domingo, 2 de septiembre de 2018

ROMA IN UN GIORNO (PARTE VII DE VII)


From marble to flesh



Una de las ventajas logísticas de Nápoles es su proximidad a Roma. Imaginen que, tras haber disfrutado de tierras napolitanas, se dan el capricho de coger un tren con un trayecto de poco más de una hora que les lleve a la Ciudad Eterna. Se dan un día de margen para el vuelo de regreso vía Fiumicino. ¿Qué hacer en una jornada de 24 horas en la capital italiana? Realmente, el abanico de opciones es tan amplio que puede llegar a abrumar. Hoy, en el blog aprovechamos la hipótesis para plantear una alternativa un poco más pausada que el ritmo frenético que cualquier turista de bien se ve obligado a adoptar en una destinación donde todo ocurre frenéticamente. 



Por ejemplo, una parada típica y lógica es el Coliseo. Un enclave increíble y siempre plagado a cualquier hora del día, un hormiguero de visitas guiadas, paraguas y donde cada dos pasos en la cola se intenta vender algo. Es menos conocido que junto a su parado de metro, pasando por la Facultad de Ingeniería de Roma, nos hallamos a apenas unos pasos de San Pietro in Vincoli. Una pequeña iglesia repleta de curiosidades, fácil de visitar y donde se dispone de la oportunidad de poder admirar a uno de los grandes genios de la escultura, Miguel Ángel. 



Se trata de una muestra perfecta de los vaivenes que existen en la Historia del Arte. Julio II había encargado este complejo funerario al artista con quien mantuvo una relación laboral tan tensa (recordar la película El tormento y el éxtasis), si bien se tradujo en maravillas como la Capilla Sixtina (donde el pintor se tomó la revancha plagando de herejías el techo). El resultado final no estuvo en el Vaticano y el genio no cumplió los plazos fijados, dando un resultado inferior al esperado en sus continuadores. Pero todo merece la pena por la estatua yacente del pontífice y, sobre todo un espectacular Moisés que compite con El David de Florencia en espectacularidad. Tranquila del bullicio, esta impresionante escultura espera paciente a visitantes que sepan encontrarla.  


La porta del cielo



Justificando por completo la percepción de Obélix hace unos siglos, al consultar las tarifas, la persona de visita por la urbe llega a la conclusión de que están locos estos taxistas romanos. O excesivamente encorajinados por el incomparable marco que tienen para considerar que dar la vuelta a dos calles ya justifica un sobresueldo impresionante. Naturalmente, hay muy honrosas excepciones a tales efectos, pero no estaría de más en estos tiempos de polémica con los Uber, algunos miembros del gremio romano hicieran un examen de conciencia. Por ello, si el tiempo y la canícula les es propicio, podrían plantearse un agradable paseo andando hasta el Trastevere, uno de esos enclaves de merecida fama. 



Bohemia y tranquila, es un área idónea para dedicarle un merecido tiempo al almuerzo. Previamente, pueden perderse un poco por sus callejuelas, pequeños comercios y no pocos monumentos de interés. Dentro de un amplio abanico de restaurantes posibles, tal vez el azar les haga derivar a Tonnarello, en funcionamiento ya desde el año 1876. Entre los habitantes del barrio es conocida esta vieja fórmula: "La migliore cucina romana: dove se non a Trastevere?". 



Con una increíble calidad y variedad en las pastas, tal vez reconozcan en la carta la figura de un célebre artista transalpino: Vittorio de Sica, quien parece estar degustando cada elemento que hay en su mesa. Actor, escritor, director y hombre polifacético, fue el descubridor de algunos de los grandes talentos del séptimo arte azzurro, como hemos mencionado en otras ocasiones. Si tienen gana de un poco de picante, prueben la Pizza Diavola mientras piden un buen vino de la casa o barajan qué postre tomar. A los/as turistas siempre se les presupone prisa, por lo que no está de más saborear de ese instante. 


"El café huele a cielo recién molido"-Jessi Lane Adams. 



Después de la sobremesa, el puente Garibaldi permite una salida del Trastevere con vistas espectaculares, incluso intuyéndose el Vaticano. Lógicamente, el nombre del puente alude al mítico líder de los camisas rojas, uno de los símbolos de la unificación del país. No tuvo, pese a ello, un final de carrera en su patria, obligado a exiliarse a otras aventuras, puesto que el rey Víctor Manuel y su brazo derecho, el ministro Cavour, temían su radicalismo en el proyecto que ellos concebían. Por ende, Garibaldi se convirtió en un símbolo que valía más para ellos en el recuerdo que en activo. 



Una paradoja que suele acompañar a todo ese proceso. Nadie duda de la grandeza literaria de Giuseppe Tomasi di Lampedusa con su obra maestra El Gatopardo. Una pieza prácticamente insuperable en estilo, aunque bastante ignorada por sus coetáneas y donde el propio Lampedusa admitía que había idealizado su mundo aristocrático, especialmente la inteligencia de sus antepasados. Menos conocido es que firmó una excelente correspondencia durante sus viajes en Europa. Si su paseo les lleva a Largo di Torre Argentina, se toparán con La Feltrinelli, un centro donde a buen seguro tendrán esos y otras piezas clave de la literatura italiana. 



