las había desinformadas, inconscientes...el creador del capitán Alatriste cargaba, como se hacía en otros mentideros, un mensaje muy pesimista y, en el contexto de cuando fue publicado, más que hiriente por el trasfondo. 



Sorprende porque, entre otras virtudes, Reverte es un gran aficionado al cine del maestro Clint Easwood; especialmente, seguro que habrá visto una de sus obras maestras, Sin Perdón (1992). Allí, la veterana estrella de los spaghetti western cuestiona la gloria alcanzada por los míticos pistoleros: "Cuando matas a a alguien, no solamente lo matas a él, sino a todo aquello que es y será". El fatal accidente de haber estado en aquel metro a esa hora en Bruselas ha cortado vidas que tenían un futuro, aspiraciones, gente que conocer, trabajos que desempeñar, libros que leer...Todo en pos de una orgía sangrienta, un disparate que hace convencer a algunos de que sacrifiquen lo más preciado que tienen, su vida, para explotarse ante perfectos desconocidos. Y con todo, en eso sí estoy dispuesto a darle la razón a quienes son ácidos y críticos con el fenómeno surgido tras la triste jornada, hemos tenido suerte. Más que víctimas o verdugos, los de este lado de la bola de barra hemos tenido potra. Pueden ocurrir accidentes grotescos, verdaderas tropelías en nuestro hemisferio, pero, de momento, la proporción es menor que un día cualquiera en Irak, pongamos por caso.


Mucho se ha escrito, quizás desde la triste jornada de las Torres Gemelas, acerca de la necesidad o no de incrementar los controles de seguridad en el transporte público. Ventajas como los metros o aeropuertos se tornan en escenarios propicios para este tipo de carnicerías. La obsesión por la seguridad irá en aumento, a juzgar por lo que está aconteciendo. Por un lado, es un resultado lógico. En el otro, y es uno de los primeros puntos en las reuniones de la Unión Europea, este celo de seguridad puede ser aprovechado para fines menos protectores. En situaciones de crisis y amenaza, los partidos extremos y el miedo al otro encuentran un campo de cultivo perfecto. ¿Vamos a ser capaces de distinguir?



Independientemente de nuestro sentimiento religioso (o ausencia del mismo), la realidad dicta que nos unen muchas más cosas con un musulmán como Kareem Abdul Jabbar que con Donald Trump (no es casual tampoco que una figura política así haya aflorado en este contexto). También que miembros destacados de la Grande Mosquée de Bruxelles fueron a rendir tributo a los fallecidos. Es decir, hay una clara separación del infierno que representa ISIS, aunque esa no es la imagen que la organización terrorista pretende mostrar. No les beneficia, lo que les conviene es una clara apuesta por nosotros o ellos. Lo preocupante es la influencia que este tipo de locuras pueden llegar a alcanzar, y aquí sí se debe hacer una reflexión profunda.



Recientes artículos muestran como hay personas que se desplazan hasta el supuesto "paraíso" de ISIS, volviendo, los que tienen esa fortuna, aterrados ante una espiral de violencia y una lucha de facciones que poco o nada tienen que ver con la fe, salvo como excelente excusa para imponer el terror y unos valores atávicos que parecían desterrados. Pero, también es innegable que hay un problema de integración en los últimos años. Que hay segundas y hasta terceras generaciones que no se integran en Francia, Bélgica, Holanda, etc. Que están dispuestos a asesinar a gente a la que nunca vieron y suicidarse, El análisis de las fuerzas policiales debe ser exhaustivo, puesto que el peligro es grande. No se habla tanto de otra tarea que tiene menos que ver con las alambradas y verjas electrificadas, esas que tan cómodos nos hacen sentir en nuestra pequeña parcela aislada en la que nos aislamos. La política internacional de las últimas décadas responsabiliza a muchos de los que ahora harán discursos para proteger a unos ciudadanos que han sido ignorados hasta entonces.


