
Título: El Pisito.
Duración: 1 hora y cuarenta minutos.
Basado en la obra original de: Rafael Azcona.
Adaptación: Juan José Seoane y Bernardo Sánchez.
Director: Pedro Olea.
Amarcord es algo más que una gran película de Fellini. Significa "yo recuerdo". Sin más pretensión que dar un repaso por aquellas obras artísticas de todo tipo que me han condicionado de una forma u otra, para compartirlas con todo aquel/lla a quien una dirección equivocada le lleve a honrarnos con su presencia en esta página.



Autor: John Steinbeck.
Título: Las Uvas de la Ira. The grapes of wrath.
Primera edición: 1.939.
Edición manejada: CATEDRA/Letras Universales.
Edición: Juan José Coy.
Traducción de María Coy
Huele a carretera, una mezcla de gasolina con chatarra. A medio camino de un mundo aterrador donde anochece pronto y nunca llega a amanecer la esperanza. No os mentiría si os dijera que ha sido una fácil lectura. La narrativa bien puede ser muy fluida, genial en ocasiones, pero el tema ha sido tan profundo y duro, que era casi inevitable pasarlo un poco mal viendo las desventuras de los Joad, familia imaginaria (pero no tanto) de la que se vale el premio Pulitzer Steinbeck para relatar las miserias de la sociedad post-crack del 29.
Bastante más infravalorado de lo pudiera parecer a simple vista, este autor llegó a hacerse merecedor del prestigiosísimo Nobel de Literatura en 1.962, ha sido en ocasiones ninguneado de un puesto que no deberia discutírsele entre los autores contemporáneos. Tuvo el atractivo de apostar, como Rick en Casablanca, por el bando perdedor, dando un poco de cancha en sus páginas a los más oprimidos, en una jaula capitalista donde los de siempre seguían funcionando a marchas forzadas. Esto llevó a acuasiones de extremo socialismo, paranoia con el comunismo... en fin, nada que no pudiera remediar el lamentable Red Scare y la triste Caza de Brujas, no en Salem, sino en la supuesta tierra de la libertad y la tarta de manzana.
No obstante, creo que los Joad, especialmente Tom (con quien empieza la obra, señalándole desde el principio como eje protagonista), distan mucho de otra pretensión política que no sea la universal de que todo ser humano está revestido de un mínimo de dignidad y derechos. Steinbeck los saca de las muchas familias que se ponen en ruta a California, teniendo en cuenta la expropiación de sus tierras por el monstruoso banco (que es algo así como un Leviatán, una cosa amorfa, sin rostro humano), en busca de una Tierra Prometida. Varios críticos literarios apuntan un símil bíblico en esta premisa, de un pueblo condenado al eterno éxodo en el desierto. Sirva la metáfora de la tortuga, que, por manoseada y trillada, no debe subestimarse, siendo uno de los mejores ejemplos de fábula corta, directa y apabullante.
La premisa pues, es simple, familia desahuciada por unas reglas que no comprenden, se ven forzados a pasar penurias y empleo. Desgraciadamente, a nivel mundial actual, varias personas se sentierían bastante identificadas con los Joad, tocándose muchos palos que generan ampollas...emigración, hambre, soledad, insolaridad... Fácil de decir, pero Steinbeck mete el dedo en la herida y aprieta, hasta que llegamos a verles como personas de carne y hueso. Tom, que tiene la marca de Caín en la frente por su pasado presidiario, se convierte en el líder espiritual del sector de los varones (a pesar de no ser el mayor, en una clara prueba de su rebeldía), además es el marginado de los marginados, ya que está violando su libertad bajo palabra. Salvo un pequeño oasis, los problemas y carencias se multiplicarán, aunque, misteriosamente, también trabarán nuevas amistades... las que solamente pueden surgir de la necesidad.
Pero, aunque Tom parece el predilecto de Steinbeck, con primacía sobre los varones (incluyendo a Padre, al remordido tío John, al motorizado Al y un amplio etceterá), el alma y eje de la familia es, y será simpre, en Las Uvas de la Ira, La Madre. La matrona es aquí la figura más extraordinaria que se encuentra, el fino hilo de la cordura en un mundo destrozado ("Cuando tienes algo que pedir, solamente puedes hacerlo a los pobres") y la que evita las deserciones que por otro lado se producirán. Una de ellas (tupido velo para los que estén pensando en leerla) será nefasta para una de las hijas, Rose of Sharon, la quebradiza y embarazada criatura, de la cual se vale para el agridulce epílogo, del mismo modo que lo hace previamente con Tom en el inicio. Dudo mucho que en unos momentos tan machistas, un autor se dedicará a una escena tan memorable como cuando la mujer amenaza a toda la familia, padre incluído, ante la opción de dividirse.