También es recomendable la sección de películas, especialmente en la clasificación de cine por autorías. Allí encontrarán la versión cinematográfica de las páginas de Lampedusa a cargo de otro gran maestro, Visconti, tan alejado a él en ideología (era comunista, creyente de una forma heterodoxa y homosexual) pero con el denominador común del lenguaje del talento. Uno y otro transformaron el pasado con objetivos distintos pero dejando tras de sí la inconfundible estela de la clase. 



Si el recorrido no les ha cansado demasiado, se les podría proponer como última meta el Antico Caffè Greco, en funcionamiento desde 1760. Con precios altos, sí que presenta la ventaja de que en el trasiego de rutas turísticas de ferragosto, está bastante tranquilo. Intenten colocarse en alguno de los salones más cómodos y aprovechen para tomar alguna foto. La sobremesa no es solamente exquisita, sino que pueden olvidarse de todo un poco a través de una buena tertulia. En máxima osadía, incluso desatiendan un rato el móvil. Bajo un delicioso café, saboreen sus últimas horas por tierras romanas. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



-Monumento de Julio II, basílica de San Pedro en Cadenas [Fotografía realizada por el autor de este blog]



-Carta del restaurante Tonnarello en el Trastevere [Fotografía realizada por el autor de este blog]



-Salón Caffè Greco en Roma [Fotografía realizada por el autor de este blog]

sábado, 1 de septiembre de 2018

UNA NOTTE NEL MUSEO (PARTE VI DE VII)


Piazza Museo



Las personas amantes de la arqueología tienen una cita inexcusable en Nápoles. Sin duda, el Museo Arqueológico de la ciudad italiana es uno de los más completos del mundo, una verdadera gozada de visita que permite sumergir a los huéspedes en distintas etapas del pasado. Naturalmente, Pompeya y Herculano juegan un papel fundamental en su riqueza, aunque sería injusto subestimar por ello la rica colección Farnesio o las piezas de coleccionista durante la época borbónica, entre muchos otros objetos de valor. 



De hecho, cuando la HBO quiso poner en marcha una serie magnífica (especialmente su primera temporada) titulada Roma, ambientada en los años de la lucha civil entre las facciones de Julio César y Pompeyo, una de las grandes fuentes del equipo de rodaje fueron las pinturas, utensilios, objetos domésticos y demás elementos trasladados desde Pompeya-Herculano al museo. Pocas oportunidades mejores de conocer la vida cotidiana en la antigua República que a través de estas salas. 



Otra parada obligatoria son los mosaicos, donde hay un espacio reservado y anticipado por columnas que lleva a la célebre copia de aquel enfrentamiento mantenido por los ejércitos de Alejandro Magno y el Gran Rey Darío III en la llanura de Issos, el primero de sus dos duelos frente a frente. De ser posible, es muy recomendable visitar primero Pompeya y Herculano para luego ir al museo otra jornada y poder imaginar cómo encaja cada una de las piezas en los dos enclaves. 


Las gemas del infinito



Gracias a los Russo y Thanos, nuestra concepción de la importancia de las gemas ha mejorado mucho en los últimos tiempos. Desde las piedras preciosas del célebre Cosme de Médicis, cabeza visible de aquella familia que tanta relevancia tuvo en Florencia, hasta el célebre linaje Farnesio, el Museo Arqueológico de Nápoles alberga unos tesoros que harían las delicias del Titán Loco surgido de la fértil imaginación de Jim Starlin. 



El gran impulsor fue el bibliotecario y anticuario Fulvio Orsini (1529-1600), persona de refinado buen gusto y que, además, tenía una deferencia exquisita cara a las futuras investigaciones históricas: legó un detallado inventario con descripciones de cada una de sus posesiones artísticas que todavía hoy sirve para los catálogos. 



La riqueza de cada objeto adquirido por los Farnesio es incuestionable. Hay una hermosa taza plagada de detalles donde se hace un repaso mitológico de primer orden: desde Plutón a la figura egipcia de Horus, en una fusión de panteones realmente atractiva y que encaja perfectamente en el tono ecléctico de este museo. 


"Sé firme como una torre, cuya cúspide no se doblega jamás al embate de los tiempos"- Dante Alighieri. 



Fruto de las excavaciones en las termas del emperador Caracalla en Roma se encontró al gigante. Una escultura en mármol inspirada en el estilo del maestro heleno Lisipo, un Hércules desafiante y ajeno a todo, aunque con cierto aire de melancolía. Durante años, sirvió de decoración al cardenal Alejandro Farnesio, pasando posteriormente al Museo Arqueológico napolitano, donde a día de hoy sigue congregando a una gran cantidad de turistas. 



A pocos metros de distancia se halla otro conjunto escultórico muy afamado, en este caso de una violencia extrema. Nos referimos al Toro Farnesio, donde se escenifica la terrible represalia de los hijos de Antíope por el drama sufrido por su madre. La composición es tan arriesgada como espectacular en su visionado, pudiendo el Museo jactarse de tener una obra que fue codiciada en su día por Luis XIV. 



