
Amarcord es algo más que una gran película de Fellini. Significa "yo recuerdo". Sin más pretensión que dar un repaso por aquellas obras artísticas de todo tipo que me han condicionado de una forma u otra, para compartirlas con todo aquel/lla a quien una dirección equivocada le lleve a honrarnos con su presencia en esta página.
sábado, 15 de mayo de 2010
ADIÓS, ANTONIO

miércoles, 12 de mayo de 2010
ANATOMÍA DE UNA BIOGRAFÍA
Iba camino de ser una de esas historias que las gentes del barrio repetían una y otra vez. ¿Te acuerdas de aque chico?Ah, sí, qué pena... lo que hubiera llegdo a ser de no haber sido por, bueno, ya sabes... miércoles, 5 de mayo de 2010
TO BE OR NOT TO BE

Título: To be or not to be (Ser o no ser).
Dirección: Álvaro Lavín. Ayudante de dirección: María García de Oteyza.
Basado en: La película original de Ernst Lubitsch.
Versión de: Julio Salvatierra y Nick Whitby.
Caviar del bueno el pasado viernes en el Gran Teatro de Córdoba. La mítica película "To be or not to be" se trasladaba al escenario, de la mano de una excelente dirección y un reparto de auténtico lujo dentro del panorama nacional. Las desventuras de una compañía teatral polaca ante la inminente llegada de los alemanes a su frontera, en pleno clima de tensión internacional, 1.936. Como bien me comentó un amigo que también asistió a la representación, la entrada en el recinto recordaba a Malditos Bastardos, al ver tanto uniforme nazi entre bambalinas, un diez a vestuario, por cierto.
Las sospechas del primer actor, Joseph Tura (un José Luis Gil que no necesitará presentación), acerca de la fidelidad de su esposa (Amparo Larrañaga), se acrecientan con la visita a su representación de Hamlet de un apuesto capitán de aviación (Diego Martín, que caracteriza a André Sobinsky). Lo que podría ser un simpático enredo amoroso, queda borrado del mapa por la clausura del teatro con motivo de la aparición del simpático Adolf y sus peculiares mapas europeos. Estos primeros compases nos sirven para conocer a los miembros de la compañía (sobresaliendo unos simpáticos Santiago Nogués y Alfonso Torregrosa), siendo sin duda, el momento de colocar las piezas en el tablero.
No mentiríamos al afirmar que es la parte más tibia de la pieza teatral. Esto pasaba también la película (por otra parte magnífica) y a medida que avancen los actos, irá cautvando más. En especial, comentar una arriesgada puesta en escena (hay muchos inconvenientes en traspasar una obra como ésta, con tantos espacios, al escenario, así que una merecida ovatio a los trabajadores que lo hicieron posible) y algunas intervenciones especiales por sorpresa, como la que ya comentamos en El Pisito con Juan Luis Galiardo (por ejemplo: en ésa, Enrique San Francisco es uno de los regalos, con una intervención inesperada).
Conforme todo se complique, con la llegada de colaboracionistas la obra gana en intesidad, fina ironía y humor de guante blanco. A los amantes de los monólogos, les divertirá ver a su "Don Mauro" pasando con nota la representación dramática, con varios gags de altura. Los seguidores de "Camera Café", verán un rostro que les debe ser muy conocido, Carlos Chamarro. A nivel de diálogos, todo ganas mucho con los oficiales de la Gestapo, el Coronel Ehrnhrdt y Schultz, divertidísimos, igual que sucedía con la cinta original. El juego de dobles papeles se multiplica y alcanza la nota más alta de la comedia.
Mención aparte merece el soberbio clinic que dejó José Luis Gil, de menos a más toda la obra (eso también pasa con Amparo Larrañaga y Diego Martín, por cierto), hasta terminar a un nivel excelso, con los dos divertidísimos interrogatorios, donde especialmente, sobresale la pareja de "hoy te confundo más que ayer pero menos que mañana" de Tura y Ehrhardt, con el subordinado de éste como Skinner, perdón, quería decir, el payaso serio. Sin desmerecer a unos actores y actrices en estadode gracia, Gil le da un plus al clímax, como bien dijo Chespiro: "Se echa la obra a la espalda y resuelve". Y eso, para los devotos de los artista, profesionales o deportistas a los que le gusta presión, son palabras mayores.