¿Quién creo a los monstruos? Por calidad y cantidad de armamento, podemos deducir que alguien tuvo que vendérselo a esos bárbaros. Que desde la Guerra Fría hay prueba de que se adiestró y enseñó a muchos para que luego pudieran aplicar el terror, siguiendo el estilo de sus maestros. Ahora, lo que falta para sumergirnos del todo en la podredumbre es ser incapaces de distinguir, en caer en el odio racial. En la Europa de tiempos medievales, las autoridades consentían hacer la vista gorda en épocas de epidemias para que el grueso de la población expiase sus frustraciones contra los judíos. Ahora, pueden hacer rebrotes que nos hagan caer en ese malévolo juego con las oleadas de inmigrantes de esa franja que sufre en Oriente. Es mucho mejor eso para algunos que cargar con los propios errores, que ver qué nos ha llevado a este punto.



Y, por supuesto, que sigue habiendo víctimas inocentes. La gente cuyas vidas fueron sesgadas en Bruselas por un fortuito azar lo eran. También los de París, los refugiados sirios que vienen buscando lo más básico también... Es hablar de los mundos de yupi y no tiene ninguna relevancia o mérito hacerlo cómodamente desde un portátil en una zona donde uno no va a seguir perseguido por ello. La herocidad es en el caso de la disidencia de gente que logra desenmascarar a ISIS en su propio territorio, de aquellos que dan ayuda humanitaria en lugares como la frontera de Gaza; lo fue en el caso de aquellos que vieron la brutalidad del Holocausto e intentaron impedirlo, hasta a costa de sus vidas. Esta última centuria ha visto el poder del terror y a buena fe que es poderoso en su loco salvajismo.



Tal vez una gran parte de la población no seamos ni víctimas inocentes ni verdugos conscientes. Simplemente, voluntarios vendados, satisfechos en la desinformación... Lo menos que le debemos tras sucesos como los de Bruselas es tratar de subsanar eso.
   


FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.prensa.com/fotogalerias/Solidaridad-mundial-Bruselas_5_4443355626.html#!photo=7



http://www.seguridadenamerica.com.mx/noticias/de-consulta/secciones-revist-seguridad-en-america/noticias-sobre-seguridad-publica/21568-atentado-en-bruselas-mas-de-30-muertos-en-el-aeropuerto-y-el-metro



http://www.lavanguardia.com/internacional/20160323/40632355077/atentado-bruselas-en-directo.html

domingo, 27 de marzo de 2016

EL NUEVO CASO DEL INSPECTOR CLOUSEAU



A veces, tu mejor ficha es la que no has movido. A la altura de 1963, Blake Edwards había dirigido una comedia romántica plagada de estrellas e ingredientes para ser un éxito en taquilla. Con una banda sonora pegadiza, galanes de la talla de David Niven, una Claudia Cardinale en el apogeo de su belleza y líos de alcoba, La pantera rosa fue un inmediato éxito. Sin embargo, nadie podía haber pronosticado que uno de sus personajes secundarios, el despistado pero entrañable inspector Clouseau, interpretado por Peter Sellers, iba a ser la joya de la corona, captando casi de inmediato el favor del público. 



Apenas un año después, Edwards ya estaba enfrascado en la secuela. A diferencia de la primera entrega de la franquicia, ahora no habría ningún diamante rosado que hurtar por un ladrón de guante blanco; el poco habilidoso inspector se las vería ahora en solitario con un un difícil asesinato que se lo hubiera puesto complicado al mismísmo Sherlock Holmes por la gran cantidad de sospechosos. De cualquier modo, solamente alguien tan poco consciente de sus limitaciones como el investigador del bigote es capaz de creerse capaz de afrontar el reto. Aunque el libro de los gustos esté en blanco, siempre me ha parecido que El nuevo caso del inspector Clouseau es el esplendor de la fecunda (y complicada) alianza de Edwards y ese excelente comediante que fue Sellers. 