Siempre hay algo donde excavar en las calles napolitanas... 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



- Escalera principal Museo Arqueológico de Nápoles [fotografía realizada por el autor del blog] 



- Sala de las gemas de la dinastía Farnesio [Fotografía realizada por el autor del blog]



- Estatua de Venus en el Museo Arqueológico de Nápoles [Fotografía realizada por el autor del blog]

viernes, 31 de agosto de 2018

DRAMA GIOCOSO PER MUSICA (PARTE V DE VII)


"Ridere è una cosa seria non farlo con chiunque... Un giorno senza ridere è un giorno perso!"- Totò. 



La improvisación es un don visto casi como una religión en Nápoles. La capacidad de ser una persona creativa incluso en las circunstancias más apremiantes es un sello de genialidad que allí alcanza un rápido aplauso. A pesar del tiempo transcurrido, el Príncipe Totò sigue siendo uno di noi para toda la comunidad, un artista genial e irreverente que supo crearse un personaje que dio risa en tiempos muy duros. Si revisitan la magnífica Rufufú (1958), una obra dirigida por Mario Monicelli con un auténtico Dream Team de casting, se darán cuenta de que el célebre intérprete napolitano es tratado con una reverencia exquisita en cada una de sus apariciones, un reconocimiento a todo lo que significaba dentro de a comedia. 



En nuestra segunda entrada de esta semana, hablamos del magnífico Castel Nuovo, el cual también presta su lugar a distintas funciones teatrales. Por desgracia, el programa se toma descanso estival y no puede disfrutarse durante época veraniega. Un buen desquite se puede obtener en una de las visitas guiadas a poca distancia del anterior: el Teatro di San Carlo, fundado en el año de 1737 por Carlos III. 



En vísperas de la inauguración, todo estaba ideal para que el soberano pudiese inspeccionar la construcción, quedando complacido ante el fastuoso lugar donde surgiría la ópera bufa para que el doctor Cavadas pudiera dar una lección de humildad a La vida moderna siglos después. De cualquier modo, faltaba una cuestión que inquietaba al Borbón: ¿cuál era su pasillo para acceder al palco? Con gentiles modales los organizadores le dijeron que faltaban diminutos detalles pero que estarían finalizados al día siguiente. Entre otras pequeñeces estaba el hecho de haberlo olvidado y tuvieron que hacerse labores nocturnas, un improvisado túnel que fue iluminado con hermosas velas y antorchas, complaciendo en mucho al Mecenas por tan original entrada. Pura improvisación, puro Nápoles. 


"El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humano"- Federico García Lorca. 



Aunque anualmente recibe a algunas de las mejores sopranos y tenores del mundo, dentro de algunos de los espectáculos más destacados, el Teatro di San Carlo vive su propia espinita la mano de uno de los ciudadanos napolitanos más ilustres: Enrico Caruso. La culpa fue de L´elisir d´amore, obra que no fue acogida con el entusiasmo que el artista esperaba en 1901 por sus paisanos. La reacción de Caruso fue similar a la de Maradona con su primera suplencia. Prometió no volver a ese escenario sagrado como "castigo" a la afrenta recibida. 



Como tantos otros compatriotas, Caruso decidió cruzar el charco para probarse en la bulliciosa New York. Con su fino olfato, desafió los academicismos de la época y permitió que se grabase su voz para después ser vencida. Acababa de comenzar una de las industrias musicales más lucrativas de todos los tiempos. Entre otras leyendas del San Carlo debe hablarse de La dama de las Camelias, una de las obras fetiche, la cual garantiza el lleno. 



Otras de las facetas culturales donde más sobresale esta urbe es en su gusto por los libros. Particularmente de interés es un cruce de calles que se produce en la Strada de Santa Maria de Constantinopoli donde disponemos de toda una bajada plagada de librerías. Desafortunadamente, cerca de la mitad de las mismas se encuentran de vacaciones en agosto, aunque lo que hay basta para garantizar una buena variedad de obras variopintas que, además, nos ayudarán a entender mejor el lugar. 


"Siempre me imagino a Dante como una persona joven"- Roberto Benigni. 



Una de las mejores formas de hacerlo es a través de los cuentos, donde la tarea de Salvatore di Giacomo es fundamental. De su lectura podemos sacar muchas perspectivas de los distintos elementos que componen el imaginario popular y sus personajes principales. Por ejemplo, la figura de la bella molinera o campesina cargada de astucia, escenificada posteriormente por Sophia Loren en 1955, a través de una comedia de enredo ambientada en la ocupación española de Nápoles durante el siglo XVII. De hecho, la mescolanza es tal que el film se inspira en una obra de Alarcón: El sombrero de tres picos, otro ejemplo de equívocos amorosos que terminan culminando de forma positiva y en esa sensación de drama giocoso per musica



Y es que nada debe extrañarnos. Cada quartieri tiene sus secretos y misterios, dramas y milagros cotidianos. Marco Perillo los investigó a través de una guía bien curioso donde nos podemos explicar esas callejuelas donde una hermosa estatua de corte barroco se alterna con grafitis. Pocos han visto más que el busto de Polichinella, tributo a las artes teatrales napolitanas, ubicado en las cercanías al vico del Fico del Purgatorio, tributo a la obra de Dante y lugar donde tradicionalmente las mujeres públicas del lugar buscaban su clientela. 



No podemos despedir esta entrada sin una última recomendación, un pequeño tomito a cargo de Giacomo Furia y Michele Avitabile bajo el elocuente título Le Maggiorate, il Principe e l´ultimo degli onesti, plagado de anécdotas inéditas de Totò, la Loren, De Sica y otros iconos del celuloide en Nápoles.  



BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES DE INTERÉS: 



- AVITABILE, M. y FURIA, G., Le Maggiorate, il Principe e l´ultimo degli onesti: 30 Storie inedite su Totò, la Loren, la Lollo Tina Pica, i de Filippo, De Sica, Walter Chiari e..., Amico Vip Edizioni, Nápoles, 1995. 



-GIACOMO, S. D., Cuentos napolitanos, Austral, Madrid, 1973. 



-PERILLO, M., Misteri e segreti dei quartieri di Napoli, Newton Compton Editori, Roma, 2016. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



- Palco principal del Teatro di San Carlo [fotografía realizada por el autor del blog]



-Cruce de Via Portalba y la Strada S. Maria Costantinopoli [fotografía realizada por el autor del blog]



-Vico del Fico del Purgatorio [fotografía realizada por el autor del blog]

jueves, 30 de agosto de 2018

L´ORO DI NAPOLI (PARTE IV DE VII)



Pizze a Credito



Era una torre de fuego que, sin embargo, tardó años en ser descubierta. Criada en Pozzuoli, a poca distancia de Nápoles, nadie podía imaginar que Sofia Scicolone Villani iba a ser conocida por el mundo entero como Sophia Loren. Una actriz galardonada con los más prestigiosos premios y un mito erótico a través de las décadas. No obstante, tuvo que ser un genio de olfato fino, Vittorio de Sica, quien se diese cuenta de que no había ningún problema con aquella chica tan alta que eludía la preceptiva y que era bastante más que un rostro bonito para folletines de culebrón. Había un pasado de privaciones y una relación repleta de altibajos con su madre, una herencia y esencia que él iba a explotar, especialmente cuando le encontró a la pareja de baile perfecta: Marcello Mastroianni. 



Uno de los primeros papeles que De Sica le encomendó fue el de una hermosa pizzera en una obra coral conocida como El oro de Nápoles (1954), un film que retrata como muy pocos las singularidades de la ciudad. La cinta es divertida, trágica, terrible y, ante todo, profundamente humana. La Loren se encarga, con su desprevenido esposo, de vender pizza frita a los convecinos. Una comida fácil de preparar y deliciosa, una ingeniosa solución de la cocina local al drama alimenticio de la posguerra. 



Hoy en día, sigue siendo uno de los productos estrellas por esos lares. Uno de los locales más renombrados es el de Zia Esterina Sorbillo. Fácilmente reconocible por la inhumana cola a sus alrededores, lo mejor es solicitar número, pagar el encargo y hacer un poco de callejeo durante más de una hora hasta que llegue el turno. Ideal para ir degustando su masa mientras se anda, sigue siendo asimismo un alivio para el bolsillo. 


"Qui 100 anni fa nacque la pizza Margherita"



Así reza el orgulloso letrero junto al restaurante Brandi. Llamada Margarita en honor de su regia tocaya perteneciente a la dinastía Saboya, se trata de una pizza de una simplicidad tan grande como deliciosa en su sabor, un recurso que miles de turistas agradecen cada verano para cenar bien sin tener que irse pesados a la cama. Su calle de nacimiento tiene motivos para presumir de la creación gastronómica. 



Si la cocina local se caracteriza por la sencillez y el sabor, en la sobremesa se encuentra una gran heterogeneidad en Nápoles. A través de cada quartieri se pueden observar muchos locales con el pastel que más abunda en la ciudad, de raíces rústicas, cuyo consumo empezó siendo exclusivo de la fiesta de Pascua. Su sabor al paladar recuerda mucho al estupendo arroz con leche que las personas que han estado en Asturias bien conocen, siendo muy importante dar unos días de reposo al pastel desde su confección hasta que llegue a la mesa.



Otro dulce típico y renombrado lo podemos disfrutar en la Via San Biagio Dei Librai, donde se encuentra una de las tiendas más famosas de Taralleria. La idea en su fundación era simple y eficaz: permitir a la gente elegir dentro de una gran variedad de rosquillas, tal como lo concibió décadas atrás Leopoldo Infante. Suele ser uno de los souvenirs que más aprecian los parientes y amigos de los turistas que los meten en sus maletas. 


- ¿Una taza de café, coronel? 

- Si es café sí, si es lo del otro día... 

Il generale Della Rovere (1959)



El café no es una cuestión baladí entre la comunidad napolitana. Generalmente servido en taza pequeña e intensa, suele tener una calidad media muy alta. Si hay una cafetería de referencia indudable es Gambrinus, ubicada en la Piazza Trieste, muy céntrica. Se trata de un sitio delicioso cuyos salones tienen vistas al precioso palacio de la plaza contigua. Deja la sensación de trasladar a otra época, además de ser de coste aceptable para la ubicación verdaderamente excepcional del lugar. 



Su abanico de dulces y batidos es excelente, pudiendo recomendarse las millefoglie alla marmellata o al cioccolato, justa recompensa si a lo mejor han decidido hacer una mañana de senderismo en el camino hacia la cima del Vesubio. Se respira una atmósfera de calma de otro tiempo, de tertulia decimonónica y donde leer el periódico mientras se desayuna casi parece un ritual. Entre muchos ilustres visitantes, por allí pasaron Oscar Wilde, Jean Paul Sartre, Hemingway, etc. Tal vez se fijen en el retrato de otro ilustre visitante con barba un poco a modo de chivo, con expresión de refinado sibarita y mirada inquieta. Quizás estén ante el poeta Gabriele D´Annunzio, un personaje que casa bien con el perfil que imaginamos en este sitio hace décadas. 



