domingo, 13 de noviembre de 2016

UN OSCURO GIRO DE TUERCA: EL JURADO


Cuando Reginald Rose escribió Doce hombres sin piedad para televisión, pronto quedó claro que era una obra de un dramatismo idóneo, excelente explotadora de todos los recursos que puede ofrecer un escenario a hábiles intérpretes. Poco tiempo después, se filmaría la primera de sus adaptaciones a la gran pantalla (1957), bajo el liderazgo en el casting de Henry Fonda, considerada todavía hoy en día una joya del séptimo arte. España no ha permanecido ajena al influjo de las tensas deliberaciones de un jurado acerca de la inocencia o culpabilidad de un acusado de asesinato, sobresaliendo un magistral Estudio 1 (VERSIÓN), rodada con un verdadero dream team de la época (José Bódalo, José María Rodero, Rafael Alonso, etc.). 



Actualmente de gira, podemos disfrutar de un nueva vuelta de tuerca al texto original de Rose, en este caso, a cargo de Luis Felipe Blasco Vilches, dirigida su puesta en escena por Andrés Lima. Varios motivos convierten el ejercicio en mucho más que un remake. En primer lugar, el aprovechamiento de esta época convulsa para hacer que los nueve protagonistas deban decidir si un político destacado ha cometido cohecho. Escándalo tras escándalo, taladrados por las corruptelas de muchos partidos, la opinión general imperante antes de empezar a discutir es que no puede haber otro veredicto que culpable. No obstante, resultará complicado alcanzar la unanimidad. 



El título El Jurado ya refleja uno de los añadidos más golosos, puesto que no solamente hay presencia masculina en sus filas como en la original, sino que cuatro de los representantes de la ciudadanía son mujeres. Ello nos permite disfrutar de actrices tan solventes como Isabel Ordaz, cuya vis cómica es irrefrenable incluso en los momentos más acalorados de la discusión. Cuca Escribano, Usun Yoon y Luz Valdenebro tendrán también mucho que decir al respecto. No sabremos el nombre de ninguna de ellas, puesto que cada componente del jurado llama a los otros por su número de llegada, aunque queda claro que tienen más que sobradas circunstancias y condicionantes para adquirir prejuicios a la hora de enfocar un acto tan solemne como intentar dar una justa sentencia. 



La nota discordante en un clima donde nadie niega el axioma de que todos los políticos son unos sinvergüenzas es la del personaje interpretado con maestría por Pepón Nieto. A base de argumentos y cierta terquedad, irá nivelando una balanza que parecía clara. Sin embargo, estas personas se mueven en un mundo repleto de falta de certezas. Rose escribió sobre la vida de un chico de barrios marginales en peligro de recibir pena de muerte, Vilches lo hace sobre una figura pública que ha llevado un ritmo ostentoso de vida. Por fortuna, el segundo escritor es perfectamente consciente de esa diferencia y lleva el argumento a su terreno, haciendo un diagnóstico perspicaz y más allá del tópico de estos años donde todo un sistema se ha venido abajo por su falta de transparencia. 



La obra, pese al clasicismo que evoca, no se priva de jugar y experimentar, algo que será digno de agradecer para el público. Con una excelente combinación de iluminación y recursos para mover la mesa de deliberaciones, no solamente asistimos a una discusión estática, sino que tenemos apartes, instancias de confidencia de pasillo, momentos donde algunos integrantes del jurado consiguen un aparte para intentar convencer, presionarse o, simplemente, comunicarse. La dirección es excelente a ese respecto. 



Tal vez el único inconveniente radique en la época del año en la que estamos para disfrutarla plenamente. Ambientada en una de esas jornadas de verano donde la noche es tan bochornosa que termina generando tormenta, julio o agoto son los meses más idóneos para sumergirse de lleno en esa tensa tarde que se prolonga hasta la madrugada. En noviembre puede costar un poco más. De manera maliciosa, el guión incluye además el hecho de que haya un apetecible partido de fútbol España-Argentina que lleva a algunos de los miembros del jurado a ambicionar que el debate sea lo suficientemente breve para llegar a tiempo a verlo, sin importarles en exceso su responsabilidad.

  
El juego lleva a enfrentamientos de cariz más social que jurídico, siempre con la desilusión política como telón de fondo. Personajes de distinta extracción, nivel económico y cultural que terminan estallando en los momentos más inesperados. Particularmente certera, dentro del muy buen nivel general, es la composición del personaje de Victor Clavijo, verdadero prototipo de un estilo de vida. Todos los integrantes en la sala se benefician de un vestuario sencillo y muy cuidado por parte de Paloma de Alba. 



Por su lado, la manera de llevar a cabo su papel por Canco Rodríguez tiene positivas reminiscencias al que hiciera Sancho Gracia hace décadas en el ya citado Estudio 1. Eduardo Velasco se verá investido con la ficticia batuta de presidente de estas nueve fieras, labor ingrata que el solventa con eficacia, mientras que Jorge Bengoetxea tiene el goloso caramelo de un representante de la clase media a quien los vaivenes de la crisis del ladrillo han colocado muy por debajo de su anterior estatus. 