Por buscarle los tres pies al gato, afirmar que esta versión, muy correcta y que solamente modifica lo necesario (es obvio que sí estás ante un público castellano-parlante debes adaptar algunos juegos de palabras y modificar algunos chistes por otros), quizás pequé por exceso en esta tragicomedia. Se apuesta mucho por lo cómico, pero muy poco por lo trágico, trivializándolo todo, lo cual no es malo, pero en los últimos monólogos en el teatro, me quedó más con los de la película, que se puso por un momento seria. En cada uno dependerá objetar o aceptar esta sugerencia.
lunes, 26 de abril de 2010
UNA VIDA SENTENCIADA

Autor: Camilo José Cela.
Título: La familia de Pascual Duarte.
Primera Edición: 1.942.
Fue un disparo seco y rápido. Para una criatura inocente fue el final, el castigo al único pecado de la mirada curiosa. Así muere La Chispa en la que quizás sea la parte más recordada de este clásico del tremendismo. A pesar de su indudable calidad, no es precisamente un libro que deje un regusto agradable, pues no suele ser esa la intención cuando se trata de mostrar una realidad dura.
No podía ser menos con un autor capaz de dedicar esta pieza de juventud (aunque parezca casi milagroso, la culminó con 26 años, con un "lavado de cara" en la década de los 60) a sus enemigos, un tipo que quizás junto con Fernando Fernán Gómez, allá sido el cascarrabias con más talento de su época. Pero aunque no fuese el individuo más simpático del mundo, Cela muestra una empatía enorme con Pascual, un humilde campesino extremeño que trata de desvelarnos su autobiografía, para justificar que él en realidad no es malo, sino la víctima del peor de los determinismos. En base a sus transcriptores y a las propias pistas de su relato sesgado (y en ocasiones morboso), iremos viendo que nuestro narrador no es precisamente el más fiable de los comentaristas.
Conviene decir que pese a la omnipresencia de Pascual, el título es muy oportuno, pues su núcleo familiar (humildemente, pienso que la película de Mario Camus se equivocó en este aspecto) es quien condiciona, formando una espiral de anillos que van envolviendo a nuestro protagonista. Fruto de un matrimonio turbulento (un alcoholizado y arruinado comerciante portugués y una madre que parece el paradigma de la frialdad), con sus hermanos no tendrá mejor suerte: el enfermizo Mario y la incierta Rosario, por quien sentirá un afecto, en ocasiones malsano (¿incesto?), los primeros capítulos se muestran desgarradores, con unos seres humanos reducidos a un conjunto animalizado de seres sin piedad. Una prosa desnudaa, muy acorde con la condición de quien la redacta (hubiera sido un error dotarla de muchos artificios literarios) y una brevedad que ayuda, pues sería casi agobiante continuar con tanto desgarramiento en una novela larga.
Esto pudo haber sido un problema realmente notable. Imaginen la encrucijada, si clavan a Pascual y su entorno les dirán "Sí, es muy realista, pero tiene muy poco talento lírico". Si por el contrario sacrifican la lógica por el verso, siempre les saldrán "Ya, muy bonito, pero es imposible que un presidiario sin estudios de Badajoz hable así". Para salir del paso, y con nota por cierto, Cela usará todo adorno externo que pueda ayudarle. Desde la casi obscena dedicatoria, pasando por el universo de los diálogos aparentemente inconexos y los bocadillos de pensamiento. No se engañen por su ligereza, no es ninguna estupidez releer este pequeño memorial.
¿Dónde radica pues el secreto del buen envejecimiento de La Familia de Pascual Duarte? Políticamente hablando, hay mucha gente que admira que Cela burlase a la censura y trasladase hábilmente esta coyuntura como espejo de lo que pasaba en la España de su tiempo. Mas no era Cela ningún revolucionario y tampoco se puede decir que una víctima del franquismo (de hecho, él mismo fue censor, en una historia que merecería la pena contarse) y desde luego, pese a que el último asesinato de Pascual, el que de verdad le condena, tenga mucha lectura entre líneas, la obra dista de ser un mitín de nada y como en La Colmena, se podría resumir en el hecho de que, sin ser palmero ni contrario, Cela tenía demasiada buena pluma como para no saber reflejar la realidad como un maestro cirujano.