Aventurero inquieto, fue el impulsor de alguna extraña acción durante la I Guerra Mundial, incluyendo aquel exceso (que incomprensiblemente no tiene todavía una película o novela como merecería) que fue Fiume. Aquella personalidad sería, paradojas de la Historia, uno de los impulsores de lo que luego seria la trágica experiencia fascista italiana. Incluso Mussolini, quien recelaba de él por poder rivalizar con su liderazgo, tuvo que hacer uso de algunas de las consignas de D´Annunzio, encargándose posteriormente de sepultarle en el olvido. Pensamos en camisas negras, aceite de ricino y violencia en las calles, si bien algunas de las manifestaciones más violentas de la civilización tienen su origen en los entornos más cultos y en las mentes más afiladas. 



Existe un libro rico y repleto de fotografías valiosas a cargo de Sergio Lambiase y G. Battista Nazzaro sobre Nápoles entre 1940-1945. El triunfo de Mussolini llevó a la alianza con Hitler y el caos de la II Guerra Mundial que se tradujo en mil penurias. Si alguna vez pueden hojearlo, no se priven de ello, tal vez puedan llevarlo a la cafetería Gambrinus para analizarlo con calma mientras sorben un chocolate caliente... 



BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES DE INTERÉS: 



-LAMBIASE, S. y NAZZARO, G. B., Napoli (1940-1945), Longanesi & C., Milán, 1978. 



-LOREN, S., Ayer, hoy y mañana: Mis memorias, Lumen, Madrid, 2014. 



-LOZANO, A., Mussolini y el fascismo italiano, Marcial Pons, Madrid, 2012. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



- Local de Pizza Fritta da zia Esterina Sorbillo [fotografía del autor del blog]



- Calle de la Pizzeria Brandi en Nápoles [fotografía del autor del blog]



- Vitrina de dulces en la cafetería napolitana Gambrinus [fotografía del autor del blog]





miércoles, 29 de agosto de 2018

HISTORIA DE DOS CIUDADES: POMPEYA Y HERCULANO (PARTE III DE VII)


Los últimos días de Pompeya



Uno de los debates bizantinos que se originan entre las visitas a Nápoles al final del viaje es decidir si ha gustado más Pompeya o Herculano. Cuestión interesante aunque un poco absurda, puesto que es imposible disfrutar de una sin apreciar la otra. De cualquier modo, es irrebatible que existen diferencias entre ambas. La primera es un entramado complejo, los restos diezmados de un gran núcleo urbano que recibió una puñalada por parte de la erupción del Vesubio en el 79 a.C. Lo que ha quedado resulta bastante para espolear la imaginación, particularmente en el campo de la Arqueología, siendo infrecuente el año en que un nuevo hallazgo arqueológico no enriquece nuestra perspectiva sobre ese escenario que ha fomentado novelas, películas, series de televisión, etc. 



Por su lado, Herculano ejercía una función distinta. Se trataba de un lugar residencial para las familias patricias y caballeros más pudientes, un lugar donde poder alejarse del ajetreo de Roma. La ferocidad natural golpeó de una forma terrorífica a sus pescadores y gentes, impidiéndoles en muchos casos escapar a tiempo de la tragedia. El grado de conservación es tan increíble que pareciéramos haber viajado en el tiempo para encontrarnos con la estampa de aquel lugar escogido por uno de los amigos personales de Augusto para ejercer de evergeta. 



Desde Nápoles son varias las agencias que ofertan sus servicios para hacer el recorrido en un día de sendas opciones. Por supuesto, una selección de la mejor parte de cada una de ellas. Para ver Pompeya en completo detalle deberían emplearse un par de días y no es ninguna hipérbole. El nivel medio de los/as guías es francamente notable y saben transmitir e entusiasmo por aquel episodio que conmocionó a la Península Itálica. 



"Festina lente"- Augusto. 



Son paseos repletos de detalles que quizás te hallas perdido. Desde lo más refinado a lo vulgar todo se combina en las aceras pompeyanas, donde podemos apreciar que los antiguos romanos ya tenían el sistema de paso de cebra y sus propios locales de comida rápida. Asimismo, pinturas en Herculano ya dejaban claro que se servían vinos de distinta calidad para adecuarse al poder adquisitivo de marineros, comerciantes y ricos aristócratas. 



Obviamente, la litología ocupa un lugar destacado en ese recorrido, fiel reflejo de los particulares condicionantes de esta tierra de volcanes. Desafortunadamente, junto con el espíritu también hay que alimentar el cuerpo en algún momento de este recorrido, lo cual, probablemente, les obligará a recurrir a alguno de los restaurantes circundantes que, fieles seguidores de Sexto Pompeyo y sus aliados corsarios, aprovechan la posición geoestratégica de oferta y demanda para cometer verdaderos atropellos en calidad-precio. 