No se priven, si se les presenta la ocasión, de este regalo que llega a los tablados, un jurado del que todos formamos parte...y eso es lo que más asusta. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-Programa "El Jurado", Gran Teatro de Córdoba (función del 12 de noviembre de 2016).



-http://kedin.es/madrid/que-hacer/el-jurado-con-pepon-nieto-y-yon-gonzalez-en-matadero-de-madrid.html



-http://cultura.elpais.com/cultura/2016/04/13/actualidad/1460566963_730822.html

domingo, 6 de noviembre de 2016

LA ESPADA DE DAMOCLES: EL MAL QUE HACEN LOS HOMBRES


Cuando se estrenó El mal que hacen los hombres (2015), muchas voces se alzaron de inmediato contra la propuesta que planteaba el director, Ramon Térmens. El fantasma de Reservoir dogs (1992) sobrevolaba la idea original del film. Si Quentin Tarantino encerraba en un almacén abandonado a una banda de criminales que iban llegando al punto de encuentro con la sospecha de tener un traidor entre sus filas, el film del cineasta catalán usaba el mismo recurso, en este caso, dos sicarios de distinta naturaleza de un importante narcotraficante deben esperar la llegada de un rehén en un polígono industrial abandonado. Habrán de custodiarlo a la espera de una llamada del jefe del cártel. El resultado de las negociaciones es incierto y podrían verse obligados a tener que ejecutar a la víctima de una manera salvaje, a pesar de ser apenas una niña. 



Suele obviarse el hecho de que el propio maestro Tarantino bebió para su ópera prima de otra premisa, la ejecutada por el gran Stanley Kubrick en Atraco perfecto (1956), emulando muchas de las estructuras narrativas allí contenidas. Como dijo Woody Allen, si te ves obligado a copiar, hazlo con los mejores. Y la grandeza de Reservoir dogs es que de esa deuda logra crear algo propio, un universo independiente que deja el sello de su director y la personalidad del reparto. Que Térmens utilice ese estilo para llevarlo a uno de los dramas de nuestro tiempo, el violento tráfico de drogas, no es ningún menoscabo. Lo que debe juzgarse es si logra, o no, hacer una historia con pulso firme y entidad. 



En primer lugar, debería señalarse que el casting es el adecuado. Los dos sicarios son un médico (Andrew Tarbet) a quien un golpe de mala fortuna obligó a pedir la protección del poderoso narco, y Santiago, un brazo ejecutor mucho más fiable, un asesino que comprende perfectamente cómo funciona su profesión. Daniel Faraldo no solamente encarna al segundo, sino que es el guionista de la película. Se trata de un personaje muy bien construido y que va mostrando aristas que pequeños flashbacks explican de manera convincente. Si bien los dos hombres tienen personalidades contrapuestas, el público puede comprender que cada uno de ellos ofrezca dudas de si serían capaces de ser verdugos de la inocente criatura. 


Para mayor incertidumbre, el "paquete" viene con un mensajero inquietante. Un supuesto sobrino del patrón que parece jugar a distintas bandas. Lo que los dos brazos ejecutores tienen claro es que no solamente ha venido para traer a la prisionera, sino que su cometido va más allá. Sergio Peris-Mencheta demuestra un excelente registro en un papel muy ingrato que él solventa con eficacia notable, siendo una pieza básica para dar vivacidad y suspense al viaje al que serán sometidos los integrantes de este particular triunvirato. 



A fin de cuentas, el propio título tiene resonancias del inigualable William Shakespeare, acerca de aquella premisa donde el bardo inglés afirmaba que la bondad humana terminaba en la sepultura de quien tuvo tal cualidad, mientras que la maldad tiene una capacidad única de prolongarse a lo largo del tiempo. Este inicio y nudo de la película se ve con desasosiego y agrado a partes iguales, creándose una atmósfera repleta de interés. 



No obstante, será en el tercer acto donde todo se precipite, tomándose unas decisiones a nivel de guión y rodaje discutibles, cuanto menos. La evolución de algunos de los personajes resulta forzada o inverosímil para la toma de algunas de sus decisiones; eso o afirmar que se nos han hurtado piezas del rompecabezas para que el salvaje clímax llegue de una manera que resulte lógica. Y es que, aunque algunos puedan quejarse de que el principio y núcleo de esta historia de crimen organizado no sea excesivamente violenta, Térmens tiene el gran acierto de convertir en cotidiana la monstruosidad, dando un rasgo de verosimilitud que en este género no abunda. 