El desgarrador drama humano y el discurso ha sido muchas veces intentado emular, pero en pocas ocasiones con el mismo y sincero efecto, que solamente puede venir de quien de verdad siente lo que les pasa a sus personajes. Aunque determinados tramos pueden ser conmovedores pero repetitivos, otros alcanzan una belleza y realismo muy sugerentes (el mundo del concesionario, el excelente secundario que es El Predicador...), formando un bello panorama que hace que siga siendo una obra de continuada consulta.
Con relativamente poco tiempo de margen, se elaboró una más que correcta versión cinematográfica de Las Uvas de la Ira (demostrando una vez más su categoría de clásico al instante), bajo la dirección de John Ford y con Tom encarnado por el prestigioso H.Fonda. A los seguidores de Steinbeck les interesará ver ciertos paralelismos que mantiene con otras de su producción. Particularmente a mí me ha hechos rememorar aspectos de "La Perla". Un marco de luces y sombras (sobre todo la segunda), de perdedores que hayan la derrota... y misteriosamente gracias a ella, sacan fuerzas para salir adelante.


Y fue la noticia. Celda 211, el magnífico thriller carcelario que hasta entonces pensábamos que solamente se podía hacer en Estados Unidos, se coló con merecimiento en la fiesta del cine nacional, veni, vidi, vinci. Los ocho bustos del artista son la constatación de un éxito. Quizás, un poco exagerado, siempre suele suceder, tal vez hubo el típico desequilibrio, pero bueno, como dicen por ciertos lares: Solamente podía quedar uno.
Junto con el de mejor película, casi siempre el más codiciado, creo que hay uno que será para exhibir y hasta contar a los nietos por el ganador. Luis Tosar ha usado su talento y el regalo que era un personaje como Malamadre para batir un triunvirato de ensueño: Ricardo Darín, ese artista argentino al que parece que alguien le puso una varita mágica y le dijo: "Vas a actuar y lo vas a hacer como nadie", al camaleón de camaleones, Jordi Mollá y, al sorprendente De la Torre, dando su do de pecho en "Gordos". Lo cierto es que si cualquiera de los cuatro se hubiera llevado al gato al agua, pocos peros habría que ponerles, pocas veces se ha juntado tanto talento y menos polémica había en los seleccionados. Fue el premio que vi con mayor interés.
El maestro de ceremonias fue el monologuista y showman Andreu Buenafuente. Poco vamos a descubrir aquí de Andreu, rápido, sagaz e irónico, no obstante, me parece que en la gala se mostró menos corrosivo de lo que acostumbra, llegando a usar cosas muy trilladas. Lo más (por lo menos a mi modesto juicio) irritante fue la manía de lanzar guiños,no por el hecho en sí, sino porque quedaba más que patente la simpatía que siente por algunos (su complicidad con Resines u otros que han estado en su programa era evidente), lo cual se parece a cuando un profesor que se supone que es para todos se limita a atender las preguntas de ciertas bancas. Aunque Buenafuente siempre despierta sonrisas y sus momentos con la Sardá fueron de lo mejor. ¿Y en la pasarela? Decir que aún estamos lejos de lo bueno y lo malo de Hollywood, algunos de nuestros artistas siguen queriendo el distaciamiento pero si el glamour, pero tampoco se prestan a dar mucho juego a la hora de entrevistas. Me parece muy respetable ese celo, pero en ese caso no puedes pretender estar en el foco de las cámaras, pero solamente cuando te interese lucir vestido. Si quieres que solamente se hable de tu trabajo, que es de lo más digno, pefect, pero no se puede estar en misa y replicando. Pero vamos, que en cuanto a los más elegantes, que elijan las señoras (o los señores que entiendan de belleza, cuidado, que yo no lo hago porque carezco de gusto en este apartado), pero para mí, fijense, con poco ornamento, me sigue seduciendo más Kira Miró apareciendo en el sketch preparado por Andreu, y es que, para un servidor, esta actriz estaría radiante cubierta de harapos, a todo esto, ¿por qué nos quitaron "Gominolas"?