"Apresúrate despacio" parece sugerirnos la propia atmósfera de estos lugares. Ante tanta información es fácil perderse. Pese a los siglos transcurridos, los restos nos hablan de escasas diferencias. En Herculano podemos observar la falsa columna de mármol (en realidad, rellena de estuco) que un comerciante que quería prosperar mandó construir en su casa para, sin duda, aparentar un estatus superior con el que soñaba. De igual forma, una primitiva farmacia ya advierte de nuestros intentos de intentar un poco paliar nuestros males. 


"Ha sido posible excavar el terreno y encontrar los residuos orgánicos de las plantas. Así con el análisis del polen sabemos con precisión dónde estaban y sobre todo de qué planta se trataba"- Grete Stefani. 



Las posibilidades que siguen brindando estos destinos son increíbles. Una tienda de nudos marineros en Herculano nos advierte del sentido de oportunismo empresarial más agudo. El trasiego por Pompeya fue todavía mayor, tornándola en una bulliciosa capital donde se alternaba el refinamiento poético más agudo con espectaculares juegos de gladiadores, dioses de la sangre y la arena, cuya leyenda se nutre de mitos como el de aquella dama de la aristocracia fallecida por la erupción en las cercanías de la Escuela de un prestigioso lanista mientras portaba una suma considerable de dinero. 



En otras fechas del año lejanas al calor estival, las voces de cada guía turístico pugnan con el llamamiento de la ranas, en este caso, no la de Aristófanes. Obras del segundo eran más fáciles de encontrar en los dos teatros pompeyanos, donde una de las artes más apreciadas era la pureza del canto y donde, con certeza, hunden sus raíces las simpatías del pueblo napolitano ante los ejercicios de canto. 



Se abandonan Pompeya y Herculano con la percepción de que a nuestra nueva visita estarán algo cambiadas, habrán surgido nuevas cosas, en permanente mutación como siempre sucede con los verdaderos monumentos históricos. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 



-Estatua de centauro por Igor Mitoraj, ubicada en el centro de Pompeya [Fotografía realizada por el autor del blog]



-Cruce de calles en Pompeya [Fotografía realizada por el autor del blog]



-Precio en ases de distintos vinos en Herculano [Fotografía realizada por el autor del blog]

martes, 28 de agosto de 2018

CASTEL NUOVO (PARTE II DE VII)


"Nunca he conocido una fortaleza tan alta que no pueda llegar a ella un asno cargado de oro"- Filipo II de Macedonia. 



Durante el final de la Edad Media y el comienzo del movimiento renacentista, la condición de conquistador o conquistado pivotaba de una forma constante. Caterina Sforza, César Borgia o Gonzalo Fernández de Córdoba podrían haberse extendido mucho sobre lo cambiante de la Fortuna, capaz de aupar con la misma facilidad que enterraba una gran trayectoria. Nápoles, objeto de codiciado deseo de franceses, castellanos, húngaros, aragoneses e incursiones corsarias tuvo que acostumbrarse a seducir a sus dominadores para mantener su esencia, dejándose influenciar de la misma forma por cada una de esas fuerzas. 



De todos los monumentos, probablemente sea Castel Nuovo el que mejor ejemplifica esa versatilidad. En un principio conocida como Torreón Angevino en honor a la dinastía gala de idéntico nombre, fue testigo de constantes pulsos hasta la toma de Alfonso V de Aragón. Hombre fecundo en ardides, ideó un sistema de simbolismos para intentar asociar a su dinastía en el enclave y garantizarse un recuerdo perdurable entre sus nuevos súbditos.  Asimismo quedó prendado de la inteligente respuesta de Lucrezia al conocerle. 



Fruto de esa influencia mutua que había surgido incluso en tiempos belicosos, el nuevo soberano no dudó en asociar su figura con la de un apreciado mito de la literatura en las islas de Britania: el mismísimo rey Arturo. Leyenda fundamental en la Europa medieval y posterior, él y sus caballeros de la Mesa Cuadrada fueron el espejo en que el soberano aragonés intentó proyectar aquel nuevo castillo donde cumplió una de las máximas de todo buen secreto: debe ser puesto a simple vista de todos como algo banal. 


La Porta di Bronzo



Una de las ventajas que ofrece hoy en día la visita a Castel Nuovo es la posibilidad de visitas guiadas en pequeños grupos, adecuándose a la lengua materna de los turistas. Realmente, el nivel de las guías que pudimos disfrutar era realmente notable y es un verdadero disfrute poder ir viendo razonados de forma ilustrativa todos los simbolismos que pueblan esta fortaleza esencial en la ruta marítima de la Italia meridional. 



Por supuesto, pronto llegaron las dificultades para los aragoneses. El rey Ferrante decidió conmemorar sus éxitos frente a los barones levantiscos con una espectacular puerta de bronce cuyo original se puede admirar en el museo del castillo. Carlos VIII de Francia decidió llevárselo como propaganda del cambio de poder tras ocupar Nápoles con las poderosas tropas de artillería galas (un tránsito muy claro de la caballería feudal a la técnica bélica moderna), si bien un revés ante la flota enemiga genovesa le privó de ese éxito publicitario. 



La puerta está copada por cinco símbolos que podemos admirar asimismo en los techos de la sala del trono. Uno de los más llamativos es el libro abierto, un truco que se hace particularmente impactante en solsticio por la habilidad a la hora de jugar con los rayos solares proyectados a través de las ventanas. Nuevamente, los romances caballerescos del siglo XII fueron la gran fuente de inspiración (y plagio) más evidente por parte de los inquilinos de Castel Nuovo. 