Si bien su desenlace puede resultar insatisfactorio, creo que es rebatible el exceso de críticas que han incidido en los defectos de El Mal que hacen los hombres, sin reparar en ninguna de sus virtudes. Rodada en Cataluña, la recreación de algún lugar perdido de México es sobria y eficaz, estando familiarizados con el entorno desde el instante uno de la historia, algo que no es nada fácil de conseguir. 



Incluso me atrevería a decir que la sobriedad de la que hace gala durante la primera hora para enfrentarse a esta realidad resulta más cercana e impresionante que la ostentación de la que hace gala todo un maestro como Oliver Stone en Salvajes (2012). La paradoja es que la cinta falla precisamente cuando quiere coger más fuerza, confundiendo lo evidente con la capacidad de impacto. Para el estilo de Térmens, es mejor la violencia que ondea como una espada de Damocles que hacerla descender salpicando de sangre la pantalla. 



Curiosamente, le falta oscuridad a la hora de la verdad. Ello no es óbice para decir que se trata de un experimento con toques del mejor cine negro. No son pocos méritos para una obra maltratada en demasía. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://elmalquehacenloshombres.com/



-http://www.europapress.es/cultura/cine-00128/noticia-entrevista-daniel-faraldo-actor-guionista-mal-hacen-hombres-20160219182233.html



-http://www.filmaffinity.com/es/evideos.php?movie_id=391185

domingo, 30 de octubre de 2016

LLEGAN LOS DEMONIOS: SEGUNDA TEMPORADA DE DAREDEVIL


Hace apenas cuatro semanas analizábamos en este blog la alianza de Netflix con la Cocina del Infierno (enlace). Hoy, nos ocupamos de la segunda temporada de la exitosa Daredevil, ese programa que había demostrado que no era incompatible el mundo de justicieros dando brincos por las azoteas con series de calidad. Sin embargo, cuando todo estaba encajado, la siguiente entrega de las desventuras de Matt Murdock son una clara apuesta de Phil Abraham y cía por darle un toque más superheroico a la premisa, sumergiéndose ya de lleno en la esencia de las viñetas, particularmente en los años al frente de la colección por parte de Frank Miller. 



Se produce un cierto oscurecimiento de las primeras adversidades del héroe (mafia rusa, hombres de negocios corruptos, etc.) para dar un salto que, pese a ello, resulta totalmente lógico. La figura de ese demonio que corrige desaguisados con sus propios puños no dejaría de ser inquietante en el New York real. A fin de cuentas, ¿qué garantiza que Daredevil siempre acierte? ¿No puede ser engañado por un falso soplón y agredir a alguien inocente? Es cierto que tiene un firme código de no ser nunca verdugo, pero, ¿quién ha decidido que una persona anónima pueda tomar la justicia por su mano? Habida cuenta de que míster Murdock es un exitoso abogado en su vida civil, queda claro que tiene un principio inequívoco de bipolaridad. 



Lo que es peor es el efecto dominó de sus actos. El protagonista surge para combatir aquellas amenazas que por corrupción escapan a las manos de las autoridades. ¿Cuánto falta para que otra persona decida que el propio "Cuernecitos" no es eficaz y que debe darse un paso más para combatir el crimen organizado? La respuesta es inmediata en el show, pues la segunda parte comienza con Frank Castle/Punisher en todo su esplendor. Jon Bernthal va de menos a más como el despiadado cazador de los delincuentes, hasta el punto de que ha conseguido un spin off que volverá a recordarnos que la segunda enmienda y la facilidad de conseguir armas en los Estados Unidos están a la espera del primer desequilibrado que decida ponerse manos a la obra. El duelo de códigos entre El Castigador y Daredevil es la primera gran saga de la exitosa continuación, incluyendo un sentido homenaje a Steve Dillon, por mala fortuna, fallecido hace apenas unos días.

  

Una intensa dualidad que el programa logra compensar con una trama romántica bien llevada y que no empalaga, la mantenida por el interés creciente que Matt Murdock y Karen Page empiezan a sentir el uno por el otro. Destaca aquí la ternura que Charlie Cox sabe darle a la identidad civil del héroe, mientras que Deborah Ann Woll está paulatinamente más cómoda con la señorita Page, en el momento justo para hacerla evolucionar. Un incipiente romance que solamente podría verse amenazada por un viejo dicho, los ex se caracterizan por aparecer en el momento más inoportuno. En este caso, la persona en cuestión tiene pasaporte griego. 



Floria Sigismondi dirige "Kinbaku", capítulo muy especial donde Elektra Natchios decide volver a entrar en la vida de Matt Murdock como solamente ella sabe hacerlo. Elodie Yung logra dar fuerza, sensualidad e independencia a la hábil guerrera, aunque trae un peaje consigo. Las tramas de la antigua amante del abogado ciego exigen un salto en el show que lo acerca más a las viñetas. Ninjas, asociaciones en las sombras y magia. Un cóctel maravilloso para quienes tengan nostalgia por los míticos enfrentamientos de Daredevil con La Mano en una de las etapas doradas de la colección; por otro lado, no es descabellado que quienes no conocieran el pasado del héroe y gustasen de la sensata primera temporada, se sientan incómodos ante este giro de tuerca. 