A nivel de justicia, sin moralina, la pieza nos presenta dilemas inquietantes. ¿Hasta qué punto podemos excusarnos a nosotros mismos? ¿Llevaba razón Ortega con las circunstancias omnipresentes en el ser? ¿Portamos una semilla del bien o del mal o, por el contrario, las adquirimos y simplemente respondemos como marionetas? ¿Cuán sincera es una confesión? ¿Queremos garantizarnos al menos el pasaje al purgatorio no ser que vaya a haber infierno o, por el contrario, verdaderamente mostramos arrepentimiento? Y de ser así, ¿hasta qué punto podemos asistir impertérritos a las atrocidades de este villano/víctima?
También es complicado encontrar entre los ejemplos de este modesto blog (salvo Quevedo con don Pablos), mayor distanciamiento entre creador y protagonista. Incluso Suskind está dispuesto a hallar cosas admirables en Jean Baptiste, por remotas que éstas sean. Especialmente en el doloroso final, con una falta de glamour que hubiera envidiado el mismísimo Azcona, vemos como no hay piedad... ninguna.
En un entramado profundamente machista, las mujeres permanecen en segundo plano, eso sí, únicamente en apariencia, porque en realidad, una vez se rasca la superficie, son el verdadero motor de muchos acontecimientos. El papel de La Madre de Pascual en sus fracasos matrimoniales, Rosario, en ocasiones admirable (su compasión por Mario) y en otras ingrata (ora ladrona, ora víctima de Paco El Estirao), con un más que evidente pasado en la prostitución, Lola ("el galanteo" con el cadáver de Mario recién enterrado no tiene desperdicio) o Esperanza (no es gratuito este nombre ni su inclusión en el relato) entre otras, componen un fascinante paisaje, sin que en sus páginas encontremos (salvo algún sacerdote o alcalde de prisiones) alguien que podamos catalogar verderamente bueno; aunque, si hacemos justicia, tampoco hay nadie tan malvado como para no comprender sus motivaciones.
La red de una novela sin tapujos que sigue igual de chocante que cuando fue concebida. Y eso, hoy poy hoy, es el mayor de los elogios posibles.
lunes, 12 de abril de 2010
UNA MIRADA FIJA
Título: Los hombres que miraban fijamente a las cabras. The men who who stare at Goats (2.009).Nacionalidad: Estadounidense
Director Grant Heslov
Guión: Peter Straughan
Basado en: La novela original de Jon Ronson.
Duración: 93 minutos.
Reparto: Ewan McGregor, George Clooney, Jeff Bridges, Kevin Spacey,
Fotografía: Robert Elswit.
Música: Rolfe Kent
Producida por: Overture Films / BBC Films / Smoke House
Recientemente he podido ver esta curiosa película, presentada por la publicidad como una auténtica locura, cimentada sobre un colosal reparto. El segundo aspecto es incuestionable, aunque sorprende encontrar hoy en día una cinta que no presente al menos un personaje femenino de relieve. Peculiaridad que no es única en este producto que a buen seguro ha despertado no pocas voces contrarias. En otro lado, e igual de furibundos, hay gente que la defiende a capa y espada, llamándola infravalorada, subestimada por un público que quizás no siempre ha comprehendido sus matices.
Cimentada (muy remotamente) en un hecho real del ejército de los Estados Unidos, Los Hombres que miraban fijamente a las cabras es un auténtico desafío del humor, pero no absurdo, como pudiera desprenderse de título o de los propios anuncios. En primer lugar, afirmar que Heslov y su equipo juegan al esperpento, cual espejos de feria, deformando la realidad... pero no tanto como para que deje de resultarnos conocida. Bob Wilton, un periodista norteamericano cuya vida familiar se ha hecho añicos, decide perder del todo el horizonte y viajar a Oriente Próximo, en busca de la noticia del siglo, el reconocimiento y volver a su país para demostrar a quienes le tachen de gris, que es más de lo que parece.
Ewan McGregor encarna al reportero, en una buena actuación, a la que solamente le falta más respeto de la lógica. Su supuesta desazón vital por el triángulo amoroso que forma con su mujer y su jefe rápidamente viene y se va, por lo que su resolución al desenlace casi deja indiferente. Afortunadamente, la investigación que lleva a cabo cuando conoce a un extraño soldado (un muy divertido George Clooney), que al parecer estuvo en una serie de experimentos psíquicos de alto secreto. Por qué confía en semejante lunático que afirma poder explotar nubes, pierde importancia en una montaña rusa sin frenos. Clooney parece pasárselo en grande con este antihéroe de acción y deja alguna frase para el recuerdo:
BOB: ¿Cómo vamos a escapar de estos tipos?