Asimismo, A shot in the Dark (título original del film) supuso la plataforma para una belleza sueca llamada Elke Sommer, la cual sería la encargada de encarnar a María Gambrelli, la criada de una adinerada familia que es acusada de matar a su novio por celos. Encaprichado de la sospechosa desde el primer momento, el bueno del inspector se decidirá a plantear su defensa, incluso contra las sensatas intuiciones de su agudo ayudante (una clara parodia del mítico Hércules Poirot).



Dentro de los méritos de esta alocada comedia, uno de los más importantes es su sofisticado casting. Sorprende encontrar a todo un caballero de la actuación como George Sanders para ejercer el rol de Benjamin Ballon, el dueño de la mansión donde Gambrelli, supuestamente, habría asesinado a su pareja. Sanders es uno de esos actores que siempre da un toque de distinción a todo lo que hace, ya sea un monarca filisteo, el ácido crítico teatral de un importante periódico o, en este caso, el típico estirado aristócrata. Su escena con Sellers y los tacos de billar es digna de antología, pues resulta imposible pensar en mejores rostros para representar el juego de payaso torpe-payaso serio.



Otro de los nombres que resaltan es el de Herbert Lom como el comisario Dreyfus, quien estaría destinado a ser muy importante en la saga de La Pantera Rosa. El desventurado superior de Clouseau está condenado a ver cómo sus nervios son puestos a prueba por la increíble capacidad de su subordinado de hacerlo todo mal, aunque, misteriosamente para Dreyfus, parezca tener un don para granjearse las simpatías de la gente.



Edwards introducirá asimismo uno de los gags más queridos por los fans por primera vez; hacemos referencias a las absurdas, hiperbólicos e hilarantes peleas de artes marciales que el inspector debe realizar con su sirviente oriental Kato (Burt Kwouk). Aquí probadas por primera vez, la popularidad que alcanzaron las convirtieron en un recurso muy recurrente en las siguientes secuelas.



La atmósfera de gran mansión y crimen tipo Cluedo resulta francamente favorable a esta sátira, permitiendo explotar algunas de las mejores habilidades de Sellers. Por ejemplo, los extraordinarios interrogatorios que el bueno de Clouseau realiza a los integrantes de la casa, cada uno de ellos con una lista de vicios nada desdeñable. El director y William Peter Blatty crean una trama realmente ingeniosa y que permite disfrutar con esta comedia que sería muy fácil de representar en teatro, debido a los espacios donde ocurre.



Bajo los acordes de Henry Mancini se impone un ritmo alocado y sin pausa que permite que los 101 minutos de metraje pasen de la forma más agradable. Sommer resulta perfecta para su papel y hasta los papeles más secundarios están escogidos con sumo mimo (las caras no pueden resultar más sospechosas en esa mansión donde las noches son muy moviditas).



Un disparate espectacular que, por si fuera poco, acaba en un clímax memorable. No tiene ni pies ni cabeza en ocasiones, aunque... ¡maldita falta que nos hace eso! Clouseau se colaba en el santoral de los protagonistas de comedia por primera vez. Y, tantos años después, ahí sigue.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.sensacine.com/actores/actor-24633/fotos/detalle/?cmediafile=18815053



http://www.allposters.es/-sp/nuevo-caso-del-inspector-Clouseau-El-Posters_i9793403_.htm



http://mucho-mas-cine.blogspot.com.es/2012/09/la-pantera-rosa.html

domingo, 20 de marzo de 2016

PENNY DREADFUL: DARK PLEASURES




A finales del siglo XX, un genial y heterodoxo guionista de cómics, Alan Moore, decidió sorprender a la industria con un concepto muy innovador. Acompañado del eficaz dibujo de Kevin O´Neil, el escritor presentó a la denominada como Liga de los hombres extraordinarios, una agrupación en los días de la Gran Bretaña victoriana que aunaba a algunos de los estandartes de la literatura fantástica (por ejemplo, Mina Harker, el doctor Jekyll, el capitán Nemo...). Ahora, desde 2014, tenemos otro invitado a esa fiesta metaficcional, en este caso, destinado a la pequeña pantalla: Penny Dreadful. 