Una pérdida de verosimilitud que se ejemplifica con dos ausencias terribles. La primera es el carismático Ben Urich, el sagaz periodista cuyo hueco no puede ser llenado y generaba una fuerte empatía conlos espectadores. Por el otro, el eficaz James Wesley (Toby Leonard Moore), fiel lugarteniente de Wilson Fisk, otro personaje que, sin ninguna habilidad sobrehumana, era capaz de ser una amenaza constante. Ambos dejan paso a un mundo callejero más sobrenatural que no complacerá a todos por igual. 


Como fuere, las colosales personalidades de Punisher y Elektra garantizan que la segunda temporada de Netflix sea una inagotable montaña rusa que no permite ni un instante para recuperar el aliento. Ambos suponen épica y, cada a uno a su manera, tienen la virtud de desestabilizar buena parte de los valores del que algunos han apodado como el hombre sin miedo. En menor afluencia que en la anterior, pero siempre recibidas como aguas de mayo, las presencias de Kinping (Vincent D´Onofrio) y Claire Temple (espléndida Rosario Dawson) no son obviadas. 



Se echan en falta algunos de los exquisitos flashbacks de las infancias de Matt y Wilson, aunque sí se ahonda en los primeros años del primero, especialmente en materia de cómo tras el asesinato de Jack Batallador Murdock fue adiestrado por Stick. El cruel tutelaje del carismático personaje encarnado por Scott Glenn recuerda mucho al universo tarantiano de Kill Bill



Si de algo no adolece la línea gestada en la Cocina del Infierno en este momento es de una notable y excelente capacidad de sorpresa. ¿Cuánto tiempo pueden mantenerse tantos platos en el aire sin que ninguno se caiga? No estropeemos el truco con preguntas y sigamos confiando en que, con argumentos tan inteligentes como los empleados por Foggy Nelson, hasta un caso perdido como Frank Castle puede ser defendible. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://es.ign.com/daredevil-tv/100611/news/daredevil-nuevo-trailer-de-su-segunda-temporada



-http://www.imdb.com/title/tt3322312/mediaviewer/rm113632512



-http://www.ew.com/article/2016/04/06/daredevil-elodie-yung-elektra

domingo, 23 de octubre de 2016

EL PESO DE LA LEYENDA


Decían los antiguos que el nombre amenaza, es decir, proporciona un anticipo de lo que podemos encontrar ante la persona que lo porta. Eso acontece también con los títulos. Cualquier amante del western disimulará una sonrisa de satisfacción cuando escuché la coletilla El hombre que mató a...Matthieu Bonhomme gusta de ese género y por ello era perfectamente consciente de que esta nueva aventura de Lucky Luke iba a evocar a El hombre que mayó a Liberty Valance (1962). No obstante, tras su lectura, como público, es lícito que abramos el interrogante: ¿realmente ha desaparecido la leyenda del legendario pistolero más rápido que su propia sombra? 



En primer lugar, hay que hablar de las muy particulares circunstancias de esta aventura, El hombre que mató a Lucky Luke surge para festejar el setenta aniversario de uno de los emblemas de las viñetas, un pobre cowboy solitario que está lejos de su hogar. Admirador rendido de Morris, Bonhomme no duda en homenajear varios momentos de la etapa clásica de la colección, lo cual dará una gran satisfacción a los puristas. De hecho, se resuelven algunos misterios relativos al viejo hábito de fumar de Luke, tan políticamente incorrecto hoy en día. 



La ambientación sucede en el pueblo perdido de Froggy Town. Lugar remoto sí, pero uno de esos parajes donde se ha inoculado el virus de la fiebre del oro; eso sí, ningún rincón en los incipientes Estados Unidos es tan remoto para que no se haya oído hablar de la leyenda de Luke, el único vaquero al que temen forajidos como los hermanos Dalton o el mismísimo Billy El Niño. Igual que Wild Bill Hickok o Jesse James, el Luke que muestra Bonhomme está en la plenitud de su fama y tiene admiradores por doquier, pero también el grave riesgo de que cualquier buscador de gloria ajena intente ganarla a su costa con un disparo por la espalda en cualquier saloon de mala muerte. Quien logre acabar con él, tendrá asegurado su nombre en el recuerdo del Salvaje Oeste.  


Y este es el punto que da más atractivo a este homenaje. A lo largo de excepcionales aventuras, uno de los pocos problemas del carismático Luke y su inseparable Jolly Jumper es el aura de invulnerabilidad que les rodea. Dan igual los riesgos o los ataques, el pistolero es un héroe prácticamente infalible. Bonhomme se encarga por ello de sacar al jinete pálido de su zona más segura para volver a acariciarle con un sutil toque de miedo y duda. ¿Cómo responderían sus excepcionales reflejos ante duelos donde no tenga la certeza de salir indemne? 