El honroso segundo puesto cayó en Ágora, de Alejandro Aménabar. Este director, auténtico niño prodigio del cine español, que nos dejó a todos boquiabiertos (sus arranques con Tesis, Abre los ojos, Los Otros, etc) con su fulgurante salto a la palestra, ha cedido ante el drama carcelario, pero se va con siete. Modestamente,aunque nunca diría que Ágora es un mala película, señalar que nuevamente hubo desigualdad. En especial me llamó la atención el casi visceral castigo a "El Baile de la Victoria" de Fernando Trueba, sin dudas, la gran perjudicada de la noche. Cierto es (espero sacar hueco y colocar una breve reseña de la cinta) que es una obra con muchos flecos,pero inmerecido ostracismo. Asimismo quizás se haya castigado demasiado a una obra con final tramposo pero una apuesta muy valiente, "Agallas", que, aunque desde luego no merecía ganar, quizás debió colarse en más listas como candidatas, como guiño a haber intentado hacer algo que aquí no se estila.
La gran machada de la noche la protagonizó Lola Dueñas, cara femenina de "Yo también", auténtico órdago a la grande y políticamente incorrecta, que desbancó a sus ilustres rivales, destacando la principal favorita, Penélope Cruz, que apareció por primera vez en el solar hispano con Javier Bardem (noticia que para muchos habrá sido lo principal de esto Goya, reconozco que a mí tampoco es que me quitara le sueño, aunque por chismorrear algo, decir que vi a Bardem mejor, más en la fiesta que una Penélope fríamente distante, algo que, a mí errado ojo, le pasó a Paz Vega, guapísima como siempre pero tampoco en su momento más emotivo, la verdad). El premio a mí me parece muy oportuno para recompensar a esta excelente representante (además, me gustó mucho su discurso, humilde, elegante y sobre todo, por el guiño final a su compañero de aventuras), y, al igual que con Tosar, creo que podrá enmarcar la victoria por los rivales que le tocaron en semifinales y finales.
Pese a todo lo dicho, el ganador de ganadores, fue el nuevo director de la Academia, Alex de la Iglesia, un tipo a quien hay que conocer, por lo menos su cine que es de calidad y de erudito irreverente, con vena freak. De la Iglesia logró reconciliar, para sorpresa de muchos, a la Academia con Pedro Almodóvar, tras una auténtica Guerra Fría. "Tenéis un director muy pesado", afirmó el manchego, pero Alex sonreía como quien sabe que con este movimiento se ha relanzado como figura a tener en cuenta. Creo que se puede esperar bastante de él como cabeza visible de la Academia, su amor por este arte es indiscutible, aunque temo que las exigencias del cargo y el politiqueo le alejarán de hacer cine propio... y eso es una pena, ojalá me equivoque.
No fue oro todo lo que relucía. Como bien me apuntó Easmo hace poco, tenemos un gran desconocimiento de lo que hacemos en animación, muchas veces no conocemos ni los nominados, no copan los titulares y estamos en pañales en un campo donde los estadounidenses y los japoneses, sin ir más lejos, nos pegan una patada, pero lo que más irrita es que, no pocas veces, las cabezas pensantes y los dibujantes los tenemos, falta apostar por ellos. Ambivalente me dejó lo de "Actriz Revelación" a Soledad Villamil, ¿de verdad no conocían a esta fabulosa actriz argentina? En fin, sé que se haría con buena fe, pero teniendo en cuenta las tablas que ya tiene, casi mejor que no pudiera ir a recoger el premio, no sabía ya uno como interpretarlo.Ah, y no se preocupen "El Secreto de sus ojos" pagó la pena de ser la extranjera, pero es un titán y cruzo los dedos porque en los Oscar simplemente la traten como se merece... en ese caso arrasará.
En conclusión, con agradables sorpresas, pequeñas decepciones y quinielas acertadas, Los Goya volvieron a estar a un nivel medio-alto que complace, aunque no nos quitamos el autocomplejo con los USA. Y es que, esto es muy importante, muchas de las cosas que no me gustan de este tipo de ceremonias (pompa y boato más que el cine per se), se aplican a la par a los Oscar... que tiene seis ponches. Pero bueno, eso es ya otra Historia...

Editorial: Bruguera.
Autor: Jan.
Aparecido en: Mayo de 1993
Consciente de que este domingo no podré cumplir con la agradable tradición de escribir en este blog, nos adelantamos para estrenar el mes de febrero como se merece, nada menos que con un producto nacional, Súper-López, creado por el genial dibujante español Juan López, a quien a partir de ahora llamaré por su mote artístico, Jan.