"Mande Vuestra Señoría al Gran Capitán que se siente aquí; que a quien reyes vence con reyes merece sentarse y él es tan honrado como cualquier rey"- Leyenda atribuida al monarca francés Luis XII. 



Con unas expectativas de éxito bastante menores a las obtenidas con posterioridad, Fernando el Católico mandó a Gonzalo Fernández de Córdoba a socorrer suelo napolitano del avance francés. Segundón de una importante familiar nobiliaria cordobesa, nada hacía augurar que aquel veterano de las guerras de Granada se revelase como un genio militar a la altura de los más célebres capitanes de épocas pasadas. Logró recibir la Rosa Dorada de las manos del papa Borgia, dirigió con éxito una campaña contra la flota otomana en Cefalonia e incluso sus adversarios reconocieron su caballerosidad en la victoria. Fiel reflejo de esa época de vaivenes, no volvería a tener un mando a la altura de sus capacidades. 



En su biografía sobre el célebre montillano, un especialista en este protagonista como José Enrique Ruiz-Domènec ha destacado la influencia cortesana napolitana, especialmente de Sancha de Aragón, a la hora de refinar a aquel personaje que sirvió de metáfora perfecta de las contradicciones del Renacimiento. Historias como la suya ya bastarían para justificar al castillo, si bien bajo sus cimientos hay todavía más secretos que se remontan a la Antigüedad. 



Y no es el único enclave defensivo notable. El próximo Castel dell´Ovo desde su islote recibe la reputación entre sus conciudadanos de albergar la última esperanza de Nápoles ante invasón (y no, no es fuego valyrio), construido como el perfecto burgo marinero. Observarlos desde los distintos miradores nos aproxima a la sensación de majestuosidad. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-Vistas desde el mirador desde el Hotel NH Napoli Ambassador con Castel Nuovo al fondo [Fotografía realizada por el autor de este blog]



-La Porta di Bronzo original en el Museo de Castel Nuovo [Fotografía realizada por el autor del blog]



-Entrada actual a Castel Nuovo [Fotografía realizada por el autor del blog]

lunes, 27 de agosto de 2018

NEL CUORE DI NAPOLI: EL DIEGO (PARTE I DE VII)


"Maradona es napolitano. El hecho de que haya nacido en Argentina, no significa nada. Quien ha conocido a Maradona, sabe que nació en Nápoles" - Luciano de Crescenzo. 



Sigue siendo una estampa reconocible. Un código que toda la ciudad de Nápoles reconoce. Ilustra los muros de sus barrios, la entrada de tiendas de deportes, también de pequeños comercios, y es un souvenir tan típico como una imagen de Pompeya en las tiendas para turistas. Es la camiseta más vendida con el azul celeste, ya sea la oficial o hecha por fans, portando la célebre Buitoni o celebrando aquella copa UEFA donde fue estrella de la función en 1989. Diego Armando Maradona es parte de la urbe transalpina desde su fichaje salpicado de rumores hace ya más de tres décadas.  



Nada está exonerado de la presencia del 10 argentino, incluso en el célebre camino plagado de Belenes y adornos navideños en la Via San Gregorio. Junto con otros símbolos, sirve de diagnóstico de la pasión que mueve la escuadra local. Gonzalo Higuaín pasó de aplaudido artillero en San Paolo a traidor por su movimiento hacia la Juventus de Turín, el odiado y temido rival del norte. Porque, y esta es una de las primeras trampas de este relato, durante mucho tiempo se quiso vender que El Diego había llegado como bandera del sur para abatir en el césped a los gigantes norteños (Milán, Verona, Inter, etc.). 



John Ludden, quien durante tiempo se dedicó a estudiar la trayectoria de El Pelusa en el Viejo Continente, recuerda aquel aterrizaje en 1984, el cual involucró no pocos agentes, incluyendo a la temible Camorra para lograr la adquisición de una estrella que había dejado pinceladas de genialidad en Barcelona pero también sombras. Indudablemente, Napoli y su talentoso desorden eran la decisión perfecta que, en aquellos momentos, muchas personas vieron como un paso atrás. El Pibe de Oro en un club que vivía de nostalgias del pasado con nombres como Omar Sívori, aunque alejados en potencial a los verdaderos candidatos al título. Pero hasta 1990 se vivió un matrimonio a la italiana de extraña perfección, un idilio entre jugador y afición representando algo cercano a la magia y el caos, a los vicios y las virtudes dándose la mano bajo la mirada compasiva de San Gennaro. 


"Più napoletano dei napoletani"-Claudio Botti. 



Nápoles es la capital del sur italiana. Frías estadísticas en mano, es el tercer complejo urbano en cuanto a total de habitantes. No obstante, añadiendo la variable de densidad de población, resulta ocupar la posición top. En la década de los ochenta del pasado siglo, el proceso de retroceso industrial golpeaba sin piedad su entramado económico. En ese sentido, podríamos ver al presidente Ferlaino como un moderno lanista, un Léntulo Batiato en el Coliseo de San Paolo, mientras que Maradona habría ejercido el papel de gladiador estrella para entretener a la masa. Algo de eso hay, sin duda, de cualquier modo, no es menos cierto que rara vez una estrella deportiva se ha identificado más con la causa de la camiseta celeste. 