Los antiguos decían que el nombre amenaza, es decir, que era una tarjeta de presentación de las virtudes y defectos de quien lo porta. Esta serie de la cadena Showtime invita a recordar un tipo de novela y folletín muy característico del pasado. Igual que Quentin Tarantino hizo resucitar el pulp, John Logan pretende hacer resurgir de sus páginas a Dorian Gray, Drácula, el doctor Frankenstein, etc. Hoy analizamos la primera temporada del programa, la cual contiene 8 sangrientos episodios que invitan a pensar que los monstruos han vuelto en todo su esplendor. 



La primera lanza que debe partirse a su favor es su acertado casting, muy cuidado. Sobresale en las presentaciones Eva Green como Vanessa Ives, una peculiar médium que intenta ayudar a Sir Malcolm Murray a encontrar a su hija Mina, la cual puede estar aprisionada en el peor de los infiernos. Hay actrices que son excelentes siendo femmes fatales; otras se consagran en roles más emocionales y vulnerables. Green se cuenta en la corta lista de intérpretes que pueden alternar ambos registros sin ninguna clase de dificultades; a veces, en la misma escena. Con sentido del riesgo, brinda un personaje complicado y con muchos momentos climáticos, nada fáciles de rodar Ella sola ya bastaría para ver la serie, pero es apenas la punta del iceberg de un excelente elenco.



Una buena muestra de ello se exhibe en los diálogos y duelos interpretativos que brinda el choque de Sir Malcolm con un pistolero contratado para la arriesgada misión: Ethan Chandler. El primero es nada menos que Timothhy Dalton, un excelente y solvente actor con una gran trayectoria. Su buen hacer con su personaje sorprende menos que la versatilidad de su más joven compañero de viaje, un Josh Hartnett que sobrepasa el perfil de galán estándar para brindar una personalidad con muchas aristas. El tormentoso romance que inicia este aventurero con una prostituta (Billie Piper) es una de las mejores subtramas de la primera temporada.



Como todo no pueden ser parabienes, resaltar que entre los primeros episodios y los siguientes hay una cierta búsqueda de coger el tono. El piloto parece querer mostrar mucho en poco tiempo, algo lógico teniendo en cuenta su condición de boceto de lo que será el show, pero se alterna un argumento que podría ser absorbente con acción muy efectista (vampiros por doquier, carnicerías en almacenes, mucho susto de que de repente alguien meta un grito...). Una falta de sutileza, a veces, que se cobra su peaje en la presentación del doctor Frankenstein (Harry Treadaway) y su creación más célebre (Rory Kinnear). No es problema de los actores, sino de un gusto por cierto gore gratuito que le quita misticismo a la metáfora de Mary Shelley para convertirlo en algo más simple.



Afortunadamente, con un adecuado uso del recurso del flashback, hay un Rubicón que lleva a Penny Dreadful a unos callejones absorbentes. Los intentos de Sir Malcolm y su equipo de intentar salvar el alma de su hija Mina son una saga bien llevada y con escenas realmente sobresalientes. Cuando la serie coge carrendilla y acompaña a su espectacularidad visual de recursos ingeniosos en el desarrollo de los acontecimientos, cobra su mejor forma. Usando el ardid que es propicio en esta clase de epopeyas novelescas con criaturas fantásticas y romances imposibles, cada capítulo culmina en una incertidumbre que te obliga a aguardar con impaciente el siguiente como espectador.



Openings como el de un Dorian Gray (Reeve Carney) abandonando una exuberante orgía en su casa una noche tormentosa para cerciorarse de que su oculto retrato sigue a buen recaudo harán las delicias de los fans de este tipo de literatura. No obstante, también hay personalidades y situaciones que no se explotan en lo absoluto (imperdonable lo de Van Helsing), dejando una sensación de no haber sido aprovechados. Otros, como es el caso de Sembene (Danny Spani) deberán esperar a futuras temporadas para tener la oportunidad de conocerles mejor. 