En concreto nos detendremos en una de sus aventuras (a mi muy modesto juicio) más inspiradas, la de Pandora. Efectivamente, retomando el hilo mitológico de los helenos, el protagonista y su entorno se verán afectados por aquel recipiente de maldiciones que una inconsciente (¡qué machistas aquellos griegos!) mujer desató. Y para temor de todos, el ultimo de los males está por desatarse.
Número 8 de la Colección Olé, nos encontramos con un Súper-López mucho más trabajado y preparado, lejos de limitarse a ser una parodia de tiras cómicas de los años 70 del gran icono de Superman (propiedad de DC Comics), aquí tenemos un auténtico universo propio. Jan mostrando una gran erudición, no se limita a poner al bueno de López buscando la aguja en el pajar, sino que las deidades de otros mundos se inmiscuyen (ejemplos de ello: los divinos egipciones y los ancestrales credos hindúes).
La trama se eleva más allá de lo que sería el mímimo exigido para un público juvenil, de hecho, los cambios de escenario son constantes y a pesar de los usuales gags incorporados por Jan, para aligerar la carga, el argumento es complicado y más profundo del que parece. En ocasiones, amistades de un servidor a quienes reconozco como excelentes catadores de tebeos, me han indicado que Jan, aún siendo un todoterreno de talento innegable, a veces tiende a ser pretencioso, un poco Lisa Simpson, para ser exactos, eterno Pepito Grillo de sus lectores. Pues bien, si podemos admitir que eso le ocurre en otros trabajo suyos, éste dista de caer en tal error, con un final ácido, divertido y a gusto del consumidor, aunque el mensaje es muy claro si nos molestamos en leer entre líneas.
El nivel de dibujo es extraordinario, especialmente majestuoso El Olimpo, donde Jan muestra casi desde primera hora identificación con el Padre de todos los dioses. También hay guiños a la cultura azteca y las escenas de acción son muy fluidas. El único defecto de semejante proyecto (que el elenco de secundarios normal brillase por su ausencia en una epopeya de estas características), no es tal, puesto que con encaje de bolillos, veremos como los clásicos Jaime, el jefe, Luisa (la versión mandona de Lois Lane que siempre temió y por la que no se atrevió a preguntar)... y hasta el nunca bien ponderado Hólmez. El halo cósmico y las manchas de ambrosía en las viñetas no le impiden volver a sus temas universales (los pelotas en el empleo, el conserje, problemas de aparcamiento, el fútbol como eje de la vida del españolito medio...).
Con el aroma de los mejores clásicos, el cómic ha envejecido notablemente bien. Es innegable mencionarlo con las míticas "La Semana más larga", "Infierno", "Los ladrones de oxono"...Y a mi juicio, solamente Infierno (recordadme que algún día le hagamos una reseña a esa maravilla de cómic) está un escalón por encima. Es una pena, aunque lógica por otra parte, que desde Norteamérica se le pusieran trabas por el uniforme, la capa... Jan sabía lo que hacía, pero, creo que ve la vertiente de súper-héroe de López es el vehículo idóneo para que su guionista exprese sus preocupaciones sociales (no olvidemos que le ha metido recientemente hasta en el fenómeno del botellón). Chespiro, a quien todos los seguidores que se precien de serlo de Mortadelo y Filemón, conocen, dio con la tecla: "Algunos de los personajes más divertidos del tebeo español, Mortadelo, Pafman, Anacleto o Súper-López,tienen oficios como agentes secretos o héroes, eso te da una gama tremenda para la comedia". No podemos sino estar de acuerdo con esa aseveración.
Dudo mucho que estas joyitas que ha ido dejando Jan a lo largo de su dilatada y ejemplar trayectoria (es una pena que no haya tenido esa pizca de suerte de los inmortales maestros Ibáñez y Escobar), queden reducidos al ámbito hispano-parlante, pero en muchas zonas se ha prohibido su distribución. Probablemente si hubiera sido estadounidense y cómo Stan Lee hubiera creado una submarca para parodiar a sus propios personajes y los de la DistiguidaCompetencia, le hubiera ido mejor. Pero no, creo que sus más acérrimos críticos y los censores poco espabilados se quedan en la portaba y no abren el tebeo: "Aj, se parece a Superman". Sin embargo, hay mucho más dentro de esta caja de Pandora... si nos atrevemos a desafiar los peligros que la envuelven.
Tan placentero fue este número que Jan siguió tocado por la varita mágica de la inspración y muy pronto nos regaló La Gran Súper-producción. Mas dejemos adormecido al malvado califa hasta que los exámenes me permitan volver a este blog, pues ésa, es otra historia... Cordiales saludos.