Con todo, esta más que agradable lectura tiene también sus fallas. Las pistas para descubrir los posibles trucos de la premisa no son difíciles de desentrañar a poco que se preste atención. Y, aunque tenga sus compases de pausa, se echa en falta ese toque humorístico que con tanta sabiduría supo darle René Goscinny a su etapa junto a Morris. Colaboración difícil por el carácter y talento de ambos artistas, ahora que está tan de moda dar justo tributo al segundo, parece de justicia revindicar asimismo la fase del guionista con Luke, sin duda, los años más dorados del personaje y que definieron su esencia ante el imaginario popular. 



Fernando Ariel García ha dejado una de las más sagaces reseñas en castellano de este álbum, dando constancia de la inusitada libertad creativa con la que ha podido moverse el autor. Cierto es, la atmósfera es distinta, aunque también es un gran mérito que, pese a estar fuera de la cronología oficial de la serie, no desentonaría en demasía si se hubiera insertado. 


Como cabía esperar, la popularidad del caballero, pese a sus muy bien llevadas siete décadas, han aupado a este cómic a ocupar un lugar preferente en la lista de los más vendidos en la cuna franco-belga, una de las mejores escuelas para el arte de las viñetas. Simplemente por eso y haber resucitado con tanta originalidad a la leyenda, hay que darle las gracias a Bonhomme, quien, ante todo, se erige con sus lápices y guión como un declarado fan de Morris y su legado. 



En el debe, quizás, como han señalado otras críticas previamente, se echa en falta que se juegue más con la memoria de las vivencias que, a esas alturas, ya tendría Luke. Una mitología tan rica y variada (desde Calamity Jane al emperador Smith) podría haber sido propicio para un flashback o algún tributo al excelso abanico de secundarios e interesantes villanos que ha dado este singular periplo. 



Con todo, si algún día leyese esto, que no se lo tomé a mal Bonhomme. Simplemente, el blog le está dando una excusa para volver a cabalgar en el ochenta aniversario y contarnos otra historia jamás narrada de la leyenda... 



ENLACE A RESEÑAS DE INTERÉS:



-RESEÑA ANTONIO MARVAS



-BLOG OFICIAL REVISTA SONASTE MANECO: EL HOMBRE QUE MATÓ A LUCKY LUKE



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.actualidadliteratura.com/asi-lucira-el-lucky-luke-de-bonhomme/



-http://labitacorademaneco.blogspot.com.es/2016/04/lhomme-qui-tua-lucky-luke-el-regreso.html



-http://www.lacasadeel.net/2016/04/mateo-bonhomme-mata-lucky-luke-70-aniversario.html

domingo, 16 de octubre de 2016

LA MISTERIOSA OBSESIÓN: MOBY DICK


Dentro de las grandes novelas clásicas del siglo XIX, existen pocas más extrañas que Moby Dick. Juzguen ustedes mismos. El relato de Herman Melville comienza con un elocuente "Llamadme Ismael", en una presentación de resonancias bíblicas. La primera de las muchas pistas que nos llevan a pensar que esta aventura es mucho más que la caza de un esquivo y poderoso cetáceo. O quizás no. Tal vez, el escritor utilizó todas sus experiencias navegantes para narrar con todo lujo de detalles el día a día de una tripulación de balleneros. Quién sabe, puede que el capitán Ahab fuese únicamente un herido increíblemente obstinado que responsabilizó a un pobre animal de defenderse ante su ataque.



De cualquier modo, cualquier lectura es legítima, lo cual explica el poder de fascinación que sigue ejerciendo esta larga búsqueda por los océanos. Cine, televisión, cómics, etc. No pocos de ellos se han sumergido con la criatura blanca para intentar conseguir algo de su poder de atracción cara al público. Como fuere, sin negar que sea absorbente, a diferencia de otras piezas indispensables de la narrativa, no me atrevería a calificar Moby Dick como una lectura fluida o agradable. En realidad, en bastantes instantes es tan dura como esos malhumorados arponeros.



Las personas amantes de la navegación tienen en la prosa de Melville al compañero ideal de viaje, a un narrador que no ahora ningún tecnicismo o definición de las distintas tipologías de ballenas. Indudablemente, ello otorga un grado de verosimilitud al relato, una fuerte coherencia y curiosidades de la vida cotidiana de los habitantes de Nantucket. Sin embargo, creo que un lector medio no necesariamente embelesado con esta jerga, puede sentirse en ocasiones, un tanto mareado, como buen marinero de agua dulce que se precie. Por fortuna, aunque tarde en aparecer, se crean todas las expectativas para conocer al capitán Ahab, cuya figura es una de las inmortales en los panteones literarios.