Curiosamente, a pesar de tan buenos ingredientes en la premisa, la audiencia no ha sido la esperada en sus primeros compases (con todo, le ha ayudado la difusión de Sky Atlantic), aunque, de momento y por fortuna, este galeón victoriano avanza a aguas oscuras y manteniendo las expectativas de que quedan más cosas en la caja de Pandora. 



Un cóctel de suspense, violencia, erotismo y placeres culpables. Oscar Wilde no hubiera dudado acerca de cuál es la mejor forma de evitar esta tentación... 



ENLACES DE INTERÉS:



DARWYN CARSON-EL MUNDO OSCURO DE PENNY DREADFUL



3 MOTIVOS PARA VER PENNY DREADFUL (HIPERTEXTUAL)



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.bolumrehberi.com/Penny-Dreadful.asp



http://blogs.indiewire.com/leonardmaltin/the-dark-dank-world-of-penny-dreadful



http://hipertextual.com/2015/06/penny-dreadful

domingo, 13 de marzo de 2016

LA VIDA PRIVADA DE MORTADELO Y FILEMÓN



Nada por aquí, nada por allá. Corría el año de 1998. Como un prestidigitador de altura, Francisco Ibáñez podría haberse permitido el lujo de sacar pecho, pues de su mágica chistera habría logrado extraer mucho. 40 años con los mismos personajes de cómics y gozando de gran éxito de público es muy complicado. En España, algo que rozaría los límites de lo milagroso. Sin embargo, fiel currante desde sus días en la mítica Bruguera, el padre de los inefables Mortadelo y Filemón se decidió a celebrarlo a su manera, trabajando en un nuevo álbum que hiciera homenaje a la bien llevada madurez de los dos agentes de la TIA. 



En realidad, Su vida privada es una pequeña excentricidad dentro de la tónica habitual de la serie. A lo largo de su dilatada trayectoria, Ibáñez se ha caracterizado por un gran nivel de producción y tremenda efectividad a la hora de usar fórmulas clásicas del humor que él ha usado con gran acierto. La nieta puede abrir el número 75 de la colección Olé, mientras que el abuelo hace lo propio con el primer Súper Humor de lomo rojizo. Están leyendo la misma esencia, no hace falta ninguna nota a pie de página o conocimientos previos de otras aventuras para poder lanzar una espontánea carcajada ante las desventuras de estos dos cabestros rodeados de jefes despóticos, inventores de alopecia y mucha mala uva contra el prójimo en general. 



Sin embargo, en ese éxito rotundo hay un asterisco. Todas esas virtudes que han hecho de Mortadelo y Filemón atemporales también han provocado un paulatino alejamiento del riesgo, de todo aquello que pudiera parecer excesivamente novedoso. Como si el mero atisbo de un universo de ficción algo definido pudiera quitarle gracia al asunto. Por ello, no tiene nada de extraño que fuera una presión editorial la que llevase al creador a ponerse manos a la obra, cuando él hubiera estado más que complacido en hacer una aventura más al uso. Por fortuna, la Historia también dice que cuando el padre de Rompetechos se pone en faena, el resultado suele ser muy bueno. Y, en su excepcional premisa, Su vida privada es uno de los mejores tebeos firmados en la década de los 90 de esta saga. 



Indudablemente, se trata de una pieza que contiene los suficientes detalles para embobar a los fans de toda la vida. Dentro de sus viñetas, al fin nos enteramos de por qué acabaron ambos merluzos...perdón, quería decir agentes, en su exquisita pensión Calvario, calificada con cinco estrellas. De igual manera, Ibáñez se permite guiños como utilizar a una amiga de Chicha (una de las miembros del triunvirato de parados que empleó el autor en Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión sin empleo) como ligue de una noche de un Mortadelo que se muestra tan peligroso al volante como a la hora de llevar a cabo sus misiones. 