LYN: Por eso no eres un soldado de la Nueva Tierra. Tienes que mirar fijamente a tu oponente, penetrar en su interior, mirarle fijamente, decirle suavamente con tu mente "No voy a atacarte, no voy a atacarte"... ¡y aprovechando que está distraído le pegas una puñalada buscando que su sangre salpique sus compinches!
La preopotencia de los USA y su freakismo (aunque se abusa en exceso de las bromas referentes a Star Wars y semejantes) depararán algún momento de verdadero humor. En especial destaca el que fue el jefe de Lyn (Clooney), interpretado por Jeff Bridges. Este actor parece tener un sexto sentido para los papeles cómicos (El Gran Lebowsky), es muy espontáneo y usa su pérfil para encarnar a un particular veterano de la guerra del Vietnam que termina cayendo en el movimiento hippy y llega a convencer a algún alto mando de las opciones de los soldados del mañana, que serán capaces de buscar otros senderos para el triunfo. En este sentido, los flashback dan un toque de calidad a la obra, que en ocasiones abusa de las americanadas por todos sufridas y padecidas (explosiones, tiroteos, en fin...).
¿Azar o simples estúpidos con suerte? El caso es que algún éxito realmente milagroso convenció incluso a algún alto mando de las opciones de esta nueva brigada, pero Bridges y su equipo caerán en desgracia por las maldades de la oveja negra del escuadrón. Éste no podía ser otro que Kevin Spacey, conocido por todos por sus soberbios momentos en American Beauty, LA Confidential, Seven, Usual Suspects y tantas otras. Spacey parece no apretar el acelerador en ningún momento, pero su talento le basta para ser muy divertido (interrogatorio y juicio) y pasa sin tomarse nunca en serio la peli, pero con buena nota. De hecho, uno de los grandes atractivos del film es el duelo de intérpretes, algunos del primer nivel.
Una de las críticas más frecuentes que he podido leer (principalmente buceando en la siempre interesante Film Affinity o en revistas como Fila7), es que se lamenta que esta idea tan buena no haya caido en gente más ácida como los hermanos Coen. En cierto sentido es una buena apreciación, esta pareja podía haber dinamitado las salas con algunos de los elementos aquí construídas, hay situaciones que no llegan a prender del todo, pese a que observamos una prometedora mecha. Pero, por otro lado, es una crítica muy injusta.
Heslov y su equipo han sabido elegir el tablero, no son precisamente ajenos a la comedia (su duración es exactamente la adecuada para no estirar el chiste), parecen haber creado un buen clima de trabajo (el reparto se lo ha pasado pipa y eso se nota) y futuras labores enseñarán al director a pulirse. Los propios Coen son el ejemplo perfecto de que en ocasiones se sale de una obra maestra para chocarse, luego resurgir de sus cenizas, etc.
En cuanto a The End, como dirían los angloparlantes, lo cierto es que parece que no hemos sacado todo el jugo a la fruta, aunque ha ésta ha presentado un buen color.
PD: Una ultima apreciación de interés es que nuevamente hemos hecho alguna travesura con la traducción del título, aunque cumple a su función. En cuanto a por qué cabras, ya lo descubrirán ustedes...
Cordiales saludos
lunes, 5 de abril de 2010
INCAPAZ DE GOBERNARSE A SÍ MISMA (Parte II de II)
Si la primera temporada se había valido de las peripecias de Pullo y Voreno para explicar los grandes acontecimientos de la época tardorrepublicana, la segunda ronda de Rome va a hacer lo contrario, basándose en el contexto histórico, se nos revelan nuevas aventuras de Pullo y Voreno.
Los dos antiguos legionarios de la XIII serán el verdadero motor de las aventuras de este producto televisivo. Si creíamos que la estación predecesora había roto moldes con su forma de presentar la esclavitud o la violecia de una batalla en la Galia, ahora no valen cinturones y se toman curvas.martes, 30 de marzo de 2010
INCAPAZ DE GOBERNARSE (PARTE I de II)
Fue estrenada durante un caluroso mes de agosto del año 2.005. Lejos de tratarse de un programa más, "Rome", fue desde su estreno, un auténtico órdago a la grande. En pleno inicio de la Semana Santa, no se le ocurre a este blog nada mejor que narrar una de romanos, en la sección series TV.