Y es que más allá de otras consideraciones, el extraño pero carismático capitán y su influjo sobre su tripulación hacen que esta misión suicida alcance una dimensión épica. Existe una palabra de origen turco y resonancia mágica, kismet, cuyo significado vendría a ser algo así como el misterioso hilo del destino que lleva a la personas a un fin concreto. La grandeza del terco Ahab es resistirse a que tiren de él como una marioneta, a pesar de la espada de Damocles que se cierne sobre él. Algunos han llegado incluso a ver en su titánico pulso una metáfora deicida, el intento de un ser humano de alcanzar predominio sobre su creador. Quién iba a decir al malencarado Ahab que las letras lo recordarían como un moderno Prometeo. 



De cualquier modo, tampoco podemos subestimar un hecho entre esas tormentas: Moby Dick durmió durante mucho tiempo como una obra menor, arrumbada en estanterías de bibliotecas estadounidenses hasta que se sobrepuso a todo. Pese a sus conocimientos, Melville cometió no pocos errores en sus clasificaciones, también se confundió en algunas de las abundantes citas que jalonan y, en no pocas ocasiones, ralentizan la propia aventura creada. Fue con el paso del tiempo cuando las re-lecturas descubrieron los muchos secretos que escondían sus páginas.  



Por ejemplo, el nada disimulado y expresado homoerotismo que de manera elocuente usa Melville para definir la inesperada alianza que Ismael fraguará con su compañero de posada y cuarto, Quiqueg. Los pasajes donde ambos comparten cama, circunstancia nada atípica en esos atestados lugares de la época, son aprovechados por el autor para dar constancia de esa realidad, la cual traspasa fronteras dada la condición social del segundo, nada menos que un antiguo miembro de una tribu caníbal ahora metido a arponero.


Nacido en New York, aunque de raigambre en una buena familia de Boston, Melville falleció en un relativo anonimato del que le recuperaría la crítica literaria tras la I Guerra Mundial, uniéndose al club de célebres escritores que alcanzaron el reconocimiento y mérito que merecieron en vida de manera póstuma. En verdad, su alta de popularidad en el sentido que comprendemos la fama hoy, no debe confundirse con haber tenido un azar vital poco interesante. Siendo apenas grumete se enroló en barcos hasta llegar a Londres, participó en motines de marineros y terminó rentabilizando con talento las anécdotas que le contaban algunos viejos balleneros en posadas bajo fuego de chimenea y rugido de la tormenta.



De hecho, su novela más célebre hizo que en el imaginario popular se diera como común algo que era excepcional en el Leviatán. Es extraño que una ballena ataque gratuitamente a un navío, puesto que en la historia de esta práctica, dicho animal ha llevado invariablemente sus reacciones más violentas tras sufrir una agresión previa. La caída del Essex ante un cachalote fue una de las fuentes que Melville utilizó para dar verosimilitud a lo que acontecería con el Pequod.



Un relato de supervivencia y que adentra a su público en uno de los lugares donde el ser humano puede sentirse más vulnerable ante la naturaleza en su poder más crudo. 



EDICIÓN MANEJADA:



-MELVILLE, H., Moby Dick, Austral, Barcelona, 2011. Traducción, presentación y notas aclaratorias a cargo de José María Valverde. 



RESEÑAS DE INTERÉS:



-EN EL CORAZÓN DEL MAR



-RESEÑA DE MOBY DICK EN ROQUEMADRID



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.altair.es/es/libro/moby-dick-austral_112986



-http://www.afi.com/laa/laa89g.aspx



-http://mentalfloss.com/article/72100/11-things-you-might-not-know-about-moby-dick

domingo, 9 de octubre de 2016

SI VAS A PARPADEAR, HAZLO AHORA


Las películas de dibujos animados siempre han escondido una buena dosis de secreto tras su apariencia infantil. Aunque, por supuesto, era el público al que principalmente iban dirigidas, muchas de las piezas maestras del Disney más clásico presentaban otros niveles de lectura que podían complacer y atraer a una audiencia adulta. No obstante, la revolución de las últimas décadas está llevando a una realidad que va un paso más allá. Y es que ya no se trata de filmes con estética aniñada que pueden complacer a los más talluditos, sino que son son historias para adultos que presentan elementos que complacen a los más pequeños. Maravillas como Del revés se enmarcarían en esa categoría. Kubo y las dos cuerdas mágicas entra con honores en esa misma división. 



Laika Animation firma en la epopeya de este joven y encantador trovador ambulante un proyecto muy serio, desde un opening inicial que resulta mucho más oscuro de la media habitual. Kubo está hecho para encariñarse con él desde casi el primer instante, creándose desde el inicio una complicidad que resulta fundamental para el viaje que está a punto de iniciar. Travis Knight dirige con acierto los elementos sobrenaturales hasta el punto de ofrecer algunas reflexiones sobre la muerte y los espíritus que ya habrían querido copiar más de una y de dos películas a imagen real que han pecado de pretenciosas a este respecto. 