Si la vida profesional de los protagonistas está sometida al cambiante humor de cierto Vicente, tampoco les es nada fácil su vida privada. Como el desventurado Walter Matthau en Aquí un amigo con Jack Lemmon, Filemón no podrá conciliar unas tranquilas vacaciones con su pareja o una visita de sus padres sin que su "querido" subordinado aparezca para ponerle en mil aprietos. Visita a su intimidad que el otro habría realizado antes, cuando conoció a los parientes mortadelianos que pueblan Borricón de Arriba, intuyéndose la sospecha de que el señor de los disfraces es el fruto de una continuada estrategia conyugal endogámica de parientes en segundo grado, habido el espectacular parecido físico de unos y otros. 



Resulta sumamente agradable ver a estos dos iconos de la historieta en situaciones más inusuales, demostrando que, como todo hijo de vecino, la convivencia no es asunto nada fácil (desde las gorronerías de Mortadelo para ver la televisión de su jefe sin pagar, hasta malentendidos de alcoba con el matrimonio Repóllez, cuyo apellido ya invita a pensar que iban provocando), menos con dos tipos que podrían venderse mutuamente por dos perras gordas. 



Dentro de sus páginas, Ibáñez no se priva de mostrar algunas de las influencias que más han marcado su trayectoria, destacando el tipo de gags que Franquin exhibía en Gastón el Gafe. De igual manera, su forma de entender las pensiones no discrepa en nada del estilo con el que lo hacía Rafael Azcona. Un mundo terrible y colérico, no obstante, es imposible no reírse sin ninguna clase de miramiento. No en vano, un cineasta tan personal como Álex de la Iglesia ha admitido que ha bebido mucho de la fuente de esos dos agentes (no en vano, Muertos de risa puede ser interpretada como una traslación de Mortadelo y Filemón al mundo de gentes del espectáculo). 



Paradojas de la vida, este cómic original y atípico en la serie madre, quizás carezca de un final redondo, un clímax que es mucho más fácil de lograr cuando los protagonistas intentan frenar el mal que pretenden sus villanos (en muchas ocasiones, sus soluciones generan mucho más terror que el objetivo de los criminales). Se echa de menos al inefable Bacterio en el proceso, así como a la Ofelia y cía, siendo solamente el Súper quien tiene ligeros cameos. Pero, ya saben, quien algo quiere, algo le cuesta. Es vida personal y, a juzgar por los trompazos que se han metido, los empleados de la TIA no parecen proclives a juntarse con la parentela para ver el partido del domingo o ir al cine. 



Unas páginas muy gratas y que rindieron tributo a 40 años dando el callo como los mejores. Habrá que ir pensando en qué harán para la próxima celebración... de momento, respiramos tranquilos, con o sin vida privada, tenemos Mortadelo y Filemón para rato. 



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http://www.zonanegativa.com/mortadelo-y-filemon-su-vida-privada/



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domingo, 6 de marzo de 2016

EL REFLEJO DE LA DUDA


El pasado diciembre, el Teatro Clásico de Sevilla desembarcó en Córdoba con un título que no necesita presentación para los amantes de las tablas: Hamlet. La versión dirigida por Alfonso Zurro volvía a sacar del baúl de la imaginación al joven príncipe danés, un muchacho sensible, inteligente y altivo al que consume una terrible sospecha sobre la muerte de su progenitor. A pesar de los siglos transcurridos, la imagen del aristócrata hablando a solas con una calavera sigue siendo una de las estampas más reconocibles en cualquier escenario del mundo. 



Una adaptación muy interesante y con una puesta en escena poderosa que complació mucho al auditorio. Parece que Hamlet siempre estará de moda y varios son los secretos que permiten sospechar que todavía goza de la sana codicia de cualquier intérprete. Sus soliloquios, aristas y problemas emocionales permiten un registro interpretativo muy amplio, una maravillosa carta de libertad diseñada por William Shakespeare. No en vano, el Bardo fue actor antes que nada, aquí legó uno de sus tributos más apreciados a la profesión. 