A pesar de la abundancia de librerías napolitanas, algunas de ellas a precios excelentes, el Diego afirmó que el destino le dio una patada para hacerle pasar del barrio privado (de luz, de agua...) de Villa Fiorito para colocar en el foco principal de los medios. Con cierta humildad para la arrogancia que suele caracterizar un porcentaje significativo de sus declaraciones públicas, lamentaba que nunca halló una obra titulada Cómo se Maradona para paliar su desconocimiento de muchas cuestiones. Lástima que estuviese agotado, aunque sí supo por una notable inteligencia natural ver que tenía miles de anfitriones dispuestos a montarse en camiones para verle jugar contra el modesto Aventino. Con noches de insomnio a cuestas, las amistades más peligrosas posibles y sus propios demonios, siempre intentó recompensarles con un show único. 



Con una sensibilidad que lo alejaba del divismo que se pregonaba desde la curva y en el cancionero de los tifosi, nunca reclamó el brazalete espiritual de capitán hasta la retirada de Giuseppe Bruscolotti, "el más napolitano de los napolitanos", el forastero de estilo tosco pero que se metió en el bolsillo al mismo Vesubio por su entrega y corazón en cada acción. O en la verdadera causa terrenal para su look barbado en una época concreta de este período cual rey pirata, con la intención de ocultar los estragos que dejaban los excesos en su físico. Durante 90 minutos cada dos semanas, San Paolo al completo se convencía por el mago de que todo estaba en orden, fruto de su zurda mágica y desprecio incluido a los cantos de sirena de un hombre de negocios llamado a salpicar asimismo de escándalo la política italiana: Silvio Berlusconi, por aquel entonces Mecenas indiscutible del Milán. 


"Estábamos apretados dentro del coche de mi amigo, haciendo por superstición siempre el mismo recorrido, aparcando de cualquier manera y sintiendo el ruido del estadio desde la distancia"- Paolo Sorrentino. 



El espectro de personas aficionadas al club del Nápoles es muy heterogéneo, un abanico que pasa de una mega-estrella del celuloide tan icónica como Sophia Loren a humildes y muy esforzadas clases trabajadoras que se desloman en los muelles napolitanos, pasando por sensibles artistas como Paolo Sorrentino y llegando hasta temibles curvas de ultras, camorristas y carroñeros de los eventos deportivos para incitar violencia en el extremo. Enric González, en sus apasionantes crónicas sobre el Calcio transalpino, recordaba las anécdotas, a veces entrañables y otras escalofriantes, de cómo cada club reflejaba algunos de los contrastes y tensiones del país. 



Guido Trombetti, fiel seguidor y admirador del 10 en el césped, advertía de las incoherencias del seguimiento del ídolo a cualquier coste. Si una ciudad que ha acogido a Giotto, Maria Grazia Schiavo o Enrico Caruso depende en su estado de ánimo de lo que ocurra al intentar meter una pelota entre los tres palos, ni siquiera serviría como honesto entretenimiento ese equipo al que tanto quiere. El problema de las pasiones es dejarse arrastrar por ellas. Pocos lo han escenificado mejor que el propio Sorrentino en esa joya llamada La giovinezza (2015), donde una especie de alter ego del propio Diego aparece contado con una mezcla de realismo y ternura, parodia y admiración. 



Tampoco ganó nunca solo como algún épico romance quiso hacer creer. Tras el primo girone de su debut, tuvo que colaborar con el cuerpo técnico para mejorar la predisposición defensiva, además de usar su aura para traer a cracks hasta entonces prohibido como los brasileños Careca y Alemâo. "Todo cuanto sé, se lo debo a Diego", afirmó en una ocasión Gianfranco Zola, un pequeño prodigio nacido en Oliena a quien la estrella consagrado acogió bajo su protección cuando un sector del entorno intentó enfrentarlos. O Ferrara, un esforzado defensa que buscaba a su admirado compañero cuando la noche y le engullían, buscando compartir una pizza y convencerle de que debía volver a hacer lo que mejor sabía.  



Una historia rara, extraña y no por ello menos hermosa nel cuore di Napoli, cuyas huellas todavía se advierten en cada esquina ofrecida a las visitas curiosas. 



BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES DE INTERÉS:



-AA.VV., Napoli: La città, la squadra, gli eroi: dai primi idoli a Maradona, Bradipo Libri, Nápoles, 2016. 



-GONZÁLEZ, E., Historias del calcio: una crónica de Italia a través del fútbol, RBA Libros, Barcelona, 2007. 



-LUDDEN, J., La aventura de Maradona en Europa: Una década de gloria, pasión y drama, T & B Editores, Barcelona, 2011. 



-MONOGRÁFICO "Nápoles, una ciudad a la sombra del mito", Panenka, 41 (mayo 2015). 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-Mural de Diego Armando Maradona en el Quartieri Spagnoli [Fotografía realizada por el autor del blog]



-Escaparate tienda Yamamay en Nápoles [Fotografía realizada por el autor del blog]



-Tienda oficial del Nápoles en la Via B. Croce, 14 [Fotografía realizada por el autor del blog]