"Si vas a parpadear, hazlo ahora". Con estas simples palabras y sus cuerdas milagrosas para hacer música y dar vida a las figuras del teatrillo ambulante de Kubo, el muchacho entretiene a los aldeanos de su pacífica villa, bajo la advertencia de que distraerse un segundo de la narración podría provocar la muerte del héroe de la aventura que cuenta. Pese a su habilidad, el chico se ve incapaz de darle un final y cierre digno a sus fascinantes historias de legendarios samuráis. No es consciente de que, dentro de muy poco, él será protagonista de una de ellas. 



Partes ocultas del pasado del chico y su verdadera ascendencia corren el riesgo de amenazarle a él y a todos sus seres queridos. Pronto, comprenderá que las advertencias de su madre sobre los riesgos de determinadas excursiones nocturnas a la villa no eran baladíes. En el punto de mira de dos hermanas enmascaradas que afirman ser sus propias tías de sangre, Kubo se verá abocado a una carrera contrarreloj y la búsqueda de unos misteriosos objetos. 



Las dos extrañas criaturas empeñadas en darle caza son diseñadas de una manera inmejorable, combinando aspectos de los fantasmas más clásico con el universo Kill Bill, destacándose alguna escena de lucha en un antiguo cementerio que alterna el Japón más clásico con un toque gótico a la europea. Muchos elementos que se combinan, casi siempre con acierto, para demostrar que Kubo es una película con una ambientación muy especial. 



Francisco Marinero destaca en su crítica sobre el trabajo de Knight la capacidad de hacer todo esto con un argumento que recuerda a muchas de las preferencias del cine de Kurosawa, especialmente cuando bebía en las fuente de su admirado Shakespeare y los dramas dinásticos a los que acostumbraba El Bardo. El pasado del linaje de Kubo y sus antepasados lo irán colocando en una trampa casi mortal, aunque tendrá dos singulares y especiales compañeros de viaje en tan épica andadura. 


Actualmente, el estudio Laika tiene la consideración de uno de los más libres a nivel creativo de Estados Unidos, habiendo realizado ya una pequeña pero exquisita muestra de cintas del género con un toque muy independiente y grandes dosis de originalidad. El tiempo dirá la plaza que ocupará Kubo y las dos cuerdas mágicas en el podio conforme avancen los años, si bien si intuye que va a ser un puesto privilegiado. 



Hace algún tiempo en este blog se hizo una reseña de Tintín en el Tíbet, una de las aventuras más especiales e iniciáticas del intrépido reportero franco-belga (reseña). Podría establecerse un paralelismo con el nudo de la película, ya que, junto con las aventuras y rivales de rigor, hay un componente espiritual muy fuerte en todo el asunto, quedando escenas que realmente cautivan, con un nivel de sensibilidad que es una delicia. 



Si van a parpadear, por favor, háganlo antes de ponerse a ver esta historia... 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.minigranada.com/2016/kubo-y-las-dos-cuerdas-magicas/



-http://cineultramundo.blogspot.com.es/?view=classic



-http://www.gratistodo.com/fondos-kubo-y-las-dos-cuerdas-magicas-wallpapers/

domingo, 2 de octubre de 2016

EL LETRADO DE LA COCINA DEL INFIERNO (DAREDEVIL, PRIMERA TEMPORADA)


Justo cuando la proliferación de películas ambientadas en el mundo superheroico parecía abocarnos a rincones lejanos y la más pura fantasía, una apuesta de Netflix ha venido a recordarnos que, en muchas ocasiones, conviene bajar a pie de calle. De la factoría de donde han salido productos como House of Cards, viene ahora la azarosa carrera de Matt Murdock, brillante abogado en la Cocina del Infierno de New York durante el día, justiciero enfundado en traje de diablo por la noches (Freud tendría mucho que escribir sobre míster Murdock), conocido como Daredevil. A lo largo de trece episodios, su primera entrega se confirma como una más que digna adaptación del héroe creado décadas atrás por la fértil imaginación de Stan Lee y Bill Everett. 



Con acierto, Drew Goddard y los otros directores del programa han optado por escoger la estética de la etapa de Frank Miller en la colección de Daredevil. Oscura, madura y con un toque de cine noire, aquellos cómics marcaron la esencia de un héroe muy especial, puesto que Matt es invidente a raíz de un accidente. Su sobrehumana compensación con los otros sentidos lo hacen un caso único en la amplia nómina de paladines de Marvel. Ver los entonados títulos de crédito invita al optimismo, puesto que entre los productores se aprecian nombres como Jeph Loeb, quien firmó junto con Tim Sale un retrato muy intimista del abogado: Daredevil Yellow. Cuando hay gente involucrada que conoce al personaje y está dispuesta a jugarse la pasta por él, la señal es inmejorable. 