Pero las piezas van más allá de ese protagonista atormentado. Ofelia, su interés romántico, es más que un nombre, termina siendo una manera de catalogar con exactitud a un tipo de dama en estos dramas de época. El ángel del hogar adulterado, golpeada en su amor propio hasta el punto de perder la cordura, otro símbolo de uno de los manuscritos que más visiones y lícitas lecturas divergentes puede ofrecernos hasta día de hoy. Hamlet y su corte danesa nos abren las puertas de palacio, con peligros tras sus cortinas, dispuestos a les conozcamos mejor. 


Recuerdo que una búsqueda casual en un quiosco hace muchos años me permitió acceder a una muy buena traducción al castellano cierto capítulo obra de Frank Harris, uno de los clásicos estudiosos de Shakespeare, donde realizaba una interesante y personal comparativa entre Romeo, Hamlet y Jacobo. Allí se incluía una reflexión maravillosa de que el enamoradizo amante florentino no era otra cosa que un encantador boceto del más reflexivo Hamlet. En verdad, ambos seres de ficción comparten habilidades y entusiasmo, pero, a Hamlet le condena una altanera curiosidad, una capacidad de abstracción que Romeo, felizmente cerrado a todo aquello que no sea Julieta en el balcón, no tiene. Como diría Lisa Simpson, la inteligencia parece tener una gran capacidad para hacer sentirse infelices a quienes poseen ese don. 



El viaje de Harris que tantos admiradores y opositores puede tener por su toque personal a la hora de hablar de uno de los escritores más universales de la Historia (con mayúsculas, sí), no debe sorprender. A fin de cuentas, sigue existiendo también una Escuela que pregona que otra de las creaciones de ese gran poeta de los escenarios fue el propio William Shakespeare, que alguien se ocultó en su figura para permanecer en el anonimato. Como fuere, a falta de datos, el genio de Stratford sigue pareciendo que nació en Stratford. 



En su caprichoso y divertido recorrido por el microcosmos de estos grandes dramas, Harris siempre parece complacido en poder usar a Hamlet como la más oportuna vara de medir. Puede servirle para compararlo con Macbeth, giro sorprendente, puesto que el futuro monarca de Escocia se ha inmortalizado como el gran villano de los creados por la elocuente pluma. Sin embargo, ambos comparten características. Sus visiones, que la grandeza y espíritu que les impulsa terminan congelados por la excesiva parada al pensamiento, paralizados por esa cabeza que les impide ser dichosos, siquiera por un momento, un breve espejismo de haber logrado sus objetivos. 



La Compañía hispalense brindó una visita que volvió a subrayar este carácter atemporal. Puede ser Dinamarca, así como cualquier otro lugar. Hay mucho de ese mundo cortesano, traiciones y envenenamientos en el Desembarco del Rey descrito con tan precisión por parte de George R. Martin para Juego de Tronos, quizás lo más shakespiriano que hayamos leído en los últimos tiempos. Pero, resulta igualmente válida esa atmósfera cuando un cineasta oriental de la talla de Kurosawa decide usar muchos ingredientes de Hamlet para su film The Bad Sleep Well (1960). 



Indudablemente, siempre emerge como una fuente de inspiración rica e inagotable, una que nos lleva a saber que Hamlet está destinado a perdurar, atenazado por el peso del legado de esa corona paterna, un carácter en el que proyectarnos y al que aborrecer, un joven héroe que también es el genio oscuro que muestra el reverso del espejo de la locura. 



Ese constante reflejo de nuestras dudas. Nunca es mal momento para sumergirnos en las páginas del descenso a la demencial ambición del universo de Hamlet.



BIBLIOGRAFÍA:



-HARRIS, F., William Shakespeare y su vida trágica, Vitae Ediciones, Buenos Aires, 2004.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.clasicodesevilla.com/Hamlet.html



http://www.clasicodesevilla.com/Hamlet.html



http://teatrolopedevega.org/hamlet-en-el-teatro-lope-de-vega/