Charlie Cox es el encargado de poner rostro al protagonista, quedando la impresión desde la primera vez que le vemos andando por las calles con su bastón de que está perfectamente familiarizado con el rol que le toca desempeñar. Con eficaces y sobrios flashbacks, pronto iremos conociendo más de la infancia de Matt, criado con dificultad pero esfuerzo por su padre, Jack "Batallador" Murdock, un boxeador en declive que lucha tanto en el ring como para que su hijo se gane el pan con los libros y no recibiendo golpes en una esquina. Por supuesto, veremos cómo adquiere sus poderes, aunque hay muchas lagunas en su biografía, aunque dé la sensación de que siguientes entregas irán deshilvanando un puzzle fascinante. 


El elenco de secundarios que rodean a una figura tan atormentada y carismática como Murdock exigía estar a la altura, algo que un casting hecho con mucho gusto consigue. Elden Henson se consagra como Foggy Nelson, el eficaz compañero de bufete de Matt, amigos desde la carrera, aunque las decisiones de Murdock de terminar saltando azoteas en busca de criminales puede provocar malentendidos en la mejor de la amistad. Pronto, a su pequeño negocio llegará una joven que sabe mucho más de lo que aparenta, Karen Page (una Deborah Ann Woll de menos a más durante todo el show, hasta el punto de convertirse en imprescindible), una presencia que desencadenará involuntariamente que los dos picapleitos vayan metiéndose con quién no deben. 



Los cánones marcados desde la Edad de Plata de los cómics exigían una Némesis para el lado del bien. Incluso el lector más ocasional de Daredevil sabía que Kingpin era la única elección posible, habida cuenta que para ese universo de Hell´s Kitchen es el absoluto equivalente a lo que supone el ilustre profesor Moriarty para los dos sabuesos de Baker Street. Esperábamos un gladiador y una presencia apabullante, justo para que Vincent D´Onofrio nos trajera algo mucho más complejo e interesante. En todo momento, los guionistas inciden en la personalidad y psique de Wilson Fisk, lo cual hace que sea más fascinante ver su transformación en Kingpin, un señor de los bajos fondos que dirige a las bandas de New York con la despiadada eficacia de un general de Genghis Khan y la racionalización coherente del mejor bibliotecario de Constantinopla. 



Igual que ocurre con Matt, se nos regala algún pequeño flasback del joven Wilson, quizás el mejor plato de una primera temporada que no deja descanso a su afortunado espectador. Asimismo, el cortejo de Fisk con la elegante marchante de arte Vanessa (Ayelet Zurer) es otra declaración de intenciones. Como él mismo dice de manera magistral, el no demasiado honesto hombre de negocios no está interesado en mujeres que se puedan comprar con dinero, lejos de buscar una goomar joven y tan espectacular en lo físico como descerebrada por dentro, el futuro Kinping intenta aspirar a una sofisticada, elegante y misteriosa mujer. Que Fisk sea capaz de fijarse en alguien como Vanessa refleja que hay aristas en el villano de la historia. Que Vanessa vea algo en Fisk, advierte que la inteligente dama tiene también sus rincones oscuros. Su romance es una delicia compleja que vuelve a hablar de la inusual madurez de una serie que no se contenta con piruetas y acrobacias de una figura escarlata con cuernecitos en su máscara, aunque el traje definitivo tardará en llegar, con homenaje previo a John Romita Junior. 


Dentro de los secundarios, hay verdaderos lujos como el de Ben Urich (Vondie Curtis-Hall), el periodista por antonomasia de las viñetas, un momento de relax entre tanta mafia rusa, filantropía con derecho a asesinato, complejos justicieros y muchas acción. Urich supone uno de los últimos y más carismáticos ejemplos de ese periodismo escenificado en filmes como Todos los hombres del presidente (1976). Es decir, esos periodistas honestos y de olfato fino que saben ver más allá de la versión oficial. Urich tarda poco en convertirse en uno de los más queridos de toda la serie por su humanidad. 



El otro bocado de cardenal que Netflix se permite es el fichaje de toda una estrella como Rosario Dawson para dar vida a una curtida enfermera que empieza a escuchar noticias de una figura con pasamontañas que parece estar intentando arreglar las cosas, aunque sus métodos no sean los mejores. Claire Temple se erige pronto como una espléndida presencia que, además, es capaz de plantar cara y una raya moral al nuevo héroe, de similar manera a lo que Jim Gordon puede significar para cierto Murciélago de Gotham City.  



Todo parece funcionar en esta brillante obertura donde no quedan más preguntas que hacer a su señoría. Quedaba con ansiosa espera una segunda entrega menos profunda y más trepidante, la cual intentaremos desmenuzar dentro de cuatro semanas. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.revistameta.com.ar/archivos/9676



-https://moviecomicswhoswho.wordpress.com/2015/03/24/ben-urich/



-http://www.nolapeles.com/2015/04/10/estreno-de-la-serie-daredevil-de-marvel-por-netflix/